El tutu a justado
Escrito por Nancy O’Connor Ilustrado por Omar Aranda
Contenido Capítulo 1: El problema de León
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Capítulo 2: El tutú ajustado
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Capítulo 3: ¿De quién es el tutú?
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Capítulo 4: A la perfección
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Capítulo 1:
El problema de León León era el rey de los animales. Ya casi era hora de su fiesta de cumpleaños y todos los animales estaban esperando que fuera fantástica. Pero León tenía un gran problema: no estaba satisfecho con los planes de este año.
Tenía una banda de cebras y un grupo de monos acróbatas, pero quería algo más. 4
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Una noche, León salió a dar una caminata para pensar. De pronto se detuvo. Bajo la luz de la luna, en lo alto de una colina, vio la sombra de una bailarina. León observó la sombra conforme bailaba con gracia. Eso era lo que necesitaba su fiesta de cumpleaños: ¡baile!
—Disculpa —dijo León. La sombra se congeló y luego desapareció. —¡Vuelve! —rugió León—. ¡Por favor, vuelve! Corrió hasta la cima de la colina, pero todo lo que encontró fue un tutú rosado y una nube de polvo. 6
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Capítulo 2:
El tutú ajustado A la mañana siguiente, León citó a todos los animales para una reunión. —En la fiesta de este año habrá baile —dijo León. Todos los animales estaban entusiasmados. Las cebras rebuznaban y los monos chillaban.
—Silencio —ordenó León—. Estoy buscando a la bailarina que vi anoche a la luz de la luna. Mostró el tutú para que todos lo vieran. —La bailarina escapó, pero dejó olvidado este bello tutú. Deseo que baile en mi fiesta. 8
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—Yo sé bailar —dijo Jirafa. Escurrió su cabeza dentro del tutú, pero solo pasaba una corta distancia de su largo cuello. Luego galopó, moviendo la cabeza de un lado a otro.
En los árboles, los monos empezaron a reír y chillar: —No, no, no es así. ¡Ese tutú es muy chico para ti! 10
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—Soy una graciosa bailarina —bufó Hipo, aún mojada por haber estado en el abrevadero—. Deberían verme bailar en el agua. Hipo se probó el tutú, pero solo una de sus gruesas piernas grises entraba en él. Luego caminó hacia el abrevadero.
Los monos agitaron sus largos brazos en el aire y aullaron: —Hipo boba, no es así. ¡Ese tutú es muy chico para ti! 12
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—Dame el tutú —dijo Elefante—. Soy una elegante bailarina. Elefante introdujo su trompa en el tutú. Agitó las orejas y balanceó la trompa. Suave y silenciosamente se balanceó hacia delante y hacia atrás, hacia delante y hacia atrás.
Los monos agitaban los dedos a Elefante y le decían: —No, no, no es así. ¡Ese tutú es muy chico para ti! 14
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Capítulo 3:
¿De quién es el tutú? —Basta —rugió León—. ¡Es suficiente! Los animales se quedaron en silencio. —¡Este tutú es demasiado chico para todos ustedes. ¿De quién es el tutú? —exigió. Finalmente un ñu pardo aclaró su garganta. —Ejem —dijo—. Yo sé a quién pertenece el tutú. —¿A quién? ¿A quién? —preguntaron todos los animales. El ñu señaló a la pequeña y tímida suricata que se escondía en una madriguera en el suelo. 16
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—¿A ti? —exclamó Jirafa—. Eres demasiado
León acarició sus largos bigotes y miró
baja.
fijamente a la suricata.
—¿A ti? —exclamó Hipo—. Eres demasiado
—Bueno… vamos —dijo finalmente—.
delgada.
Pruébatelo.
—¿A ti? —exclamó Elefante—. Eres demasiado
—¡Pruébatelo! ¡Pruébatelo! —cantaron
pequeña.
los monos.
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Capítulo 4:
La banda de cebras empezó a tocar música.
A la perfección
La suricata se paró en sus dos patas traseras.
La suricata salió de su madriguera y se puso
y giros.
el tutú rosado. Le quedaba perfecto.
Luego bailó con su tutú rosado, dando saltos
Cuando la música terminó, hizo una
Todos los animales se quedaron sin aliento.
reverencia frente a León. Él tomó su pequeña
Los monos aplaudieron y vitorearon:
pata en la suya y sonrió.
—¡El ñu sabía que era así! ¡Ese tutú fue
—¿Bailarías en mi fiesta? —preguntó.
hecho para ti!
—Para mí será un honor, su majestad —dijo la suricata.
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La fiesta de ese año fue la mejor de todas. La banda de cebras tocó música y todos los animales cantaron al compás. Los monos realizaron acrobacias.
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Pero cuando bailó la suricata bajo la luz de la luna, los animales susurraron: —Ahora sabemos que es así. ¡Ese tutú fue hecho para ti!
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