38 | BALEÀRIA MAGAZINE | NATURALEZA
Eterno Doñana Playas infinitas, dunas de ensueño y una increíble biodiversidad hacen del Parque Nacional de Doñana un excelente lugar para unas vacaciones activas.
TEXTO NACHO sánchez FOTOS JOSÉ LOURIDO , NACHO SÁNCHEZ
B
asta con tomar un pequeño barco y cruzar en unos minutos la desembocadura del Guadalquivir, pisar suelo firme y entonces... mirar a lo lejos. Es el momento esperado: el de respirar con la calma que nos dan los más de 30 kilómetros de costa arenosa y prácticamente virgen que tenemos delante. Sólo a lo lejos, casi en el infinito, se divisa levemente la civilización: es Matalascañas. Pero da igual, el mundo se detiene y hemos vuelto al origen. A
nuestro alrededor todo, o casi todo, parece salir de la imaginación de un idealista naturólogo o ecologista: una playa de hasta 300 metros de anchura y ni un alma alrededor... (exceptuando la temporada estival, en la que sí llegan a concentrarse unas cuantas). Y rodeado de un entorno más que protegido: a su espalda, el sistema dunar con la zona más reservada y menos modificada por el hombre del Parque Nacional de Doñana. Territorio de una amplia fauna