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LO URBANO, LO POÉTICO POR NACHO SÁNCHEZ.
Finales del siglo XX. Un joven viaja asiduamente en el tren de Cercanías que une Fuengirola con Málaga. El color de los graffitis que ve desde la ventanilla despierta su curiosidad, le atrae. Y decide intentarlo. Hoy ese joven es D. Darko, un artista malagueño con un gran trabajo multidisciplinar que dará mucho que hablar en el futuro. Y no sólo en el mundo del graffiti porque, aunque es ahí donde se siente más a gusto, cada día se va abriendo nuevos caminos. «Con la cantidad de recursos que tenemos hoy día nuestra mano, sería una tonteria no abrir los ojos e ir probando –método prueba/error– hasta dar con el camino o resultado que me parezca más acertado, intentando salvar mis limitaciones como autodidacta», cuenta. Así, arte urbano, collage, dibujos, pintura o escultura con materiales reciclados, son nuevas disciplinas que Darko ha ido asumiendo (y sigue asumiendo) con total naturalidad. Quizás uno de los aspectos más llamativos y que más ha trabajado sea el street art, intervenciones urbanas que buscan dar vida a un espacio determi-
nado, jugar con él, conseguir un nuevo significado. «Me gustan los lugares a los que nadie presta atención como callejones», asegura este creador, que busca con su trabajo iluminar partes de la ciudad olvidada «y más cuando este tipo de lugares abundan hoy día». Una forma casi poética de dibujar nuevos significados en Málaga, un lugar con tantas posibilidades como rincones degradados y buenos artistas. Son lugares por los que todos pasamos diariamente. «Me parece muy poético andar por la calle y sorprenderme con alguna acción de alguien que se ha tomado la molestia de sacarme una sonrisa o llamar mi atención en un lugar que pasaría desapercibido, sin ninguna pretensión más allá de lo que tus ojos ven», subraya. Una de esas intervenciones tuvo como protagonista un pequeño cartel que sustituía el ‘me gusta’ de Facebook por un ‘me asusta’. «Simulé el conocido botón de la red social que todos usamos diariamente por el simple hecho de llamar la atención sobre el lugar y su precariedad», cuenta mientras destaca que cada vez apuesta