Cada vez más se aprecia que las posibilidades de desarrollar cáncer son
significativamente afectadas por la elección de nuestros hábitos de vida. Existen varios factores de riesgo no
controlables que representan la mayoría de los cánceres, pero podemos modificar nuestro estilo de vida para
reducir la amenaza de cáncer. Los hábitos de vida saludables para la reducción del riesgo de cáncer incluyen
una dieta saludable, control de peso, el ejercicio regular, la reducción en el consumo de alcohol y no fumar; es
decir se tiene una responsabilidad personal en el riesgo de padecer cáncer. Lo más asombroso de los nuevos
descubrimientos es que algunos de estos cambios (esencialmente los epigenéticos) son reversibles, por lo que
nunca es tarde para iniciar un cambio en nuestros hábitos y en convencer a nuestros pacientes de que hagan lo
mismo.