¡Qué burro, burro, más burro! Dios estaba poniendo nombres a los animales. Dijo: -Tú te llamarás caballo, tú te llamarás gallina, tú te llamarás burro… El burro le preguntó: -¿Oye, como decías qué me llamo? Dios le respondió: -¡Burro! A los 5 minutos el burro volvió a preguntarle: -¿Cómo dices qué me llamaba yo? Dios le contestó nuevamente: -¡Burro! A la media hora le volvió a preguntar: