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Cartas de amor Roberto Guzmán
Cartas de amor en pandemia
Roberto A. Guzmán Hernández
I.
te pido que
desde la distancia veas las mismas luces que yo si miro hacia el infinito hay más de seis pies entre la intemperie y lo seguro de permanecer entre cuatro paredes y pensar que el tiempo se acorta de una vez más súbita y cercana a la realidad a la cual nos sometemos que aún no conozco si será la última vez que veo algún detalle de la libertad absoluta con la idea de poder caminar en la noche que mi país aún no conoce
quizás a alguna parte de este mensaje no se le preste tanta importancia como la cifra cotidiana que cala en la incertidumbre siempre procuro pensar en que no eres parte de los números que aumenten aunque no me arriesgue a ver te guardo algunos minutos de los que quedan y ya no sé la rapidez a la que pasan
II.
esta vez tengo como prioridad de hacer el intento lo más corto posible como una boda que se remite a la ceremonia por videocámara me remito a no poder abrazar y escondo en la sonrisa forzada en un cubículo de la pantalla dos o tres suspiros y una lágrima de felicidad agobiada por la inutilidad del momento
en la ventana de mi pantalla veo algunos fondos de mar en tono de burla ya falta de una idea sino como suspicacia
el estado en el que se queda estancada mi Isla sigue riéndose de la manera más cínica que puede debajo de su mascarilla cuando se puede debatir entre vestirla o no
III.
me atrevería a desafiar la inestabilidad que aumenta cada día aún más sin remedio alguno y baja conexión para escape
pero siempre estoy en miras de perder
y la impotencia de proveer algo mejor para sobrellevar los meses que quedan y seguirán restando las oportunidades de salir a la calle pospuestas lo más posible ya que parece que nunca estaremos salvos al parecer
VI.
te pido que
no te olvides nunca de como reconocer sin detalles salvo la mirada con el miedo agudizado de que todos andamos en contacto con lo indefinido y las probabilidades aumentan inconclusas
por medidas de protección las despedidas se quedan en el aire afectos sin dar alguna ida que escapa la razón de las filas fuera de los establecimientos
y lo incomodo de negar desde una silla y un escritorio hasta la ventana del carro en la avenida que se ve más vacía la oportunidad de encuentro
con amor, un abrazo virtual