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PORQUÉ CURA LA NARANJA?

Trofología Citroterapia Trofoterapia Crudivorismo

¿por qué cura la naranja?

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Las sales de las naranjas Además del ácido cítrico, la naranja y la mandarina contienen otros buenos elementos químicos que convienen al cuerpo, especialmente si está enfermo. Para las enfermedades cuyo origen proviene de intoxicaciones diversas, y para los enfermos del corazón, los del sistema nervioso, nefríticos, hepáticos, obesos, reumáticos, anémicos, escrofulosos y eczemáticos, es conveniente el empleo de las naranjas, por sus sales de potasio. La acción del potasio de las naranjas El potasio obra en el líquido sanguíneo como un desglose en masa, despejando de residuos venenosos a los glóbulos rojos de la sangre, los cuales se fortifican debido a su despejamiento y tonificación, lo cual, con la nutrición, hace que aumenten en número. Por otra parte, la potasa contenida en la naranja en un 0,2 por 100, obra como gran depurativo, empleando las vías urinarias, por su poderosa acción diurética. La potasa de la naranja obra además, sobre las grasas, disolviéndolas, saponificando las no saponificadas y haciendo asimilables las no asimiladas. Especialmente, sobre las enfermedades del corazón, he de decir que son las naranjas muy recomendables, porque sus sales obran directamente sobre el miocardio, estimulándolo y tonificándolo. La acción de la sosa de las naranjas Esta sal, una de las más importantes de la Terapéutica frugívora, la hallamos en la naranja en la elevada cantidad de un 0.003 por 100, que es mucho, porque, precisamente, la sosa es la más buscada, ya que, sin ella, en la vida orgánica, no puede formarse el mundo celular en su composición químicoorgánica. La sosa es un gran estimulante del jugo pancreático, denominado también esteapepsina; por tanto, la sosa de la naranja conviene a los enfermos del hígado y del páncreas. En el estómago, acciona la sosa sobre la secreción clorhídrica, y activa el proceso digestivo gastroduodenal, y sobre los riñones y la vejiga su acción diurética es tan importante como la de las sales de potasio, de las cuales acabamos de hablar. Pero más importantes aún es la acción de la sosa y del ácido cítrico como disolvente del ácido úrico, el terrible enemigo de los que padecen cálculos en el hígado, vejiga, riñones y, sobre todo, es importante su acción sobre las glándulas suprarrenales. Debido al gran estímulo de esas glándulas, como al de los órganos anteriormente mencionados, el zumo de naranja en cantidad conviene a los biliosos, dispépticos, nefríticos, calculosos, reumáticos y hepáticos, así como a todas las personas que sufren anormalidades asimilativas. ¡Ojalá encontrásemos naranjas que tuvieran más de un 0,003 por 100 de sosa! La acción de la cal de las naranjas De todas las frutas, la naranja, la mandarina y el limón son las que más cantidad de cal contienen. La naranja alcanza el importantísimo porcentaje de un 0,042 por 100, siendo, además, muy asimilable por ir unificada al azúcar de la naranja. La cal forma parte de nuestra sangre y de nuestro esqueleto óseo; por tanto, es recomendable la naranja a los escleróticos, a los débiles, a los raquíticos y tuberculosos, así como a los que padecen tabes y mal de Pott. La tricalcina, preparada en los laboratorios, no puede nunca tener una acción terapéutica superior, ni tampoco tan asimilativa como la verdadera cal orgánica de la Naturaleza. En la vida normal, la cal de la naranja facilita el desarrollo de los huesos en los niños, así como cría fuertes (no obesos) y resistentes los fetos en el La naranja cura porque es ácida, es decir, porque su ácido es oxidante y depurativo como el del limón, al mismo tiempo que es desinfectante y microbicida; y, en este caso, al agente medicinal es el ácido cítrico. Naturalmente, como el elemento de la naranja no es ningún producto inorgánico ni ningún concentrado sintético, sino un producto natural de la química de la Naturaleza y no de la química del laboratorio farmacológico, no puede nunca perjudicar al organismo, si se toma en cantidad; a menos que el perjuicio provenga de alguna incompatibilidad química con los otros alimentos mal combinados, como, por ejemplo, con verduras. Ahora que, por otra parte, hemos de agregar también que, precisamente, su eficacia curativa consiste en la cantidad que se tome. Cuanto más zumo de naranjas (de 15 hasta 30) por cada comida que se tome, mejor será su efecto curativo, si se trata de estómagos que puedan soportar esas grandes cantidades; si no, tendrá que esperarse más tiempo la cura, comenzando por dos o tres naranjas al día, hasta llegar a 30 ó 40. Hay casos en que ni siquiera se puede comenzar con dos o tres naranjas al día (debido al estado patológico), sino que hay que tomar sólo unas gotas, o el zumo de media naranja, para que el estómago lo tolere.

claustro materno, cicatrizando fácilmente las lesiones pulmonares, si las hubiera por herencia de padres a hijos. el magnesio Las sales de magnesia en la naranja son las que precisamente obran con gran eficacia para corregir el estreñimiento, porque poseen la virtud de sobreexcitar el peristaltismo intestinal. Actúan de manera fulminante sobre los residuos quimicopatogénicos, y, al mismo tiempo, refrescan las vísceras internas. Las naranjas contienen el 0,013 por 100 de sales de magnesio; de ahí su eficacia neutralizadora. La esencia de las sales de magnesio es de efectos fulminantes, cuando los residuos que se deseen destruir pueden ser atacados directamente, y, cosa singularísima, cuando se han acumulado muchos residuos en el organismo y se comienza una verdadera cura de naranjas, aparecen sabañones, herpes, eczemas, pus, flemones y eliminaciones de residuos por todas partes. las sales fosfóricas La naranja también contiene sales fosfóricas, muy importantes para el desarrollo del sistema nervioso del niño durante su primer crecimiento y más en el desarrollo prenatal, durante la gestación, en el claustro materno. Conviene, además, la naranja a los nerviosos, porque su ácido fosfórico despeja y alimenta el cerebro. Este es el fósforo eficaz y no el fósforo alterado de los pescados y de las carnes. Todas las personas que sufren de intoxicaciones, agotamiento, debilidad nerviosa (que es una excitación neurótica), es conveniente que tomen muchas naranjas, o bien zumo de ellas. La naranja en su pulpa contiene un 0,024 por 100 de sales fosfóricas, de las cuales, si las sabemos combinar bien químicamente, aprovechamos y asimilamos muy buena parte. A los raquíticos, las sales fosfóricas les son convenientes, por sus efectos regeneradores y reconstituyentes de las fibras nerviosas y del plasma sanguíneo. las sales de hierro El hierro desempeña también un papel principal en el enriquecimiento de las defensas químicas de la sangre. El hierro es una de las sales de más importancia para evitar que la sangre se vuelva anémica. El hierro ayuda a la hemoglobinización de la sangre. Las varias clases de hemofilias que existen, tienen aseguradas sus curas con mucho zumo de naranja. La naranja contiene un 0,00033 por 100 de sales de hierro, y la mandarina aún más, aventajando en esto a la naranja. Tanto la naranja como la mandarina contienen más hierro cuanto más silvestre y naturales son, no ocurriendo así con las plantas de “agrios” muy “perfeccionadas” en injertos y replantaciones. Con los progresos de la Agricultura podrán conseguirse bonitas formas y tal vez más azúcar, pero menos valor medicinal en todo.

¿Porqué las naranjas son buenas contra las enfermedades?

ժ Las naranjas curan el estreñimiento, porque son laxantes. ժ El zumo de naranja cura la diarrea, porque desinfecta el colon. ժ Las naranjas curan la diabetes, por los álcalis que contienen. ժ Las naranjas curan los catarros y la bronquitis. ժ Las naranjas curan el hígado, porque lo descongestionan de venenos. ժ Las naranjas curan la uremia por su riqueza en sales químicas. ժ Las naranjas curan la inapetencia, porque son estimulantes de las glándulas digestivas y, especialmente, del estómago. ժ Las naranjas curan la sífilis y la gonorrea, porque desinfectan y eliminan de la sangre bacterias y microbios. ժ Las naranjas curan los tumores, porque queman el pus virulento. ժ Las naranjas curan los dolores de cabeza y las jaquecas, porque despejan de malos humores a la sangre del cerebro. ժ Las naranjas curan el mareo, porque “centran el estómago”. ժ Las naranjas curan el reumatismo y la ciática, porque destruyen el ácido úrico. ժ Las naranjas curan el tifus y las fiebres altas, porque son oxidantes y febrífugas. ժ Las naranjas curan las anginas y difteria, porque desinflaman la garganta. ժ Las naranjas curan la tuberculosis, porque desintoxican el organismo. ժ Las naranjas curan la piorrea, porque desinfectan la boca y la sangre. ժ Las naranjas curan la anemia y el escrofulismo, porque destruyen los malos humores de la sangre. ժ Las naranjas curan el insomnio, porque despejan los nervios. ժ Las naranjas curan las arenillas y los cálculos, porque son oxidantes y diuréticas. ժ Las naranjas curan el asma y la tos, porque desinflaman los bronquios y el pecho. ժ El zumo de naranjas, tomado en cantidades, destruye la grasa y cura la obesidad. ժ El zumo de naranjas calma los nervios. ժ El zumo de naranjas rebaja el vientre. ժ El zumo de naranjas regulariza el ritmo cardíaco. ժ El zumo de naranjas despeja el cerebro. ժ El zumo de naranjas calma la pasión sexual. ժ El zumo de naranjas suprime la tos. ժ El zumo de naranjas es el mejor aperitivo. ժ El zumo de naranjas embellece el cutis. ժ El zumo de naranjas nos inmuniza contra los contagios. ժ TEXTOS: Prof. Nicolás Capo

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