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REFORMA LEY 24004

Ejercicio Profesional de La Enfermería

“La enfermería es considerada como la columna vertebral de los servicios de salud“

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REFORMA LEY 24004

Por Lic. Eduardo Arellano Asesor Jefatura de Gabinete de Nación Dirección Nacional de Asuntos Políticos

Referentes, asociaciones profesionales, representantes sindicales y colegios de enfermería de todo el país, estamos elaborando el proyecto de ley de reforma de la ley 24004, que regula el ejercicio de la enfermería en nuestro territorio nacional.

El objetivo de los encuentros entre los representantes del sector, es coincidir en 5 puntos básicos que otorguen al colectivo de enfermería una ley que amplíe derechos y salde históricas deudas.

La ley 24004, fue un instrumento fundamental en la definición de los alcances, derechos y obligaciones de la enfermería, pero requiere ser adaptada a los cambios en el desarrollo de la profesión. Necesitamos una ley de ejercicio actualizada, acorde a una enfermería que evoluciona constantemente y es personal esencial del sistema de salud.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS): “la enfermería es considerada como la columna vertebral de los servicios de salud y estima que para 2030 el mundo necesitará nueve millones más de enfermeros y enfermeras, por lo que resulta primordial incentivar a nuevas generaciones al estudio de esta carrera”.

La pandemia puso en evidencia lo que no hicimos - ni en políticas públicas ni en sistemas de salud- durante décadas, y que es: no haber jerarquizado la profesión de enfermería.

Desde el punto de vista epidemiológico, al personal de enfermería, se lo considera, como un grupo especialmente vulnerable frente a los riesgos de su labor, hecho que se agrava muchas veces por la ausencia de cobertura específica en materia de salud laboral y por la carencia o no implementación de estándares de prevención a la exposición a riesgos que algunas veces podrían resultar fatales.

Un informe reciente de la Organización Panamericana de la Salud revela que Argentina tiene una de las tasas más bajas de enfermeros y enfermeras por habitante de la región.

Según datos de la Red Federal de Registros de Profesionales en Salud del Ministerio de Salud de Nación, en su informe sobre enfermería 2016-2017, la fuerza de trabajo de la enfermería en todo el país es de 192.829 matriculados. Estos trabajadores se distribuyen; 43% auxiliar en enfermería, el 45% tecnicatura y 13% licenciatura en enfermería (título de grado universitario)

Un dato preocupante es la deserción del recurso humano en enfermería, según un informe elaborado por el PRONAFE (Programa Nacional de Formación de Enfermería) del Ministerio de Salud de Nación, un 70% de los estudiantes abandona la carrera.

Actualmente un tercio de los matriculados superó los 50 años de edad, estando próximos a jubilarse. En el año 2020; 56.000 enfermeras/os se habrán jubilado en nuestro país.

La escasez de personal puede y debe ser combatida desde el estímulo de mejoras en las condiciones laborales y profesionales, tanto de las personas que quieran iniciarse en esta carrera como de aquellas que hoy se desempeñan como personal de enfermería.

En el marco de un proyecto de salud más inclusivo, se hace necesaria la formación de más enfermeros y enfermeras, con más derechos, que demuestren un modelo de atención alternativo al actualmente ofrecido, implementando estrategias innovadoras que permitan a los futuros profesionales alcanzar, una concepción social de la salud.

El trabajo de los profesionales de enfermería es imprescindible en los sistemas de salud de todos los países. En el contexto de la pandemia de COVID-19, no sólo están asistiendo a los pacientes en la primera línea de atención de las guardias de los hospitales, sino que también ejercen funciones de gestión y organización de todos los servicios de salud y de educación a la población.

Actualmente las enfermeras y enfermeros no son reconocidos como profesionales de la salud en casi todo nuestro país. Las excepciones sólo son las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Mendoza. Por su autonomía disciplinar, formación, aportes y conocimiento; es fundamental avanzar en un esquema de reconocimiento de estos profesionales; ya que poseen título de grado universitario, cumplen con las condiciones de progreso científico, y actualmente acceden a diversas maestrías y doctorados interdisciplinarios por calificar sobradamente con la formación académica.

El reconocimiento de la salud pública como derecho social, constituye a direccionar políticas para alcanzar condiciones de equidad en el sistema de salud, eficiencia en las organizaciones, calidad en el modelo de atención y participación comunitaria en el sistema de salud.

En ese contexto consideramos imprescindible fortalecer el marco normativo para otorgar condiciones de trabajo dignas y jerarquizar a todo el personal de enfermería de nuestro país. Pretendemos una ley nacional de enfermería que otorgue equidad de género, ya que la profesión es ejercida en su mayoría por personal femenino, quienes padecen segregación, restricción, exclusión y menoscabo de su condición de ciudadanas.

“No buscamos privilegios, queremos igualdad con el resto de los profesionales del sistema de salud”.

Referentes, asociaciones profesionales, representantes sindicales y colegios de enfermería de todo el país, estamos elaborando el proyecto de ley de reforma de la ley 24004, que regula el ejercicio de la enfermería en nuestro territorio nacional.

El objetivo de los encuentros entre los representantes del sector, es coincidir en 5 puntos básicos que otorguen al colectivo de enfermería una ley que amplíe derechos y salde históricas deudas.

La ley 24004, fue un instrumento fundamental en la definición de los alcances, derechos y obligaciones de la enfermería, pero requiere ser adaptada a los cambios en el desarrollo de la profesión. Necesitamos una ley de ejercicio actualizada, acorde a una enfermería que evoluciona constantemente y es personal esencial del sistema de salud.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS): “la enfermería es considerada como la columna vertebral de los servicios de salud y estima que para 2030 el mundo necesitará nueve millones más de enfermeros y enfermeras, por lo que resulta primordial incentivar a nuevas generaciones al estudio de esta carrera”.

La pandemia puso en evidencia lo que no hicimos - ni en políticas públicas ni en sistemas de salud- durante décadas, y que es: no haber jerarquizado la profesión de enfermería.

Desde el punto de vista epidemiológico, al personal de enfermería, se lo considera, como un grupo especialmente vulnerable frente a los riesgos de su labor, hecho que se agrava muchas veces por la ausencia de cobertura específica en materia de salud laboral y por la carencia o no implementación de estándares de prevención a la exposición a riesgos que algunas veces podrían resultar fatales.

Un informe reciente de la Organización Panamericana de la Salud revela que Argentina tiene una de las tasas más bajas de enfermeros y enfermeras por habitante de la región.

Según datos de la Red Federal de Registros de Profesionales en Salud del Ministerio de Salud de Nación, en su informe sobre enfermería 2016-2017, la fuerza de trabajo de la enfermería en todo el país es de 192.829 matriculados. Estos trabajadores se distribuyen; 43% auxiliar en enfermería, el 45% tecnicatura y 13% licenciatura en enfermería (título de grado universitario)

Un dato preocupante es la deserción del recurso humano en enfermería, según un informe elaborado por el PRONAFE (Programa Nacional de Formación de Enfermería) del Ministerio de Salud de Nación, un 70% de los estudiantes abandona la carrera.

Actualmente un tercio de los matriculados superó los 50 años de edad, estando próximos a jubilarse. En el año 2020; 56.000 enfermeras/os se habrán jubilado en nuestro país.

La escasez de personal puede y debe ser combatida desde el estímulo de mejoras en las condiciones laborales y profesionales, tanto de las personas que quieran iniciarse en esta carrera como de aquellas que hoy se desempeñan como personal de enfermería.

El trabajo de los profesionales de enfermería es imprescindible en los sistemas de salud de todos los países. En el contexto de la pandemia de COVID-19, no sólo están asistiendo a los pacientes en la primera línea de atención de las guardias de los hospitales, sino que también ejercen funciones de gestión y organización de todos los servicios de salud y de educación a la población.

Actualmente las enfermeras y enfermeros no son reconocidos como profesionales de la salud en casi todo nuestro país. Las excepciones sólo son las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Mendoza. Por su autonomía disciplinar, formación, aportes y conocimiento; es fundamental avanzar en un esquema de reconocimiento de estos profesionales; ya que poseen título de grado universitario, cumplen con las condiciones de progreso científico, y actualmente acceden a diversas maestrías y doctorados interdisciplinarios por calificar sobradamente con la formación académica.

El reconocimiento de la salud pública como derecho social, constituye a direccionar políticas para alcanzar condiciones de equidad en el sistema de salud, eficiencia en las organizaciones, calidad en el modelo de atención y participación comunitaria en el sistema de salud.

En ese contexto consideramos imprescindible fortalecer el marco normativo para otorgar condiciones de trabajo dignas y jerarquizar a todo el personal de enfermería de nuestro país. Pretendemos una ley nacional de enfermería que otorgue equidad de género, ya que la profesión es ejercida en su mayoría por personal femenino, quienes padecen segregación, restricción, exclusión y menoscabo de su condición de ciudadanas.

En el marco de un proyecto de salud más inclusivo, se hace necesaria la formación de más enfermeros y enfermeras, con más derechos, que demuestren un modelo de atención alternativo al actualmente ofrecido, implementando estrategias innovadoras que permitan a los futuros profesionales alcanzar, una concepción social de la salud.

“No buscamos privilegios, queremos igualdad con el resto de los profesionales del sistema de salud”.

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