GALVANITA CONOCE A SU HERMANA Érase una vez una tortuga llamada Galvanita que era a mascota de la biblioteca de un colegio. Un día Galvanita iba por la calle y se encontró a Roun, un erizo, su hermano: – Roun, ¿qué haces aquí? – Estoy esperando a un amigo que nos vamos al parque. – Pues yo estoy esperando a mamá, que llega del viaje. – ¡Es verdad! Pues, mejor me quedo aquí esperándola. Galvanita y su hermano Roun esperaron sentados en un banco hasta que llegó el amigo de Roun: – Roun, me dijistes que ibas a venir al parque y no has ido. – ¡Anda, se me ha olvidado avisarte! Es que estoy esperando a mi madre que llega del viaje. – ¡Cabeza de chorlito! Mira que olvidar avisarle - dijo Galvanita. – ¿Puedo esperarla yo también? – ¡Claro! Resio Todos estaban esperando a su madre hasta que llegó un coche y se paró enfrente del banco: – ¿Y ahora que hacemos? Ya no vemos si llega mamá. – Pues nos ponemos en otro banco. – Es verdad. Galvanita, Roun y Resio buscaron otro banco pero todos estaban ocupados. – Hoy estamos teniendo mala suerte – Si mucha. – ¡Tengo una idea! Podemos llamar a mamá y decirle que la esperamos en el parque. – ¡Cabeza de chorlito! ¿Todavía no sabes que mamá no tiene teléfono? – Es verdad...Entonces vamos a esperar a que alguien se vaya. Galvanita, Roun y Resio esperaban impacientes a que alguien se quitara, y por fin una tortuga mayor se levantó del banco. Pero como era muy mayor, tardaba mucho en levantarse hasta que les ocurrió una idea: – –
Para no tardar tanto podemos ayudarla. Si, es verdad, le haremos un gran favor.