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Memorias de Teresa Magaña Barajas

Un compendio de anécdotas y comentarios de vida

Memorias de Teresa Magaña Barajas

Biografía

María Teresa Magaña Barajas, Arandense de corazón, nació en la ciudad de León, Gto., siendo sus padres Delfino Magaña Servín (Hermano del Beato Luis Magaña) y Gregoria Barajas, originarios de Arandas, Jalisco.

Desde los 2 años vivió en Arandas con sus abuelos paternos, hasta su adolescencia. Estudió parte de la primaria en la escuela de la Maestra Guadalupe Mora junto con su hermano Pedro. Posteriormente la terminó en el colegio Nueva España de las Religiosas Siervas de Jesús Sacramentado.

No se puede hablar de la vida de Tere sin relacionarla con la de su hermano Pedro, pues eran inseparables.

Ellos desde muy niños, mostraron aptitudes para el canto. Quiero compartir una anécdota que platica Tere:

“En la casa marcada con el número 82 en la calle de J. L. Vallarta, donde Pedro y yo pasamos la mayor parte de nuestra infancia, una noche (Pedro de 10 y yo de 7 y medio años), sentados en el marco de la puerta que daba a la calle, nos pusimos a cantar.

Nuestros abuelos papá Raymundo y mamá Conchita como miembros que eran de la “Adoración Nocturna”, se habían ido a la parroquia de Sta. María de Guadalupe. Esa noche el empedrado de la calle brillaba por la luz de luna que bañaba a nuestro Arandas querido. Tal vez, inspirados por el cielo maravillosamente estrellado, mientras los abuelos regresaban, empezamos a cantar las canciones que estaban de moda, sería como las 9 de la noche.

En esa época, las familias acostumbraban a sacar las sillas a la calle y sentarse a disfrutar de las hermosas y apacibles noches, nuestro canto llegó hasta sus oídos, nos gritaron: ¡Tete, Perico, ¡vengan a cantarnos aquí!, Pedro y yo nos miramos muy sorprendidos y ni tardos ni perezosos en ese momento (sin saberlo) iniciamos nuestra primera gira artística.

Fuimos recorriendo la calle Vallarta, nos seguían llamando y dimos vuelta a la izquierda por Juárez y luego a la derecha por Allende y después nos regresaron a Juárez. Les sorprendía, pienso yo que, a tan temprana edad, cantáramos en primera y segunda voz. Recuerdo perfectamente que cuando interpretábamos la canción “Hoja Seca” del maestro Carbajo, distinguimos las siluetas de Don Raymundo y Doña Conchita que venían ya cerca y ¡córrele! Los chiquillos de regreso a casa.

Llegamos, cerramos la puerta y cada uno saltó a su cama. Cuando entraron ellos y a sabiendas que fingíamos dormir, mi abuelo le dijo a mamá Conchita: Oye vieja ¿No escuchaste cantar a unos chiquillos en la calle?, a lo que ella contestó: Si viejo, pero no eran unos chiquillos, “eran unos pajaritos”, esa noche tuve motivos para dormir con más ternura, al oír lo que dijo mi abuela”

“Tuvimos muy buenos maestros, Pedro y yo fuimos muy afortunados. Quién iba a decirnos que tiempo después incursionaríamos primero en el Bel Canto en grupos corales y la ópera. Luego sería la canción clásica mexicana, así como la romántica popular; que viajaríamos a la Unión Americana y a otros países como Brasil, Puerto Rico, Venezuela, Colombia y a casi todos los estados de nuestra República Mexicana; que actuaríamos en radio, televisión, teatros, centros nocturnos, plazas de toros, embajadas, palenques, iglesias, cárceles, asilos, etc.

Se agolpan en mi mente las imágenes de grandes personajes de la cultura, las artes y la política que tuvimos el gusto de conocer, sin olvidar por supuesto los grandes artistas y amigos Arandenses.”

Después de este paréntesis, seguiremos narrando su trayectoria:

En la ciudad de México D.F. cursó sus estudios de Secundaria en la Escuela Parroquial de San Sebastián en el Centro Histórico.

Participó en el coro de su parroquia, la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto. Ahí en un salón de actos anexo a la parroquia cantó por primera vez en público en un festival del día de las madres la canción (tango) “Silencio en la noche” a la edad de 12 años.

A la edad de 15 años se trasladó con su familia a radicar en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León.

En el Santuario de Guadalupe de Monterrey participaba en festivales cantando a dueto con Pedro. Ahí tocaba como organista y cantor el maestro José Hernández Gama, quien los impulsó para que estudiaran canto y solfeo. En ese tiempo cantaron en un programa de aficionados en la estación de radio XET y ganaron el 1er. Lugar. Después conocieron al maestro Silvino Jaramillo quien dirigía el coro de los niños de “La Ciudad de los niños” que fundó el Padre Álvarez, donde se formaban niños huérfanos y desprotegidos.

El Padre Álvarez organizaba giras en Estados Unidos para recabar fondos para su noble causa. Cuando Tere tenía 17 años los invitó a ella y a Pedro para que fueran a cantar. Esa gira duró como 2 meses. Cantaron en el Teatro Puerto Rico de New York, así como en el Estadio de los Yankees de New York, en las ciudades de Chicago, Atlanta, San Luis Missouri, Dallas, Houston y San Antonio, Texas.

A su regreso a Monterrey, por recomendación del Maestro Hernández Gama estudió canto con una excelente maestra la Señora Enedina León de Huicochea.

Fue integrante del coro de cámara Claudio Monteverdi, fundado por el Maestro Hernández Gama.

En ese tiempo, el Empresario Daniel Duno organizó temporadas de Opera Internacional. Donde se presentaban cantantes reconocidos internacionalmente como Giuseppe Di Stefano, Victoria de Los Ángeles, Ettore Bastianini, Giulietta Simionato, Antonietta Stella, Flaviano Labó, Ernestina Garfias, por mencionar algunos.

El coro Monteverdi fue invitado a participar en los coros de las óperas junto con otros cantantes de la Escuela de Música de Monterrey y de la Ciudad de México. Entre los coristas, Tere fue escogida para interpretar algunos papeles en diferentes óperas como: Anina en “La Traviata” de Verdi, El pastor en Tosca de Puccini y la Sacerdotisa en Aída de Verdi.

En Arandas, Tere cantó sola en varias ocasiones en festivales del Colegio La Salle, también cantó en la Plaza de Toros acompañada en el piano por el Maestro Javier Hernández en la celebración de las Bodas de Oro Sacerdotales del Sr. Cura Don Justino Ramos.

El Coro Monteverdi, donde cantaban ella y Pedro en Monterrey estuvo en Arandas dando un concierto en el Templo del Sr. San José a beneficio de este.

Por el año de 1959 se fue a vivir a la ciudad de México, donde formalizó sus estudios de canto profesional en el Conservatorio Nacional de Música. Entró a formar parte del Coro Madrigalistas de Bellas Artes dirigido por el Maestro Luis Sandi. Ahí le tocó salir de gira nuevamente a la Unión Americana y cantaron en Washington en la Casa Blanca.

También participó en la ópera Rigoletto en el papel de Giovanna, en el Teatro del Palacio de Bellas Artes. Así mismo, invitada por la soprano Cristina Ortega participó en la Zarzuela “La Verbena de la Paloma” en el papel de la “Cantaora” en el Teatro Jorge Negrete de la Ciudad de México.

Posteriormente estuvo en el coro del Ballet de Amalia Hernández. Salió con dicho coro a cantar a Panamá, Venezuela, Colombia (Medellín y Bogotá).

Viviendo su hermano Pedro en Guadalajara, la invitó a cantar profesionalmente a dueto con él. Fue entonces cuando se dieron a conocer con el nombre de “Dueto Arrullo”, cantando en Televisión, canal 5 de Guadalajara en el programa “la Calandria musical” y en diferentes lugares donde los invitaban.

Cantaron invitados por el Lic. Francisco Medina Ascencio en su campaña electoral para Gobernador del Estado de Jalisco.

Grabaron un disco en Guadalajara y tres en la ciudad de México para diferentes Compañías entre ellas la Marca Peerless.

Ya como “Dueto Arrullo” cantaron en algunas fiestas del 16 de septiembre en Arandas.

En el año de 1965 contrajo matrimonio con el Sr. Javier Sánchez Velázquez y se fue a vivir a la Ciudad de México. Se retiró durante 9 años de la vida artística en los cuales se dedicó a formar a su familia, tuvo 4 hijos: Eva Regina, Luis Javier, Carlos Manuel y Jaime Antonio.

Después de estos nueve años, nuevamente empezó a cantar en el Dueto Arrullo, con Pedro. Fueron invitados por la Secretaría de Turismo a Brasil, representando a México para cantar en “La feria de la Bondad”, así como en la Embajada de México en Brasilia.

Durante 10 años fueron parte del elenco principal en “La Cueva de Amparo Montes” un centro nocturno muy exclusivo, donde se interpretaba música romántica mexicana. Alternaron con cantantes mexicanos de renombre, como la misma Amparo Montes, Fernando Fernández, Toña la Negra, Ema Elena Valdelamar, Esmeralda, Jorge Macías, Julieta Bermejo, Chabuca Granda, Tania Libertad, y mucho otros.

También cantaron en el programa “Nostalgia” dirigido por Jorge Saldaña en el canal 13 de la Ciudad de México por 3 años.

Después del sismo de 1985 en la ciudad de México, Pedro decidió regresar a vivir a Guadalajara y Tere continuó presentándose en la “La Cueva” con Amparo Montes hasta su retiro de los escenarios. Después se dedicó a dar clases particulares de canto durante 23 años, teniendo grandes satisfacciones en esta profesión, ya que algunas de sus alumnas se fueron a especializar y a cantar en Europa.

En el año de 2009 ella y su esposo, se establecieron en la Ciudad de Querétaro y en su casa siguió cultivando el arte de las clases de canto, lo cual, comenta ella, es algo que le ha alimentado el alma y que tanto ama.

Hoy en día está retirada y ha encontrado en la escritura otra forma de transmitir emociones y experiencias de vida.

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