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Ella es mi hija

En los años 60 pertenecí al coro de Madrigalistas de Bellas Artes, mi papá asistió a un concierto que dimos precisamente en el Palacio de Bellas Artes. Y entabló conversación con un señor compañero de asiento. Ya durante el concierto, un barítono del coro cantó solo y este señor le comentó con orgullo a mi papá: - ¡él es mi hermano!

Mi papá según me contó después, empezó a decir mentalmente:

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¡Ánimas Santas que cante Teresa sola! ¡Ánimas Santas que cante Teresa sola! Ánimas Santas que cante Teresa sola! - y sí, en un momento dado, canté sola y muy, pero muy orgulloso le dijo mi papá al señor: - Ella es mi hija!

Este es un recuerdo para mi papá... Don Delfino Magaña.

30 dic 2018

“La vida es hermosa. Y dura también, las dos cosas. Uno tiene que manejar eso...”

-Rufino Tamayo

Les voy a presumir que en un evento particular donde había mucha gente, el maestro Tamayo tuvo la atención de tomar una silla y sentarse enfrentito de nosotros para escucharnos cantar a mi hermano Pedro y a mí.

15 nov 2018

“Para mí el teatro fue una experiencia muy enriquecedora, la posibilidad de dejar de ser uno mismo es siempre muy hermosa...”

-Hugo Gutiérrez Vega. Escritor, Diplomático, Poeta y Actor Jalisciense.

Apropósito de este gran señor. Quiero compartir con ustedes esta anécdota. Mi sobrino Felipe Loza Magaña le obsequió un disco del Dueto Arrullo, y él, Hugo, tuvo a bien enviarme un libro suyo con esta dedicatoria... Para Tere Magaña estos pensamientos rotos, de un alteño a una alteña que arrulla... Un besote. Falleció el 25 septiembre de 2015 a la edad de 81 años.

29 dic 2018

Stravinski en Bellas Artes

El coro de Madrigalistas tenía sus ensayos de las 8 a las 10 de la mañana de lunes a viernes, en la calle de Dolores número 12, enfrentito del Palacio de Bellas Artes. Soy malísima para retener en la memoria las fechas, solo les diré que un día al terminar el ensayo, nuestro director el maestro Luis Sandi nos preguntó; ¿quieren conocer a Igor Stravinski? claro! contestamos, a lo que nos dijo, pues vayan ahorita a Bellas Artes, ahí está.

Rápido nos fuimos y nos sentamos en la tercera fila de las butacas del teatro. La Orquesta Sinfónica Nacional estaba afinando. A poquito entró el gran compositor y director ruso apoyando su caminar en medio de dos personas. Ya estaba muy grande; tenía un joven asistente de director, también ruso que ensayaba atendiendo las indicaciones del maestro, su obra ¡El Pájaro de Fuego! ya que al día siguiente sería él mismo quien dirigiría a teatro lleno la obra ya ensayada. ¡Imagínense por favor nuestra emoción! escuchar en vivo, parte de esta extraordinaria obra y observar la presencia del compositor ¡a escasos 3 o 4 metros! Con cariño esta anécdota para ustedes.

[Una ojeada al libro 50 años de música en el Palacio de Bellas Artes nos muestra que Stravinski estuvo al frente de la OSN en 7 ocasiones: en 1940, 1941, 1946, 1948, 1952, 1960, y 1961. Dirigió principalmente obras de su creación, desde las más emblemáticas (Pájaro de fuego, Petruchka, La consagración…, Juego de cartas, Divertimento del Beso del hada, Pulcinella)]

3 ene 2019

Adiós Mariquita Linda

En una ocasión nuestro querido coro de Madrigalistas de Bellas Artes fue invitado para cantar a un evento en el Auditorio Nacional al que asistiría el presidente de México de ese entonces Don Adolfo López Mateos.

Hicieron uso de la palabra varios oradores; después nosotros, cantamos el Himno Nacional y al final cantamos la canción “Adiós Mariquita Linda” porque en alguna ocasión el Sr. presidente había expresado que ésa era su canción favorita, y en medio de los aplausos se acercó para despedirse de mano de cada uno de nosotros y por cierto, como era muy guapo y seductor, una de mis compañeras dijo en voz baja; Ay! voy a tardar en lavarme la mano!

Ya después, terminado su sexenio, en una entrevista que le hicieron a una persona cercana al Sr. presidente, comentó que en una ocasión López Mateos le había dicho; ¡ya estoy cansado de que a donde quiera que vaya, escuelas, teatros, etc. etc. estudiantinas, mariachis y hasta la Sinfónica Nacional me canten o toquen Adiós Mariquita Linda! ¡Mejor no hubiera dicho que era su canción favorita! ¿verdad?

8 ene 2019

Amo esta canción que data de 1968 ¡casi lloro al escucharla! porque la relaciono con el nacimiento de mi hijo Luis Javier, pues yo la escuchaba mucho en un pequeño radio que me llevó al hospital mi esposo Javier. ¡No sé qué dice la letra, pero la melodía me encanta! y más por la razón que ya expliqué! (¡esto ya parece una carta! jajaja) – “Honey” con Bobby Goldsboro https://www.youtube.com/watch?v=_pmZ2UYcpc8

28 sep 2020

En los años 70 el grupo Mocedades estaba en su apogeo. Recuerdo que yo tenía en mis brazos a mi hijo Jaime que debe haber tenido unos 4 años; estábamos escuchando esta canción, y de pronto con sus manitas me tomó de la cara y me dijo suavemente: ¡Te amo...! ¡Maravilloso recuerdo! Hoy, en el presente, hijo, te digo: ¡Yo también Te amo! – “Eres tú” con Mocedades https://www.youtube.com/watch?v=1s3BIX0duKs

29 sep 2020

Esta canción la cantábamos a dueto Susu y yo en todas las reuniones cuando ella tenía apenas ¡unos 9 años! ¡Te acuerdas m’hija? Te amo. – “Soy Rebelde” con Jeanette https://www.youtube.com/watch?v=sdE4HkTLfoI

29 sep 2020

Mis abuelos paternos papá Mundito y mamá Conchita eran fumadores. Por la mañana al levantarse mamá Conchita tenía la voz algo ronca. Siendo yo una niña recuerdo que una mañana al darle mi mamá Conchita los buenos días a mi abuelo éste le dijo: ¡Ay vieja! me asustaste! yo creía que era un señor!

13 ene 2021

Con Fanny Kaufman «Vitola»

En una ocasión fuimos contratados mi hermano Pedro y yo para cantar en un evento de restauranteros en Celaya Guanajuato en el que actuaría también la gran actriz cómica Vitola. Ella pidió irse con nosotros; durante el trayecto por la solitaria carretera, en dos ocasiones abrió la ventanilla y sacando la cabeza gritó muy fuerte hacia la nada, ¡Chinguen a su madre! luego la cerró y nos dijo: fue un desahogo muchacho. Nos hizo reír durante todo el camino.

Después del evento nos invitaron a cenar. En el restaurante había un piano y Perico y yo empezamos a cantar espontáneamente la canción “Quiéreme mucho”, entonces la gran Vitola se paró y dijo; como esa canción es de mi Cuba, la cantaré con ustedes, se paró en medio de nosotros, nos abrazó y la cantamos los tres. Hermoso recuerdo

15 ene 2021

Don Pedro Vargas

Pedro y yo tuvimos el honor de ser invitados para cantar en un evento en la casa presidencial de Celaya, Gto., al lado de nada menos que Don Pedro Vargas, el tenor continental, así lo llamaban.

Recuerdo que al escucharlo cantar en persona ¡se me puso la piel chinita! tenía una voz hermosa! ¡Cálida, aterciopelada! imposible imaginarnos que algún día cantaríamos a tres voces con él.

Cuando terminamos de cantar, nos asignaron una pequeña habitación de la residencia antes de ser invitados a la comida que se ofreció esa tarde. En la habitación Don Pedro se sirvió un coñac y yo encendí un cigarro. El me preguntó; ¿para que el cigarro? yo muy apenada solo levanté los hombros y como notó que me avergoncé, me dijo: ahora pregúnteme usted, ¿y para que el coñac? Lindo recuerdo.

Con doña Amalia en Colombia

En este hermoso mundo del canto, durante mi carrera tuve el gusto de pertenecer al coro del Ballet Folklórico de Amalia Hernandez y poder viajar por Caracas, Venezuela, Panamá y en Colombia a Bogotá, Cali y Medellín.

Ahí en Medellín, una mañana la señora Amalia nos invitó a dar una vuelta por el centro de la ciudad, también nos acompañaba un periodista amigo de ella, llamado Jairo. Y así, caminando, caminando, conocimos la Catedral de Medellín.

Nos impresionó tanto su belleza exterior como la interior, entramos a la iglesia la cual estaba completamente vacía y, en medio del silencio me dijo la señora Amalia... – canta el Ave María. ¡Lo canté con toda mi alma! A la salida, en la puerta de la iglesia, Jairo nos tomó una foto a las tres, Amalia, mi compañera y yo.

Como un mes después ya en Mexico, me llegó por correo un sobre con esta foto y al reverso decía: “Para ti Tere, con el recuerdo de un inolvidable Ave María...” Jairo. Hermoso recuerdo. (sin presunción)

En la casa de Don Mario…

En una ocasión me llamó por teléfono mi hermano Pedro y me dijo: ¡Arréglate que en una hora paso por ti porque vamos a cantar en la casa de Mario Moreno Cantinflas!

Y es que un señor de apellido Tovar que era gran admirador de nuestro dueto (Dueto Arrullo) tuvo el deseo de llevarnos para cantarle a Don Mario, se conoce que ellos eran muy amigos. Y así fue, llegamos a la casa, Don Mario estaba solo, en una gran sala. Le cantamos “Adiós Mariquita Linda” a cappella y otras tres o cuatro canciones con la guitarra.

Recuerdo que él fue muy amable y al despedirnos le dijimos que éramos sus admiradores a lo que el gran Cantinflas nos contestó: – Yo también soy su almirante. Lindo recuerdo.

21 ene 2021

Joselito y una pompa morada en Venezuela

En una de tantas giras que hicimos con el Coro del Ballet Folklórico de Amalia Hernandez, pudimos visitar la ciudad de Caracas, Venezuela.

Desafortunadamente no pudimos actuar porque había “revueltas” o no sé cómo se diga; el caso es que había muchas balaceras en la calle; por lo que por seguridad estuvimos encerrados en el hotel una semana entera.

Ahí estaba también la compañía de teatro de Manolo Fábregas, de manera que pudimos convivir con los actores que la conformaban, por ejemplo, con Rubén Rojo que ¡estaba guapísimo! Dacia Gonzalez, Luz María Aguilar, que por cierto entre ella y yo surgió una bella amistad, aunque muy corta. De los demás actores no recuerdo su nombre. Tal vez para hacer más llevadero el encierro, ellos escenificaban algún sainete, o declamaban, a Manolo Fábregas le gustaba cantar, en fin; luego algunos integrantes del ballet bailaban, pero bailaban ¡ritmos cubanos! era muy divertido.

En el lado izquierdo de la recepción del hotel había una terraza donde servían el desayuno; una mañana fui y me senté a una de las mesas, después de un rato un joven como de unos 17 años me pidió permiso para sentarse a la mesa conmigo y yo acepté. Él era español y después de un rato de conversación, ¡Oh sorpresa! se trataba de Joselito! a quien de niño le decían: “El ruiseñor que canta”.

Desayunamos y después de una charla muy agradable me retiré. Muy mona ya desde lejos levanté la mano para decirle adiós y al dar la vuelta hacia la entrada de la recepción ¡me caí! me di un santo trancazo! por no decir chingadazo! por supuesto que fueron a auxiliarme empleados del hotel! Al otro lado, Joselito continuó tomando su café ¡sin ni siquiera enterarse! salí de la terraza con el gusto de haberlo conocido y sobándome discretamente la pompa...por no decir la nalga jajajaja!

10 feb 2021

Brasil

Invitados por la Secretaría de Turismo, fuimos mi hermano Pedro y yo para cantar en “La Feria de la Bondad” en Sao Paulo, Brasil. Nos recibió el cónsul de México en ese tiempo y esa misma noche en el consulado nos ofrecieron una recepción; ahí conocimos a varias familias que radicaban allá, una de ellas fue el matrimonio precioso formado por el Señor Edward Klitbo de origen danés y su esposa mexicana Elisa, quienes nos hospedaron por 8 días en su casa, por cierto, eran los padres de Cynthia Klitbo, quien años después hizo una carrera como actriz en México, en aquel entonces era una linda chiquilla de 7 u 8 años.

En La feria de la Bondad, varios países latinoamericanos exponían sus productos, por ejemplo, en el stand de México, recuerdo más o menos que había una guitarra de Paracho, rebozos, figuras hechas con papel maché... ahí cantamos en dos ocasiones; después el cónsul nos invitó a la embajada en Brasilia para darle una sorpresa al Señor Embajador. Pasó por nosotros diciéndonos que apenas teníamos tiempo de llegar al aeropuerto y manejó ¡cómo alma que lleva el diablo! solo que lo hacía muy bien.

Total, volamos a Brasilia y llegamos a la embajada, una ¡señora residencia rodeada de jardines! y guiados por el cónsul, nos dirigimos a un espacio donde se ofrecía una íntima comida con intelectuales y empresarios. Al vernos el Señor Embajador casi corrió a nuestro encuentro ¡Tere! ¡Pedro! y abrazó a mi hermano con tanta efusividad que lo levantó del piso!

–Y yo que quería darle una sorpresa Sr. Embajador, – dijo el cónsul, a lo que éste le contestó: – ¡Así fue! ¡gracias por traerme a estos muchachos!

Resulta es que el embajador era el Lic. Juan José Torres Landa, un señor muy alegre y carismático para quien ya habíamos actuado cuando fue Gobernador de Guanajuato. Estuvo muy emotivo todo. Y bueno, se llegó la hora de regresar a Sao Paulo; durante el vuelo todo iba bien hasta el avión comenzó a balancearse y se escuchó un fuerte ruido, ¡que miedo!, la sobrecargo nos informó que el capitán debía hacer un aterrizaje de emergencia por una avería en el avión y había que repararla, ¡aterrizó en un campo abierto! ahí permanecimos por espacio de una hora y media! sin tener permiso de levantarnos ni para ir al baño mientras le hacían “talacha” al avión. Cuando terminaron de reparar la avería y volvimos a despegar, ¡no les quiero platicar el miedo que teníamos! (En el vuelo venían mayormente japoneses y aunque no se les notaba ¡tenían miedo también!) nos tomó media hora llegar con bien gracias a Dios, y al bajar por la parte trasera del avión, en medio del ruido ensordecedor de las turbinas algún mexicano que venía en el vuelo gritó fuertemente ¡Ya chingamos!

Finalmente llegó el día del regreso a México, nos acompañó al aeropuerto la familia Klitbo y Cynthia aquella muchachita linda lloraba y lloraba, se había encariñado mucho con nosotros y nosotros con ella. Y así, otro más de mis recuerdos.

18 feb 2021

Y la vida me llevaría

En el cruce de las calles de Rodriguez Puebla y Venezuela en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se encuentra ubicado el mercado Abelardo Rodríguez, que se construyó en 1934 (por cierto, año en que nació mi marido). El edificio es muy artístico, en techo y paredes hay murales pintados por discípulos de Diego Rivera.

A un costado se encuentra el Teatro del Pueblo, ¡Un teatro maravilloso desde la entrada! Cálido, no muy grande; las paredes de los lados de la sala, de la mitad para abajo están cubiertas de madera muy fina y brillante y en la parte de arriba hay fotografías en marcos redondos de artistas que actuaron ahí.

Un día 10 de mayo se presentó la compañía de Teatro de doña Virginia Fábregas, un gran nombre en México y el mundo, por supuesto que era una función para el día de las madres. En el intermedio se presentaron 5 niñas muy monas de entre 10 y 12 años para bailar un vals portando cada una, una cartulina con una letra “M – A – D – R – E”, una de ellas ¡era yo! Estuvimos embobadas conociendo a los actores, Doña Virginia muy linda nos regaló sándwiches, ¡Fue una experiencia maravillosa! Yo tenía 12 años.

Quien iba a decir, que mucho tiempo después la vida me llevaría a encontrarme de nuevo con este teatro y sus recuerdos. Mis hijos se presentaron también ahí en un fin de cursos del colegio, ¡32 años después! Carlos en ese tiempo de 11 años recibió su certificado de primaria y Jaime de 8, bailó con sus compañeros la famosa canción “New York, New York”, con un trajecito tipo Charleston, recuerdo que yo misma forré su bastón y su sombrero con cinta de colores.

Al ver bailar a Jaime, algunas lágrimas se me escaparon de emoción al recordar que yo de niña también lo había hecho… ¡Hermosa coincidencia!

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