Amada Iglesia del Señor; ¡Levántate!... Y toma lo que es tuyo, que vuelvan a sonar las trompetas en la voz de sus Atalayas, que se escuche el sonido de alerta sobre las Naciones, que se convoque al pueblo, que el infierno escuche: “ASÍ DICE EL SEÑOR”... Que el diablo oiga la premisa: “ESCRITO ESTÁ”... Que en todo el campamento de esta humanidad desamparada, las notas celestiales de la Palabra de Dios les hagan despertar y volverse a su creador.
¡Con urgencia!... ¡Querido siervo de Dios!... ¡¡¡QUÉ SUENEN ESAS TROMPETAS!!!... “¡¡¡QUÉ SUENEN LAS TROMPETAS DE PLATA!!!”...
Sergio Gebel