¿Cómo podemos librarnos de la fuerza destructiva de la violencia? Para contestar esta pregunta debemos familiarizarnos con su naturaleza. La violencia aparece cuando buscamos satisfacer nuestros malos deseos, o no podemos controlar nuestros buenos deseos. Cuando los deseos incontrolables se hacen hábitos, generan conductas abusivas que nos llevan a dañar no solo a nuestros enemigos sino también a nuestros amigos, seres queridos y aún a nosotros mismos.