En las brumas nocturnas a veces diurnas me deshacía mi pecho quería quiere explotar diseminarse el adiós final me mataba, me mata el cerebro se derretía se derrite el alma no sostenía no sostiene quizás aquella luna me sostenga más ahora o el aire o los espacios cálidos o el agua quieta las imaginaciones las más de las veces Me he elevado al sol nadie me entenderá ya aunque cumpla sagradamente con mi deber…