Cada vez que un país es sometido a un ajuste estructural, las condiciones de vida de su población, especialmente de los más pobres, se resienten. Los países empobrecidos llevan años padeciendo políticas de ajuste negociadas por el Fondo Monetario Internacional, exigidas por los países enriquecidos, para devolver una deuda injusta, mil veces pagada, y que les ha llevado a que tengan que morir por no tener acceso a una sanidad básica.
Si el determinante sanitario que más influye en la salud, son las condiciones de vida ¿podemos decir que defendemos la sanidad pública sin luchar contra el paro? ¿Es suficiente con atender gratuitamente en el centro de salud a una persona que después vuelve a la angustia del paro, a dormir en la calle o a rebuscar en la basura?