GUÍA Nº 8 COMPLEMENTARIA BIOLOGÍA: GRUPOS SANGUÍNEOS Transfusión sanguínea Antes de practicar una transfusión sanguínea se debe verificar si la sangre del dador es compatible con la del receptor. Cuando se mezclan suero y glóbulos rojos de distintas personas puede ocurrir que tales mezclas permanezcan homogéneas o bien que aparezca aglutinación. Este fenómeno observado en 1930 por Karl Landsteiner (austriaco, recibió el Premio Nóbel de Medicina por haber demostrado que existían diferentes grupos sanguíneos, mezclando suero de un hombre con glóbulos rojos de otro) permitió asentar el concepto de compatibilidad sanguínea, tan importante en la práctica de las transfusiones.
La aglutinación se produce por la actuación de los anticuerpos o aglutininas del plasma sanguíneo sobre los antígenos o aglutinógenos presentes en la membrana plasmática de los glóbulos rojos. De acuerdo a la existencia de los diversos aglutinógenos (A y B) y aglutininas (anti-a y anti-b), los individuos pueden clasificarse por el Sistema ABO en 4 grupos sanguíneos básicos: Grupo O: este grupo no tiene aglutinógenos en la superficie de los eritrocitos, pero presenta ambas aglutininas: alfa (anti-a) y beta (anti-b). Grupo A: este grupo tiene aglutinógeno A en la superficie de los eritrocitos y presenta aglutininas beta (anti-b) en el plasma sanguíneo. Grupo B: este grupo tiene aglutinógeno B en la superficie de sus hematíes y aglutininas alfa (anti-a) en el plasma sanguíneo. Grupo AB: este grupo tiene ambos aglutinógenos (A y B) en la superficie de sus glóbulos rojos y ninguna aglutinina en el plasma sanguíneo. De acuerdo con esta clasificación se deduce que el grupo sanguíneo está determinado por la presencia o ausencia de aglutinógenos y aglutininas, como se observa en el siguiente diagrama:
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