Descripción de ambientes Aunque todavía no haya sonado el timbre, hasta las mesas susurran, emocionadas. Los estuches se cierran, las hojas se guardan y cada uno tiembla en su asiento, con ganas de huir de aquel edificio hasta el día siguiente, y no tener que estar inmóviles en un pupitre de madera gastada ni un minuto más. Y suena la estridente y ensordecedora campana. Cada uno salta, sobrecogido, incluso cuando había estado contando los segundos restantes en el reloj del compañero. Tanto profesorado como alumnado comienzan la carrera rutinaria de escapar de aquellas aulas lo antes posible. Se empujan los unos a los otros, y salen por sus respectivas puertas para encontrarse en los pasillos con otros estudiantes, que también han intentado quedar en primera posición en aquella batalla diaria. Las puertas desgastadas que dan al exterior liberan a los jóvenes, provocando otro tropel de adolescentes exhaustos, que alardean los unos a los otros, riéndose de ellos mismos, respirando la pequeña libertad de todos los días. Nuria Luque Maldonado, 4ª ESO B