Transvisual #9

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#9 La revista anual del Centro Cultural Recoleta

2015 Alfredo Prior / Liliana Porter y Ana Tiscornia / Diana Dowek / Matías Duville / Fernando von Reichenbach / Nora Lezano / Nushi Muntaabski / Fuerza Bruta / Jorge Miño / Jueves en Capilla / Ocho años de un despliegue inagotable de propuestas musicales / Emiliano Miliyo / Nuevo Comité asesor de programación / Mónica Girón / Asterix en Buenos Aires! / Juan Andrés Videla / Isabel Muñoz / Primera antología de arquitectos, artistas y diseñadores / Cristina Schiavi / Fase 7 / Deborah Pruden / Arturo Aguiar / Jorge Caterbetti / Nicola Costantino / Federico Colletta /

11 BA Photo / XV Bienal Internacional de Arquitectura / Juan Dolhare / La plenitud de la nada / Irina Kirchuk / Isabel Peña / 25 años de Premios ADEPA / Ohne Titel / El Lorraine en el Recoleta / Pablo Insurralde / Hernán Salamanco / La niña, el diablo y el molino / Buenos Aires Stencil / Andrés Denegri / 6ª Edición del Premio Itaú Cultural / Hernán Salamanco / Las artes del fuego en el CCR / Camilo Guinot / Susana Saravia / Jorge Caterbetti / Nicolás Mastracchio / Tomás Maglione / Jorge Abot y Natalia Abot Glenz / Hugo Panzarasa / Federico Bacher / Lena Szankay / ¿Cómo se mantiene vivo un edificio antiguo? / Tatiana Parcero / Isabelle Huppert, retratos de norte a sur / Stella Sidi / 8° Concurso Transparesencia / Tomás Espina / Mariano Ferrante / Francisco Estarellas



#9

Dedicamos esta edici贸n de Transvisual #9 a la memoria de nuestra compa帽era Myriam Suetta



Contenidos

Presentaciones Hernán Lombardi Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires Claudio Massetti Director General del Centro Cultural Recoleta

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Intersecciones entre el arte y la palabra

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La mejor expresión. Por Renato Rita Centro Cultural Recoleta: potente usina de experimentación Por Marina Oybin Calendario sin tregua en el Centro Cultural Recoleta Por Alicia de Arteaga

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Sala Cronopios Y un día la aldea gala se instaló en la Recoleta. Por Leopoldo Kulesz Arena Parking: el momento más oscuro de la noche. Por Julio Sánchez La Anarquista y el caos. Por Liliana Porter y Ana Tiscornia Nora Lezano, fan y fotógrafa del mundo del rock. Por Mercedes Ezquiaga Sobre ensoñaciones eclécticas. Por Fabián Lebenglik Primera antología de arquitectos, artistas y diseñadores. Por Renato Rita

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Más allá de la arquitectura y el diseño. Por Enrique Cordeyro Fernando von Reichenbach: Inventor de sonidos. Por Cecilia Castro Salas J y C Dos en uno – Uno en dos. Por César López Osornio Viaje a las entrañas del horror. Por Marina Oybin Miradas que se completan. Por Eduardo Villar Capturando el alma del rock argentino. Por Emilio Del Guercio Extraños artefactos. Por María Paula Zacharías Omnidireccional. Por Mariano Mayer Retratos de norte a sur. Por Gabriela Urtiaga Nuevos paisajes utópicos. Por Daniel Gigena Pensar el mundo actual. Por Daniel Gigena La fotografía salta al espacio. Por Eduardo Villar Nada está quieto. Por Eduardo Stupía Clamor, un dispositivo de reflexión. Por Rodrigo Alonso Prometeus Cambio de rol. Por Carlos Herrera


Microespacio Umbral. Por Irene Banchero. Agujas. Por Arturo Aguiar

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Historieta Tersura y su mundo. Por Florencia Balestra

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Salas 1 y 2 “Estoy aquí”: un llamado desesperado. Por Marina Oybin

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Salas 4, 5 y 6 El mecanismo inútil. Por Rodrigo Alonso, Espacios pictóricos. Por Ana María Battistozzi. La pintura monocromática coreana, manifestación del tiempo, del proceso y del vacío. Por Chung Joon-Mo La tripulación. Por Irina Kirchuk. Salas 8 a 12 Exposición convertida en taller. Por Marina Oybin En la frontera difusa entre producción humana y naturaleza. Por Camilo Guinot El viaje de Wilson. Por Hernan Salamanco Rompecabezas. Por Julie August Superficies de placer. Por Mercedes Pérez Bergliaffa Vestigios de la memoria y del tiempo. Por María Luján Picabea Universus. Por Paola Iorio Topografías del Vacío. Por Claudio Ongaro Haelterman Mapas que definen identidades. Por Laura Batkis

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Dimensión. Por Mercedes Pérez Bergliaffa Salas 13 y 14 Naturaleza misteriosa. Por Marina Oybin Cuerpos de Cristal. El reflejo de la luz como cuerpo inmaterial. Por Fabiana Barreda El periodismo, en una muestra de fotos y dibujos. ADEPA Patios Ensalada de texturas. Por Nushi Muntaabski “Autoextinción”: en memoria del rinoceronte negro. Por Federico Bacher Trailer. Por Laura Fensilber Todas las salas Premios y exposiciones en la Bienal de Arquitectura. Por Miguel Jurado Más exposiciones En primera persona Alfredo Prior Deborah Pruden Nora Lezano Jorge Miño Matías Duville Emiliano Miliyo

Luz, imagen y sonido 115 116

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Números y personas. Por Silvia Sánchez Ocho años de un despliegue inagotable de propuestas musicales. Por Laura Novoa Jueves en Capilla. Por Carlos Cuacci Tío Alberto. Por Silvia Sánchez.


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Todo lo que necesitás saber sobre arte argentino. Por Mercedes Ezquiaga Las cerámicas de Miquel Barceló. Por Adriana Lauria Fuerza Bruta: una década de rituales compartidos. Por Marina Oybin Auditorio El Aleph, Microcine y otros espacios del CCR LIPM 2015 Las artes del fuego. Por Andrea Santapaola Guía detallada de catálogos de exposiciones 2015 Publicaciones CeDIP 2015 Experimentando el objeto artístico: clínica-taller. Por Natalia Cacchiarelli y Judith Cisneros Taller de canto y coro. Por Vanesa Chirkes y Ariel Hagman

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Elevación espiritual con la expresión literaria. Por Pablo Schteingart Cursos y talleres 2015

En la trastienda 149 151

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Visitas guiadas en el CCR. Por Inés Agazzi Área de Comunicación y Relaciones Institucionales. Por Carolina Ortú Primera temporada del CVAA en el CCR. Por Adriana Lauria Centro Cultural Recoleta: ¿cómo se mantiene vivo un edificio antiguo? Por Bettina Kropf


Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Jefe de Gobierno: Mauricio Macri Ministro de Cultura: Hernán Lombardi Director General del Centro Cultural Recoleta: Claudio Patricio Massetti Director Operativo de Programación y Curaduría: Elio Kapszuk Director Operativo de Gestión de Operaciones: Carlos Villoldo Directora Operativa de Infraestructura y Funcionamiento Edilicio: Bettina Kropf Subdirectora Operativa de Investigación, Creación y Capacitación: Silvia Sánchez Curador y Asesor de Artes Visuales: Renato Rita


En diciembre de 2015 el Centro Cultural Recoleta cumple treinta y cinco años. Y durante todo este año ha celebrado su trigésimo quinto aniversario con una nutrida programación que sintoniza con las demandas de una Buenos Aires cada vez más dinámica y cosmopolita. A través de sus renovadas propuestas curatoriales, el Centro Cultural Recoleta ha puesto en diálogo a artistas emergentes y consagrados brindando una programación de altísima calidad. En sus salas hemos podido disfrutar de las correrías de Asterix, volvernos Fans con las entrañables fotos de Nora Lezano y deleitarnos con las singulares creaciones de Alfredo Prior, Nicola Constantino, Emiliano Miliyo, Juan Andrés Videla y Diana Dowek. Como cada año, la incidencia de lo tecnológico y sus diversas manifestaciones en el arte actual se hicieron presentes a través de las ediciones de Fase 7 y el Festival Ciudad Emergente. Cabe destacar también las numerosas

exhibiciones de fotografías y obras que experimentan con nuevos lenguajes estéticos más allá de las disciplinas artísticas tradicionales. Cada día, el Centro Cultural Recoleta invita al público, a través de su excelente website y de las redes sociales, a disfrutar de Fuerza Bruta y de los ciclos Los jueves en capilla y El Lorraine en el Recoleta. Quiero felicitar a todos los que realizan la difícil tarea de llevar adelante los numerosos proyectos artísticos que este Centro desarrolla. Vale la pena revisitar, a través de esta Transvisual #9, las exposiciones, los conciertos, las obras de teatro, los talleres educativos, las visitas guiadas y todo lo acontecido durante el año 2015. Hernán Lombardi Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires


Inés Celia Agazzi, Arturo Aguilera, Mario Álamo, Félix Alborte, Jesús Alborte, Claudio Amato, Silvana Angeli, María Fernanda Antonucci, Juan Eduardo Antonucci, Romina Aulicino, Daniel Jorge Bachetta, Jorge Bagnoli, Juliana Barbone, Miguel Barraud, José Barrios, Marcelo Benítez, María Fernanda Burgueño, Federica Bolomo, Adrián Borda, María Valeria Bortoletto, Alfonso Bravo, Alberto Bricchetto, Héctor Brito, Carlos Bronfman, , María Fernanda Burgueño, María Laura Caballero, Alcira Calascibetta, Leandro Capria, Sebastián Carballeira, Berenice Carey, María Eugenia Carreira, Silvia Carrizo, Sergio Caruccio, Fernando Miguel Castro Pérez, Melany Cáseres, Irene Cerrizuela, Hernán Cesar, Mauricio Chiesa, Clara Chocobar, Mario Cigno, Constanza Comune Páez, Juan Eduardo Contreras, Edgardo Matías Cortez, Emilio Costas, Diego Crabas, Hugo Cristiano, Enzo Cuenca, Miguel Ángel Cufino, Pilar Curruchaga, Ricardo Ezequiel Del Grosso, Luciana De Pinto, Paul Dorvan Dávila López, Maximiliano De Santis, Gustavo De Souza, Claudio Deplante, Jorge Doliszniak, Anabel Donato, Néstor Echeverria, Leandro Escobar, Ana Lía Etchebehere, María Ramona Falcón, Ana María Fazio, Claudia Fefercovich, Guadalupe Fernández De Rosa, María Helena Ferronato, Ofelia Norma García, Ricardo Enrique Gilli, Facundo Galán, Alejandro Gómez, Walter Gómez, María Cristina Gómez De Pérez, Erika Gorbalán, Mariano González, Lucía Hernández, Norma Iruretagoyena, Feliciano Kainer, Elio Kapszuk, Silvio Killian, Betina Kropf, Irma Labella Benavente, Martín Labonia, María Florencia Lamadrid, Adriana Lilia Lauría, Javier Leichman, Gabriel Liporace, Magalí Lodi Lobo, Ana María López Burgos, Enrique López, Georgina López, José María López, Gabriel Lucena, Zulema Luque, Enrique Marcelo Llambías, Matías Machelo, Milagros Mac Kenzie, Florencia Madrigal, María Ximena Magariños, Eduardo Maggiolo, Pablo Mantuano, Gabriel Ángel Marolla, Esteban Martínez, Francisco Martínez, Rodolfo Martínez, Claudio Massetti, Cristian Michaud, Cristian Paulo Mondini, Gustavo Moledo, José Montero, Alan Morales, Paola Morales, María Mohorade Cardus, Karina Moreno, Roberto Moreno, Valeria Mosquera, Ramona Moya, Agustín Mujica, Eduardo Mundani, María del Carmen Naser, Esteban Nicodemo, Marisela Oberto, María Cristina Olivieri, Roberto Orellana, Carolina Ortú, Verónica Otero, Juan Manuel Ovejero, Juan Palacios, Stella Maris Panaro, Gabriela Pasaragua, Carlos Pascual, Jesús Pastor, Ana Peco, Daniel Pesante, Graciela Pescia, María de los Ángeles Podestá, Natalia Prieto, Gabriel Quiroga, Daniel Ramírez, Juan Carlos Ramos, Luis Redruello, Saúl Reitovich, Susana Reynaldo, Renato Rita, María Eugenia Riveiro Villar, Pedro Rivelli, Claudio Rivero, Andr Adrián Rocha Novoa, Héctor Roldán, Leandro Rosenbaum, Laura Ernestina Rosso Braga, Ángel Ruiz, Florencia Rumi, Silvia Sánchez, Andrea Santapaola, Carolina Santos, Paula Schprejer, Susana Seoane, Marcelo Sessarego, Juan Carlos Solowej, Miguel Ángel Solowej, Rosalía Soto, Vanesa Soto, Ileana Stofenmacher, Joaquín Suárez, Matías Tapia, Eduardo Téllez, Luisa Thompson, Damián Til, Pablo Til, María de Luján Torres, Ariel Tosto, Brenda Vassallo, Horacio Vega, Silvia Vegierski, Silvia Schimchak, Miguel Viceconte, Walter Villalba, Carlos Villoldo, Mario Zalazar, María Asunción Zapiola, Delia Zarate, María Pía Zubillaga, Marcela Zunino.

CeDIP / Centro de Documentación, Investigación y Publicaciones Staff: Valeria Bortoletto, Florencia Madrigal, Andrea Santapaola, Paula Schprejer


Nos preparamos para que este año fuera especial y lo logramos. En 2014, tomé la decisión de convocar a un comité de programación. De este modo, logramos mejorar el nivel y diversidad de la programación. Los artistas que participaron se destacaron a tal punto que sus obras son dignas de integrar una bienal internacional. Con orgullo, podemos afirmar que lo mejor del arte contemporáneo argentino estuvo en el CCR. Además, apoyamos económicamente las producciones de los artistas ayudándolos con los gastos de insumos, fletes, montajes y publicaciones. Esto se logró gracias a los recursos generados por Fuente 13 (medio administrativo para recaudar fondos avalados por la Ley Nº 70 que rige el funcionamiento administrativo del GCBA desde 1996 y que se implementó durante mi gestión) con la venta de catálogos, la gastronomía, la producción de la sala Villa Villa, la residencia para artistas, y el canon del Museo Prohibido No Tocar, BA Photo y la Bienal de Arquitectura. Se recaudaron cerca de 4 millones de pesos que se invirtieron en obras de puesta en valor de la infraestructura edilicia, servicios de mantenimiento sanitario y ayuda a la producción artística: hoy el CCR es sustentable. Sumamos a esto los convenios de colaboración con la Universidad Maimónides –para la continuidad de la puesta en valor del auditorio El Aleph–; las empresas Tersuave, Banco Ciudad, Bodega Argento y la colaboración de Laura Monosof y Fass Yakolen. El CCR es un modelo de gestión pública que combina todos los recursos que pueden generarse con las herramientas del Estado, así como los acuerdos con instituciones y empresas privadas, para que lo público sea el punto de encuentro dedicado al bien común.

En los ocho años de nuestra gestión mantuvimos la gratuidad en el ingreso de público: como resultado se generó un flujo que alcanzó 2 millones de visitas anuales. A partir de esta situación, se pensaron estrategias para generar recursos complementarios: en el hall central se abrió una espléndida tienda para venta de catálogos y merchandising, que funciona con medios de pagos electrónicos y herramientas contables de última generación, instaladas por la tesorería general del Ministerio de Hacienda de la Ciudad. Logramos un modelo de gestión pública de calidad, con servicios excepcionales para artistas y público. El incremento presupuestario dependió de nosotros, de las herramientas que nos brindaron y aplicamos. Eso le da un sabor diferente a los recursos recaudados y valoriza enormemente cada peso invertido. El financiamiento de la cultura debe ser garantizado por el Estado. Un Estado moderno que debe dotar a los gestores de las herramientas adecuadas para administrar y generar recursos complementarios (denominados por las leyes administrativas como “recursos no tributarios”). Respecto al Comité de Programación, no tengo más que agradecer y expresar mi profunda admiración al trabajo realizado ad honorem por Magdalena Cordero, Ana María Battistozzi, Rodrigo Alonso, Carlos Herrera, Alejandro Corres y Esteban Tedesco; y al apoyo de los funcionarios miembros Adriana Lauria, Verónica Otero y Renato Rita. A través de una convocatoria pública donde participaron 2 mil artistas, el comité seleccionó, incluso, la programación para 2016. Para lograr la mejor programación, todos trabajaron con armonía y dedicación poniéndose la camiseta del CCR. Los excelentes resultados están a la vista. Los artistas estuvieron muy conformes, los críticos más agudos



aprobaron la calidad de la programación y el público asistió maravillado al encuentro con lo mejor del arte y la cultura, con acceso libre y gratuito. El Recoleta es único, sorprendente, maravilloso: merece todos los esfuerzos posibles para que brinde la mejor programación. Un párrafo aparte merece la extraordinaria XV Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires. Sin dudas, fue la mejor edición de un clásico que se renueva constantemente. Además de las conferencias magistrales y los premios internacionales, se sumaron seminarios sobre el patrimonio de la arquitectura moderna, y un encuentro de mujeres arquitectas entre otras actividades. No faltaron los espacios interactivos y las magníficas muestras internacionales. En las artes escénicas, se destacaron La niña, el diablo y el molino (presentada anteriormente en el Festival de Avignon, con texto y dirección de Oliver Py), y el regreso de Fuerza Bruta con éxito de público. Además, disfrutamos de ciclos de música de cámara con la Dirección de Educación Artística de la Ciudad, la escuela de música de la Universidad Maimonides, y del ciclo Los jueves en capilla, programado con la Dirección General de Música del Ministerio de Cultura. Expusieron, entre muchos otros artistas, Alfredo Prior, Liliana Porter y Ana Tiscornia, Matías Duville, Nora Lezano, Diana Dowek, Fernando von Reichenbach, Nicola Costantino, Hernán Salamanco, Isabel Muñoz, Jorge

Miño, Juan Andrés Videla, Andrés Denegri y el grupo coreano Dansaekhwa. No faltaron los cursos y talleres de fotografía, artes visuales y audiovisuales, actuación, danza y literatura. El Cedip, entre otras actividades, editó la publicación Transvisual y registró la información de las muestras en su archivo especializado. Se realizaron ciclos de música, conciertos y el ciclo de cine Lorraine. Además, disfrutamos del Festival Ciudad Emergente, Fase7 y Buenos Aires Photo. El CCR es un barco navegando viento en popa. Con 18.800 metro cuadrados (6.200 de ellos cubiertos) y más de 20 salas de exposición, es un centro de arte de calidad: con registro, documentación y producción permanente. Único en su tipo. Incorporamos nuevas herramientas de comunicación: una página web muy activa y completa, y presencia en redes sociales como Twitter y Facebook. Sumamos pantallas de LED en la cartelera y una aplicación para celulares y tablets que permite a cada asistente recorrer las salas con toda la información disponible de las muestras. Así logramos posicionar al Recoleta en los niveles más altos de los estándares internacionales de museos y centros de arte. El CCR hoy te involucra con la cultura por el camino del arte: una experiencia enriquecedora y compartida en una ciudad maravillosa. Claudio Patricio Massetti Director General del Centro Cultural Recoleta

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Staff Transvisual Dirección editorial: Claudio Massetti Editoras responsables: Valeria Bortoletto y Andrea Santapaola Producción: Valeria Bortoletto y Andrea Santapaola Diseño gráfico: Marius Riveiro Villar Edición: Marina Oybin Guía de publicaciones: Paula Schprejer Grabaciones y cámara: Florencia Madrigal Fotografía: Gabriel Liporace, María Mohorade Cardús, Adrián Rocha Novoa, Carolina Santos, equipo CeDIP y material cedido por los artistas. Prensa y comunicación: Marisela Oberto y equipo Agradecimientos: a todo el personal del CCR, a los artistas y a El Ciclista Productora audiovisual

Transvisual es una publicación anual del CeDIP, Centro de Documentación, Investigación y Publicaciones del Centro Cultural Recoleta, dedicada a la difusión de las actividades que se realizan en dicho centro. Año 9 | número 9 | Diciembre de 2015 Tirada: 1.000 ejemplares CeDIP Junín 1930, 1er. piso, Buenos Aires. Teléfono 4803 1041, internos 267/268 cedip@centroculturalrecoleta.org. www.centroculturalrecoleta.org


Intersecciones entre el arte y la palabra



La mejor expresión Por Renato Rita. Director Operativo de Programación y Curaduría del CCR

El despliegue artístico que instaló a lo largo del año el CCR. se caracterizó por una indudable calidad que ilustra con creces el sostenido esfuerzo que identificó la gestión cultural de estos últimos ocho años. El remate que permitió la insoslayable crítica propicia, que reflejaron los medios especializados, fue la acertada iniciativa del Director General, Claudio Massetti, en proponer un entrenado comité de programación que llevó al CCR a su mejor expresión y acertada participación.

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Centro Cultural Recoleta: potente usina de experimentación Por Marina Oybin. Periodista

Con celeridad, el comité asesor ad-honorem de programación tuvo un impacto muy positivo. Siguiendo la concepción artística impulsada en el Centro Cultural Recoleta desde hace años por su director Claudio Massetti, con sello plural el comité produjo cambios notorios en las muestras. Massetti abrió un nuevo capítulo en la forma de programar: espectadores, artistas, coleccionistas y especialistas coinciden en afirmar que se sumaron excelentes propuestas experimentales que con amplio criterio renovaron el público. El comité está integrado por los curadores Rodrigo Alonso, Ana María Battistozzi, Adriana Lauria y Renato Rita; Magdalena Cordero, Alejandro Corres y Esteban Tedesco (de la Asociación de Amigos), y el artista Carlos Herrera. Con foco en el arte contemporáneo y a partir de una convocatoria abierta, el comité asesor analizó las propuestas artísticas recibidas, seleccionó y programó. En la última convocatoria para integrar el calendario de muestras de 2016 se recibieron 2 mil proyectos. Hoy, hay que destacar la fuerte cohesión entre las muestras de las distintas salas: las exposiciones se conectan, todas tienen la misma importancia y alta calidad. Este diálogo potencia el recorrido, abre nuevas lecturas y asociaciones. Interpela sin pausa al espectador.

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Se lograron vinculaciones y contrapuntos jugosos: el ala izquierda y la sala Cronopios presentan ahora muestras del mismo nivel que se integran en una totalidad estética y conceptual. Se pone en escena un guión curatorial global. Con anclaje en el arte contemporáneo, el CCR afirma su singular identidad y profesionalización: vuelve a ser un espacio indiscutido de referencia y experimentación, uno de los pocos centros culturales en Buenos Aires en los que el espectador se encuentra con nuevas y múltiples propuestas de artistas emergentes y consagrados. Este año expusieron, entre muchos otros, Andrés Paredes, Nicola Costantino, Hernán Salamanco, Martín Calcagno, Alfredo Prior, Jorge Miño, Juan Andrés Videla, Andrés Denegri y el grupo coreano Dansaekhwa. El CCR ofrece la posibilidad de mostrar trabajos experimentales: los artistas arriesgan, corren los límites, plantean novedosas hipótesis de trabajo. El resultado: uno se encuentra con obras e instalaciones que no se ven en otras instituciones culturales. Amplio, el público que se acerca va desde familias pasando por turistas hasta el núcleo avezado del mundo del arte. Las muestras sorprenden y estimulan a legos y entendidos: son heterodoxas e innovadoras. Uno siempre se encuentra con obras que interpelan.


Calendario sin tregua en el Centro Cultural Recoleta Por Alicia de Arteaga. Periodista y curadora

¿Cómo se gestiona un centro cultural ubicado en el mejor lugar de la ciudad, con una oferta ecléctica montada en más de sesenta salas? La pregunta del millón ha tenido todos estos años una respuesta clara en la afluencia de público al CCR, que es el más visitado del país: calidad más variedad. Estructurado sobre la categoría internacional de la sala Cronopios y de sus escoltas, las salas J y C, obvio homenaje a Julio Cortázar, el programa de exposiciones de 2015 no dio tregua. Se suma ahora a la mirada del director Claudio Massetti y del curador en jefe Renato Rita un equipo de asesores capitaneado por Magdalena Cordero, gentil presidenta de la Asociación de Amigos. A la hora del balance, sobresale por su calidad excepcional la antológica consagrada a Alfredo Prior, uno de nuestros más notables artistas, pintor sensible y mente brillante que me confesó con todas las letras que la colgada de la sala Cronopios era “su selección”. Un montaje original y con innovador uso del espacio a cargo de Gustavo Vázquez Ocampo (MNBA, MALBA) permitió que

las obras “respiraran” a sus anchas. Prior tiene en su retina el arte universal. Y se nota. Un pintor ilustrado que puede crear climas y atmósferas con una paleta que entraña reminiscencias del gran Monet. El francés que dio nombre a un movimiento con su pintura “Impresión del sol naciente”, robada y recuperada años atrás del Museo Marmottan de París, fue el más longevo de los impresionistas y terminó sus días pintando como un abstracto. Alfredo Prior niega de plano que el genial Claude haya padecido cataratas. Derivó en su búsqueda hacia la bruma cromática donde la narración prácticamente desaparece. Esa operación se activa también en las sutilezas nubladas de Prior. Se va el año y el Recoleta redobla la apuesta con la llegada desde Corea del Sur de la muestra La plenitud de la nada, selección de trabajos del grupo Dansaekhwa en las salas 4, 5 y 6, hasta febrero de 2016. Esa belleza con sordina me atrapó durante una visita al veneciano Palazzo Contarini-Polignac con vista al Gran Canal y acceso por el Dorsoduro. Esa revelación que deslumbra al mundo llega ahora al CCR.

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Y un día la aldea gala se instaló en la Recoleta Por Leopoldo Kulesz. Director de Libros del Zorzal

A mediados de 2004, mi hermano Octavio y yo mudamos las oficinas de Libros del Zorzal al barrio del Abasto. Nuestro primer movimiento consistió en investigar los restaurantes de la zona. Empezamos por el de la esquina. El dueño nos alcanzó el menú y en simultáneo nos preguntamos: “¿De dónde lo conocemos?”. Su aspecto nos resultaba extremadamente familiar y nos pasamos la hora que duró el almuerzo intentando sacarle la ficha, sin éxito. Nos dimos por vencidos y pedimos la cuenta. De repente, el rostro de Octavio se iluminó y casi a los gritos me dijo: “¡Leopol, es el jefe de los belgas!”. Me inicié en la lectura de libros a los siete años, con El combate de los jefes. No es el primer libro que leí; en mi casa siempre hubo libros por todos lados, pero fue con él que me dije a mí mismo: “¡quiero más de esto!”. Siguieron La cizaña, Asterix y Cleopatra y, con ellos, la indescriptible felicidad de descubrir que había más y más de ese tesoro. Desde entonces, no pasó un año sin que releyera toda la colección de Asterix el galo, con el mismo disfrute de aquella temprana infancia. Mi historia con Asterix se debe parecer a la de todos los amantes de esta historieta sin par, que seguimos leyendo, releyendo y compartiendo con amigos al principio y luego con nuestros hijos. Pero ¿cómo fue que empezó todo? ¿Qué astros se cruzaron para que Albert Uderzo y René Goscinny se juntaran a trabajar en una historieta ambientada en el 50 a. C.? ¿Quiénes son este ilustrador y aquel guionista que lograron conmover a la infancia universal en 111 idiomas diferentes? ¿Cómo fueron delineando a sus personajes? Todas estas preguntas y muchas más me acompañaron a lo largo de los años y recibieron, en el mejor de los casos, respuestas parciales. Hasta que por fin, este año llegó a Buenos Aires la muestra de Asterix al Centro Cultural

Recoleta. Del 21 marzo al 3 mayo pudimos disfrutar con amigos y familia del universo Asterix. Paredes pobladas de personajes y sus intercambios más emblemáticos, un largo pasillo que cuenta la historia exhaustiva de la historieta y la vida de sus creadores, manuscritos de Goscinny en los que va delineando por ejemplo los nombres de sus personajes y todo esto con la compañía de Asterix y Obelix en tamaño natural. De chico –y no tanto– tuve la ilusión de cerrar los ojos y, al abrirlos, encontrarme vestido de galo y compartiendo un banquete de jabalíes con mis amigos de

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la aldea. En la sala Cronopios, fue donde más cerca estuve de cumplir con este sueño. Pero como no todo lo que hice en mi vida fue leer Asterix –una lástima– un día me hice editor de libros. Y desde hace pocos meses, en conjunto con Nacho Iraola, de la editorial Planeta encaramos la edición de toda la colección de Asterix con una nueva traducción. Nos propusimos respetar toda y cada una de las reglas que se imponía Goscinny a sí mismo, un trabajo tan titánico como placentero, siempre conscientes del privilegio que nos tocó transitar. Y mirando todo de más cerca, cuadrito por cuadrito, diálogo por diálogo, salta la vista el genio de René Goscinny. En la muestra del Centro Cultural Recoleta pudimos también descubrir la dimensión del gran Goscinny y su íntima relación con nuestro país. René Goscinny nació en París en 1926 y dos años después vino con sus padres a Buenos Aires donde vivió hasta sus diecinueve años en el barrio de Retiro. En la muestra pude disfrutar de una entrevista muy conmovedora a Anne Goscinny, su hija, en la que cuenta lo importante que fue Argentina para él. Venía

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a pasar con su familia todos los veranos, a visitar a sus amigos. En París, comía empanadas cuatro veces por semana. Y hoy sabemos, sin temor a equivocarnos, que de chico fue un asiduo lector de la revista Patoruzú. Goscinny falleció a los cincuenta y un años por causa de una maldita mala praxis médica en 1977, el mismo año en que llegaba a mis manos aquel ejemplar de El combate de los jefes. No sabremos nunca qué habría hecho Goscinny las décadas que siguieron si estuviera hoy entre nosotros, pero de lo que podemos estar seguros es de que el mundo que nos tocó vivir sería menos malo. Goscinny nos inoculó, desde nuestra infancia, la fantasía, el ingenio y la risa. Que nunca falten. “¿Cuándo volveremos a ese lugar donde están Asterix y Obelix, grandotes?” me pregunta mi hija mayor. No tengo la respuesta, pero esperemos que vuelvan algún día al Centro Cultural Recoleta. René Goscinny y Albert Uderzo / Asterix en Buenos Aires! / Sala Cronopios / 20 de Marzo al 3 de mayo de 2015.


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Arena Parking: el momento más oscuro de la noche Por Julio Sánchez. Periodista y crítico de arte

Arena Parking también podría haberse llamado “el momento más oscuro de la noche es justo antes del amanecer”. Es la obra de Matías Duville (Quilmes, 1974) que consistió en un gran derrame de asfalto sobre el espacio central de la sala Cronopios. Dentro de un rectángulo de bordes netos surgen topografías de colinas y túneles logrados con el mismo pavimento que pisa todo ser urbano; de carácter esencialmente plano y funcionalmente liso es reconvertido en un paisaje de médanos arenosos. El título provoca una síntesis de sentido entre el asfalto de un estacionamiento y montículos de arena, pero hay mucho más. El uso del material es bastante inédito. Es frecuente en los artistas la búsqueda de soportes “nuevos”: el espectro

va desde la bosta de elefante (el británico de ascendencia nigeriana Chris Offili) hasta perejil fresco (la argentina Ana Gallardo). Al novedoso recurso hay que sumarle una dimensión olfativa, ya que todo el recinto está invadido por un intenso olor a brea que remite a una escena urbana cotidiana: obreros trabajando en la calle y rellenando baches. También está presente la tradición del rectángulo minimalista inaugurado por el estadounidense Carl André cuando colocó una serie de baldosas de metal con la intención de crear una escultura tan llana como un espejo de agua; a este intento de “grado cero” escultórico siguieron varias citas, como el rectángulo de caramelos del cubano

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Félix González Torres, o el cuadrado amarillo de polen del alemán Wolfgang Laib. El rectángulo de alquitrán de Duville tiene accidentes topográficos que abren senderos a la imaginación; hay quien ve el territorio de un planeta oscuro e inexplorado, y hay quien intuye una ciudad sepultada por un cataclismo, entre otras interpretaciones. El color del material remite a la tradición de pinturas negras del minimalista Ad Reinhardt y más todavía de Frank Stella, pues allí hay tenues líneas de blanco (la tela no pintada). Informalistas como Robert Motherwell, Pierre Soulange, Franz Kline y en nuestro país Kenneth Kemble también usaron el negro como protagonista de sus pinturas. En la alquimia el negro representa la fase nigredo del proceso de transmutación de la materia, primer momento en que se reconoce el estado de caos. El pensador suizo Carl Gustav Jung encontró coincidencias en lo que denominó “proceso de individuación” –llegar a ser indiviso, no escindido de su propio ser, de sus semejantes o del universo que lo contiene– y la alquimia. En su primera etapa, el individuo se reconoce en un abismo que lo deprime –como el peso del plomo de los alquimistas– y suele soñar con tormentas –como la que aparece en el video que acompaña la instalación–, cuevas, cuervos, hormigas, etíopes y cualquier animal o cosa negra es una fase de oscuridad que la persona debe enfrentar y superar para poder iluminar. De modo más intencional Víctor Grippo usó la papa, tubérculo negro de tierra, como elemento que potencialmente encierra energía que hay que aprender a extraer. La obra de Duville no es de un negro rotundo, tiene pequeños accidentes luminosos, brillos propios del material, incluso algún anillo metálico de una lata de bebida, que empalman muy bien con el corto que se proyecta en la sala contigua. Un paisaje marítimo nocturno, con algunos destellos relampagueantes; en ambos soportes, asfalto y video hay negro con insinuaciones de luz, como si el alba diera señales de avanzar sobre la noche. Por esta razón señalamos al comienzo que esta obra podría aludir al momento más oscuro de la noche, que es justo antes del amanecer. En toda oscuridad siempre hay signos de la luz que está por venir; tanto en el montículo de brea como en el video de Duville, el espectador podrá percibir esos minúsculos indicios. Matías Duville / Arena Parking / sala Cronopios / 14 de mayo al 7 de junio de 2015

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La Anarquista y el caos Por Liliana Porter y Ana Tiscornia. Artistas

En La Anarquista exploramos las posibilidades de crear una nueva narrativa a través de la superposición de nuestras obras individuales. En estos nuevos relatos, los personajes de Liliana –normalmente desprovistos de contextos espaciales o temporales– actúan en lugares concretos: los espacios de Ana. Como contrapartida, estos espacios – que en la obra individual de Ana carecen de protagonistas– aquí pasan a referir a un sujeto concreto. Extrapolando lo que nos es esencial a cada una creamos estas intersecciones, en ocasiones ficcionales y misteriosas, y otras veces amenazantes. La Anarquista, una obra de 2012, es un ejemplo en ese sentido. El personaje, una figura de resina policromada típica del elenco de Liliana, se instala sentada en lo alto de una arquitectura caótica, característica de las pinturas de Ana. El figurín sostiene una lana roja tensada que cruza y penetra el espacio, comenzando en una armonía con la geometría del cuadro para inmediatamente desbordarlo y transgredirla. Se trata de una metáfora sobre la arbitrariedad asociada a una libertad creativa; de una ruptura de las convenciones en búsqueda de otro orden. En este caso, un orden poético y un orden formal que aparentan estar desafiando algún canon, en el afán de una búsqueda que trascienda lo establecido. La fragilidad de esta búsqueda, o lo infructuoso de ella, inevitablemente se ve filtrada por el humor. Una salida catártica –quién sabe– frente a la imposibilidad de encontrar la fórmula correcta de todas las cosas.

Liliana Porter y Ana Tiscornia / La Anarquista / Antesala Cronopios / 17 de junio al 26 de Julio de 2015

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Nora Lezano, fan y fotógrafa del mundo del rock Por Mercedes Ezquiaga. Periodista

A lo largo de casi 25 años, Nora Lezano fotografió la escena vernácula del rock. Arriba y debajo del escenario logró capturar, tal vez como nadie, la magia y mística de un universo efervescente y desenfadado. Por eso todos la conocen como ‘la fotógrafa del rock’, aunque ella prefiere desprenderse de esa etiqueta para asumirse, sin ruborizarse, como una “Fan”, título que decidió darle a las 400 imágenes que exhibió en julio, en una exposición en la sala Cronopios, en uno de los imperdibles del multitudinario y convocante Festival Ciudad Emergente. La misma chica oriunda de Tapiales que se rateaba del colegio de monjas para quedarse parada enfrente de la casa de Gustavo Cerati hasta verlo pasar –el mismo que años después le diría que sólo con ella se reconocía en las fotos–, que un día decidió que no quería estudiar Biología y rompió en pedazos la libreta universitaria y que el azar quiso que fuera a cubrir un recital de Soda Stereo para el Cronista Comercial con una Nikon usada que había comprado con su primer sueldo de empleada municipal; es la que este año presentó imágenes íntimas emblemáticas, muchas de ellas inéditas, de los más grandes del rock. Por delante de su lente han pasado Charly García, Gustavo Cerati, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, Andrés Calamaro, Divididos, Babasónicos, los Decadentes, la Bersuit, Los Piojos, Fabiana Cantilo, Francisco Bochatón, Andrea Alvarez pero también los Rolling Stones, Kurt Cobain, Nick Cave, David Bowie y la lista sigue. Algo habrá quedado de aquel paso fugaz por la carrera en Ciencias Exactas y Naturales. Con la paciencia y tenacidad con la que un biólogo estudia a sus especies, Lezano diseccionó en sus fotografías a toda la fauna roquera. Para Lezano, lo ha repetido varias veces, la fotografía es el medio que justifica el fin, es la excusa que encontró para estar bien cerca de sus ídolos, de las personas que siempre

admiró, y que ella como nadie, convirtió en seres de carne y hueso. Es que todos se rindieron ante su encanto, ante su firme intención de “despojarlos de la pose de rockstar”. La mujercita de cuerpo delgado y alargado como una típica figura del pintor italiano Amadeo Modigliani, de mirada profunda y sonrisa amable es la misma que vio a Charly García caer por la ventana de un noveno piso en un hotel de Mendoza en el año 2000 y a quien llegó a sacarle, aunque ya perdió la cuenta, probablemente “cientos de miles de fotos”, sin exagerar, en la intimidad de su hogar, entre

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graffitis, uñas pintadas, a bordo de un taxi y hasta a veces sin ropa. El despojo, la simpleza, la faceta desconocida asoman en este gran puñado de imágenes que conmueven e impactan, como aquella de Calamaro agarrándose la cara con ambas manos. El antiguo tecladista de los Abuelos de la Nada estaba de visita en el país y fue fotografiado en una milésima de segundo, hastiado y agobiado luego de una tarde de larguísimas ruedas de prensa, “al servicio de su majestad Buenos Aires” como le escribiría a Lezano tiempo después en una misiva enviada desde España, agradecido por ese gran retrato “digno de un poeta”. Las larguísimas y negras pestañas de la guitarrista María Gabriela Epumer caen, en una mirada melancólica, mientras se abraza a un perrito blanco y beige. En lo que podría considerarse uno de los hits de la exposición, Cerati y García se abrazan, se agarran del brazo, juegan, ríen con todo el cuerpo, en el año 2000, luego de haber sido elegidos como los artistas del año por la encuesta del suplemento No del diario Página/12. Púas de colores que llevan la firma de los más grandes guitarristas locales, las fotos para el álbum Fuerza Natural de Cerati, unos jovencísimos

Emanuel Horvilleur y Dante Spinetta, en un show de Illya Kuryaki en el Teatro Arlequines, o Calamaro junto a Fito, una noche de 1994, en el camarín del mítico y ya desaparecido Prix D’Ami componen el mosaico de recuerdos de esta fotógrafa que convirtió su máxima pasión en un modo de vida. Pero un buen día, o tal vez una buena noche, Nora Lezano decidió poner distancia entre ella y ese mundo de giras, recitales, conciertos, backstage y salidas y aunque nunca se alejó de la fotografía, se replegó para volcarse a otras actividades más ligadas al silencio, al día y al sol. Cinco años después, entonces, sintió la necesidad de compartir todo ese impresionante material, mucho inédito, que –guardado en cajones de su casa– pedía salir a gritos. Para los retratados fue develar su intimidad más oculta ante la fotógrafa favorita del rock. Para ella, fue exorcizar su pasado. Alguna vez Lezano contó que de chica soñaba con viajar a la luna, finalmente tuvo el privilegio de conquistar otra clase de universo inalcanzable. Nora Lezano / Fan / sala Cronopios / 17 de junio al 26 de Julio de 2015

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Sobre ensoñaciones eclécticas Por Fabián Lebenglik. Periodista

El Centro Cultural Recoleta presenta hasta fin de mes una exposición antológica de Alfredo Prior (1952), que abarca cuarenta años de producción a lo largo de una treintena de obras elegidas por el propio artista. Apenas se entra en la enorme sala con forma de flecha que lleva el nombre de Cronopios, las pinturas deleitan al visitante por la paleta, tonalidades, brillos, texturas, formatos y también, entre otras cosas, por las escalas de los personajes perdidos en paisajes abstractos, nubes y brumas de colores. La pintura ficticia, densa, engañosa de Alfredo Prior es literalmente un caldo de cultivo visual y cultural. En parte la atracción que ejerce su obra se define por el gesto que cruza la historia del arte con la literatura y la música, en todos los sentidos y niveles de composición y apreciación. Los cuadros y objetos pueden ser vistos como territorios poblados de estilos combinados, citas, homenajes, burlas y chistes, críticas, aplicados al mismo tiempo con ironía y ternura, por momentos también con cinismo. Las principales “inspiraciones” del artista son la música, la literatura (especialmente la poesía), la historia del arte. Para Prior, toda pintura es anacrónica por contraste con un paisaje cultural en el que todo es instantáneo y la reflexión es mercancía escasa. Dentro de ese territorio que se percibe y se ofrece como anacrónico aparece la ensoñación, lo irracional y lo fantástico, la oscilación entre el escepticismo y la convicción, entre la distancia y la subjetividad. Se trata de la obra de un artista que tiene una gran cultura y una enorme capacidad de invención, que le permiten “traficar” borgeanamente tanto saberes exquisitos como citas apócrifas y lugares comunes. Puede verse también, en la cuota de orientalismo que muestran sus cuadros, un motor para los brillos y ficciones

visuales basadas tanto en el conocimiento como en la especulación, en el saber y en el juego, que a su vez provoca el saber, el juego y las lagunas o desconocimientos del espectador. El recorrido de la muestra es placentero: invita a los visitantes a ir de una obra otra para ir descubriendo con simpatía que todo es al mismo tiempo creible pero también un bello vestido, un orientalismo ficticio, en el que se cruzan el lujo y su imitación.

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Hay una enciclopedia detrás de sus obras, sus temas y componentes, que responde a un mecanismo: la entrega absoluta a aquello que se evoca y la distancia irónica y corrosiva hacia los clichés del género o el tema evocados. Gracias a la muestra es posible viajar por capítulos zoológicos, cósmicos, mitológicos, literarios, musicales, históricos. Y casi siempre aparece algún personaje solitario –sobre todo osos y osas–, abismado por el vértigo que le toca en suerte. El itinerario es de ida y vuelta: del sueño a la pesadilla y de la pesadilla al sueño, en pos de un pasado perdido en un futuro incierto. Los personajes de las pinturas de Prior lucen solitarios, enfrascados en una lucha con lo abstracto, risibles y heroicos, también fantasmagóricos, por momentos “divinos” (en el sentido de creadores de mundos), casi siempre entre infantiles y perversos, inmersos en ese caldo de cultivo en que sobresalen los colores y texturas. Por otra parte, la zoología antropomórfica del pintor puede pensarse como una mitología trasnochada en la que los animalitos se han extraviado en un mundo raro y ajeno en el que aparecen como souvenirs nostálgicos.

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Hay en la muestra una larga serie de long plays –antigua fuente de la música, una de las principales influencias del artista– utilizados como soporte de la pintura, en un juego literal y metafórico al mismo tiempo, en el que se puede describir, al modo de una postal del romanticismo, una escena vista a través del filtro de la luz de la Luna, en una noche brumosa, cargada de melancólica ensoñación: porque los románticos elegían la noche como momento privilegiado de la jornada y la nocturnidad como predisposición anímica. Así, el artista prioriza una perspectiva desde la cual le da al mundo (de la pintura) la forma de sus cultivadas sensaciones e inspiraciones. Los románticos practicaban la sinestesia, la contaminación de los sentidos, gracias a la cual era muy común que una música generara una pintura y una pintura, a su vez, una música. En este pintor la superficie se vuelve profunda porque la vestimenta de los estilos se transforma en un efecto de sentido que impera en todas las obras: la apariencia no es tal y el disfraz supone un modo de presentación, porque genera un modo de decir y mostrar inconfundibles. Toda

esa distancia que instauran las capas de cultura queda suspendida en el propio acto de pintar, animado por una convicción absoluta. La delicadeza que ofrece Prior al disfrazar sus gustos, convicciones, saberes y ternura con el velo de la ironía genera versiones alucinadas de El Principito: personajes de una naturalizada sabiduría con toques de ingenuidad, abismados por el presente. En ese mundo ecléctico y anacrónico de un arte combinado con otros siempre hay un guiño. Sus obras parecen ajustarse a un mecanismo estético y, al mismo tiempo, en algún punto lo refutan y sonríen. La exposición, que cuenta con el montaje de Gustavo Vázquez Ocampo y de la que participa la galería Vasari, sigue en el Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, hasta fin de mes. Nota publicada en Página/12. 25 de agosto de 2015 Alfredo Prior / Al imperio de las musas. Antología personal / Sala Cronopios / 6 al 30 de agosto de 2015

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Primera antología de arquitectos, artistas y diseñadores Por Renato Rita. Curador

“Las relaciones sólo son expresables como imágenes y paralelos” Heisenberg

El pretendido intento de esta Primera Antología de Arquitectos Artistas y Diseñadores, es tratar de poner en estado simbólico la contundente presencia de creaciones con aguda condición fenoménica. El intento de articular estas “construcciones” y darles un parentesco dialógico, se apoya en la posibilidad de plantear una forma escénica que permita acercar todo lo posible el contenido general a una propuesta que pueda disolver los fuertes paradigmas diferenciados en una recreación poética que genere vigencia y en esa condición poder participar a todas las obras en una trascendencia general. Colectiva / Primera antología del siglo XX: Arquitectos, artistas y diseñadores / Sala Cronopios / 8 de septiembre al 4 de octubre de 2015

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Luis F. Benedit. Silla, ca. 2008. Madera, hueso de vaca y caballo

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Más allá de la arquitectura y el diseño. Por Enrique Cordeyro. Curador

Los hombres y mujeres que miran más allá de las convenciones, que se asoman, viven diferentes maneras de expresar lo que ven, lo que sienten. Libres, sin ataduras ni mandatos regulatorios buscan contarnos que hay más allá, cada uno a su manera con lenguajes diferentes. Quienes lo hacen regresan entusiasmados a contarnos que hay, que sintieron, y deben inventar una forma para comunicarse una manera de contarlo porque traspasando el borde autorizado todo ahí es nuevo, diferente y como un color que no conocemos, no se puede explicar. En el intento de trasmitirlo, prueban, se atragantan, se atropellan, se callan….prueban nuevamente.

Será nuestro beneficio poder entenderlos, aprender a mirar, leer estas expresiones para absorber lo que no hemos podido ver, estas obras traen las miradas, los sentimientos y las dudas de quienes, habiendo ido más lejos, están motivados a que nosotros les ayudemos y aceptemos correr el borde actual ampliando el espacio y entendimiento buscando un mejor y mayor campo de acción para la arquitectura, las artes y el diseño en general. Colectiva / Primera antología del siglo XX: Arquitectos, artistas y diseñadores / Sala Cronopios / 8 de septiembre al 4 de octubre de 2015

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Fernando von Reichenbach: Inventor de sonidos Por Cecilia Castro. Lic. en Composición Electroacústica. Artista Sonora. Coordinadora del Archivo Von Reichenbach (UNQ).

La muestra Umbrales rinde homenaje a Fernando von Reichenbach, quien fue un destacado investigador e inventor de instrumentos en el Laboratorio de Investigación y Producción Musical del Centro Cultural Recoleta entre los años 1980 y 2005 Investigador y creador de tecnologías aplicadas a la cultura, Fernando von Reichenbach dedicó su trayectoria a posibilitar la tarea de los artistas y a elevar la calidad de las producciones musicales, escénicas y plásticas. La década del 60 fue quizás el momento de oro en el desarrollo creativo y profesional de Fernando y el Instituto Di Tella (ITDT) constituyó el escenario ideal donde potenciar y desarrollar este espíritu pionero dentro de la escena artística de Buenos Aires. El ITDT se instauró en la época como un hervidero intelectual y artístico donde se intentó hacer una actualización de la cultura argentina; una afirmación cultural que pretendía instaurarse entre los primeros centros de arte del mundo y que condujo a los artistas hacia la búsqueda de lenguajes de vanguardia. El rol de Fernando en esta escena fue fundamental y a partir de 1966 su participación en obras de diferentes artistas, como Margarita Paksa o Jorge de la Vega, entre otros, permitió que estos avanzaran sobre nuevos formatos no del todo definidos aún, donde la utilización de la luz y el sonido anticipaban lo que hoy llamamos arte sonoro, videoarte e instalación. Sin embargo, las visionarias e ingeniosas ideas de Fernando sobre cómo funcionan las máquinas y qué se puede hacer con ellas no comenzaron en el ámbito de la

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música y las artes. Algunos de sus trabajos iniciales tuvieron aplicaciones industriales. Desarrolló sistemas de ultrasonido, microfilmación, inventó una máquina que automatizaba el revelado de fotos y creo un sistema audiovisual portátil entre muchos otras incursiones. Además, participó y colaboró en la instalación del primer canal de televisión en la Argentina, experiencias que reaparecían posteriormente en lo que fue su más célebre invento, el Conversor Gráfico Analógico. Una de sus primeras aproximaciones al desarrollo de dispositivos con fines artísticos sucedió con el diseño y construcción de equipos audiovisuales para los Stands Shell (1960/1961) y Fapesa (1965). Fernando formaba parte de un grupo de producción audiovisual liderado por el arquitecto Felito Iglesias y los sistemas que construyó para estas dos instancias compartían la característica de utilizar la luz como medio para su funcionamiento. En el caso del Stand Shell la luz cumplía la función de sincronizar la imagen y sonido, mientras que en Fapesa ingeniosamente lograba la victoria de un robot sobre otro en el momento que un rayo de luz diera en el punto exacto. Los mecanismos automatizados mediante luz y el desarrollo de

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foto-resistores como sensores es clave en muchos de los inventos de Fernando, y son mecanismos frecuentes en la escena del arte interactivo actual. Para entonces Fernando aún no se había cruzado con quien luego sería su conexión directa con la escena artística de Buenos Aires: Francisco Kröpfl. En 1963 algunos de los equipos que formaron parte del Stand Shell pasaron a formar parte de la sala audiovisual del Museo Nacional de Bellas Artes. En ese momento Kröpfl estaba a cargo de la organización musical del museo. Conectado con Francisco, Reichenbach comenzó a vincularse con la escena cultural de Buenos Aires, lo que se consolidó con su designación como Director de Tecnología en los Centros de Arte del Instituto Torcuato Di Tella ITDT (1966-1971). Dentro de la institución Fernando avocó todo su ingenio a la construcción del Laboratorio de Música Electrónica y al diseño de la cabina audiovisual donde convergían todas las áreas del Di Tella . Su actividad en la institución culminó con el otorgamiento de la Beca Guggenheim para investigar las relaciones entre música y computación sobre bases gráficas dibujadas manualmente, experiencia que conduce a patentar su


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célebre convertidor gráfico analógico en 1973. Bautizado “Catalina”, en referencia a los viejos aviones de la aerolínea “Causa” que volaban bajo y hacia Uruguay, el convertidor gráfico-analógico permitía transformar en sonido la grafía musical anotada por los compositores. Este invento, sin precedentes hasta ese momento, captaba la imagen de la partitura mediante una cámara de televisión, cuya información era extraída con un circuito digital que convertía la señal en voltaje, logrando de este modo controlar diferentes dispositivos sonoros como sintetizadores y filtros. La partitura o gráfico a explorar se colocaba frente a la cámara de TV la cual estaba girada a 90 grados de modo que el eje de las abscisas quede vertical. Con esta disposición se lograba que la exploración horizontal corte a las curvas leyendo el gráfico paralelamente al eje de las ordenadas. Para observar correctamente el gráfico en el televisor el monitor debía estar de costado. Sobre el papel cada gráfico es precedido por una recta horizontal simple o trazo de referencia. El voltaje obtenible a la salida del sistema es proporcional a la distancia entre el trazo de referencia y la curva diseñada por el usuario. Con Catalina fueron realizadas obras de importancia histórica como La

Panadería de Eduardo Kusnir, Analogías Paraboloides de Pedro Caryevschi --cuyo comienzo entusiasmo a Pierre Schaeffer- y Mnemón I para orquesta y cinta magnética de José Maranzano. Considerar el trabajo de von Reichenbach como un preludio al arte sonoro es quizás quedarnos cortos. Además de acompañar a los artistas del ITDT en general su figura fue esencial en el desarrollo de la música electroacústica argentina. Con una visión siempre puesta en el futuro, un espíritu creativo que le permitían combinar de manera elegante tecnologías de hogar con sofisticados equipos importados y un humor particular, Fernando supo acompañar la escena como un artista más, siempre creando algo donde antes no había nada.

Exhibición colectiva curada por Mene Savasta y Marcelo Marzoni / Umbrales / sala Cronopios / 28 de octubre al 1 de noviembre de 2015 / 19 de noviembre de 2015 al 14 de febrero de 2016

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Dos en uno - Uno en dos Por César López Osornio. Fundador y Director General del MACLA (1999-2015)

Van hacia allá, tomados por la vida: pintor él, escultora ella. En las pinturas de Jorge, la visión de pastos acunados por el viento. Expresionismo matinal donde el gorjeo de pájaros nos anuncia el despuntar de amaneceres. Reflejos de charcos acorralados por la tierra. Ante su obra sentimos que el cuadro se prolonga hacia el infinito, liberado de la tela. Extraña melancolía zen que emerge de la obra y hace imagen en nosotros. Todo está allí: materia, alma y espíritu. Inalcanzables e inmensos horizontes del arte. Respiración compartida: padre e hija, pintor y escultora, esencialmente artistas. Natalia hace del hierro y del acero un juego de volúmenes y peso. Materia dura trabajada sutilmente hasta convertirla perceptualmente en evanescente. Desde un punto central, se expande hacia el espacio en espirales concéntricas, excéntricas, elipsoidales, zigzagueantes. Todo queda ahí. Nada se escapa (contrastes simultáneos, monocromía de color). Contrapunto con su padre: El dice de “aquello”.

Natalia dice de “esto”. Manifestándose distintamente con licencia deslumbrante para abrevar el mismo aire. Del tronco nace la rama, emancipándose sin despejarse. Dos modos de usar la materia (tela, óleo, acrílico, acero, hierro, madera, etc.). Bases de sustento en la poética que crea un aura palpable y sonora, donde el silencio nos lleva al ojo que atrapa la profundidad de nuestro cuerpo receptivo. “Uno en dos - Dos en uno” Artistas idénticos y absolutamente diferentes en edades y signos. ¿Qué los une? El amor y el hacer en lo inaccesible del arte en su inabarcable infinitud. Publicado en el Catálogo Huellas de un diálogo. MACLA. Marzo 2011

Jorge Abot y Natalia Abot Glenz / Huellas de un diálogo / Sala J / 5 de febrero al 1 de marzo de 2015.

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Viaje a las entrañas del horror Por Marina Oybin. Periodista

“La bestia es un tren de mercancías que cruza México de Norte a Sur, se llama también el tren de la muerte porque no tiene piedad: allí ocurren atrocidades”, dice la fotógrafa española Isabel Muñoz en diálogo telefónico desde Madrid. Muñoz viajó varias veces en este tren de carga donde los inmigrantes centroamericanos arriesgan todo para llegar a EE.UU. en busca del anhelado “sueño americano”. Pocas veces lo alcanzan. Organizado por el Centro Cultural Recoleta y el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), La bestia reúne más de medio centenar de fotografías en gran formato que Muñoz tomó en sus tres viajes en el tren, subida como lo hacen los hombres en el techo de la máquina; las mujeres y niños viajan entre vagones. Son más de 5 mil kilómetros en un viaje que lleva varias semanas y se hace en etapas: de Arriaga a Medias Aguas, de Ixtepec a Lechería. Y sigue. Los inmigrantes se conocen durante el viaje. Esperan cerca de las vías: nunca se sabe cuándo pasará el tren. Tratan de ir en grupo: solos son más vulnerables. “Es un camino que lleva el nombre del tren: un camino de muerte donde hay trata de personas, tráfico de órganos, violaciones, familias destruidas, secuestros, asesinatos, inmigrantes desaparecidos y otros que jamás regresan por las lesiones que sufren”, cuenta Muñoz. Cada imagen condensa una historia de vida intensa, imborrable. Algunas son tragedias en carne viva, como la de ese hombre que, sin imaginar el infierno que vendrá, lleva como equipaje solo una nota amorosamente escrita por su mujer. A pesar de la tristeza contenida, uno descubre miradas ilusionadas, escenas tiernas. Conmueve un hombre tatuado, especie de Cristo de nuestros tiempos que acaba de evitar a la policía de migraciones. Hay fotos que logran

desnudar al retratado, que exhiben sufrimiento, injusticias, vidas arrasadas. Cuenta Isabel Muñoz que para llevar adelante su ensayo fotográfico fue fundamental el nexo que estableció con Carlos y Oscar Martínez, dos periodistas salvadoreños que hace años vienen haciendo un exhaustivo trabajo de investigación sobre La bestia. Crónicas de tragedias personales y retratos de una sociedad fragmentada, las fotos de Muñoz son simbólicamente potentes. Imposibles de olvidar. “Nosotros nacemos con un nombre, se nos inscribe y eso ya nos da derechos. Los inmigrantes apenas empiezan a hacer este viaje pierden su identidad y son víctimas de las personas más desaprensivas”, señala la fotógrafa. “En ese tren en el que hay asaltantes, depredadores, mafias, carteles y se cometen las atrocidades más terribles, no te puedes fiar de nadie: a veces tu compañero es un asaltante o un asesino; a veces la persona que te acompañaba, cuando el tren te corta una pierna, te deja tirado en el camino. Sin embargo, también vi gestos de solidaridad increíbles”. Las de Muñoz son fotos desgarradoras: interpelan, desatan reflexiones sobre las fronteras físicas y humanas. “En el ser humano –dice la fotógrafa– habita lo más bello y, al mismo tiempo, hay zonas muy oscuras: en medio del infierno y la desolación, en La bestia a veces surge el amor”.

Isabel Muñoz / La bestia / sala C / 5 de marzo al 5 de abril de 2015

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Miradas que se completan Por Eduardo Villar. Periodista

“La obra se completa con la mirada del otro, vive en función de que el otro la contemple y la concientice”, dice Diana Dowek cuando habla de su idea del arte. La cita viene al caso no sólo porque es la forma en que la artista espera que su obra sea completada por el espectador, sino también porque en este caso habla de cómo nacieron los trabajos de La mirada de Ulises. La serie de pinturas surge a partir de la película homónima que el griego Theo Angelopoulos filmó en 1994. Es decir, con su mirada, Dowek “completa” –para usar sus palabras– la extraordinaria película de Angelopoulos. Si nos ponemos rigurosos, hay una vuelta más en esta espiral creativa. Porque lo que en realidad fue el disparador de la serie de Dowek es una fotografía de Joseph Koudelka –el fotógrafo checo que se convirtió en leyenda cuando en 1968 conmovió al mundo con sus imágenes de los tanques rusos aplastando la Primavera de Praga–. Koudelka era el encargado de la foto fija del filme de Angelopoulos y, en esa función, registró innumerables momentos del rodaje. La escena que nos interesa especialmente en este caso es la de una colosal estatua de Lenin que ha sido desmontada y en parte desmembrada. La estatua de Lenin que antes señalaba un horizonte utópico es ahora la imagen amarga de un derrumbe y una derrota, recostada boca arriba sobre la

cubierta de un barco en el que navega, atado, señalando con la misma convicción de otros tiempos un rumbo que ya todos sabemos inexistente. Diana Dowek se estremeció la primera vez que vio a ese Lenin navegando hacia la nada, primero en la foto de Koudelka y, luego, en el filme de Angelopoulos. Y tiempo después nos estremecemos nosotros, cuando lo vemos en el impresionante díptico de cuatro metros de largo por 1,60 m. de alto, en la sala J del Centro Cultural Recoleta. Miradas que se completan. Es difícil saber a ciencia cierta quién completa la obra de quién. ¿Koudelka la de Angelopoulos? ¿Dowek la de Kouldelka? ¿Nosotros la de Dowek? “El viaje. Historia de un retorno” –así se llama el acrílico y trasnfer fotográfico de Diana Dowek– es la pieza central de la muestra. Lo fue, al menos, hasta que hubo una nueva mirada, la del jurado que meses después eligió otra de las pinturas de la exhibición, Bajo la Alumbrera I, para distinguir a la artista con el Gran Premio del Salón Nacional de Pintura 2015. Diana Dowek / La mirada de Ulises. Obras 2012 / Sala J / 5 de marzo al 5 de abril de 2015

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Kubero DĂ­az

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Capturando el alma del rock argentino Por Emilio del Guercio. Ex bajista, cantante y compositor de Almendra y Aquelarre

Esta muestra fotográfica es un homenaje al movimiento musical más importante de los últimos 50 años en nuestro país. “El rock argentino”, hoy convertido en un hecho masivo incuestionable, comenzó en sintonía con la generación “beatle” y fue nutriéndose de los más variados estilos musicales argentinos, hasta modelar con gran creatividad un producto artístico absolutamente original que hoy es respetado en todo el mundo de habla hispana. La muestra es un homenaje a sus precursores; jóvenes músicos que desde los años 60 trabajaron con determinación y lucidez; tuvieron visión y abrieron un camino. Las imágenes que se verán en esta muestra, no son las habituales tomas fotográficas de escenario. Pertenecen a un instante íntimo de cada artista con su instrumento, tomadas en el estudio fotográfico de Hugo Panzarasa. Durante meses, el autor invitó pacientemente a cada uno de los músicos a posar frente a su cámara. El resultado es una colección de obras de gran belleza y maestría técnica, que reflejan humanidad y conmueven. Y muestran a aquellos jóvenes de espíritu, hoy señores músicos, con sus rostros profundos y las marcas de la lucha que vivieron para sostener la creación de un lenguaje musical contemporáneo que hoy representa a la cultura urbana argentina. Texto curatorial

Hugo Panzarasa / Capturando el alma del rock argentino / Sala C / 13 de abril al 3 de mayo de 2015.

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Extraños artefactos Por María Paula Zacharías. Periodista

El primer trabajo muestra el artificio: el Dólar no es un dólar mecánico sino manual, obsesivamente delineado en acuarela. Como el primer pop de Warhol, Emiliano Miliyo copia pictóricamente íconos y textos de la sociedad actual. Pero los tiempos son otros, y todo se ve desde otra óptica. El dólar es vertical y se percibe como holograma, sus dos caras a la vez sobre el plano. Es novedad ceñirse a la bidimensión de las cosas, tras años de dedicación a la instalación y la escultura (antes hizo un Dólar escultura, rizomático y de metal). En su reencuentro con el pincel, saca a relucir un virtuosismo olvidado. Mes tras mes, línea tras línea, trasciende la materia para concentrarse en sus mismas obsesiones: la realidad, y cómo la percibimos. El ticket de supermercado se va de escala, se vuelve horizontal y es traslúcido. Vemos la impresión bicolor de Coto sobre la suma de productos que muestran la intimidad del carrito de compras. La conciencia del espectador siempre es subjetiva y capta los objetos desde los límites de su propio cuerpo. Pero Miliyo está dispuesto a ir más allá de la fenomenología, y permite ver las seis caras del cubo a la vez. O las dos de la luna, por ejemplo, en Anaglifo. El satélite se reescribe sobre sí mismo con un leve desfasaje en magenta y cian, como para ser visto con lentes de tridimensión. Pero eso no ocurre, y lo que sí se evidencia es un trabajo minucioso de puntos yuxtapuestos en este truco que no es. Superpone lo visible y lo invisible. La operatoria se repite: la tapa del diario del primer alunizaje se ve al revés, como a trasluz o en un espejo. Otra obra agiganta una modesta lista de temas olvidados. El extrañamiento surge cuando lo familiar se ve trastocado. Hay algo muy reconocible en sus trabajos, pero una sutil alteración invita a verlos como raros artefactos: algo hecho por la mano del hombre. Entonces, homenajea a

los oficios terrestres a través de pósters de Disney engañosos, titulados When Attitudes Become Form (igual que la muestra de 1969 que empujó la historia del arte un paso más allá). Despliega sus inquietudes de arqueólogo de la vida de aquí y ahora, y colecta documentos, como una tarjeta perforada, un viejo guante de astronauta con una lista de instrucciones y un boleto del Titanic. Paradójicamente, en tiempos de la cultura visual, sus pinturas, amorosamente manuales, recuperan textos escritos mecánicamente. Emiliano Miliyo / Artefacto / sala C / 7 de mayo al 7 de junio de 2015

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Luciana Lamothe. Prototipo 1 y 2, 2014

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Omnidireccional Por Mariano Mayer. Curador

El diálogo como forma de conocimiento, la reflexión individual, las teleconferencias y la insistencia entendida antes como un modelo de trabajo que como una obsesión son algunas de las modalidades que confluyen en la siguiente exposición. Las obras que se muestran en la sala J del Centro Cultural Recoleta responden a tal dinámica y se aproximan al film US Go Home de Claire Denis (1994).Como si se tratara de un escenario textual, donde las obras han tomado posición. Entendidas como variaciones escultóricas y gestuales de las tensiones y comportamientos de los protagonistas del film, cada obra ha sido creada de espaldas a la siguiente, en una suerte de autismo expositivo donde los diálogos entre las partes parecen no tener lugar. Obras ensimismadas que, al igual que los cuerpos de US Go Home, responden a su propio inventario de posturas. Sin embargo las esculturas, pinturas, textos y objetos de Sofía Bohtlingk, Santiago De Paoli, Luciana Lamothe y Juan Tessi no están sujetos a las dinámicas del film sino que han sido imaginados en una instancia previa. Próximas a los métodos y persistencias habituales de cada artista, las obras presentes en esta exposición son experimentos de autonomía, piezas quietas que nos devuelven la mirada y nos invitan a seguirlas.

Sofía Bohtlingk, Santiago De Paoli, Luciana Lamothe y Juan Tessi / Omnidireccional / Sala J / 7 de mayo al 7 de junio de 2015

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salas J y C

Retratos que capturan la belleza Por Gabriela Urtiaga. Curadora

La belleza única de la célebre actriz francesa Isabelle Huppert fue retratada a lo largo de toda su carrera por directores de cine y por los más grandes fotógrafos. Una pequeña parte de ese registro es lo que presentamos en esta muestra que pensamos especial porque a la serie de retratos en blanco y negro, realizada por fotógrafos de la prestigiosa agencia internacional Magnum, se sumó una producción inédita y local, realizada por el gran artista argentino Marcos López. La exposición Isabelle Huppert, retratos de Norte a Sur permitió recorrer la imagen de la actriz, desde fines de la década del sesenta hasta el presente, con un destacado conjunto de veinte retratos de fotógrafos, que supieron conjugar la estética de su cámara con la de la musa de los directores Claude Chabrol y Benoît Jacquot. Las fotografías de los miembros de Magnum, Anne Marie Miéville, Jacques Henri Lartigue, Karin Rocholl, Bernard Plossu, Carole Bellaïche, Claude Gassian, Ronald Chammah, Roger Corbeau, Sylvia Plachy, Jean Christian Bourcart, Peter Lindbergh, Willy Ronis, Estudio Harcourt, Robert Doisneau y Édouard Boubat, plasman instantes siguiendo la belleza y personalidad de Huppert a través del tiempo. Es una línea cronológica en imágenes atravesada por todas esas miradas artísticas. Un homenaje a la actriz

y, a su vez, un obsequio para los públicos de distintas generaciones. En tanto, el impactante retrato de Huppert realizado por Marcos López durante la primera visita de la actriz francesa a Buenos Aires, en el marco del Bafici 2015, resultó, por su cromatismo, dimensión y estética, un contrapunto del conjunto de fotografías en blanco y negro de los miembros de Magnum. Marcos López aportó toda su experiencia y talento para capturar un instante que podría pensarse atípico e inusual en la vida artística de Huppert. En la lente de López, la actriz se revela como una imaginaria intérprete de tangos o de boleros en un ambiente bohemio, de otro tiempo, en el fondo de una noche porteña. Tan lejos y tan cerca de París. Huppert, envuelta en una atmósfera densa, cargada de matices ocres, brillo y melancolía, está en una escena sugerente y también atípica en la obra del fotógrafo argentino. Una imagen llena de encanto, que resume la poesía de un encuentro artístico tan breve como memorable. Texto curatorial de la muestra en el marco del BAFICI. Colectiva / Isabelle Huppert, retratos de norte a sur / Sala J / 15 al 25 de abril de 2015.

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salas J y C

Nuevos paisajes utópicos Por Daniel Gigena. Periodista

En la sala C, Déborah Pruden presenta Auto Retro, una retrospectiva de sus trabajos realizados entre 2005 y 2014. Allí confluyen obras de diferentes muestras -Fondo blanco, Amnesia, Austeridad tropical, Showroom- y formatos. En la alternancia de obras figurativas, como naturalezas muertas y bodegones trastocados por tonos lisérgicos, y abstracciones geométricas similares a diagramas -en las que conviven trazos firmes con otros conmovidos por una vulnerabilidad térmica- se manifiesta la elocuencia plástica de Pruden. Al cuidado de ella misma y de Valentina Liernur, su primera retrospectiva permite seguir de cerca continuidades y núcleos de sentido que no sólo moldean la urgencia del gesto con alteraciones minúsculas sino que además actúan como razonamientos concretos sobre el espacio expositivo. Fragmento de nota publicada en Suplemento Ideas de La Nación el día 26 de julio de 2015

Bodegón acordeonado, 2005

Déborah Pruden / Auto Retro / Sala C / 2 de julio al 2 de agosto de 2015

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salas J y C

Pensar el mundo actual Por Daniel Gigena. Periodista

Con curaduría de Valeria Balut y Santiago García Navarro, Ejercicios con el modelo terrestre reunió en la Sala C del Centro Cultural Recoleta la obra reciente de Mónica Girón (Bariloche, 1959), orientada a la reflexión sobre el estado del mundo, las condiciones de habitabilidad y la responsabilidad humana en el deterioro de esas condiciones. Aunque hubiera podido, Girón no compuso sermones visuales ni admoniciones apocalípticas sino un trabajo en el que la fragilidad y la disciplina conviven. Mediante diferentes técnicas –esculturas con materiales atípicos, acuarelas, rompecabezas, altorrelieves, dibujos e incluso imágenes de video grabadas con un dron–, la atención de la artista migra del cuerpo humano a la Tierra, no como matriz o fuente inagotable de riquezas (para algunos), sino como un cuerpo en peligro. “Ésta es una exposición que surge de simples preguntas sobre la posibilidad de abordar la cuestión del mundo como casa con sensibilidad e intuición –dice la artista–. Dadas las características gigantescas del planeta, los conocimientos o las perspectivas, o las representaciones o las documentaciones, son en su diversidad y por su cantidad inabarcables, son como procesos en construcción, movimientos de lenguaje en acción. Algunas facetas del mundo nos quedan del lado de la razón, a la vista o bajo aparente control, mientras que otras resuenan del lado de lo impredecible, lo incontrolable, la pesadilla, el deseo, la sombra o el ensueño.” Girón emplea una perspectiva sensible, con la que amalgama innumerables propuestas intelectuales, científicas y políticas; de ese modo, evidencia la complejidad y el carácter multidimensional de cualquier representación, sea

digital o analógica, intuitiva o apoyada en evidencias supuestamente incontrastables. “Las grandes bases de datos y movimiento de algoritmos en computadoras, unidos al despliegue contemporáneo de la tecnología, nos permiten tener a disposición estadísticas, imágenes satelitales, mapas topográficos de casi todo el planeta –indica Girón, cuya muestra en el Recoleta se anticipó varios meses a Forensis, la exhibición en Proa de los trabajos del grupo inglés–. Esto habilita innumerables propuestas intelectuales, científicas y políticas a las que tenemos acceso. Todos los mapas del mundo en 2D tienen el problema de la distorsión. Por otra parte, la imagen del mundo imperante hoy es fotográfica, digital, y es la que vemos desde el satélite, una imagen esférica, lisa y totalizante. De toda esfera vemos un aspecto; como un claroscuro, sectores a la vista y sectores ocultos o de difícil visibilidad. Es imposible verla o entenderla por entero. Esto es misterioso.” Los mapas y cortes transversales de la esfera –hechos con tierra, piedras, cera de abejas, cartón y madera– suman misterio a un proyecto artístico que contó con el apoyo de instituciones, programas de educación, talleres de impresión, expertos en oficios antiguos y nuevos, academias y universidades. Las obras revelan huellas del nomadismo de la artista patagónica: fueron realizadas tanto en su taller en Buenos Aires como en Bariloche, Basilea, Bergen y Oslo.

Mónica Girón / Ejercicios con el modelo terrestre / Sala C / 2 de julio al 2 de agosto de 2015

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salas J y C

La fotografía salta al espacio Por Eduardo Villar. Periodista

El título de la muestra de Jorge Miño parece proponerlo, de manera que uno puede tomarse la licencia de empezar por la que seguramente será la última obra en el recorrido del espectador. El umbral invisible: donde el final es un comienzo se llama la muestra, curada por Gabriela Urtiaga. Y en su final, en su comienzo, no hay una fotografía –como cabría esperar de Miño– sino una instalación: dentro de una estructura poliédrica irregular de vidrio y metal, dos escaleras se cruzan dibujando una equis. El piso espejado, la iluminación y la disposición de los cristales hacen que las escaleras en equis se multipliquen en el espacio, de forma tal que uno se encuentra frente a lo que parece la versión espectral de una de esas arquitecturas imposibles de Escher. La obra emociona por su belleza, pero también porque uno puede ver en ella la representación más cabal del salto que el artista ha dado desde la bidimensión hacia el espacio y, sobre todo, hacia los que probablemente sean rumbos nuevos en su producción. Jorge Miño acaba de saltar y ahora flota un poco en el aire, observa la realidad –y su trabajo como artista– desde otros ángulos, con otras perspectivas. La historia de esta instalación, llamada Sin fin, tiene un principio. Todo empezó con una foto de dos escaleras que se cruzaban formando una equis, que Miño tomó hace años y tenía guardada, en un cajón y en su mente. Tras años de sedimentación, esa foto se convirtió en lo que hoy es la pieza central de esta muestra. En la memoria del artista hay otro momento clave: un día de 2009 en que, sobre una escalera mecánica en el aeropuerto londinense de Heathow, por un instante sintió el vértigo de no saber si subía o bajaba. Fue cuando las escaleras se convirtieron en tema central de sus fotografías y de sus reflexiones sobre las situaciones de unión o de tránsito,

Instalación Sin fin, 2015

sobre los puntos en los que –no sólo en un sentido espacial sino también filosófico o existencial–no se está en un lugar ni en otro. Es curioso como aún quedan en la instalación de Miño restos de lo fotográfico, sobre todo en el blanco y negro. Y en algo de cámara réflex que puede reconocerse en ese poliedro hecho de cristal, espejo, luz y felpa negra. Aparece incluso la palabra “cámara”: para producir la multiplicación de la imagen (también vinculada a lo fotográfico) los cristales son los de visión unilateral que se usan en la llamada “cámara Gesell”. Para el observador, el cristal es transparente; para el observado, un espejo. Fragmanto de nota publicada en Revista de Cultura Ñ el 25 de agosto de 2015

Jorge Miño / El umbral invisible: donde el final es un comienzo / Sala C / del 6 al 30 de agosto de 2015

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salas J y C

Nada está quieto Por Eduardo Stupía. Artista y curador

Esta muestra antológica de los últimos doce años de actividad de Juan Andrés Videla lo revela como el prototipo del pintor-testigo. Aplicando el rigor de una mirada descriptiva y reflexiva a la vez, para la cual la atenta y rigurosa percepción del mundo no se encandila ni se conforma con una mera versión fidedigna, Videla se deja invadir por los temblores incesantes que vibran detrás de la exterior solidez de las cosas. Su estrategia se apoya en un deliberado y sutil borroneo óptico que abona la sensación de estar viendo al mundo detrás de un cristal mojado; un velo brumoso se ha interpuesto entre nosotros y las certidumbres icónicas del escenario real. Por un lado, todo es palpable y carnal: los paisajes nos parecen cercanos, permeables y magnéticos aún en su atmósfera de grisalla y dramatismo, las naturalezas muertas conmueven en su simpleza púber como si fueran parte de la ancestral mesa de la infancia, los interiores son de una plenitud casi alucinatoria, pintados con una

paleta altamente vibrante, festiva, casi carnavalesca, asi como es de espeso y táctil el blanco y negro que ilumina tanto las artificiales ambientaciones de los museos con su tiempo congelado, como el cuerpo espinoso de los matorrales y su metamorfosis terminal. Sin embargo, todo se siente irreal, impalpablemente extraño, como cuando salimos a la calle por primera vez despues de una larga convalescencia, invadidos por la latencia pintada de un misterioso halito que carcome silenciosamente el corazón de lo visible. Muy singularmente, Videla consigue que su pintura resulte al mismo tiempo literalidad y metáfora, elocución y mutismo, himno celebratorio y lamentación melancólica. Texto publicado en el catálogo de la muestra. Juan Andrés Videla / Nada está quieto. Pinturas 2003-2015 / Sala J / 5 de noviembre al 6 de diciembre de 2015

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salas J y C

Clamor, un dispositivo para la reflexión Rodrigo Alonso. Curador

Con su singular combinación de proyectores, celuloide y andamios, Clamor se propone como un dispositivo de reflexión estética y política a diferentes niveles. Partiendo del cine en tanto fenómeno cultural, memoria histórica y mecanismo de fabricación de imágenes y representaciones sociales, nos invita a considerar al universo audiovisual como una verdadera máquina significante, frente a la cual todavía es posible reclamar una perspectiva personal. En efecto, a diferencia de la sala cinematográfica, el espectador es impulsado aquí a encontrar su propio lugar, a instaurar su punto de vista frente a un aparato que se presenta como una estructura productiva incesante. Literalmente, se trata de ingresar a la maquinaria cinematográfica y desmontar los elementos que fundan su potencia, al mismo tiempo, realista e imaginaria. En este movimiento, la lógica de la narrativa fílmica pasa a un segundo plano o, por lo menos, queda relativizada frente al equipamiento técnico que la genera como a cualquier otro producto de la era industrial. De hecho, al ingresar a la sala es este equipamiento el que se exhibe en primer término, dejando el arribo a las imágenes pulsantes del soporte químico para un momento posterior. Si en el cine, la sucesión de los fotogramas (en el espacio del celuloide) organiza el tiempo, aquí es el tiempo (del recorrido) el que se organiza en el espacio de la instalación. Si en el cine, sonido e imagen conforman una unidad, aquí se encuentran irremediablemente divorciados con el fin de confrontar al medio que ha signado la memoria audiovisual de occidente en el último siglo con la maquinaria industrial y el sistema semiótico que lo hacen posible. Este enfrentamiento se continúa en los fragmentos fílmicos que Andrés Denegri elige como corazón de la instalación: las imágenes de los obreros saliendo de la fábrica capturadas por los hermanos Lumière, y proyectadas en la

primera exhibición pública cinematográfica, y la estampa de la bandera argentina plasmada en la primera película realizada en nuestro país. Trabajo y nación, fuerza social y territorio simbólico, confluyen en pantallas volátiles desde proyectores contrapuestos, sin diálogo aparente. Roces de la historia del cine que multiplican los sentidos de este clamor maquinal. Andrés Denegri / Clamor / sala J /11 al 30 de agosto de 2015

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Nicolás Mastracchio

Cambio de rol Por Carlos Herrera. Curador

Tomás Maglione

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Desde mayo hasta diciembre de 2015, he programado la selección de artistas y sus obras para la sala Prometeus, que cuenta con el apoyo de la compañía Epson. Esta sala apunta desde hace ya varios años a una programación que se aproxima al universo fotográfico y del videoarte en todas sus manifestaciones posibles. Los límites de estos medios se han vuelto difusos en los últimos años, y la proliferación de propuestas relacionales a estas materialidades han sido variadas y trasgresoras. Los límites y rupturas de las materias originales y el regreso a las mismas en su clasicismo más purista parecieran hacer contracción en este fin de 2015. En lo personal, y dejando de lado todas las posibilidades conceptuales de dichas manifestaciones, me interesa sentir a la fotografía y al videoarte como un lugar que nos mira, que nos indaga. Son ahora esas materialidades las que nos miran a nosotros, nos controlan el ojo y la percepción. Nosotros, los espectadores, somos ahora la cosa arte y las obras de arte accionan como espectador de uno mismo, nos señalan y dialogan entre ellas sobre nosotros.


prometeus

Ariel Authier y Gabriela Schevach

En este cambio de rol tan significativo en el que me encuentro, la pluralidad de propuestas circundantes no hace más que distraerme y aburrirme cuando me doy cuenta de que nuevamente soy un espectador clásico. Esta dificultad fue el motor de pensamiento para conformar una lista de artistas cuyas obras creo con certeza que son el espectador mismo y nosotros la cosa arte. Nicolás Mastracchio, Adriana Minoliti, Tomás Maglione y el dúo conformado por Gabriela Schebach y Ariel Autier son los autores de las obras que fueron exhibidas en este ciclo 2015 en la sala Prometeus, donde el cambio de rol fue el motor.

Nicolás Mastracchio/ 5 de mayo al 7 de junio de 2015 // Adriana Minoliti/ Playpen / 1 de julio al 2 de agosto de 2015 // Tomás Maglione / Mitad nube, mitad apodo / 11 al 30 de agosto de 2015 // Ariel Authier y Gabriela Schevach / L‘Argent o La fotografía y su doble / 5 de noviembre de 2015 al 28 de febrero de 2016

Adriana Minolitti

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Umbral: un fugaz resplandor en la sala Por Irene Banchero. Artista

Como un fugaz juego de ilusión óptica, Umbral es una obra efímera, desarrollada sobre el plano del muro de una sala, con la intención de captar la atención de un público pasajero. Sólo intento que este juego de colores y brillos logre un instante de sorpresa y comunión, entre una obra que pretendo luminosa y veloz, y un espectador sorprendido y entusiasmado por este fugaz resplandor. La obra se inscribe en una tradición personal de objetos construidos como juegos de colores y espejos. Un juego formal que supongo contiene en sí algo de la permanente sorpresa que provoca toda obra, cuando funciona como ruptura de cualquier continuidad monótona y desesperanzada. La escala de la obra creo que me permitirá intentar que el espectador quede literalmente sumergido en el juego perceptual que el proyecto propone. Umbral como breve y fugaz iniciación y experiencia de un juego de ilusiones y destellos que, en la sorpresa y el desconcierto, funcionen como apertura a un espacio de discontinuidad y contento. Irene Banchero / Umbral / Microespacio / 5 de marzo al 5 de abril de 2015

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microespacio

Agujas. Algo que no quiere verse Por Arturo Aguiar. Artista

“…But pardon, and gentles all, The flat unraised spirits that have dared On this unworthy scaffold to bring forth So great an object.” William Shakespeare

“…Perdonad al genio sin llama que ha osado llevar a estos indignos tablados un tema tan grande” Así escribía William Shakespeare en la introducción de Enrique V y una vez más atestiguaba su grandeza, porque sabia que abordar un gran tema es trascendente, a pesar de lo indigno del soporte. La historia nos enseña que a veces el rol del artista consiste en mostrar aquello que se quiere ocultar o ignorar.

La obra Agujas señala la problemática del aborto con la estética de una pintura religiosa cargada de simbolismos. La protagonista esta sola y adopta la pose de un Cristo yacente o una Piedad. ¡Piedad por ella! Se estima que en Argentina se realizan medio millón de abortos clandestinos por año, siendo la mayor causa de muerte materna. La legislación que trata este tema -de 1921- tiene ya casi un siglo de antigüedad y no se planea ponerla en debate en un futuro cercano. Arturo Aguiar / Agujas / Microespacio / 5 de noviembre de 2015 al 16 de febrero 2016

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Tersura y su mundo Por Florencia Balestra. Dibujante, productora, ciberPan

La muestra Ella se llama Tersura consiste en la presentación del personaje llamado Tersura y sus amigos. Escenas de su vida cotidiana, sus gustos y costumbres, quehaceres y rarezas dibujan su mundo pequeño, entrañable y amoroso. Tersura es enamoradiza, turbada, lanzada y saltarina. Tersura usa tacones y adora su carterita. Tersura se pinta los labios en forma de corazón. Ella no es linda, se siente linda. Tersura cree que los moñitos son felices. Florencia Balestra / Ella se llama Tersura / Espacio Historieta /1 de julio al 2 de agosto de 2015

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salas 1 y 2 + historieta

“Estoy aquí”: un llamado desesperado Por Marina Oybin. Periodista

Apenas uno entra en Estoy aquí, la muestra de Cristina Schiavi, en las salas 1 y 2, se topa con mujeres pétreas, geométricas, de madera pintada con colores hipnóticos. Son esculturas que integraron un proyecto artístico de Schiavi en el Patio Bullrich. Una de las piezas, provista de sensores, saluda cuando alguien se acerca. Pero, cuenta la artista, a los empleados del shopping no les gustó el asunto: protestaron y más tarde la escultura no tuvo sonido. Muda, perdió su sentido original. Ahora, en el Centro Cultura Recoleta, esta señalética absurda, como la define la artista, tiene nuevo poder simbólico. Las esculturas conviven en sala con algunas piezas de Mercado, una instalación en el MALBA en la que Schiavi jugó con el término mercado: de frutos, de arte. Las mesas de colores fulgurantes y diseños geométricos de aquella instalación ahora se han convertido en bases de esculturas y obras apoyadas en las paredes. Las voluptuosas damas de madera quieren hablar, comunicarse. Pero no hay caso: les resulta imposible. La muestra es un potente mix y reciclado de obras clave de esta artista que se dedica a la animación digital. “Siento

que lo que hice acá es una animación: el montaje tiene un gran movimiento”, dice. Con economía de recursos, lo de Schiavi son las formas con colores inolvidables. Desató una geometría en armonía perfecta con la naturaleza: la pupila vibra. Los ventanales de las salas dan al bellísimo jardín puro amarillo luminoso de los árboles de pomelos. Esas damas y las pinturas, geométricas, pulcras, perfectas, de colores saturados, conviven con las formas orgánicas y los tonos más impensados de la naturaleza. Estoy aquí es un llamado desesperado: nos interpela sobre la incomunicación en el arte, en nuestra sociedad. Solitaria, la mujer insiste, saluda a quienes se acercan. “Hola, Hola, ¿cómo estás?”, repite una y otra vez. No para. Continúa en tono fuerte. No hay respuesta. ¿Podría haberla? Hay en la obra de Schiavi una reflexión profunda sobre la palabra que violenta, hiere o destruye cualquier posible relación. Sobre el poder de la palabra que construye lazos o los obtura. Cristina Schiavi / Estoy aquí / Salas 1 y 2 / 5 de mayo al 7 de junio de 2015

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El mecanismo inútil Rodrigo Alonso. Curador

Serenas, potentes, enigmáticas, las pinturas de Juan Dolhare plasman un universo de objetos suspendidos en el espacio y en el tiempo. Esta suspensión se proyecta hacia el plano semántico. Desterritorializados y carentes de contexto, dichos objetos parecieran descansar únicamente en la gravedad de su presencia contundente. Y sólo en ella. Su sentido es tan poco definido como los contornos de las brumas grises-azuladas que habitan los fondos inmutables. El inventario objetual es tan reducido como lo es la paleta cromática que da vida a esta cosmología de tintes metafísicos. Un claroscuro perverso otorga realismo y profundidad a unos artefactos improbables que se recortan sobre planos netos. Algunos recursos gráficos – superficies de color, líneas, formas geométricas – aportan su cuota de extrañamiento a estas composiciones que operan en los límites y los artificios de la representación plástica. Sin embargo, algunos elementos portan una carga simbólica, religiosa o mística que llama poderosamente la atención. Hay entonces una suerte de meditación sobre lo sagrado que justifica la serenidad, el estatismo, el silencio. Una atmósfera que no es sólo pictórica sino también reflexiva. Una invitación a abandonarnos en las formas, con ojos, espíritu y sensibilidad. Juan Dolhare / El mecanismo inútil / Sala 5 / 12 de marzo al 5 de abril de 2015

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Los malagradecidos


salas 4, 5 y 6

Espacios pictóricos Por Ana María Battistozzi. Periodista y Curadora

Cuando se le pregunta a Susana Saravia por las razones que impulsaron los cambios que de a poco se han hecho notar en su producción, ella responde que sólo se trató de prestar atención a la dinámica propia del color y que simplemente se dejó guiar. Así, dice, mezclando pintura y rescatando las novedades que le sugieren un curso u otro. Con todo, hubo un momento en que sus indagaciones se centraron en las infinitas posibilidades que le sugería el sutil arco que va del blanco al negro, y las aprovechó todas. Sus telas y papeles se poblaron de exquisitas situaciones atmosféricas apenas interrumpidas por signos que, por momentos, evocaban grafías orientales y, por momentos, las ramas desnudas en la bruma que tanto fascinaron a los románticos. Ya entonces, había un dejo orgánico en ellas; una cadencia de las formas que se engendran unas a otras y que se acentuó aún más cuando su pintura no figurativa acusó el impacto de unos cielos de montaña. Allí el color volvió a filtrarse en sus telas como la luz entre las nubes y disputó el protagonismo que denuncian estos trabajos. Podría decirse que en estas series más recientes el color ha terminado por imponerse tanto a la forma como

al contenido y ha avanzado en una autonomía que, en la obra de la artista, no tenía precedentes. En ese proceso definido por los propios procedimientos del color, este fue ocupando espacios dentro y fuera de los límites del cuadro. Inclusive extendiéndose más allá de él. Y es así que en la producción de Saravia surgen otros formatos que según la denominación clásica podrían llamarse dípticos o trípticos, series o inclusive instalaciones pictóricas, por remitir a otras categorías que han servido para abarcar creaciones más recientes. Todo esto pone de relieve la dinámica expansiva que la opción por el color terminó por imprimirle a su obra. Una dinámica que, en sintonía con uno de los principales problemas que abordó la modernidad pictórica, se ha resistido a acotar la composición a los límites del cuadro y ha afirmado su propia lógica con un lugar en el espacio. Texto curatorial de la muestra Susana Saravia / Pinturas / Sala 6 / 12 de marzo al 5 de abril de 2015

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La pintura monocromática coreana, manifestación del tiempo, del proceso y del vacío Chung Joon-Mo. Curador

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salas 4, 5 y 6

Una mirada a la Dalhangari, Vasija Lunar La Vasija Lunar o Dalhangari, que de lejos parece redonda y de cerca se muestra abollada y deforme, representa la tradición e historia del arte coreano y es reflejo de su estética. Si bien su tinte lechoso y vítreo parece acromático, tiene un color propio sutil pero definido. Sin embargo, entre sus características se encuentra que no es un simple objeto decorativo, sino que se trata de una vasija que se utiliza en la vida diaria. En el siglo XIX, al final de la era Choseon, las Dalhangari fueron unos de los objetos caseros más extensamente producidos junto con los platos y en cada hogar, sin importar clase social o riquezas ni que se tratara de nobles o campesinos, había al menos un par de estas vasijas. Con más de cuarenta centímetros de diámetro, la Dalhangari de nívea porcelana requiere de una gran habilidad técnica única del estilo coreano. Si se elaborara con su forma final en un solo paso, colapsaría bajo el peso de la arcilla. Por tanto, se forman por separado dos platos anchos que luego se pegan. La parte superior e inferior se elaboran y se secan por separado, luego se unen antes de hacer la primera cocción. Durante la primera y la segunda cocción, se forma una juntura en el centro (imagen 1-3). Al cocerla, la unión se encoge naturalmente por el peso y el calor, creando así esta forma redonda e irregular. Especialmente en el caso de la cerámica, en el proceso de cocción los bordes de la arcilla son los primeros en reducirse y así, en algunos casos, los bordes de la Dalhangari se hunden como si un hilo apretara el centro de un globo. Hay quienes con sorpresa se preguntan por qué se incluye la cerámica al hablar de arte contemporáneo coreano. Sin embargo, al observar la Dalhangari, el arte contemporáneo coreano desde la década de 1970 hasta la actualidad se asemeja tanto en forma como en contenido a algunas de las tendencias artísticas occidentales1, aunque esto muestra claramente las diferencias entre el arte monocromático occidental y el fundamento.

1

Es el estilo de pintura que surgió a mediados de la década de 1970, se colorea sobre el lienzo con pintura de un solo tono. Lee Il lo llamó “Reduccionismo Coreano” o “No Materialidad” y “Pannaturalismo”, mientras que Oh Gwang-Soo defined lo definió como “Proceso de materialización”, “Expresión de las emociones gastadas como estructura neutra”…

Kim Tschoon-su. Ultramarine 1530, 2015

Uno de los componentes principales de este arte contemporáneo coreano son las Dansaekjohwehwa, que son similares en forma a las pinturas y esculturas monocromáticas que surgieron en Europa y Estados Unidos en las décadas de 1950 y 1960. Debido a estas similitudes, las Dansaekjohwehwa se consideran una parte de un tipo de pintura monocromática occidental. Sin embargo, al igual que las Dalhangari son formalmente similares a la cerámica occidental aunque su método de elaboración, color y contenidos sean diferentes, también en cuestiones de contenido las Dansaekhwa coreanas difieren de las pinturas monocromáticas a pesar de parecer similares. Cuando comenzó a debatirse sobre la esencia del arte al entrar en la década de 1960, el arte monocromático occidental adoptó las formas abstractas del movimiento hard edge que excluían las emociones humanas, usualmente representadas por medio de los colores, y el arte minimalista que representa la forma extrema de eliminación de la forma y el color, anulando las emociones humanas para retratar la racionalidad extrema. Aunque estos movimientos

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se consideraron la más pura forma del arte al excluir por completo las emociones por medio de los clímax emocionales, la desmaterialización de las emociones a través de la materialización, un mundo de la nada a través de una pantalla de sólido color sin significado, sin embargo, fueron criticados por retratar la sequedad de la nada como resultado de una grave misofobia. Por su parte, las Dansaekjohwehwa coreanas son diferentes a las pinturas monocromáticas en el sentido de que rechazan la razón. Se basan en una lógica neutral que sublima la materialidad en espiritualidad buscando un retorno a la naturaleza. De este modo, por su color grisáceo o gris acromático como tema más recurrente, poseen una sutileza cargada de pequeños y delicados matices que las diferencia de las pinturas monocromáticas. Fragmento extraído del catálogo de la exposición en el CCR Colectiva / La plenitud de la nada - Empty Fullness / Salas 4, 5 y 6 / 20 de noviembre de 2015 al 14 de febrero de 2016

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Cheon Kwang-Yup. Omni-uncompromised dots III-7, 2013


salas 4, 5 y 6

La tripulación Irina Kirchuk. Artista

La tripulación es una instalación escultórica donde varios elementos del hogar se encuentran intervenidos y alterados, armando un ambiente surrealista y sistemático a la vez. Se trata de un grupo delirante de composiciones individuales que, con cierto tono minimalista, conjugan figuración, abstracción y fantasía. Aquí, en vez de ser personas las que conforman esta tripulación en post de una tarea en común, son los mismos objetos que se ordenan de manera jerárquica y organizada, invirtiendo así la cuestión del usuario y manteniendo esa geometría de la tripulación humana. Es una escena casi coreográfica donde el entorno doméstico cotidiano se convierte en una ficción absoluta, repleta de colores saturados, relativizando las ideas del uso, de las costumbres, del diseño. Mediante cierto humor se hace especial énfasis en la relación entre las tipologías constructivas del mundo moderno y su continuidad en el mundo contemporáneo, un cuestionamiento casi desesperanzado y sarcástico respecto de los hábitos citadinos. Irina Kirchuk / La tripulación / Sala 4 / 12 de marzo al 5 de abril de 2015

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Exposición convertida en taller Por Marina Oybin. Periodista

En Ahora debe estar ocurriendo lo mejor, pero me daré cuenta más adelante, Isabel Peña exhibió sus pinturas, al tiempo que transformó la sala en su nuevo taller. Mientras duró la muestra, la artista invitó a músicos, dramaturgos, escritores y bailarines. “Vendrán a trabajar conmigo colegas y artistas en proyectos ya iniciados y en otros nuevos que irán surgiendo”, señaló Isabel Peña. Quienes se acercaron a la sala 8 del Centro Cultural Recoleta vieron a la artista en plena labor. En el marco de la muestra, se realizaron numerosas actividades: un “dibujazo grupal”, diversas presentaciones audiovisuales, charlas breves sobre fotografía, un taller de escultura para padres y chicos y se presentaron los libros El bosque universal, de Pablo Ottonello y No exactamente, de Alejandro Caravario.

Isabel Peña / Ahora debe estar ocurriendo lo mejor, pero me daré cuenta más adelante / Sala 8 / 1 de julio al 2 de agosto de 2015

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salas 8 a 12

En la frontera difusa entre producción humana y naturaleza Por Camilo Guinot. Artista

La Forma Promiscua consistió en una instalación escultórica, con ramas de la poda pública, con la que exploré el vínculo entre producción humana y naturaleza. Uno de los aspectos que movilizó este trabajo (serie iniciada en 2007) es el deseo de construir algo del orden de la idea de “casa”, despojada de la funcionalidad que plantea la arquitectura. A partir de ello, opté por una deriva signada por el límite de los recursos y de las circunstancias materiales del entorno. Trabajé con objetos naturales dentro de la ciudad como si fuese un hombre primitivo recolector. La forma resultante es el diferencial entre deseo y realidad. La poda le otorga a las ramas el status de desecho. Son partes secc ionadas al árbol regularmente en un cronograma institucional. Quité las ramas de ese circuito para

recontextualizarlas formalmente en una arquitectura absurda, telúrica y estructural. También consistió en el retardo del destino prefijado para las ramas, en tanto que una vez finalizada la exhibición retomaron su curso institucional. Cada rama es un patrón constructivo y, a su vez, unidad de tiempo. Acumuladas y dispuestas en el espacio es la traducción de tiempo a forma. La idea de mezcla también apunta a la diversidad que subyace en todo proceso artístico. Que la forma esté compuesta íntegramente por un único elemento (rama) lo asocio a la aparente monotonía y uniformidad de la superficie del mar que alberga las más inimaginables e infinitas relaciones. Camilo Guinot / La Forma Promiscua / Sala 8 / 12 de marzo al 5 de abril de 2015.

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El viaje de Wilson Por Hernán Salamanco. Artista

Cuando recibí la invitación para exponer en el Centro Cultural Recoleta, supe que me enfrentaba a una experiencia inolvidable. Mostrar mi obra al gran público, a las masas. Es algo inusual para los que nos desenvolvemos en el ámbito cerrado de galerías y ferias. Me propuse conquistar la sala con una pintura desarrollada en módulos tal como lo venía haciendo. Uso la técnica de esmalte sintético sobre chapa de carteles reciclados de la calle. Pinto en este soporte desde 2003 a raíz de ver inundada la ciudad luego del trágico fin del año 2001. Todas las cuadras estaban repletas de carteles de “SE VENDE”. Necesitaba apropiarme de ese soporte no solo por su pregnancia sino por su dureza y resistencia. Mi desafío fue y sigue siendo el de convertir un material popular en el más sofisticado posible.

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En este caso puntual trabajé cuatro imágenes diferentes pero con la premisa de que fueran una sola. Siempre por partes y en el piso la obra esperaba, y yo contaba los días para poder verla toda junta. El trabajo de medio año de taller y muchísimas horas frente a las chapas por fin develado en el momento que el grupo de montaje puso el último clavo. Cuando ves que lo que proyectaste funciona, es impagable. Gracias a todos los que hicieron del Viaje de Wilson una experiencia imborrable. Hernán Salamanco / El viaje de Wilson / Sala 8 / 5 de mayo al 7 de junio de 2015


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Rompecabezas Por Julie August. Curadora

La foto-instalación Rompecabezas de Lena Szankay (Argentina) reúne una serie de fotografías tomadas con el celular sobre distintas manifestaciones políticas implícitas en la vida cotidiana de Buenos Aires. Es una muestra itinerante, con otras dos estaciones en las ciudades de Frankfurt y Berlín. Se articula sobre la experiencia personal de la artista de haber vivido dos décadas en Berlín, hecho que le otorga una percepción de la realidad sociopolítica argentina que oscila simultáneamente entre la distancia analítica y la comprensión de la idiosincrasia a la que pertenece. Las fotografías se presentan sobre mesas bajo vidrio, coqueteando con el simbolismo de la expresión “poner las cartas sobre la mesa”. En la pared, en otro dispositivo cuelgan reproducciones masivas de esas mismas imágenes en blanco y negro y se ofrecen para ser llevadas por el espectador que podrá armar su propio rompecabezas de un modo total o parcial de este momento histórico. La propuesta invita no solo a una recepción activa, sino que además establece una referencia a la agitación política que utiliza al medio fotográfico como uno de sus principales modos de difusión. La instalación cuestiona además el formato expositivo clásico y las convenciones de “seriado” de un medio que por si, es reproducible ad infinitum. Este trabajo sin embargo no pretende ser un estudio social ni una investigación antropológica. Lena Szankay desea apelar a la dimensión de lo que subyace, lo que no se ve a primera vista: una línea constante en su obra artística. Fotografiar significa prestarle al otro la propia mirada. Y la mirada de Lena Szankay hace visible un fenómeno que nos es tan común que nos cuesta reconocerlo y cuestionarlo. Lena Szankay / Rompecabezas / Sala 9 / 5 de noviembre de 2015 al 5 de Febrero de 2016

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Superficies de placer Por Mercedes Pérez Bergliaffa. Crítica de arte

La sala 9 fue una nube desplegada: suave, acolchada, ininterrumpida. Táctil. Un gran textil penetrable de colores leves, azucarados, creado a partir de guata, vellón y algodón pintados a puro aerógrafo. Era Superficies de placer, la obra de Luciana Malfatti. Con antecedentes en otros trabajos suyos en los que la artista ya venía investigando los textiles, la obra de Malfatti reconoce parentescos en varios artistas anclados en la intersección entre la instalación, lo pictórico y la materia tejida. Constituyen sus precedentes históricos los trabajos La nube de Mireya Baglietto, y La Menesunda de Marta Minujín, específicamente ese mullido corredor blanco de paredes blandas y suelo gomoso dentro de la gigantesca instalación de la reina pop, que podría considerarse una hermana mayor de esta muestra. El título “Superficies…” alude a percepciones y sensaciones no restringidas únicamente a lo visual, como ocurre en la mayoría de las exposiciones de arte contemporáneo, sino que abre la puerta a todos los sentidos y a realizar un recorrido e interactuar con el trabajo tocándolo. “Lejos de sufrir mi soledad/ uso mi flash/ capto impresiones./ Me adueño así/ (de) superficies de placer”, dice la conocida canción de Virus que dio lugar al título de la muestra. Durante el tiempo que duró el recorrido por la instalación, nos convertimos en felices voyeurs de un vapor inesperado. Luciana Malfatti / Superficies de placer / Sala 9 / 11 al 30 de agosto de 2015

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salas 8 a 12

Vestigios de la memoria y del tiempo María Luján Picabea. Periodista

Jugar con barro hace las delicias de la niñez y es allí, en esa maleta repleta de sensaciones siempre fronterizas entre el atractivo y el espanto, donde escarba Andrés Paredes para su producción artística. Bichos, mariposas, libélulas, cigarras y caballitos del diablo, las lianas de la selva misionera en caladuras precisas, le valieron el aprecio de la crítica. Hubo quienes señalaron que si bien resultaba maravilloso que un artista tan joven como Paredes fuera abrazado por los coleccionistas, era también un riesgo que esa buena recepción amordazara su creatividad y lo obligara a trabajar para el mercado. Pero él, entonces, se despachó con una muestra que pareció desafiar todos los pronósticos: Barro Memorioso, una exploración directa en lo más profundo de sus entrañas, que lo llevó a rebuscar en el lodo sin miedo a ensuciarse las manos.

Y así, con la misma nostalgia con que captura la exuberancia de la naturaleza, cierta armonía de formas y tonalidades capaces de aquietar las tempestades, se sumerge en cavernas barrosas, espacios subterráneos, sólo aparentemente quietos, donde la vida se descascara. Esculturas de barro, cúpulas como mamas con pequeñas ventanas por las que espiar al interior de la tierra, los vestigios de la memoria y del tiempo. De eso se trata. El artista ha contado que es en esa materia, en el barro, donde halla la pulsión que mantiene su trabajo vivo y latente.

Andrés Paredes / Barro memorioso / Sala 11 / 5 de febrero al 1 de marzo de 2015

Barro memorioso. Instalación orgánico-vegetal.

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Universus Por Paola Iorio. Curadora

“…. Lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.” Jorge Luis Borges, “El Aleph”.

Anatómicas, pero topográficas a la vez, las composiciones de Tatiana Parcero sorprenden con un tácito mensaje de alerta al espectador. Grabados naturalistas decimonónicos, signos y mapas se extienden sobre su cuerpo transformándolo en un oxímoron de lo íntimo y lo universal, lo personal y lo cósmico. Ominosos memento mori a modo de geografías sobre su piel nos recuerdan la imperiosidad de velar por nuestro hábitat y la indisoluble relación entre hombre y naturaleza. Paisajes engañosamente calmos inquietan por el diálogo presencia-ausencia en sus sutiles dípticos. La reiteración de su imagen en un constante doppleganger nos plantea el problema de la identidad y en última instancia de la permutabilidad del yo en otros, en todos, en el universo. Tatiana Parcero / Universus, 2013-14 / Sala 10 / 5 de noviembre al 6 de diciembre de 2015

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salas 8 a 12

Topografías del Vacío Por Claudio Ongaro Haelterman. Curador

Encontrarnos en el Centro Cultural Recoleta con la exposición de Francisco Estarellas en la Sala 11, nos sitúa en trayectos laberínticos que incitan nuestras miradas hacia recorridos imposibles en la disfunción de la gravedad para eyectarnos en un espacio deseado y absurdo al unísono. Tránsitos de equilibrios inestables y provocadores debajo de nuestros pies y al borde de nuestros ojos nos devuelven horizontes lábiles incentivándonos para llegar a ese punto quieto en el seno del torbellino báquico. Sus imágenes reemplazan su voz que pareciera decirnos: “que lo imposible no se detenga! Porque en ello está el deseo de disolverse!” Entrampado en la repetición serial, simultánea y simulada, sostiene con su propio espacio todo aquello que tiñe el recuerdo con el solo afán de equivocarse, es decir marcarnos la contingencia del error y de lo casual y generar así una topografía del vacío desde donde sostenerse para poder rescatarse y reencontrarse en los detalles fragmentarios de una arquitectura inexistente.

Entre yerros que ascienden y descienden por escaleras inconclusas, entre la monumentalidad y la traslación de proyectos futuros, vallas y garitas, una suerte de pasado acecha observando por ventanas, marcos y aberturas-piletas de esa misma arquitectura racionalista que sin embargo se rehúsa a producir un sentido único. Dibujar espacios inhabitables entre módulos individuales y colectivos pareciera ser su meta, entre el fracaso y la nostalgia melancólica que pregunta acerca de su propia libertad, a la deriva alienante de una condición humana que realiza su trayecto incomprensible entre el abandono y su deseo de persistencia. No pareciera haber respuesta al movimiento de desprendimiento de esa direccionalidad perpetua, sino sólo sus abismos habitacionales interminables en constante y futura construcción. Francisco Estarellas / Topografías del Vacío / Sala 11 / 5 de noviembre al 6 de diciembre de 2015

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Mapas que definen identidades Por Laura Batkis. Licenciada en Historia del Arte y Curadora

El siglo XXI nos introdujo en la era de la liquidez y la virtualidad. La información sobre los hechos supera el contacto con la realidad y el momento presente. Somos usuarios en un mundo donde vivimos en situación de tránsito, habitando el “no lugar” que definió Marc Augé, con un avión que ya partió –el siglo XX– y otro que acaba de llegar con un modelo nuevo que intentamos decodificar. En la muestra Mapas, Ohne Titel reflexionó sobre esa instancia de reconstrucción de una identidad que está al borde de extinguirse en el anonimato de la aldea global. Cuando todo lo sólido se desvanece, la artista realiza una operación rescate para trazar las líneas de su territorio y de su ser en el mundo. El lugar en el que se instala para definir su patria es el afecto y el recuerdo. La muestra se dividió en dos series, Recyclean y Onetoomany…Pictures. En Recyclean, los collages se arman con esas fotos familiares que uno tiende a descartar pero que asimismo cuesta desechar, sobre cartones de invitaciones a muestras de arte. Reutiliza las instantáneas del tiempo congelado en fotos papel de una era analógica que ya es pasado. En Onetoomany…Pictures usa los huecos del recorte fotográfico para trazar el esquema constructivo del dibujo, a partir

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del cual pega de manera radial tiras de otras fotos de sus viajes. De este modo, la artista arma una cartografía personal que plasma el universo de sus constelaciones privadas. En sus múltiples viajes, el arte fue siempre su nacionalidad y pasaporte. Sus trabajos son mapas emocionales que definen su identidad. Recupera y repara, mediante el arte, una memoria a salvo del olvido. Ohne Titel / Mapas / Sala 12 / 5 de mayo al 7 de junio de 2015


salas 8 a 12

“Geometría planimétrica y desigual”, llamó a la pintura de Martín Di Paola su maestro, amigo y gran pintor Carlos Bissolino. Y yo agregaría: pintura que es geometría expansiva, geo-constructiva, lúdica, angular, con áreas puras, definidas y demarcadas finamente y con delicadeza, prácticamente hasta la obsesión. Pero quiero notar esa característica que aparece una y otra vez en los trabajos de Di Paola, la que probablemente constituya su costado más difícil y complejo -consecuencia del chispazo o iluminación intuitiva inmediata- que es el rasgo cromático. El color. La forma que tiene este artista de componer, crear, combinar y resolver las paletas de manera inesperada. Sí, las composiciones (en toda su compleja arquitectura y diseño neo-constructivo y geométrico) son difíciles, imbricadas.

Pero Di Paola es, sobre todo, un sabio del color. El inmenso mural sin título que presentó en Dimensión exponía eso: un imponente y sutil desarrollo, pasaje inesperado y geométrico de gamas y colores muy difíciles de combinar entre sí. Violetas, azules y especialmente verdes. Manejar tan acertadamente los colores demuestra una inteligencia artística afilada, una observación aguda. La muestra que pudo verse de Di Paola fue un tremendo despliegue de talento cromático, para quienes lo pudieron percibir (ciertos pasajes pictóricos y reflexivos llevan un tiempo de decantación). Martín Di Paola / Dimensión / Sala 12 / 11 al 30 de agosto de 2015

Dimensión Por Mercedes Pérez Bergliaffa. Crítica de arte

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Naturaleza misteriosa Por Marina Oybin. Periodista

“El hombre está constituido por la misma sustancia que lo rodea”, esa es la frase de René Huyghe que uno se topa apenas entra en Naturaleza interior - naturaleza compartida, la muestra de Cecilia Ibarguren, en la sala 13 del Centro Cultural Recoleta. La pupila vibra alucinada. Hace años que Ibarguren viene indagando en la naturaleza: sus pinturas y dibujos son estallidos fulgurantes: agua, luz, fuego y tierra son los cuatro núcleos de la muestra. Hay un bello altar estelar inspirado en los antiguos observatorios andinos donde el cielo se espejaba en cuencos de piedra con agua. El reflejo capturaba imágenes que se analizaban para estudiar el cielo. Cerca, El fruto de la noche, delicioso y deseado, ofrece semillas cerúleo. El agua no da concesiones. En esta paradojal naturaleza, hay “agua-raíces”, “vertientes de fuego”, pendientes imposibles, cartas de navegación, mapas pura trama y torbellino, pequeñas vasijas que condensan el cosmos, llamas incontenibles, cordones zigzagueantes que dan vida entre cielos arremolinados.

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Algunas pinturas evidencian la tensión entre la potencia del color y la suavidad del papel de seda. En Vertiente, de la serie “Ritmos”, la fuerza del trazo magenta y rojo contrasta con el delicado soporte. Con colores desaturados, la serie de árboles parece moverse sin pausa. Los jardines mágicos revelan sutiles transparencias y trazos de lápices. Desde la abstracción, con distintas técnicas y soportes, la artista indaga, bucea, en ese mundo que la rodea y que le inspira siempre curiosidad. Luces, contraluces, transparencias, colores deslumbrantes evidencian una naturaleza pura potencia que conmueve. Cuenta la artista que investiga sin pausa: a ritmo vertiginoso, en ocasiones, confiesa, siente la infinita pequeñez del hombre: roza el gran misterio de la naturaleza.

Cecilia Ibarguren / Naturaleza interior – naturaleza compartida / Sala 13 / 12 de febrero al 8 de marzo de 2015


salas 13 y 14

Cuerpos de Cristal El reflejo de la luz como cuerpo inmaterial Por Fabiana Barreda. Artista y curadora

La obra de Sergio indaga sobre la condición existencial; sus fotografías son una intensa interpretación de las relaciones humanas en el mundo de hoy. Simples Relaciones Complejas es un ensayo fotográfico en blanco y negro, donde la luz y sus reflejos recrean una metáfora de los objetos cotidianos como sistemas emocionales. La casa, la intimidad, son el territorio. Allí aparecen dos herramientas esenciales para occidente: un cuchillo y un tenedor. Allí comienzan a multiplicarse y transmutarse en las sombras del sujeto. Masculino y Femenino, Luz y Sombra, Activo y Pasivo, Violento y Tierno, todas las formas de la ambivalencia se recrean fotográficamente. Amor y Odio, frío metal y alta sensualidad, brillo, filo, plata, belleza todos los extremos se cruzan en estos pares enfrentados. Las composiciones duales se suceden en diferentes arquitecturas perfectas y los protagonistas mutan: son enfrentamiento, cruz, penetración y mandala. Todas las

formas del deseo y el amor aparecen proyectadas entre otras muchas ambiguas pasiones sociales. Con la precisión poética de la fotografía contemporánea, la historia de este par, cuchillo y tenedor, reencarna en vidrio, en perfume etéreo. Alma y seducción, presencia alegórica de cuerpos de cristal que solo existen en la luz. Son como diamantes y su misterioso cuerpo es el mapa lumínico, frágiles y poderosos a la vez, nos recuerdan nuestra condición humana, donde somos uno y el otro, unidos y fusionados en el paraíso y en el infierno, en el cielo y la tierra en la luz y en la sombra, como diría Jung. Y así siempre renacemos una y otra vez, en cada reflejo y cada imagen es como el sonido de una canción de New Order, Cristal, materia aurática de un nuevo romanticismo visual contemporáneo. Sergio Castiglione / Simples Relaciones Complejas / Sala 13 / 21 de mayo al 14 de junio de 2015

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El periodismo en una muestra de fotos y dibujos Se exhibieron 73 obras de reporteros gráficos y artistas que fueron premiadas por ADEPA en los últimos 15 años

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salas 13 y 14

Para entender cómo se compone el mosaico del presente con las piezas del pasado, se inauguró ayer una muestra visual denominada “25 años de Premios ADEPA al Periodismo”. Se trata de una selección de los mejores trabajos de los profesionales, dibujantes y artistas que obtuvieron dichos galardones en las categorías Fotografías, Caricaturas e Ilustraciones, en los últimos 15 años. La muestra, que se podrá disfrutar hasta el 30 de este mes en el Centro Cultural Recoleta, reúne 73 obras seleccionadas por profesionales de la fotografía, caricaturistas e ilustradores de los medios argentinos. Una edición anterior de esta exposición se realizó en 1999, cuando el premio cumplió su primera década de vida. Uno de los objetivos de la muestra es lograr una aproximación con los hechos del pasado y los protagonistas que dominaron la escena pública. Como por ejemplo, las fotos de Juan Pablo Sánchez Noli sobre los saqueos a supermercados en 2003; las del motín de la cárcel de San Martín, que en 2005 acabó con 8 muertos y 30 heridos bajo la mirada de Antonio Carrizo; o la dolorosa tragedia ocurrida en 2012 en la estación de Once, donde 51 personas perdieron la vida y el fotógrafo Rodolfo Pezzoni obtuvo grandes tomas. A estos se suman los trabajos de Germán García Adrasti (2004), Marcelo Del Arco (2000), Rodolfo Pezzoni (2012) y Eduardo Longoni (2008), entre otros. Entre las obras expuestas ahora en el Centro Cultural Recoleta también se pueden encontrar las producciones de los ganadores en el rubro Caricaturas como Alfredo Sábat (2007), Sergio Langer (1999), Lucas Cejas (2009) Pablo Temes (2011) o Gabriel Fernández por su brillante caricatura de Isaac Asimov. En la categoría de ilustraciones se puede disfrutar las obras de Luis Liendo (2009) y Mariano Lucano (2001), entre otros. Los premios ADEPA destacan la labor de periodistas, fotoperiodistas y dibujantes de todo el país, en diversas categorías que abarcan temas referidos a la libertad de prensa y a otras manifestaciones de la actividad social, cívica y cultural. Hace 25 años que ADEPA destaca anualmente el trabajo periodístico en 19 categorías, de las que usualmente participan unos 500 profesionales. Publicado en www.clarin.com el 14/08/15 Colectiva / 25 años de Premios Adepa al Periodismo / Espacio Central Planta Alta / 14 al 30 de agosto de 2015

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Ensalada de texturas Por Nushi Muntaabski. Artista

En el marco de la XV Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, tuve el gran honor de ser convocada por Cerámica Alberdi –main sponsor de la bienal– para representarlos. Me dieron total libertad para trabajar, lo cual fue muy generoso de su parte. Como en todos mis últimos trabajos en el área de site specific trabajé sobre la idea de unir lo útil a lo bello. Haciendo –junto a mi arquitecto asociado Emilio Domínguez– una obra escultórica que oficie de banco de espera o de reposo.

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Realicé una ensaladera, sí, una gran ensaladera, cuyo recipiente fue un banco diseñado por Emilio. Lo llené de enormes verduras hechas completamente de cerámica, rabanitos, champiñones, hinojo, berenjena y un morrón, todos gigantes. La imagen era contundente, emplazada en el bello patio de los naranjos, semi oculta entre los azahares, allí estaba, la pieza esperando ser habitada y disfrutada. Creo que se consiguió lo que esperaba. Una obra que mostraba los bellos productos de Alberdi, siendo útil a los visitantes y, como valor agregado, algo que me interesa mucho, que las obras de arte se puedan tocar, vivir, disfrutar, sin la mera contemplación. Hacer parte al espectador de la obra, que la activa por el simple hecho de sentarse en ella. Gracias CC Recoleta, gracias cerámica Alberdi y, sobre todo, a mi equipo querido que hace posible la realización de estas piezas.

Nushi Muntaabski / Ensalada de texturas / Patio de los naranjos / 5 de septiembre al 4 de octubre de 2015


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Autoextinción: en memoria del rinoceronte negro Por Federico Bacher. Artista

Extinguirlos es extinguirnos. Borrar de la faz de la tierra una especie es irreversible. Somos responsables de esta acción en contra de la naturaleza. El rinoceronte negro, enorme animal con reminiscencias prehistóricas habita la Tierra desde mucho antes que nosotros. A pesar de su tamaño, su temible cuerno y su imponente presencia, es totalmente inofensivo, herbívoro y afectuoso. Se podría pensar que el hecho de que el rinoceronte negro (diceros bicornis longipes) no exista más no es algo tan grave, pero sí lo es: es una falta de amor y de respeto hacia nosotros mismos y el planeta. Un periodista le preguntó a Stephen Hawking si creía en dios: “Somos solamente un pariente evolucionado del mono viviendo en un planeta ordinario, en una ordinaria estrella más. Pero somos capaces de comprender el universo, y eso nos hace muy especiales”, dijo Hawking. Nuestra existencia es pura casualidad, no tenemos derecho a decidir sobre otras razas. Al contrario, deberíamos dedicarnos a cuidarlas, convivir con ellas y gozarlas. Esta muestra es en memoria de este hermoso y dulce animal que ya no existe. Pero también, en paralelo, con esta serie de obras quiero dar vida, esperanza y buen augurio al futuro del planeta.* Texto curatorial de la muestra Autoextinción Sala 11 / 1 de julio al 2 de agosto de 2015

Federico Bacher / Autoextinción / Patio del tilo / Agosto, septiembre y octubre de 2015

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Trailer Por Laura Feinsilber. Crítica de arte

Hasta los 60 los grandes cambios del modernismo que empezaron con el Impresionismo hasta llegar al Pop tuvieron lugar en el espacio del marco. Hacia mediados de los 60 el espacio pictórico cambió hacia formas de producción sin precedentes, happenings, performances, instalaciones, videos, body art, street art, por sólo nombrar algunas tendencias, en las que lo efímero era la regla. Las colecciones, los museos, la galería, la crítica de arte, todo fue puesto en discusión y redefinido. Los artistas se comprometían en causas sociales y políticas, el arte se politizó y radicalizó. Esta es una breve e incompleta introducción a la obra de Nicola Costantino que, desde su aparición en el circuito pictórico de nuestro país hacia 1993 en el Casal de Cataluña y en el Museo Castagnino de su Rosario natal con Cochon sur Canapé, sabíamos que estábamos frente a una artista que cambiaría el estado del ser del contemplador. Vinieron después sus “modelos” en silicona que replicaban la piel humana, ombligo, tetillas, pelos naturales, “Peletería Humana”, que dio origen a grandes discusiones que remitían al Holocausto. Su carrera ascendente con premios, becas, exposiciones individuales, su intervención en la Bienal de San Pablo así como numerosas muestras en la Argentina y en el exterior. Transgresora, Costantino no le teme al riesgo, es obsesiva por alcanzar la perfección formal en todas sus presentaciones y por supuesto es objeto tanto de admiración como de rechazo. Recordamos su Savon de Corps, en la que el afiche de la muestra la muestra publicitando una serie de 100, hechos con 2 kg de grasa de una lipoaspiración personal, lo que trae a la memoria o la relaciona en cierta forma con la francesa Orlan, sin llegar a sus extremos, que

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permanentemente altera su propia identidad a través de cirugías ya que piensa al cuerpo como una superficie cubierta que puede ser transformada como un ropaje, a tal punto que llegó a transmitir sus operaciones vía satélite. Cadena de pollos, en silicona, calco del natural; la cinta deslizadora por la que pasaba un cerdo; sus Chancho bola con esa mezcla de atracción-repulsión que caracteriza su obra; Animal Motion Planet, máquinas ortopédicas terroríficas en unas estructuras de hierro cromado, no hay que olvidar que Costantino es esencialmente escultora, y así hasta llegar a su famosa participación en el envío argentino en la Bienal de Venecia de 2013. Esta obra, Rapsodia inconclusa, desató una gran controversia debido a la intromisión extra artística del gobierno con videos documentales que nada agregaban al espíritu de la obra. Tuvimos la ocasión de verla en esa ocasión y también en la Fundación Fortabat , dos escenarios distintos. En la Bienal, la oscuridad reinante le daba un carácter aún más ominoso a la historia trágica de Eva Perón, la difícil arquitectura y la iluminación del Fortabat conspiraban para entrar en el espíritu de la obra. No obstante fue


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una excelente idea mostrarla en Buenos Aires ya que que Costantino hace gala de su imaginación y recursos técnicos para ir pasando por las distintas etapas de una vida en la que pone el cuerpo para encarnarse en el rol de Eva desde que salió de su ciudad natal, frente al espejo, en la intimidad, en la Fundación, vestida por Dior, encarnada en un corset metálico con motor hasta la ya ausente en esa sala de cirugía, aséptica, la montaña de lágrimas congeladas, símbolo del pueblo que la lloró al momento de su muerte. En 2010 realizó Trailer para Arte en la Torre, un programa de la Fundación YPF que en versión más reducida se exhibió en abril de 2015 el Patio de los Tilos del Centro Cultural Recoleta. En cinematografía trailer significa avance, un resumen de la trama de un film en el que se muestran las escenas más importantes y también remolque o vagón que es el lugar donde se podía ver este corto de 3 min 16 seg de duración en el que realiza una escultura, una réplica de sí misma que se origina al enterarse de su maternidad. En pocas palabras, se la ve modelando un maniquí. Le hace un vestido. La fotografía como la maja desnuda.

Escena de su doble visitándola en la maternidad junto a su bebé. Va en un auto. Empuja un cochecito. Lo inevitable: empuja el cochecito por la escalera. Se deshace de esa muñeca que ya le resulta intolerable. También es inevitable recordar la imagen de la escalera del Acorazado Potemkin de Einsestein. Costantino señaló en el texto correspondiente que “mi doppelgänger, idéntica a mí pero sin estar embarazada, interactúa conmigo embarazada. Ella parece escindida y en un momento se torna amenazante y perversa”. Una relación de amor y odio y también en la que la soledad juega un rol importante. Costantino, como en el mundo virtual de Second Life , creó un “avatar” con el que se podía comunicar y actuar. Una constante en su obra: meterse en la piel de los personajes que crea, no importa el medio con el que se exprese, resaltar el vestuario que ella diseña y realiza con sus propias manos- su obra no escapa a sus vivencias y experiencias- obra íntimamente ligada a su biografía. Nicola Costantino / Trailer / Patio del tilo / 22 de abril al 7 de junio de 2015

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Premios y exposiciones en la Bienal de Arquitectura Por Miguel Jurado. Arquitecto y periodista

Arquitectura de Alemania, Austria, Suiza, España, Colombia, Chile, México, Ecuador, Perú y 10 países más. Lo más destacado de la producción argentina: El CCK, la Jefatura de Gobierno, el MAR y el Memorial del Holocausto.

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Hasta fin de mes, las exposiciones de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires 2015 inundan todo el Centro Cultural Recoleta (Junin 1930 - CABA). En esta edición, en la que una de las 3 más importantes bienales del mundo cumple sus 30 años, de existencia, las muestras tiene varios puntos altos. Además de arquitectura de Alemania, Austria, Suiza, España, Colombia, Chile, México, Ecuador, Perú y 10 paises más, la exhibición da cuenta de lo mejor de la producción local con ejemplos de todo el territorio. Las obras destacadas por el Comité Internacional de Críticos de Arquitectura el Campus WU en Viena, Austria, de la argentina Laura Spinadel, el Nuevo Museo del Coche en Lisboa, Portugal. de Paulo Mendes da Rocha, el trabajo del estudio Grupo Talca (Martín del Solar y Rodrigo Sheward de Chile), la Iglesia del Corazón de Jesús (UCA, Puerto Madero en Buenos Aires, Argentina) del estudio Urgell-Penedo-Urgell y la caplilla San Bernardo en La Playosa (Córdoba, Argentina), de Nicolás Campodónico. A su vez, entre las obras premiadas por la Bienal figuran la Casa Shungo (Tunuyán, Mendoza) de A4 Estudio, el Archivo Histórico de la Dirección de Geodesia (La Plata,

Buenos Aires) de SMF Arquitectos y el Aulario del Campus de la Universidad de San Martín (San Martín, Buenos Aires) de DPRO Arquitectos. Además, el jurado de la Bienal, en una decisión intempestiva, después de la disertación del arquitecto australiano Peter Stutchbury decidió entregarle un premio especial por la calidad de su obra y de su exposición. En cuanto a las exhibiciones, Dos arquitecturas alemanas 1949-1989, la más importante que haya recibido la bienal en sus 15 ediciones, también fue distinguida. La muestra, que ocupa tres salas, propone comparar edificios de las dos alemanas que existieron durante la Guerra Fría. Para eso, planos fotos y maquetas de exquisita calidad se ofrecen al público de manera didáctica y sensible. Es la primera vez que esta muestra que recorrió el mundo llega a una ciudad americana y lo hace en Buenos Aires gracias al esfuerzo de la bienal, la Embajada Alemana en la Argentina, el IFA y la Cátedra Walter Gropius. La muestra fue curada por el arquitecto y profesor Hartmut Frank. Otro punto saliente es la muestra del catalán Josep Ferrando, que recibió un premio y brindó una conferencia ampliamente reconocida por el público. La instalación

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Ligth & Matter propone la experiencia de “habitar el proyecto” al invitar a los visitantes a que transiten entre varias cortinas translúcidas sobre las que se proyectan imágenes de distintos edificios realizados por el arquitecto. En las dos puntas del recorrido, distintas metas. En un lado maquetas de alguna de sus obras y, por el otro, una estructura realizada con una simple pieza de madera de treinta centímetros que por su diseño y disposición logra generar toda una estructura. Amante de los juegos geométricos y del pensamiento conceptual, Ferrando no se olvida de que todo el conocimiento arquitectónico sólo es percibible desde los sentidos y en una experiencia performática. Así, su instalación es un juego de luces y materia que habla en el lenguaje de la arquitectura. La multipremiada arquitecta argentina Laura Spinadel también estuvo en la bienal mostrando su gran obra, el master plan del Campus Wu y su Teaching Center, una enorme planificación para la Universidad de Economía y Negocios de Viena, conformado por seis edificios y espacios públicos destinado a 23 mil estudiantes y más de 5 mil docentes y administrativos. La muestra, realizada de una forma creativa y lúdica propone un recorrido entre

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gigantografías colgadas como sábanas al sol y a través de una “cortina” de postales. Algunos de estos elementos están “minados” con cascabeles con la insignia de BUSarkitectur, el estudio de Spinadel. El efecto de moverse entre las imágenes y generar sonidos metálicos produce diversión y complicidad. El colectivo Monoblock, un grupo de arquitectos que ganaron el concurso para el museo MAR de Mar del Plata y lograron verlo concluido, también fue premiado por su obra. Los jóvenes realizaron una instalación de su


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obra cumbre en un extremo de la primera sala del Centro Cultural Recoleta. Allí organizaron una playa artificial con un piso de arena sobre el que pararon una mini maqueta de hormigón que representa el museo elevado con tres hierros de construcción. La instalación, adecuadamente iluminada, produce una inversión de la escala del edifico. Desde el monumental tamaño del MAR a este modelo de bolsillo, la diferencia de escala se hace presente por extrema contraposición. Los objetos de la muestra no confunden, no se muestran los unos (la maqueta) por otros (el edifico real), los primeros hablan de lo que le falta para señala lo que le sobra al real. Las muestras que se pueden ver en el Centro Cultural también son una radiografía de la producción argentina actual. Después de una convocatoria que reunió más de 500 trabajos, los proyectos seleccionados se exhiben en distintas galerías junto a la producción de los más destacados estudios locales. El conjunto produce un instantáneo reconocimiento de la construcción arquitectónica en todo el territorio nacional. Hay obras de Córdoba, Santa Fe, Neuquén, Mendoza, Río Negro, Salta, Tucumán, Jujuy, Corrientes y de la Provincia de Buenos Aires, entre otras.

También están presentes la producción de América Latina con la Red BAAL (red de bienales de la región) y el trabajo de argentinos que se destacan en el exterior, como Oscar González Moix (Perú) y Jorge Miquelarena (España). Las muestras de esta edición de la bienal proponen el camino de la reflexión consciente sobre cada proyecto y el de la libertad de dejarse llevar por los sentidos. Los dos, igualmente efectivos. El diseño de montaje fue realizado por Néstor Otero con la asistencia de Federico Alonso. Publicado en ARQ, Diario de Arquitectura de Clarín el 16/09/15

Colectiva / XVBA.15 Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires / Todas las salas / 5 de septiembre al 4 de octubre de 2015

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Bruno Gruppalli y Juan Sebastián Bruno Escapándose del sol 12/02 al 01/03/2015. Sala 8

Ingerborg Ringer Vida de presencias. 05/02 al 01/03/2015. Salas 1 y 2

Cecilia Méndez Casariego Los infantes en el paraíso. 05/03 al 05/04/2015. Salas 1 y 2

Malena Pizani Lo semejante produce lo semejante. 05/03 al 5/04/2015. Sala 12

Silvia Lenardón Plastificados y otros versos 05/03/ al 5/04/2015. Sala Historieta

Federico Cantini Usos y aplicaciones 12/03 al 05/04/2015. Sala 9

Marcos Bertucelli Abintestato 12/03 al 05/04/2015. Sala 11

Marisa Bonzón Pulso 12/03 al 05/04/2015. Sala Prometeus

Oscar Vázquez. Tiempos de luz, tiempos de sombra 12/03 al 05/04/2015. Sala 13

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más exposiciones

Marcelo Saraceno Masterplan 12/03 al 05/04/2015. Sala 10

Federico Ransenberg [17] BAFICI Juguetes de cine 01 al 15/04 de 2015. Sala 10

Colectiva. Homenaje a Aníbal Troilo y Julio Cortázar Concurso Nacional de Dibujo 2014/5 29/04 al 10/05/2015. Sala 13

Daniel Basso Garage 05/05 al 07/06/2015. Sala 11

Max Cachimba El embrujo de tus ojos 05/05 al 07/06/2015. Sala Historieta

Pablo Insurralde ¿De qué Pop me estás hablando? 05/05 al 07/06/2015. Microespacio

Martín Salinas Todo lo que toco va a ser fósil algún día 05/05 al 07/06/2015. Sala 9

Martín Calcagno A tu natural elegancia 05/05 al 07/06/2015. Sala 10

Colectiva 6ta Edición del Premio Itaú Cultural. 05/05 al 07/06/2015. Salas 4, 5 y 6

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Colectiva 8º Festival Ciudad Emergente 17 al 21/06/2015. Todas las salas

Ezequiel Verona La casa muerta 01/07 al 02/08/2015. Salas 1 y 2

Federico Bacher Autoextinción 01/07 al 02/08/2015. Sala 11

Inés Raiteri Visión dual 01/07 al 02/08/2015. Sala 9

Jorge Caterbetti y AMIA El Carro de la memoria 01/07 al 02/08/2015. Microespacio

Buenos Aires Stencil y AMIA Memoria Ilustrada 01/07 al 02/08/2015. Sala 12

Ramiro Quesada Pons S/T. Video instalación 01/07 al 02/08/2015. Sala 10

Colectiva. Casas de Bs. As / Cba. / Rosario Cuerpos y paisajes 01 al 20/07/2015. Sala 13

Diego Villalba Entre la desmesura y la insignificancia… 30/07 al 16/08 de 2015. Sala 13

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más exposiciones

Beto Álvarez Entelequia 11 al 30/08/2015. Microespacio

Federico Colletta El desmoronamiento de la corteza terrestre 11 al 30/08/2015. Salas 4 y 5

Guido Ignatti Vista interior de una cámara 11 al 30/08/2015. Sala 10

Guido Yannitto Zonda 11 al 30/08/2015. Sala 11

Manuel Aja Espil Experiencias de figuración y alteraciones 11 al 30/08/2015. Sala Historieta

Valeria Vilar Los seis cisnes 11 al 30/08/2015. Salas 1 y 2

Paola Vega Museal 11 al 30/08/2015. Sala 6

Rosario Zorraquín Chifle 11 al 30/08/2015. Sala 8

Programa Cultural en Barrios Colectiva PCB # 31 20 al 30/08/2015. Sala 13

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Colectiva Artistas por la Uno Once Catorce 15 al 18/10/2015. Sala 13

Colectiva BA Photo 2015 15 al 18/10/2015. Todas las salas

Colectiva Seis años de Mecenazgo en Buenos Aires 15 al 18/10/2015. Sala J

Cecilia Fraire Alquimia 28/10/2015 al 08/11/2015. Sala 13

Colectiva Fase 7. Arte, ciencia y tecnología 28/10 al 01/11/2015. Todas las salas

Daniel Lombardi Ventanas al mundo 28/10/2015 al 08/11/2015. Sala 14

Fabián Mattiazzi Realidades paralelas 05/11/2015 al 28/02/16. Sala Historieta

Gabriel Chaile No es culpa mía si viene el río 05/11/2015 al 28/02/16. Sala 8

Jorge Luis Campos Poéticas del pasado, 05/11/2015 al 06/12/2015. Sala 12

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más exposiciones

Colectiva infantil Héroes y villanos... sobre ruedas 11 al 15/11/2015. Sala 14

“MINI artistas” Puesta en escena 26/11/2015 al 08/12/2015. Sala 14

Colectiva 8° Concurso Transparesencia 27/11/ 2015 al 28/02/16. Sala 13

Mariano Ferrante La resonancia interior 02/12/2015 al 28/02/2016. Sala C

Stella Sidi La vuelta al mundo en 270 días 02/12/2015 al 28/02/2016. Salas 1 y2

Colectiva XVI Concurso Gente de mi Ciudad 17/12/2015 al 28/02/2016. Sala 12

Diego González Viaje a las profundidades del Ser 17/12/2015 al 28/02/2016. Sala 14

Santiago Iturralde Prisma 17/12/2015 al 28/02/2016. Sala 11

Tomás Espina Ya fui mujer 17/12/2015 al 28/02/2016. Sala J

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Alfredo Prior

La muestra se llama Al Imperio de las Musas y entre sus significados podemos señalar que yo estoy entregado a las musas. Ellas operan por mí. La selección de esta muestra mía es tan antojadiza y arbitraria como puedo ser yo. Hay 42 obras que abarcan distintos períodos. Lo que más me gusta es mantener el amor por mi oficio y es una cosa que hay que recuperar a cada minuto.

Deborah Pruden En la muestra tuve la idea de hacer una retrospectiva pero chiquita, subjetiva, personal, como Auto-Retro -que es su título-. Es una retrospectiva también para mí. Es parar en este momento y mirar hacia atrás para ver que vine haciendo en estos últimos años. La idea fue poner obras retrospectivas de distintas etapas y desde el 2006 hasta el 2014.

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en primera persona

Nora Lezano

Fan es una antología retrospectiva de mis años en el Rock, que fueron casi 25. Hay un poco de todo de estos artistas tan queridos y admirados. Lo que quise desde el principio es que hubiera buena fotografía, más allá del personaje famoso, conocido o del músico querido. Yo quería que esta muestra tuviera fotos buenas. En cada foto hay una anécdota. En la entrega de los premios Planeta, Sábato estaba en la primera fila y Cerati hizo un mini recital. En un momento, en el solo de Engaña, Gustavo toca la guitarra con los dientes y yo hago esa foto. Me doy vuelta y estaba Sábato tapándose las orejas por ese ruido infernal. Entonces hago las dos fotos y están colgadas en la muestra. Fan es un recorrido bastante amplio por un montón de rostros que nos han regalado su música.

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Jorge Miño

La idea de la muestra es representar una nueva forma de un trabajo. La diseñé en tres partes. La fotografía es la base de toda esta muestra… Tiene una parte compuesta por ocho piezas impresas en una muselina de seda. Son fotografías de las barandas de un edificio totalmente constructivista. Hace un tiempo que vengo trabajando la idea de la desmaterialización de la forma, del peso que tiene la arquitectura. Tal vez el concepto del brutalismo. Luego, la muestra tiene una instalación. Es la primera vez que proyecto en una escala que sale de lo común en lo fotográfico. La idea fue tratar la cuestión de la expansividad y de qué manera poder darle volumen y tridimensionalidad a una imagen, llevarla a una escala fuera de lo normal y concebirla como una instalación. En la última parte hay un momento de fotografía. Son piezas fotográficas de gran tamaño. Hay un políptico que está pensado en ocho partes...el marco está concebido con unos espejos y la idea es que el espectador crea que todo es fotografía pero al acercarse sucede algo…Hay quiebres en la imagen. Eso da la sensación de expansividad.

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en primera persona

Matías Duville

Lo que más me interesa en este momento es llevar mi trabajo al lugar de lo imprevisto. Si bien hubo una experiencia previa en el taller sobre cómo trabajar el asfalto, cómo apisonarlo y cómo avanzar en el espacio, la topografía que vemos acá y estos accidentes surgieron acá. Por más que sepas, más o menos, cómo va a ser el resultado de la instalación, en un punto no lo sabés completamente. Uno viene con una pequeña idea preestablecida pero lo imprevisible es lo que más disfruto. Si bien es un proyecto mío, quiero poder verlo como si no lo hubiera hecho yo. Quiero sacarme esa carga y tener amnesia en ese punto. Hay tres estadíos en esta muestra. Está la pieza principal que es Arena Parking -es este avance sólido, de peso topográfico sobre la sala-. Luego hay un video, Escenario proyectiles, que es una secuencia de imágenes que muestra lo que generan los rayos en el medio del mar. Va desde la oscuridad total al ataque del rayo que hace que esa superficie de agua se cristalice y de lugar a la escena. La otra sala tiene dibujos. Si bien es la obra más independiente, tiene mucho de una especie de secuencia que en mi mente resuena como un avance de nueva geografía.

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Emiliano Miliyo

“...El tema central de las obras de esta muestra, y de mi trabajo en general, es todo lo que tiene que ver con la cultura de nuestra especie, la cultura antropológica y también social. Me gusta trabajar con lo que deja cada época, cada cultura. Con la relación que cada uno de nosotros, como habitantes de esta cultura, tenemos con ese legado, con lo que producimos en cada época. Cómo nos relacionamos con eso y con lo que nos vino de antes.”

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Luz, imagen y sonido



Números y personas Por Silvia Sánchez. Subgerente Operativa de Investigación, Creación y Capacitación

Desde hace cuatro años estoy a cargo de la Subgerencia que “tiene nombre largo”, esa que aglutina los espacios del CCR destinados a la reflexión artística y a la producción cultural. No soy amante fervorosa de los números, pero entiendo que son los “datos duros” los que brindan validez a nuestras miradas y a nuestras argumentaciones, por eso a ellos me remito. Cuando llegué al CCR, hace ya ocho años, el aurático auditorio El Aleph estaba cerrado. Ese dato es tan duro como certero: cerrado. No solo hemos abierto sus puertas sino que también hemos hecho en él, 960 conciertos: Sonoimágenes, Ventanas, Academia Nacional de Folklore, Dirección General de Enseñanza Artística, Dirección General de Música, Ciclo Música Nueva, Festival Tsonami, Semana de la Música Francesa, Conciertos del LIPM, Discos Nuevos, Música Nueva, Conciertos de Universidad Maimónides, Ciclo Haciendo Música, Las minas del tango reo, Video-ópera Te nombro azul, entre otros. Además, se realizaron más de 200 presentaciones teatrales Adentro y afuera, El anzuelo, Mujeres terribles, Otro de nosotros, La niña, el diablo y el molino; 300 presentaciones de libros; 250 conferencias y charlas (César Pelli, Juan José Campanella, entre otros); 300 actividades en el marco de diversos festivales y más de 500 actividades ligadas al arte y la cultura ( seminarios, jornadas, maratones de lectura, proyecciones cinematográficas, ciclos de cine, homenajes, espectáculos de mimo y danza, jornadas y congresos. Gracias al convenio con la Universidad Maimónides, el Aleph estuvo en condiciones de funcionar; gracias a la Dirección General de Música y el equipamiento sonoro que la misma nos donó, de ampliar sus posibilidades técnicas. En cuanto a los cursos y talleres, no solo mantuvimos los cursos históricos sino que también agregamos nuevos

(Graciela Taquini, Omar Panossetti, Natalia Cacchiarelli y Judith Cisneros; Mariela Asensio, Patricia Terán, entre otros). Los nuevos cursos y talleres han funcionado muy bien tanto a nivel estético como de convocatoria. Al igual que los programas educativos como Los chicos con el arte y Los jóvenes al arte, usinas de formación de miradas para los más pequeños y jóvenes. En cuanto al Laboratorio de Investigación y Producción Musical (LIPM), pasaron por sus aulas más de 1000 alumnos, por sus estudios más de 150 compositores, y se produjeron, además de 150 conciertos, charlas y encuentros con los referentes más prestigiosos del área. En el último año se incrementó notablemente la actividad del Departamento, abriendo sus puertas para realizar visitas guiadas y conciertos en la sala de 8 canales. Releo estas breves líneas y pienso que siempre faltan cosas por hacer, pero que el recorrido ha sido grande, muy grande. La inmensidad, en todo sentido, del CCR siempre nos deja un poco sin aliento, pero es tan maravilloso lo que pasa en sus espacios, es tan embriagadora su belleza, que uno siempre redobla la apuesta. Hablé de números y quisiera ahora hablar de personas. Todos, absolutamente todos los trabajadores de este querido centro cultural me enseñaron a ser subgerenta, me hicieron creer, crecer, confiar. Yo quisiera agradecerles uno a uno por todo el recorrido hecho: por el profesionalismo y también por la afectuosa mirada que siempre me han brindado. Todos. Y quiero agradecerle especialmente a Claudio Massetti por haberme convidado a esta travesía allá lejos y hace tiempo, por haberme tendido la mano siempre, por haber estado al pie del cañón en todo momento, por haber compartido con él la aventura de dirigir uno de los lugares más hermosos y emblemáticos que tiene el arte.

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Ocho años de un despliegue inagotable de propuestas musicales Por Laura Novoa. Docente e investigadora. UBA

La actividad musical del CCR en los últimos ocho años se desarrolló en consonancia con los lineamientos generales de la institución: apostar permanentemente a la amplitud y diversidad de propuestas estéticas al alcance de toda la comunidad, sin olvidar su integración en los procesos de formación, producción y difusión, que forman parte de todo ciclo cultural y artístico. La recuperación del auditorio El Aleph en 2009, gracias a la colaboración conjunta de la Asociación de Amigos y la Universidad Maimónides, puede considerarse uno de los hitos de la gestión de los últimos años. Durante 2014 se recibió una donación de equipamiento sonoro de la Dirección General de Música del Ministerio de Cultura de la Ciudad para mejorar las condiciones de recepción en el auditorio. Con todo ello, se afianzaron y multiplicaron aún más las propuestas musicales de amplio espectro, mediante la organización de diversos ciclos –algunos ya en funcionamiento– y con la colaboración de otras instituciones: Música sin límites (Dirección General de Música), Haciendo música (SADAIC, con la adhesión de la Academia de Folklore), Música Nueva (Universidad Maimónides), Ciclo de música de cámara (Dirección General de Enseñanza Artística), Discos Nuevos (Estudio Urbano), Los Jueves en Capilla y Ventanas. Se destinó un día de la semana, de martes a sábado, para cada ciclo. El impacto de las diversas propuestas se reflejó en la gran asistencia de público, que accedió de forma libre y gratuita a una programación ecléctica que abarcó todos los géneros. Participaron de la programación coros, ensambles y orquestas de diversas instituciones públicas, cuyas actividades lograron mayor visibilidad y vinculación con la comunidad. Pueden mencionarse, entre muchos otros, el Conservatorio de la Ciudad de Buenos Aires Ástor

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Piazzolla, la Orquesta y Coro de Cámara del Conservatorio de Música Manuel de Falla, el Ensamble de Jazz y de Música Antigua de la tecnicatura en Música del mismo conservatorio, la Orquesta de Cámara Juvenil de Buenos Aires, la Orquesta Amigos de la Nueva Música, la Orquesta Juvenil de San Martín, el Coro de la Biblioteca Nacional, la Orquesta de tango del UNA y la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos. También participaron destacados ensambles y solistas, entre ellos autores nuevos y figuras de renombre, como Graciela Oddone, Víctor Torres, José Ángel Trilles, Ernesto Jodos, Sara Mamani, Patricia Barone y Javier González, el Dúo Mainetti Angeleri, Sonia Posetti y su sexteto y Las hermanas Vera. En el exitoso ciclo Ventanas, de música popular y con frecuencia mensual, se incorporó asimismo un ciclo audiovisual y presentaciones de CDs. También se brindaron numerosos recitales dedicados a las músicas locales y del mundo. El vínculo entre las instituciones públicas y privadas relacionadas con la actividad musical tiene una tradición propia en el CCR y ha sido siempre muy fructífero. Durante los últimos años, ese vínculo continuó afirmándose con la organización de presentaciones y conciertos del Foro Argentino de Composturas (FADEC), Departamento Artes Multimediales del UNA, Conservatorio Williams, Conservatorio de Música de Morón Alberto Ginastera, Conservatorio Juan José Castro, Universidad Nacional de Lanús, UNTREF, entre otras. Con todo, el CCR no se limitó a actuar como caja de resonancia de las actividades de otras instituciones aportando infraestructura, también se desarrollaron proyectos educativos conjuntos, como el que se celebró con la Universidad Maimonides en 2009 bajo la gestión


todo el centro

La banda Nubes en mi casa, en el ciclo Ventanas

de Claudio Massetti. Diversos acuerdos previos desembocaron en la firma de un convenio entre la Universidad y el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Bajo ese convenio, comenzó a funcionar la Licenciatura en Artes Musicales en el CCR. El UNA, la UADE y la Universidad el Cine fueron otras de las instituciones que compartieron proyectos educativos con el LIPM (Laboratorio de investigación y producción musical), sumándose a sus cursos de formación, como las clases de grabación y computación aplicada o música por computadora destinado a adolescentes. El LIPM también funcionó como plataforma para promover y alentar las prácticas sonoras emergentes de las nuevas generaciones, mediante la organización de conciertos y colaborando con la Fundación Música y Tecnología, en el otorgamiento de los premios Fernando von Reichenbach a la Composición electroacústica y el premio Leonor Hirsch, respectivamente. La proyección internacional del LIPM acercó a prestigiosos especialistas de distintas partes del mundo quienes dictaron clases magistrales. Asimismo, el LIPM-CCR fue invitado a participar en eventos en el exterior, como el UMFEST (Italia). Bajo el Ciclo Maestros, el LIPM homenajeó a destacados compositores del medio nacional como Francisco Kröpfl (2009), Eduardo Kusnir (2010), Enrique Belloc (2008) y Jorge Rapp (2010). Finalmente, la vinculación del CCR con diversos festivales musicales reforzó aún más su rol como difusor y promotor de expresiones artísticas tradicionales y emergentes. Fue sede del Festival de Tango y del Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires (en su edición del 2011 inauguró la sección “Unplugged”, en formato más camarístico), Guitarras del Mundo (2008), Festival

Ciclo Ventanas

Homenaje a Carlos Guastavino en el ciclo Música de Cámara

Sonoimágenes-UNLA, Festival Urbano (su primera edición del 2012 contó con bandas en vivo, flamenco fusión y performance multimedia), TSONAMI y las nuevas poéticas latinoamericanas transdisciplinarias, Festival Internacional de Música Contemporánea (2012), Festival Internacional Acusmático y Multimedial y el Festival de música Ciudad Emergente, que en su cuarta edición tuvo una gran concurrencia. Los patios, salas, pasillos, terraza, microcine y auditorio fueron masivamente habitados en los meses de junio y noviembre.

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Anita Co en la presentación de su CD Tango Rock

Jueves en Capilla Por Carlos Cuacci. Director General de Música. Ministerio de Cultura. GCBA

La Dirección de Música de La Ciudad tiene como objetivos asistir, producir y generar espacios para que nuestros músicos puedan mostrar su arte. Muchas veces les resulta costoso y complicado hacer presentaciones. Por eso, sentimos que es nuestra obligación asistirlos: para eso gestionamos con el Director del CCR, Claudio Massetti, la realización del ciclo “Jueves en Capilla”, que felizmente logramos instalar. El público ya sabe que todos los jueves a las 19 puede ir al auditorio El Aleph para escuchar buena música. Ciclo Jueves en Capilla / Auditorio El Aleph / Marzo a diciembre de 2015

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auditorio + microcine

Opus Cuatro y su espect谩culo Homenaje

Presentaci贸n de la banda China Cruel

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El sĂŠptimo sello, de Ingmar Bergman (1957)

Muerte en Venecia, de Luchino Visconti (1971)

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auditorio + microcine

Tío Alberto Por Silvia Sánchez. Subdirectora Operativa de Investigación, Creación y Capacitación

“Y sé muy bien por qué adopté el cine: para que a cambio me adoptara. Para que me enseñara a tocar incansablemente con la mirada a qué distancia de mi empezaba el otro.” Serge Daney, El travelling de kapo “Aún tiembla con los motores, las muchachas y las flores, con Vivaldi y el flamenco. Tiene de un niño la ternura, y de un poeta la locura, y aún cree en el amor, tío Alberto” Joan Manuel Serrat

Alberto Kipnis

Todos los jueves a las cinco de la tarde, religiosamente, la pequeñísima figura de Alberto Kipnis asoma por las escaleras vidriadas que desembocan en el microcine. Llueva, granice o haya cortes de luz. Siempre. Se sienta en la primer fila y se dispone a gozar de las imágenes y textos que sabe de memoria, de finales no tan felices (Alberto no programa cine americano). Allí está la delicadísima tintura que se desliza sobre Gustav en el final de Muerte en Venecia y que revela, despóticamente, cuanto lo separa del joven y bello Tadzio. Están también la histórica partida de ajedrez de El séptimo sello, y los itinerarios dulces y crueles del pequeño Antoine Doinel. Un fundamentalismo en blanco y negro. Un amor escrito con mayúsculas. Alberto cree que el cine se proyecta en pantalla y no en pared. Cree que es un pecado querer traer al presente esos textos, que ellos hablan desde allí y que aún tienen mucho por decir; que no poner la ficha técnica en el programa de mano es más o menos como tener medialunas y no mojarlas en el café con leche. Alberto cree en los alrededores del cine que son el cine.

Si hay doble función a veces se queda, pispea al público, ayuda con los programas, ordena la fila. Y nada lo pone tan feliz como colgar el cartelito que reza: “No hay más localidades”. Sí, en las funciones del Lorraine se pone el cartelito que dice eso. Alberto dice tener un archivo inagotable. Se enoja cuando algún jueves cae feriado y la función no ve la luz. Habla de política y de arte como si el tiempo no hubiera transcurrido, como si fuese aún aquel muchacho que, en Harrods Gath & Chaves, leyendo El hombre mediocre de José Ingenieros soñaba con otra vida. “No aguantaba más ser una oveja”, dicen que decía su texto de renuncia a aquella emblemática tienda “de ricos” en la que solo duró un año. Alberto eligió otros cielos. Los encontró en el cine, en ese “país suplementario” que nos brinda aún el sentimiento de pertenecer a la humanidad.

Ciclo El Lorraine en el Centro Cultural Recoleta / Microcine / Febrero a diciembre de 2015

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Un didรกctico manual presentado en El Aleph

Todo lo que necesitรกs saber sobre arte argentino Por Mercedes Ezquiaga. Periodista

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auditorio + microcine

Mercedes Ezquiaga, Paula Zacarías y María Teresa Constantin

El libro Todo lo que necesitás sobre arte argentino de la periodista cultural Mercedes Ezquiaga fue presentado a fines de marzo de este año, en el auditorio El Aleph, por la curadora e historiadora María Teresa Constantin y la periodista María Paula Zacharías, junto a la autora. La publicación, editada por Paidós, propone acercarse a la escena artística local y para ello ofrece un compendio de conceptos y definiciones que imperan en este universo y muchas veces se dan por sobreentendidos. Como una suerte de ticket simbólico, la autora abre las puertas de este mundo a través de capítulos que abordan diversas temáticas: qué es un curador, para qué sirve un museo, qué define a una performance, cuándo una obra de arte adquiere status de site specific o cuál es la importancia de la fotografía o el dibujo, por mencionar sólo algunos. Suerte de manual didáctico, glosario y ejemplar de divulgación, Ezquiaga se vale de los acontecimientos ocurridos en los últimos años en el país –pulso que fue tomando desde su labor como periodista cultural– para dar forma y cuerpo a cada apartado y pasa por un tamiz las subastas, los coleccionistas, las ferias de arte, los talleres y espacios

de formación, las residencias artísticas, el arte callejero o los cerca de mil museos que hoy componen el espectro argentino, pero además, con una mirada federal, detiene su atención en algunas de las escenas más vibrantes de provincia, como Córdoba, Rosario, San Juan, Mar del Plata o Tucumán. Durante la presentación, María Teresa Constantin ponderó la estructura formal del libro, “un hallazgo que propone un modo simple de acceso a la información” y celebró que el público pueda contar con “un material que le permita acceder a zonas vedadas”. Por su parte, María Paula Zacharías señaló que “se puede pensar como un diccionario de arte” y agregó que el libro “describe y explica, a quien no conoce el mundo del arte, los personajes, situaciones y lugares de divulgación de este mundo complejo, que no se lo puede querer si no se lo entiende”.

Mercedes Ezquiaga / Todo lo que necesitás saber de arte argentino / El Aleph / 23 de marzo de 2015

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Conferencia de la Dra. Francisca Lladó Pol:

Las cerámicas de Miquel Barceló

Por Adriana Lauria. Curadora del Centro Virtual de Arte Argentino

Una ilustre y muy cálida visita acogió durante los primeros días del mes de julio el Centro Cultural Recoleta en la persona de la catedrática de la Universidad de la Islas Baleares Francisca Lladó Pol, quien a cargo de un ciclo de conferencias sobre temas de su especialidad –Arte Moderno y Contemporáneo Internacional y Latinoamericano–, pasó su estadía en Buenos Aires en el Estar de Recoleta. Aparte de sus disertaciones sobre diferentes aspectos de sus investigaciones en torno de los artistas viajeros argentinos en Mallorca a principios del pasado siglo, realizadas por invitación de la Academia Nacional de Bellas Artes y del Instituto Universitario ESEADE, la recientemente nombrada miembro de número de la Academia de Bellas Artes de San Sebastián de Palma de Mallorca, expuso el 7 de julio de 2015 en el Microcine del Centro Cultural Recoleta, en esa ocasión colmado de público. Su charla titulada Miquel Barceló. La cerámica como lenguaje, que tuvimos el gusto de presentar, estuvo dedicada a este artista español contemporáneo, uno de los de mayor prestigio internacional. Se refirió a él como un creador inquieto que ha cifrado su trabajo en la experimentación constante, afirmando, en sus propias palabras, que: “Tal vez, en el momento en que utiliza la cerámica o el barro cocido, es cuando se siente más cómodo. Como un alquimista, analiza los distintos fangos hasta llegar a considerarlos como una nueva forma de pintura. La cerámica es la guardiana de la historia, recuerda un rasguño, un golpe, una caricia..., siendo estos aspectos los que busca en su obra y que no había conseguido con la pintura.” A partir de estos conceptos analizó sus producciones más sobresalientes desde las realizadas en Mali, uno de

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Adriana Lauría y Francisca Lladó

los países más conflictivos de África y donde el artista tuvo por largo tiempo un taller en el que alternaba estadías con los que posee en Europa, hasta su intervención con impresionantes murales y vidrieras, del altar de la Catedral de Mallorca, para la cual desplegó una asombrosa iconografía marina. Lladó Pol hizo hincapié no solo en la resolución de las imágenes, sino también en la elección de los barros de acuerdo al ámbito geográfico en donde Barceló llevó a cabo sus obras, sin dejar de lado las observaciones técnicas, estéticas, políticas, presupuestarias y de impacto turístico, de acuerdo a los diferentes contextos en donde el artista balear desarrolló su trabajo. Francisca Lladó Pol / Miquel Barceló. La cerámica como lenguaje / Microcine / 7 de julio del 2015


auditorio + microcine

Intervenci贸n de Miquel Barcel贸 en la capilla del Sant铆simo de la Catedral de Mallorca, Espa帽a. transvisual

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villa villa

Fuerza Bruta: una década de rituales compartidos Por Marina Oybin. Periodista

La música retumba en el cuerpo. Se siente cada sonido desde los dedos hasta el estómago. Todo vibra. De pronto, el viento inunda la sala: por tubos transparentes, los actores son impulsados por una ráfaga imparable. Cuando la gigantesca pileta transparente baja, el público acerca las manos para tocarla. Hay una danza acuática imparable: a veces los actores se deslizan sobre el piso de la pileta; en ocasiones caen como inertes. Cada vez hay más viento: es necesario cerrar los ojos, el pelo se arremolina. Hay alegría. Sorpresa. Retumban los tambores y se escuchan las voces apasionadas que gritan “Wayra”. Es un extraño ritual compartido: algunos bailan, otros hacen pogo. Estamos en Wayra, el inolvidable show aéreo con el que Fuerza Bruta festeja sus diez años. Hay que moverse, abrirse paso, la consigna tácita es meterse de lleno en un micromundo de euforia fugaz. Fuerza Bruta tiene cuatro elencos. Con éxito, ya hicieron pie en EE.UU., Argentina, China, Japón, Corea, entre otros países. Diqui James, director artístico de Fuerza Bruta, cuenta que viaja constantemente para supervisar el trabajo de los elencos simultáneos. En 1987, Diqui James formó La Organización Negra, un grupo de teatro independiente que creó sus propias

obras. En 1993, cofundó De La Guarda, espectáculo que se presentó con éxito desde 1993 hasta 2006. Pensando en poner el foco en la creatividad y la experimentación, en 2002, junto con varios integrantes de De La Guarda, creó Fuerza Bruta. “Desde La Organización Negra siempre quisimos hacer teatro para gente que no va al teatro. Buscamos hacer teatro que conmueva a cualquier persona, que atraviese barreras culturales y sociales”, dice Diqui James. “Para nosotros, el teatro no tiene que ver con la palabra sino con la celebración. Buscamos sacar a los espectadores de las butacas”, señala James. Es que esta compañía se escapa de la lógica tradicional del teatro. Lo suyo va por caminos vinculados a la inmersión total en el espacio ficcional. “Fuerza Bruta –dice James– es ese impulso que está antes de la palabra, tiene que ver con lo instintivo, con las emociones: buscamos la belleza, la alegría, que el show toque el cuerpo del espectador”. No hay narración tradicional. La palabra irrumpe como grito eufórico: el canto de un gran ritual urbano, moderno, festivo.

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Auditorio El Aleph, Microcine y otros espacios del CCR Conciertos, ciclos, proyecciones, conferencias, seminarios, performances y obras de teatro

Auditorio El Aleph Los viernes en Capilla. Ciclo de Música de la Dirección de Música. Ministerio de Cultura. Marzo a Noviembre Ciclo de Música organizado por la Dirección de Enseñanza artística. Ministerio de Cultura. Mayo a noviembre. Presentación libro: Todo lo que necesitas saber sobre arte Mercedes Ezquiaga. Marzo Teatro Teresa. Marzo Charla Fundación Pensar. Abril [17] BAFICI. Mayo. Concierto Música Argentina. Gustavo Grobocopatel, Lucía Maranca. Mayo Charlas Juegos Olímpicos de la Juventud. Encuentro Buenos Aires 2018. Mayo Charla Ten Diez. Junio TMD en vivo. Concierto de Pablo y Matías Duville. Junio Concierto Luca Ciut y Danza. Homenaje a María Fux. Junio Festival Ciudad Emergente. Junio Presentación del libro Seis años de Mecenazgo en Buenos Aires. Junio

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Charla Ten Diez. Julio Teatro. La niña, el diablo y el molino. Julio y agosto Clínica César Franov (Maimónides). Agosto Actividades Programa Cultural en Barrios 31 años. Agosto Charla Ten Diez. Agosto Video Opera Te nombro Azul. Teresa Pereda. Agosto Conferencias. Bienal de Arquitectura. Septiembre Presentación del libro De vuelta de Diego Bernardini. Septiembre Concierto Cuarteto de cuerdas Sul Tasto (Maimónides). Septiembre Clínica: Manejo del software musical ABLETON. Software para la producción de música en tiempo real en estudios como en espectáculos en vivo. Septiembre Concierto César Franov. Septiembre Artística 2015. Área de Educación Artística. GCBA. Octubre Seminario Internacional de Narrativas Hiper/Textuales (NH/T). Octubre Coro Ensamblado. Coro de la Sociedad Central de Arquitectos. Octubre


auditorio + microcine + otros espacios

La niĂąa, el diablo y el molino

[17] BAFICI. Punto de encuentro

TMD en vivo

Concierto de Luca Ciut y Danza. Homenaje a MarĂ­a Fux

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ArtĂ­stica 2015

Actividad complementaria a Fase 7 en el CeDIP

La noche de los museos. Permormance en Fase 7

Seminario internacional de Narrativas Hypertextuales

II Festival Bs. As. Ragtime

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auditorio + microcine + otros espacios

Coro de la Universidad Argentina de la Empresa (Maimónides – Santoro). Octubre Charlas Bs. As. Photo. Octubre Cortos de cine Trails in motion. Octubre Discos Nuevos 2015 – Estudio Urbano. Octubre Charlas y Seminarios. Fase 7. Octubre Discos Nuevos 2015. Estudio Urbano. Noviembre II Festival Bs. As. Ragtime. Noviembre Concierto piano Carlos Morán. Noviembre.

Microcine Ciclo de cine Lorraine en el Recoleta. Febrero a diciembre Cortometraje Vendido de Lito Muravchik. Marzo Charlas Pensar la Cultura. Mayo, julio, agosto y diciembre Festival Ciudad Emergente. Junio Charla Panel sobre cambio climático. Junio Charla Visión Sustentable. Junio Conferencia Francisca Lladó Pol: Miquel Barceló. La cerámica como lenguaje. Julio Proyección Ferias y Mercados Colectividades. Julio Concierto Fundación Destellos LIPM. Julio

Actividades Programa Cultural en Barrios 31 años. Agosto Clínica Ricardo Lew- (Maimónides). Agosto Cierre y Presentación libro Taller de Escritura CCR. Agosto Charlas. Bienal de Arquitectura. Septiembre Seminario de Narrativas Hipertextuales. Presentaciones electroacústicas Septiembre y Octubre Artística 2015. Área de Educación Artística. GCBA. Octubre Charlas y seminarios. Fase 7. Octubre y Noviembre Conciertos LIPM. Noviembre

Patio del aljibe Discos Nuevos 2015. Estudio Urbano. Noviembre. Performances de Fase 7 en La Noche de los Museos. Noviembre

Sala Villa Villa Teatro. La niña, el diablo y el molino. Junio Performance. Fuerza Bruta. Agosto a diciembre.

Teresa Pereda. Video ópera Te nombro azul

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Cursos y charlas Comprensión de la Música Contemporánea:electroacústica. Dictado por Javier Leichman. Mayo. Los procedimientos compositivos y obras. Guillo Espel. Junio. Entre la composición musical y la performance. Matías Giuliani. Septiembre.

Conciertos Ubicando el sonido: Pete Stollery (Universidad de Aberdeen, Escocia - Reino Unido) y Fabiana Galante, José María D’Ángelo y Luis Conde. UNTREF. Mayo. Compositores premiados en el Concurso Internacional de Composición Fundación Destellos. Junio. Teodoro Pedro Cromberg y Sebastián Daniel Ortega Ciucci. Junio. Evgeny Novikov, Bera Romairone, Juan Manuel Domínguez y Emiliano Barri. Agosto.

LIPM 2015

Ezequiel Castro

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Daniela Campisi, Juliana Moreno, Ezequiel Ezquenazi, Natalia Cappa y Ricardo Cuadros Pradilla. Septiembre. Raul Minsburg. Espacio Cactus. Septiembre. Agrupación de compositores Conjunto Vacío. Septiembre. Pedro Castillo Lara e integrantes de Ars Contemporánea en el marco de la Muestra Internacional de Música Electroacústica (MUSLAB 2015). Noviembre. Compositores argentinos afialiados a SADAIC. Noviembre. Agrupación Sonoridades Alternativas. Coordinación: Gustavo Chab. Noviembre. Ensamble de música Fractus. Dirección: Mariano García Berardi. Noviembre. Alumnos de la cátedra de Composición con Medios Mixtos y Nuevas Tecnologías. Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla. Octubre. La escucha incierta: Raúl Minsburg, Ricardo de Armas y compositores invitados. Octubre. Recital de Piano de Ezequiel Castro. Agosto.


LIPM

Pete Stollery. Ubicando el sonido

Espacio Cactus

Ricardo Cuadros Padilla

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Las artes del fuego Andrea Santapaola. Lic. en Ciencias de la Comunicación

Desde mucho antes de la hora programada, el CeDIP comenzó a poblarse de asistentes ansiosos por escuchar la charla de la prestigiosa restauradora de bienes culturales formada en Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón (UNA), en la universidad de Barcelona y en el Metropolitan Museum of Art de NewYork. A sala llena, estudiantes, profesores, amantes del arte, profesionales y hasta niños –que acompañaron a sus padres– fueron hipnotizados, durante casi tres horas, por la encantadora exposición de Valeria Mamczynski. Haciendo sencillo lo complejo, nos sumergió en el mundo de la restauración de vidrios, realizando un recorrido sobre las características visuales de este material, sus particularidades y diferencias en relación a los tratamientos de otros materiales. Con pasión por su trabajo, Valeria Mamczynski presentó y comparó casos de restauraciones en colecciones de algunos museos como Metropolitan Museum of Art de Nueva York y el Museu del Disseny de Barcelona. A través de este recorrido comparativo, describió las diferencias entre los tratamientos antiguos y aquellos basados en las normas de conservación/restauración válidas actualmente en el ámbito internacional.

Las artes del fuego no sólo estuvieron presentes ese día en el Recoleta: durante este año, la programación contó con una gran cantidad de muestras vinculadas a esas artes que, por su calidad estética y aceptación del público, tuvieron un espacio destacado. Las huellas que dejaron la cerámica y el vidrio, a lo largo de tantos siglos de existencia, dan cuenta de las múltiples concepciones que los distintos climas culturales imprimieron sobre las artes del fuego. Durante muchos años se las consideró “artes menores” ya que en sus comienzos se le dio una factura utilitaria y decorativa. Actualmente, los artistas exploran los misterios de la cerámica y el vidrio realizando una investigación muy dedicada de estos materiales. Impulsados por el deseo, le ponen el cuerpo a la materia, ritualizando el acto del modelado y el horneado. Como alquimistas, combinan elementos para producir efectos mágicos y crear una obra de arte cargada de significados. Artistas como Pablo Insurralde, con su muestra ¿De qué pop me estás hablando?, Ingeborg Ringer con su Serie de los Abrazos en la muestra Vida de presencias, la muestra Arte Contemporáneo Coreano con las vasijas de luna o Dalhangari (que muestra los valores e historia de la cerámica tradicional), los cuencos de la muestra Naturaleza interior Naturaleza Compartida, Leila Córdoba y su obra Bisel dan cuenta de ello con sus magníficas obras. Con estas actividades y muestras el Centro Cultural Recoleta pone en escena la revalorización de estas disciplinas y la relevancia de la cerámica y el vidrio, un oficio tan noble como ancestral. Valeria Mamczynski / Conservación / Restauración de Material Vítreo, una exposición introductoria sobre esta especialidad / CeDIP / 2 de julio de 2015

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CeDIP

Pablo Insurralde. ¿De qué pop me estás hablando?

Ingeborg Ringer. Amorosos abrazos, de la serie Abrazos

Lee Kang-Hyo. Vasija lunar

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Guía detallada de catálogos de exposiciones 2015 Contienen reproducciones, análisis de las obras, textos curatoriales y semblanzas vinculados a exhibiciones desarrolladas en el Centro Cultural Recoleta

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publicaciones

Sala Cronopios Asterix en Buenos Aires. Centro Cultural Recoleta. Sala Cronopios. 20 de marzo al 3 de mayo de 2015. Tríptico. Matías Duville. Arena Parking. Instalación. Afiche. Centro Cultural Recoleta. Sala Cronopios. 14 de mayo al 7 de junio de 2015. Alfredo Prior. Al imperio de las musas. Antología personal. Centro Cultural Recoleta. Sala Cronopios. 6 de agosto al 30 de agosto de 2015. Textos de Rafael Cippolini y trayectoria de artista. 36 ilustraciones color, 59 páginas. Primera Antología del siglo XX. Arquitectos, artistas y diseñadores. XV Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires. Sala Cronopios. 8 de septiembre al 4 de octubre de 2015. Textos de Renato Rita, Enrique Cordeyro, y trayectoria de artistas. 17 ilustraciones color, 43 páginas.

Salas J y C Natalia Abot Glenz. Jorge Abot. Huellas de un diálogo. Centro Cultural Recoleta. Sala J. 5 de febrero al 1 de marzo de 2015. Textos de César López Osornio y trayectoria de artistas. 25 ilustraciones color, 18 páginas. Diana Dowek. La mirada de Ulises. Centro Cultural Recoleta. Sala J. 5 de marzo al 5 de abril de 2015. Texto de Renato Rita y trayectoria de artista. 15 ilustraciones color, 12 páginas. Sergio Castiglione. Simples Relaciones Complejas. Centro Cultural Recoleta. Sala 13. 21 de mayo al 14 de junio de 2015. Textos de Fabiana Barreda y trayectoria de artista. 14 ilustraciones blanco negro, 15 páginas. Andrés Denegri. Clamor. Centro Cultural Recoleta. Sala J. Del 11 al 30 de agosto de 2015. Desplegable. Textos de Jorge La Ferla, Víctor Arancibia, Ana Claudia García y David Oubiña. Juan Andrés Videla. Nada está quieto. Centro Cultural Recoleta. Sala J. 5 de noviembre al 29 de noviembre de 2015. Textos de Juan Andrés Videla, Eduardo Stupía y trayectoria de artista. 23 ilustraciones color, 19 páginas.

Guía detallada de catálogos de exposiciones realizadas en otras salas Federico Bacher. Autoextinción. Tríptico. Centro Cultural Recoleta. Sala 11. 1 de julio al 2 de agosto de 2015. Diego Villalba. Entre la desmesura y la insignificancia. Estudios para la construcción del paisaje. Tríptico. Centro Cultural Recoleta. Sala 13. 30 de julio al 16 de agosto de 2015. Colectiva/Adepa. Muestra de fotografías caricaturas e ilustraciones. 25 años de Premios Adepa al Periodismo. Centro Cultural Recoleta, Espacio Central PA. 13 al 30 de agosto de 2015. Teresa Pereda. Te nombro Azul. Video-Ópera. Centro Cultural Recoleta. Auditorio El Aleph. 29 de agosto al 30 de agosto de 2015. Textos de Teresa Pereda. 8 ilustraciones color, 14 páginas. Mecenazgo Cultural 2013-2015. 30 años XV BA15. Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires. Centro Cultural Recoleta. 5 de septiembre al 4 de octubre de 2015. Todas las salas. Colectiva/ Buenos Aires Photo 2015. Centro Cultural Recoleta, todas las salas. 134 páginas. 15 al 18 de octubre de 2015.

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Transparesencia 2015. Muestra fotográfica. Colectiva. Desplegable. Centro Cultural Recoleta. Sala 13. 27 de noviembre al 14 de febrero de 2016. Stella Sidi. La Vuelta al mundo en 270 días. Desplegable. Centro Cultural Recoleta. Salas 1 y 2. 17 de diciembre al 14 de febrero de 2016.

Nómina completa de títulos de catálogos y desplegables de las exposiciones realizadas

Daniel Lombardi. Ventanas del Mundo. Díptico. Centro Cultural Recoleta. Espacio 14. 28 de octubre al 8 de noviembre de 2015. Cecilia Fraire. Alquimia. Centro Cultural Recoleta. Sala 13. 20 ilustraciones color, 11 páginas. 28 de octubre al 15 de noviembre de 2015. FASE 7. Arte+Ciencia+Tecnología. Centro Cultural Recoleta. Todas las salas. 99 páginas. 28 de octubre al 1 de noviembre de 2015. Francisco Estarellas. Topografías del vacío. Centro Cultural Recoleta. Díptico. Sala 11. 5 de noviembre al 6 de diciembre de 2015. Jorge Luis Campos. Poética del pasado. Centro Cultural Recoleta. Sala 12. Banco Ciudad. 5 de noviembre al 6 de diciembre de 2015. Fabián Mattiazzi. Realidades Paralelas. Díptico. Centro Cultural Recoleta. Espacio Historieta. 5 de noviembre al 6 de diciembre de 2015. Lena Szankay. Rompecabezas. Catálogo Centro Cultural Recoleta. Sala 9. 5 de noviembre al 6 de diciembre de 2015 La Plenitud de la nada. Colectiva, Arte Contemporáneo Coreano. Centro Cultural Recoleta. Salas 4, 5 y 6 al 20 de noviembre de 2015 al 14 de febrero de 2016.

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Natalia Abot Glenz. Jorge Abot. Huellas de un diálogo. 2015-02-05 Diana Dowek. La mirada de Ulises. 2015-03-05 Asterix en Buenos Aires. 2015-03-20 Matías Duville. Arena Parking. 2015-05-14 Sergio Castiglione. Simples Relaciones Complejas. 2015-05-21 Federico Bacher. Autoextinción. 2015-07-01 Diego Villalba. Entre la desmesura y la insignificancia. 2015-07-30 Alfredo Prior. Al imperio de las musas. Antología personal. 2015-08-06 Andrés Denegri. Clamor. 2015-08-11 Colectiva/Adepa. Muestra de fotografías caricaturas e ilustraciones. 25 años de Premios Adepa al Periodismo. 2015-08-13 Teresa Pereda. Te nombro Azul. Video-Ópera. 2015-08-29 XV Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires. 2015-09-05 Colectiva/ Buenos Aires Photo 2015. 2015-10-18 Daniel Lombardi. Ventanas del Mundo. 2015-10-28 Cecilia Fraire. Alquimia. 2015-10-28 FASE 7. Arte+Ciencia+Tecnología. 2015-10-28 Juan Andrés Videla. Nada está quieto. 2015-11-05 Francisco Estarellas. Topografías del vacío. 2015-11-05 Jorge Luis Campos. Poética del pasado. 2015-11-05 Fabián Mattiazzi. Realidades paralelas. 2015-11-05 Lena Szankay. Rompecabezas. 2015-11-05 Colectiva, Arte Contemporáneo Coreano. 2015-11-20 Transparesencias 2015. Colectiva. 2015-11-27 Stella Sidi. La vuelta al mundo en 270 días. 2015-12-17 Matías Duville. Arena Parking. Instalación. Afiche. Centro Cultural Recoleta. Sala Cronopios. 14 de mayo al 7 de junio de 2015


publicaciones

Publicaciones CeDIP 2015

Serie Fichas Las fichas son registros analíticos que contienen imágenes de obra, textos críticos e información curatorial de muestras destacadas y seleccionadas durante todo el año. Su producción y edición se realizan en el CeDIP. Son de edición digital y pueden ser consultadas en el sitio del CCR y en su página de Issuu. # 210 Andrés Paredes # 211 Bruno Grupalli J.S.Bruno # 212 Irene Banchero # 213 Diana Dowek # 214 Guinot # 215 Irina Kirchuk

# 216 Juan Dolhare # 217 Retratos de norte a sur # 218 Nicolás Mastracchio# # 219 Daniel Baso # 220 Ohne Titel # 221 Martín Calcagno # 222 Cristina Schiavi # 223 Omnidireccional# # 224 Emiliano Miliyo# # 225 Matías Duville # 226 Jorge Miño # 227 Amia Bs As Stencil # 228 Alfredo Prior #229 Arte Contemporáneo Coreano

Revista Transvisual Publicación anual que registra las actividades realizadas en el Centro Cultural Recoleta a través de la mirada reflexiva y crítica de periodistas, artistas, curadores y personalidades del quehacer artístico nacional e internacional. La revista se imprime en papel con una tirada de 1000 ejemplares y también se distribuye digitalmente mediante el sitio web y en la página de Issuu del Centro Cultural. Transvisual #8. La revista anual del Centro Cultural Recoleta. Incluye Suplemento Especial: Restauración del Mural de Francesco Parisi en el Auditorio El Aleph. Año 8. Número 8. Diciembre 2014. 178 páginas.

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Experimentando el objeto artístico: clínica-taller Por Natalia Cacchiarelli y Judith Cisneros. Artistas

Esta clínica-taller experimental de arte es el ejercicio directo de los participantes en el hecho artístico creativo apoyado en la reflexión sobre la estructura que sostiene la obra. De este modo, el taller se constituye en un laboratorio que integra el acto creativo con el análisis de obra, la filosofía propia de cada participante y su búsqueda personal. El taller ayuda a comprender y a experimentar la producción artística, no sólo como una modalidad expresiva, sino como un producto filosófico. Desde la experiencia, se

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busca comprender y manejar la plástica como herramienta de expresión del pensamiento. El participante es libre de elegir la técnica (óleo, acrílico, acuarela, tinta, mixta, collage, entre otras) y la materia (dibujo, pintura, etc.), en función del interés de su búsqueda estética. El objetivo es que el participante, tenga o no experiencia, realice una práctica directa sobre el objeto artístico.


educación

Taller de canto y coro Por Vanesa Chirkes y Ariel Hagman. Músicos

El taller de canto y coro del Centro Cultural Recoleta propone integrar todos los aspectos del canto en un solo espacio. Desde la preparación individual, la vocalización, el trabajo corporal y la emisión hasta la afinación, el canto en grupo, la escucha. Estos aspectos están integrados en un solo taller. Es poco habitual encontrar estos espacios con una mirada integral. Este trabajo resulta en beneficio del coro y por supuesto del resultado musical. En el CCR llevamos a cabo este proyecto en 2015. De a poco se fue armando y consolidando el grupo, con gente que en general no tenía experiencia coral. Comenzamos en mayo de 2015, y clase a clase empezamos a notar el entusiasmo, la alegría, las ansias de aprender, y todo ello junto con un crecimiento a nivel musical cada vez mayor. ¡En noviembre ya estamos invitados para dar nuestro primer concierto! Este taller está recomendado para todo aquel que quiera tener un espacio donde poder expresar emociones y sentimientos a través de la música, y aprender a vincularse con el otro. Ideal para aquellos que sienten en la música un lugar de expresión personal, sepan o no cantar.

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Elevaci贸n espiritual con la expresi贸n literaria Pablo Schteingart. Periodista y escritor

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educación

Algo tienen en común el yoga y el escribir: ambos son recorridos interiores energéticos movilizadores. Así como existe por ejemplo “El Tao de la física” o “El Zen de la empresa”, no es extraño que en esta era global se mezclen conceptos ancestrales con fenómenos de la cultura y la sociedad del siglo XXI. Sin embargo, tanto la física como la empresa y la literatura son viejos como el tao, el yoga o el zen. El curso llamado El yoga del escribir es, entonces, un viaje interior a través de la palabra escrita y oral; literaria y ensayística. Consta de cuatro procesos tradicionales del yoga: Karma Yoga (destino y libre albedrío) Jñana Yoga (esencia e investigación filosófica) Hatha Yoga (energía y expresión) Bhakti Yoga (cuatro caras del amor y ofrendas) El taller “El yoga del escribir” dedica cada una de las clases a experimentar con ejercicios y técnicas de introspección y expresión estos cuatro procesos, que incluyen todo tipo de caminos y senderos filosóficos, religiosos y espirituales de cada una de las culturas de todas las épocas y lugares del planeta. Sin embargo, el plan de estudios desarrollado por Schteingart no es para nada teórico: por el contrario, cada momento es vivencial. A través de técnicas de registro postural, canalización energética, organización de obra mediante constelaciones, caos artístico, meridianos en movimiento, chakras en expresión, brindarse a las metas y fuentes del amor personal, cada clase junta a todos los miembros del taller en una jornada de amistad y unidad inolvidable. Carcajadas, profundidad, deseo y desapego, lupa chica y lupa grande sobre la vida, entre otros aspectos, aparecen en los intersticios del segundero del reloj en acción.

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Cursos y Talleres 2015

Fotografía Cursos de fotografía coordinados por Roberto Camarra. Productora: María Mohorade Cardús. Dictados en el Aula de Fotografía con el apoyo del área de fotografía del CCR. Básico de fotografía. Con la Colaboración: Ed Albesi. Proyecto fotográfico personal. Colaboradora: Lucía Luna. Safari de fotografía nocturna. Técnica fotográfica. Exploración visual. Coordinación: Roberto Camarra y Lucía Luna.

Curso básico de fotografía

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Iniciación a la fotografía: el manejo de la cámara para amateurs y profesionales. Posibilidades y expectativas. Colaborador: Albesi. Aproximación a la fotografía japonesa. Coordinadores: Lucía Luna y Roberto Camarra. Aproximación a la fotografía contemporánea argentina emergente: ciertas poética. Coordinadores: Lucía Luna y Roberto Camarra. Composición fotográfica. Coordinación: Patricia Terán. Fotografía creativa de autor. Coordinación: Patricia Terán.


educación

Artes visuales Técnicas de cartapesta. Coordinadora: Sonia Mariel Rodríguez Guevara. Aula taller C. Arte contemporáneo (Década del 60). Coordinadora: Alcira Calascibetta. Aula Taller A. Experimentación con luz (arte lumínico). Coordinadores: Arq. Margarita Hnilo/ Adrián Grimozzi. Aula Taller C. Como leer una obra de arte. Coordinadora: Lic. Gabriela Margarita Canteros. CeDIP. Dibujo y pintura. Clínica de obra-acción y reflexión artística. Coordinadoras: Natalia Cacchiarelli y Judith R. Cisneros. Aula Taller C. Escultura en el Patio de la Paz. Coordinador: Gabriel Cabuli. Patio de la Paz. Vitrofusión. Coordinadora: Silvina Moguilevsky. Aula Taller C.

Cursos y talleres para personas con discapacidad y de integración

Yogarte. Taller de Yoga para Personas con Capacidades Diferentes. Coordinación: María Ramírez Muruaga. Aula Taller SUM.

Artes escénicas Improvisación teatral. Coordinadora: Mariela Castro Balboa. Aula Taller SUM. Abril a noviembre. Teatro para adultos y adultos mayores. Coordinador: Juan Carlos Trichilo. Aula Taller SUM. Expresión corporal y técnicas teatrales. Coordinadora: Sol López Gaschetto. Aula Taller SUM. Actuación para jóvenes. Coordinadora: Sol López Gaschetto. Aula Taller SUM. Seminario: Tierra, fuego, agua y aire en el canto. Coordinadores: Patricia Béliéres y Alejandro Cancela. Aula SUM. Puesta en escena. Coordinador: Juan Carlos Trichilo. Aula Taller SUM.

Magia, Humor. Coordinadores: Julio A. Dellepiane Rawson. Para jóvenes con distintas capacidades a partir de los 14 años. Aula Taller A.

Escultura en el Patio de la Paz

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Medios audiovisuales

Literatura

Cine: seminario inicial. Coordinación: Roberto Camarra con la colaboración de Lucía Luna. Aula Taller de fotografía. Creación de imágenes. Coordinador: Roberto Camarra. Colaboradora: Lucía Luna. Aula de Fotografia.

Taller de escritura – El yoga de la escritura Coordinador: Pablo Schteingart. CeDIP.

Otros talleres Taller de arte-terapia. Coordinación: Juan Barros. Aula Taller A.

Música Canto y coro. Coordinación: Vanesa Chirkes. Profesora de canto. Ariel Hagman. Profesor de coro. LIPM. Comprensión de la música contemporánea. Coordinador: Javier Leichman. Aula LIPM.

Danza Entrenamiento corporal + experimentación en danza contemporánea. Coordinadora: Ana Borré. Aula Taller SUM. Tango. Coordinadores: Sabrina Nogueira y José Lugones. Aula Taller SUM.

Taller de experimentación con la luz

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Actividades especiales Presentación del libro de alumnos del taller Escribir una obra. Coordinador: Pablo Schteingart. Microcine Muestra del taller Experimentación con la luz. Temporada primer cuatrimestre 2015. Coordinadora: Arq. Margarita Hnilo. Colaborador: Adrian Grimozzi. Aula Taller C

Programas educativos Programa educativo: Los chicos con el Arte. Guía: Brenda Vassallo. Aula Taller C y salas Programa educativo: Jóvenes al Arte. Coordinación: Jorge Bagnoli. Salas

Técnicas de cartapesta


En la trastienda



visitas guiadas

Visitas guiadas en el CCR Por Inés Agazzi. Profesora Pintura y Escultura. Licenciada en Artes Visuales. Posgrado en Administración y Gestión Cultural

La gran polémica de nuestro tiempo, en torno al arte actual, es la tensión entre lo representativo y lo no representativo. El común de la gente se siente atraída por lo figurativo porque cree comprender las imágenes que tiene delante de sus ojos. Pero en realidad sólo entienden el tema de las obras, la anécdota, es decir lo que actualmente menos interesa, ignorando los contextos en que fueron producidas. El arte, como forma de representación simbólica de la realidad, se constituye en una importante fuente de conocimiento de los diferentes momentos históricos de una sociedad. Una gran parte de la población no tiene acceso a ello.

La obra de arte –vehículo de imágenes– como también la teoría que sobre ella se construyó se ha transformado durante el siglo XX. La imagen deja de ser entendida solamente como la representación de un objeto en dibujo, pintura, escultura, entre otras técnicas, y pasa a ser comprendida como portadora de múltiples sentidos. El proceso de globalización implica la pérdida de los rasgos culturales característicos de cada grupo y una homogeneización mundial de las producciones culturales. Conocer las manifestaciones de las diversas culturas en el mundo e identificar las propias es de vital importancia para la comprensión del camino que la humanidad recorre.

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Así como la modernidad representó una revolución en el aspecto político, económico y artístico, la posmodernidad significó una revolución en la vida cotidiana, en las costumbres y en las tradiciones, estableciendo nuevas relaciones de los individuos con los objetos, con los otros y con uno mismo. Los artistas hacen que los elementos del pasado cohabiten sin contradicciones, con el aporte del presente en el marco de una libertad individual en el que ya no se exige enmarcar la obra en una tendencia determinada. De esta manera puedo introducir el problema principal: el público se enfrenta a la obra de arte como un arduo desafío intelectual Al resultarle difícil de comprender, en oportunidades prefiere desecharlo o tomarlo sólo como una curiosidad de nuestra época. El arte, en algunos casos restringidos a una minoría especializada, encuentra en el hermetismo de la obra una herramienta para reproducir el sistema o mantenerlo. En general, el público busca que le cuenten una historia. Hace ya varios años que vengo desarrollando la coordinación de las visitas guiadas, investigando cuáles son los problemas comunicacionales, cómo se logran resolver, qué tipo de propuestas se pueden diseñar y de esa manera incrementar la afluencia del público que permita una mayor circulación e interés institucional. La obra de arte compleja y demandante será transformada por el mediador socio-cultural, quien actuando como catalizador restituye la satisfacción del receptor. Con frecuencia nos enfrentamos a diferentes preguntas: ¿qué es lo que quiso decir el artista? ¿Qué significa esto? y la crucial, ¿esto es arte? En mi actividad cotidiana, dirigida a grupos heterogéneos, veo cómo el público en general, los receptores en particular o simplemente los espectadores, tienen gran

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interés en acercarse y comprometerse, pero, rápidamente, aparece la frustración por la falta de comprensión frente a la obra. Considero, desde la práctica artística y docente, que la mediación socio-cultural es una herramienta que promueve una acción transformadora de acercamiento hacia la obra y el artista, materializando la información surgida de la recopilación de datos inmediatos, investigaciones personales. Se utilizan técnicas y procedimientos basados en el contacto directo con el público y la realidad que se investiga, analizando su planificación y acción. Se evalúan los resultados a efectos de generar diferentes estrategias para ser aplicadas a las actividades. El objetivo de mi trabajo es demostrar la importancia que tiene el mediador especializado promoviendo la educación no formal y permanente. Acercando a sectores etarios y de formaciones diferentes la posibilidad de explorar y comprender las nuevas manifestaciones artísticas, para favorecer el alcance de los objetivos planteados por la institución. El animador socio-cultural y su mediación hacen comprensible lo incomprensible, hacen interesante aquello que parece aburrido e inaccesible, accionan sobre la sensibilidad y la motivación de las personas.


difusión

Comunicación y tendencias Por Carolina Ortu. Periodista. Área de Comunicación y Relaciones Institucionales

Las nuevas tecnologías se aplican en todos los ámbitos y el CCR no es ajeno a esta tendencia: por eso desde el área de comunicación consideramos que las redes sociales son una herramienta más para la difusión de nuestras actividades. Facebook y Twitter nos permiten interactuar, difundir y replicar todas las actividades programadas, además de sumar seguidores día a día. Con la nueva aplicación gratuita para telefonía celular y tablets, el visitante puede acceder a toda la información sobre las muestras y actividades con su dispositivo móvil, esto le permite recorrer las salas con una guía. La página web, otro soporte imprescindible, posee toda la información de las actividades que se realizaron y de las que habrá, además de tener la opción para los audiovisuales de producción propia que contienen entrevistas a artistas y los institucionales de las inauguraciones. Los ocho plasmas del hall son otra muestra de la tecnología visual, ya que van pasando la programación y actividades de todo el mes: el visitante que llega se encuentra con un panorama visual con los datos para comenzar su recorrido por el CCR.

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Primera temporada del CVAA en el CCR Adriana Lauria. Curadora del Centro Virtual de Arte Argentino

Este ha sido un año de transiciones y mudanzas para el país, y también para el Centro Virtual de Arte Argentino (CVAA). Con su pase al Centro Cultural Recoleta entre otras cosas cambió de dominio. Luego de once años de tener un redireccionamiento dependiente de la página web del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, adquirió una dirección propia –www.cvaa.com.ar–, más corta y sencilla, constituida por su sigla, lo que facilita su identificación y reconocimiento. Durante los últimos meses de 2014, en un gran esfuerzo técnico, Enrique Llambías, fundador y diseñador del CVAA desde 2002, adaptó su interface a la web de Recoleta, dándole una dinámica página de inicio que brinda un atractivo panorama de las últimas publicaciones. Entre ellas, cabe mencionar el Grupo CAYC, insoslayable investigación sobre el arte conceptual argentino representado a partir de los años 70 por este importante colectivo de artistas de proyección internacional, realizada por la Dra. Graciela Sarti. Por su parte Los tejidos de Silvia Gai, elaborado desde la perspectiva de los estudios de género por la Dra. María Laura Rosa, aborda la obra de esta creadora que desde principios de los 90 contribuyó a renovar el arte textil, confrontándolo con la instalación, la fotografía y el video, en producciones que llegan hasta la actualidad. Se suman a estas contribuciones a la historia del arte argentino, los dossiers realizados por quien suscribe estos comentarios –cofundadora del CVAA–, como Yente (Eugenia Crenovich), pormenorizado recorrido por cincuenta años de producción de quien fuera una de las

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Yente. Septem Dies, lámina III, 1941

Dossier dedicado a la artista Yente en el sitio del CVAA


difusión

pioneras del arte abstracto en el país, investigación que también rescata su fecunda obra figurativa y, por último, la publicación Humberto Rivas. Antología fotográfica, que recopila la exhibición curada por la misma autora en la sala Cronopios del CCR en 2014. Su versión digital excede el material mismo de la muestra y su agotado catálogo, proporcionando registros de los diversos sectores de la sala y de las 162 obras que la ocupaban, incluido el corto fílmico Unos y otros de 1973, a los que se suman más de 70 imágenes de otras fotografías, una cronología biográfico-artística y una antología de textos periodísticos y críticos de importantes autores, que abarca desde 1964 a 2015. Los cambios introducidos por Llambías optimizaron el sistema de visualización de imágenes, además de incluir

dos videos aportados por la reciente muestra curada por Malena Babino en el Museo Sívori de Buenos Aires, que permitió cumplir el anhelo de poner en exhibición su investigación sobre el Grupo de París realizada para el CVAA en 2007 y que en 2010 llevamos al libro impreso, accesible ahora en la Tienda del Recoleta. Debemos señalar que con estas contribuciones, Quique Llambías –como todo el mundo lo conoce– se despidió del CVAA, retirándose de la actividad luego de treinta y ocho años dedicados al arte y la cultura. Un hasta siempre y todo nuestro agradecimiento por una labor apasionada e incansable. Sin duda el mejor reconocimiento será impulsar los proyectos por medio de los cuales el CVAA continúe estudiando y difundiendo en Internet el arte argentino.

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Centro Cultural Recoleta: ¿cómo se mantiene vivo un edificio antiguo? Por Bettina Kropf. Gerente Operativa de Arquitectura y Funcionamiento Edilicio del Centro Cultural Recoleta

El Centro Cultural Recoleta tiene un plan de mantenimiento e intervención edilicia tendiente a la restauración, rehabilitación y actualización tecnológica o readecuación de sus espacios. Todas las acciones desarrolladas siguen una metodología consecuente con las pautas de conservación de un edificio de valor patrimonial, con el valor que se otorga especialmente a la materialidad tanto de sus muros de ladrillos anchos, con juntas de adobe del siglo XVIII, como a los diseños y revestimientos cementicios que incorporaron Testa, Bedel y Benedit en los años ochenta del siglo XX. Es mucho también el valor que se asigna a su riqueza espacial: salas, patios claustros, galerías, terrazas, calles internas, entre otros espacios. Se trata de un edificio que con sus más de 16 mil metros cuadrados posee una dinámica espacial con algunas tensiones, pero que permite crear situaciones flexibles sin alterar la estructura edilicia de base. El programa de obras sigue un plan que año a año se retroalimenta con nuevos desafíos tendientes al mejoramiento de la oferta cultural en el edificio. Este fue el criterio con el que se intervino el sistema de iluminación para las salas 1 y 2, donde el antiguo sistema de rieles de pared fue reemplazado por un sistema de bandejas de aluminio pre-pintado

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infraestructura

con rieles colocados en la clave de las bóvedas. Estos permiten mejorar la iluminación de las obras en exposición. En 2014 se habilitaron los tres nuevos núcleos sanitarios completamente modernizados que prevén servicio para personas con movilidad reducida. Se renovaron las instalaciones colocando llaves a válvula, nuevos artefactos y revestimientos de venecitas. El proyecto y obra estuvo a cargo de la Dirección General de Infraestructura y Mantenimiento Edilicio del Ministerio de Cultura. Este año también concluyó la instalación de un nuevo restaurante ubicado en una de las alas del ex convento, rodeando el Patio de la Fuente junto con un trailer tipo food track ubicado en la calle de los Tilos, sector frente a la sala Cronopios con un área de mesas al exterior. En 2015 se realizó la restauración y protección de la fachada y su marquesina: colocando un sistema ahuyenta aves (púas y redes), rehabilitando el sistema de desagüe de la marquesina en la entrada, y cambiando el sistema de iluminación con proyectores de luz yodada. Se realizó la restauración del hall central, la pintura de muros y rampas, pulido y encerado del piso de granito e iluminación con LEDS. La iluminación de la fachada y el hall, así como del espacio central de planta baja (sector convento), forma parte

de un proyecto de iluminación desarrollado a partir de la Bienal de Arquitectura y llevado adelante mediante un convenio con la empresa Fass Yakol, el cual seguirá avanzando el próximo año. El objetivo de sumar superficie de exposición con calidad se llevó adelante al ampliar la sala 13 en planta alta, acondicionándola térmicamente y cambiando el sistema de iluminación con las mismas pautas que las salas 1 y 2, anteriormente descriptas. En el 2015 también se renovó el convenio con la Universidad Maimónides para el mantenimiento y mejora del auditorio El Aleph. En esta nueva etapa, ya se han cambiado los vidrios de las ventanas intervenidas de forma desafortunada en algún momento, permitiendo recuperar así la luz natural y con ella uno de los aspectos característicos de la arquitectura neogótica. Se han incorporado, a su vez, barrales antipánico en la salida de emergencia y barandas de resguardo en desniveles, avanzando en el tema accesibilidad y seguridad. El plan previsto por este convenio continúa con la incorporación de un sistema de vigas reticuladas en aluminio como soportes de la iluminación y escenografía escénica, que diversificará y ampliará la oferta artística del auditorio El Aleph.

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