DEMOGRAFIA
SEMINARIO EN CASA
El 97% de la población respondió al censo
Grandes secretos del mejor management
El operativo se realizó con normalidad y buena predisposición de la gente. INF. GENERAL | 24 A 27
Las conferencias de los líderes consagrados, en libros y DVD. OPCIONAL | $29,90
Precio $ 3,60
EL TIEMPO, HOY
Recargo por envío al interior $ 0,50 Recargo con Corriere della Sera $ 1,75
13⁰ 25⁰ mín.
Año 141 | Número 49.969
máx.
Inestable. Vientos moderados del Este. Economía, Pág. 8
Atención al lector: 5199-4777
Buenos Aires, jueves 28 de octubre de 2010
1950 - 2010
Murió Néstor Kirchner Perplejidad y conmoción en todo el país El ex presidente falleció en El Calafate de un paro cardíaco, ayer, a las 9.15 L La jefa del Estado estaba a su lado L Será velado en la Casa Rosada, desde las 10 L Asistirán varios presidentes latinoamericanos L En la Plaza de Mayo hubo un multitudinario acto de sus seguidores
L
MARIANO OBARRIO
EL DOLOR DE LA PRESIDENTA
LA NACION El súbito fallecimiento del ex presidente y diputado nacional Néstor Kirchner conmovió ayer al país y dejó al gobierno de su esposa, Cristina Kirchner, sin el principal líder político del proyecto. El deceso se produjo por un paro cardiorrespiratorio a causa de un infarto que sufrió a las 7.45 en su residencia de El Calafate. Según el parte oficial, la hora de su muerte fue a las 9.15. Sin embargo, según otras fuentes oficiales, el jefe del Partido Justicialista y titular de la Unasur, de 60 años, ingresó de urgencia, pasadas las 8, en el hospital José Formenti con un paro cardíaco irreversible y sin vida. En la ambulancia iba acompañado por Cristina Kirchner y por su sobrina Natalia Mercado. “No te vayas, no me dejes”, decía la Presidenta mientras lloraba sin consuelo, dijo una fuente médica del hospital de El Calafate. Durante casi una hora un cuerpo médico de 15 profesionales, entre ellos dos cardiólogos, realizó un trabajo de resucitación cardiopulmonar al que nunca respondió. El cuerpo del ex presidente fue trasladado esta madrugada desde El Calafate para ser velado, a partir de las 10, en el Salón de los Patriotas de la Casa Rosada. La muerte de Kirchner causó perplejidad y conmoción en todos los sectores políticos, sociales y económicos del país. Conocida la noticia, miles de personas se movilizaron hasta la Plaza de Mayo para expresar su homenaje. Para hoy está prevista la llegada de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; de Uruguay, José Mujica; de Bolivia, Evo Morales; de Chile, Sebastián Piñera; de Paraguay, Fernando Lugo; de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Ecuador, Rafael Correa, para asistir al velatorio en la Casa Rosada. El mandatario de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, llegará mañana. “Néstor estaba demasiado estresado. Comenzó a morir hace varios meses”, dijo a LA NACION una fuente cercana al entorno familiar. Anteanoche, Kirchner conversó con varios ministros y dicen que se mostró de buen humor. “Los momentos previos eran buenos, estaba de buen ánimo”, confió un ministro del gabinete. Sin embargo, algunas fuentes del entorno aseguraron que a las 22.30 de anteanoche Kirchner tuvo una conversación telefónica con el jefe de la CGT, Hugo Moyano, que es, además, presidente del PJ bonaerense. Moyano se quejó fuertemente sobre el “vaciamiento” de los intendentes a la reunión partidaria de anteayer. Según algunas fuentes, el líder sindical le hizo un planteo a Kirchner por esas ausencias. Otras dicen, en cambio, que el líder cegetista sólo estaba furioso con los intendentes bonaerenses que lo enfrentan. El titular de la CGT fue ayer el primero en garantizar en público el respaldo al gobierno de Cristina Kirchner hasta 2011 y anticipó que, si ella lo decide, apoyará su reelección. Kirchner también había recibido anteanoche en su casa de El Calafate, al empresario constructor amigo Lázaro Báez, con quien, según algunas fuentes, habría mantenido una
Continúa en la Pág. 2, Col. 1
Cristina se apoyó sólo en los íntimos Organizó un velatorio reservado en su casa MARIANA VERON ENVIADA ESPECIAL
Kirchner, en el glaciar Perito Moreno, en 2003, al enterarse de que Carlos Menem se retiraba del ballottage, lo que lo convertía en presidente
Una multitud de simpatizantes del ex presidente se volcó ayer a las calles para concentrarse después en la Plaza de Mayo ANIBAL GRECO Y AFP
EL ANALISIS
OPINION
LA SITUACION
Jamás dejó el poder
La vida a cara o ceca
Un futuro lleno de interrogantes
JOAQUIN MORALES SOLA
BEATRIZ SARLO
CARLOS PAGNI
LA NACION
PARA LA NACION
LA NACION
Podrán decirse muchas cosas de Néstor Kirchner, pero no que le faltó genio para construir un imperio político desde las ruinas. Nunca, como candidato, pudo ganar una elección nacional. Sin embargo, nunca dejó el poder desde que se encaramó en él. En 2003 le ganó Carlos Menem y en 2009 lo superó Francisco de Narváez. El kirchnerismo ganó las elecciones de 2005 y de 2007, pero él no fue candidato en ninguno de esos comicios. El desierto del que venía lo obligó, tal vez, a una vida excepcional. Todo giraba en torno de él, bajo su presidencia o cuando la jefatura del Estado la ejercía su esposa. Su estilo de gobierno convertía a los ministros en meros conserjes sin decisión propia. Desde que se aferró al poder, fue, al mismo tiempo, gobernador de cualquier provincia, intendente de cualquier
A las diez de la mañana, la ciudad estaba desierta por el censo. En ese vacío cayó la noticia. Cuatro personas, en un vagón de subterráneo escuchamos que alguien dijo: “Murió Kirchner”. A partir de ese instante, la ciudad en silencio se convirtió, retrospectivamente, en un ominoso paisaje de vaticinio. Cuando bajé saludé a quienes habían escuchado conmigo la noticia, quise preguntarles sus nombres porque, como fuera, había vivido con ellos un momento de los que no se olvidan nunca más. En el quiosco de San José y Rivadavia pregunté si era cierto, con la esperanza alocada de que me dijeran que alguien acababa de inventarlo. Fue poderoso, ahora estaba muerto. Pensé en quienes lo amaban. Su familia, por supuesto, pero ese círculo privado es, como toda familia, inaccesible y sólo se mide con las
Pulverizado su sistema de poder con el estallido de 2001, la Argentina se proveyó durante los últimos siete años de un principio de orden en el férreo liderazgo de Néstor Kirchner. Las decisiones más relevantes de ese lapso salieron de la cabeza de la misma persona. Esa gravitación logró, por un momento, que la psicología fuera más eficaz que la politología para desentrañar la vida pública. El hombre que murió ayer fue el arquitecto del aparato político en el que se sostiene el Gobierno. Fue también, gracias a un ejercicio incesante de la contradicción, el ordenador del arco opositor. La era que se inició en 2003 lleva como signo la inicial de su apellido. Es natural, entonces, que su partida haya poblado el horizonte de interrogantes. El más inquietante es, en estas horas, cómo
Continúa en la Pág. 33, Col. 1
Continúa en la Pág. 12, Col. 1
Continúa en la Pág. 10, Col. 1
EL CALAFATE.– Dentro de la guardia, de pisos de granito gris, la Presidenta rompió en llanto. Néstor Kirchner había muerto y sólo la acompañaban sus secretarios privados, Isidro Bounine y Pablo Barreiro. No hablaba. Las puertas vaivén de la sala de urgencias se abrían y cerraban violentamente. Los médicos no daban abasto. El ex presidente ocupaba una de las tres camas de terapia. El primero en ver a la Presidenta fue el empresario Lázaro Báez, que llegó al hospital José Formenti apenas se enteró. Cristina todavía estaba en estado de shock cuando él la vio, la contuvo, la abrazó, la metió en la camioneta y se la llevó. Con el correr de las horas la contención vino de la mano de sus familiares más cercanos y de un reducido plantel de funcionarios, los más íntimos, que la acompañaron en sus horas más tristes. “Está entera”, dicen los pocos que la vieron ayer en la casona Los Sauces, donde velaron a Kirchner durante unas doce horas, hasta que anoche partió para el último adiós en la Casa Rosada. Eran las 23. El cortejo, como caravana, se acercó al aeropuerto mientras algunos vecinos le daban con aplausos y vítores la despedida desde el puesto de control policial en la entrada a la ruta. Y el pueblo lo lloró en las calles. Mientras los turistas todavía aprovechaban las últimas horas de sol, la foto de Néstor Kirchner sobre un altar improvisado conmocionó a los
Continúa en la Pág. 3, Col. 4
FIRMAN EN OTRAS PAGINAS El último superministro de Economía, por Néstor O. Scibona. Pág. 8 El líder que recuperó la autoridad presidencial, por Hugo Alconada Mon. Pág. 11 La historia le reservará una página dorada, por Alberto Fernández. Pág. 12 Reivindicó la militancia política, por Ricardo Alfonsín. Pág. 14 El poder bifronte quedó atrás, por Pablo Sirvén. Pág. 14 De ahora en más, nada será igual, por Luis Gregorich. Pág. 15 Adiós a un gran argentino, por Marco Aurelio García. Pág. 19
ADEMAS Un político sin herederos, por Santiago Kovadloff. Pág. 32 Adiós a un amigo, por José Nun. Pág. 32 Se fue un hombre poderoso, por Jorge Sigal. Pág. 32 Murió en su ley, como vivió, por Jorge Lanata. Pág. 33