¿ Sabía usted que… en ocasiones el médico se encuentra presionado por el paciente para que le prescriba cierto tipo de medicamentos (especialmente antibióticos) y esto contribuye a su uso inapropiado? Mayo de 2016
Mes Año Introducción La OMS, como parte de su Programa de Acción sobre Medicamentos Esenciales, emitió la Guía de la Buena Prescripción, cuyo objetivo principal es brindar herramientas e indicaciones a los médicos, para que la teoría y conocimientos sobre farmacología, diagnósticos y terapéutica, sean llevados a la práctica clínica de manera efectiva, conduciendo finalmente a una prescripción adecuada y racional. Algunos de los tópicos a los que se refiere la guía son abordados a continuación. En su ejercicio profesional, los médicos interactúan diariamente con un gran número de personas que en su conjunto no corresponden a una población uniforme, principalmente porque varían en su edad, género, talla y características socio-culturales, siendo factores que pueden influir directamente sobre la elección de la terapia [1]. Además, se podría incluso inferir que tienen sus propias percepciones acerca de lo que comprende un tratamiento apropiado. Ante los ojos del paciente, el médico es visto como aquella persona que puede tratarlo y ayudarlo a curar su enfermedad a través de la consulta y la “receta” de un medicamento. En ese sentido, la prescripción es un paso muy importante a considerar en el proceso de atención al paciente y por lo tanto, la existencia de malos hábitos de prescripción va a incidir en la pertinencia, efectividad y/o seguridad de un tratamiento [1]. Conviene analizar entonces, de manera más profunda, qué factores están involucrados, qué tan frecuente es y qué consecuencias tiene la prescripción irracional de medicamentos (tomando como ejemplo el caso de los antibióticos) dada la vulnerabilidad del prescriptor frente a la presión ejercida por el paciente.