Revista Cinosargo XXI febrero 2010

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AÑO II NÚMERO XXI

EDICIÓN DE FEBRERO DEL 2010


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Editado en Arica- Chile 2010 Dise単o: Daniel Rojas Pachas y Milvia Alata Cinosargo Contacto: carrollera@gmail.com Web: www.cinosargo.cl.kz Editorial Cinosargo by Daniel Rojas Pachas & Milvia Alata Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.0 Chile


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Director: Daniel Rojas Pachas Coordinadores. Milvia Alata y Daniel Rojas. Redactores: • • • • • • •

Daniel Rojas P. Arturo Volantines Violeta Fernández Rolando Gabrielli José Martínez F. Wilfredo Carrizales Arturo Ruiz

Colaboradores externos: •

Grupo MAL.

La Revista Cinosargo esta en línea desde el día 17 de mayo del presente año, alojada en la plataforma social Bligoo. Todos los derechos de los artículos y la responsabilidad de su contenido, pertenece a sus respectivos autores. www.cinosargo.cl.kz Revista Cinosargo Copyright © Daniel Rojas 2008 - 2009


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Estrenamos el número XXI de la rev de poesía a partir de diciembre, est semestre del 2010. Mientras tanto, e artes y letras. En este ejemplar inc Teresa Iturriaga además de quien su Ricardo Gómez López. Sigan con no


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EDITORIAL.

vista Cinosargo luego de pasar por un periodo lleno de actividad pues hemos retomado nuestros especiales tamos preparando tres nuevos títulos digitales además de cinco publicaciones en papel para este primer esperamos disfruten este número y sigan atentos a la labor que estamos realizando dando un mordisco a las cluimos narraciones de Luis Cermeño y Valentina Viettro, crónicas de Martínez Fernández Arturo Ruiz y uscribe sin ignorar las notas de Gabrielli en torno al deceso de Salinger y del director de la revista Rayentru, osotros... Cinosargo tiene la palabra... Daniel Rojas Pachas Director de Revista Cinosargo


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¿Por qué es tan artificial hablar de generacion Por Daniel Rojas Pachas Creo que debemos partir revisando la siguiente cita de Vattimo a raíz de su lectura de Nietzsche– El carácter de «fantasma social» del yo tiene asimismo raíces «lingüísticas» (la obligación, para comunicar, de mentir según un sistema de mentiras o metáforas, socialmente aceptadas) y «disciplinares»: es la necesidad de comunicar nuestras necesidades a los otros lo que nos obliga a conocerlos de manera sistemática, a descubrirlos de una manera que resulte comprensible aunque sea superficial; -. La premisa del italiano podemos pensarla a la luz de una de las más destacadas generaciones de escritores chilenos del siglo recién pasado, la del cincuenta, que ha sido universalmente calificada como “demasiado heterogénea” para encasillarla pues ostenta nombres y proyectos escriturales como el de Lihn, Wolff, Teillier, Donoso, Alcalde, Jodorowski y Edwards entre otros. La pregunta de rigor es ¿Qué queda tras leer sus obras y revisar sus carreras por separado? Pienso que darnos cuenta que lo que Lihn hizo o Alcalde propuso por dar un par de ejemplos extremos, no da píe a dudas sobre posibles puntos en común más allá de circunstancias de nacimiento o coincidencias amparadas por el hecho de ser escritores en un medio reducido y dentro de una época que los llevó a toparse en encuentros, revistas o editoriales, formando parte de alguna antología o debido al capricho de algún crítico o académico a ser bautizados como parte del canon pues ¿Qué unión hay entre el surrealismo popular de Alcalde y la metatexualidad de Lihn más allá de ser productos literarios? En definitiva lo único real que hay entre ellos es la creación descarnada, la literatura en movimiento, el resto es prescindible… no hay manifiestos ni manera de reducirlos a un ideario unívoco, cada uno es un universo de voces, de obsesiones, incertidumbres y discursos que ante todo pierden, si queremos a la fuerza enmarcarlos para una postal o libro de liceo.


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nes literarias?.

El concepto de generación desde luego tiene un valor para la historia literaria y la crítica; permite ubicarnos espacial y temporalmente y sobre todo cruzar anécdotas, generar mitos para charlas trasnochadas, para tener una bonita introducción en un artículo, un buen punto de referencia pero a veces no pasa de las especulaciones y la chismografía preguntarse por ejemplo cómo tales desventuras afectaron sus escritos, quizá fueron compañeros de parranda y qué enredos amorosos los cruzaron, a qué congresos asistieron y cómo se apoyaron o ningunearon, pero de todo eso sólo queda un artificio metodológico, una moneda de cambio para sintetizar lo irreducible, el canon y la generación como su caballito de batalla es un mecanismo y como tal puede modificarse. Sorprende ver como a las generaciones se añaden o quitan nombres a conveniencia sobre todo cuando está de moda parir textos póstumos. Además hay que preguntarse, ¿Qué queda para la realidad actual con toda su virtualidad inherente y fronteras derribadas?, pensemos en experiencias límite como la de esta “generación del pdf y los blogs” llena de revistas y antologías digitales, los heterónimos y las identidades veladas además del plagio y el tráfico de información están a la orden del día, por tanto, si el caso de los del cincuenta era heterogéneo, el presente subvierte la noción de contexto inmediato y la artificialidad del concepto pondera la diferencia más que la unidad, la fragmentación de colectivos imaginarios se tiende a imponer, son geografías mentales y aldeas globales, no aldeas como las de Tolstoi, la novela mundo que soñaba Balzac ahora se pesa en bytes, esto no le quita el mérito a las antiguas tecnologías del conocimiento y diálogo, sólo las amplía, por ello el norte de Chile y su aridez por citar otro caso, no puede reducirse a la entronización de la camanchaca o las presencias tutelares como una divisa o himno de logia al cual hay que adherir como un miembro al partido, estamos hablando de arte, por tanto la noción y obsesión de generar taxonomías sólo debiera atender a la calidad de las propuestas y a esas circunstancias que fortuitamente producen una conjunción de voces en un momento y tiempo determinado, aceptando que el concepto como tal, reside sólo en la mente de los críticos y los libros de historia literaria y en la utilidad que los lectores le dan como factor metodológico. Creo que una de las victorias de este tiempo y sus ambiguas y cambiantes reglas de rápido consumo signado por los fast food y los realitys, es empujarnos a saber como Vattimo agrega El descubrimiento de la mentira, o del «sueño» (como dice el aforismo 54 de la Gaya ciencia), no significa que se pueda terminar de mentir o de soñar, sino sólo que se debe continuar soñando sabiendo que se sueña, pues sólo así se puede no perecer. Daniel Rojas Pachas.


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LA SALAMANDRA: Texto y fotografía: Wilfredo Carrizales

La salamandra se derrite sobre la pared donde creía haber encontrado un tesoro. Totalmente desconcertada se liga la cola para pasar desapercibida. De acuerdo con su costumbre debe sufrir un fuerte castigo corporal. La salamandra no sabe combinarse con la armonía. Se atormenta y se fricciona los ojos. Lucha por lograr que su nombre resuene durante el momento efímero del nacimiento del sol. La salamanca se alimenta de carne en tirillas, se confiesa abiertamente y expresa su deseo sexual para vender su cuerpo. Sus verrugas le sirven para evitar ser secuestrada. Cuando enferma prepara un medicamento con tanino en encurtido. Con los extraños hace buenas migas desde el principio y así evade las confusiones de las presentaciones. Si llovizna anticipa su regreso a casa y por el camino va recogiendo ojos de personas, repugnantes pescados y adagios de la noche. La sacabera viene y va y predice con anticipación el estrujamiento de las cartas. Ocupa sus ratos libres en difundir proezas de rincones. Ella padece por su flexibilidad, pero compensa este mal con su trabajo de contorsionista en los tubos del gas residual. El tiro, que es una salamandra, más que anfibia, anfibológica, redunda en las peroratas y suele ser sacado de los recintos a escobazos. Después permanece igual como antes y pocas veces recurre a la violencia física para hacerse oír. Se le arruga el entrecejo si su opinión circula a escondidas y no es tomado en cuenta. La salamandra combina leche con aguardiente y el aire se entibia con su proceder. La morbidez es su calistenia, su anhelo de blandura, su prolija secreción que retumba. En la densa niebla se pierde y así y todo no se aburre porque cuenta con los sueños que alberga en sus costados. Pisotea, huella, atropella, mas permanece incólume ante la adversidad y los tentáculos del desafuero. Derriba las nieves o los hielos que se congregan en los tejados y se aviene con su lengua de estaño a las cambiantes situaciones de lo superfluo. La salamanca añora la higuera de pequeños frutos. Disuelve en alcohol sus angustias y pasa pronto a un estado de benevolencia y gratitud. Le place dormir sobre una alfombra de extensa hierba: allí mide su capacidad calórica y su inclinación a fundirse en promiscuidades. Es tolerante, a veces, sobre todo con unos seres de aspecto disolvente llamados hombres. La gloria y la deshonra forman su piel que sólo se marchita en primavera. El resto del tiempo su traje militar se confunde con la lujuria de los ramajes. La salamandra distorsiona su aspecto a voluntad. En su corazón se precipitan las desgracias y en su bacinica, los aceites de la digestión. Obtiene con frecuencia títulos académicos y premios en campeonatos de belleza y sabiduría. Asiste poco a reuniones de reptiles y siempre encuentra una excusa para evadirse temprano y dedicarse a honrar las francachelas y los jolgorios. Ella ha nacido para registrar la trascendencia de las órbitas fatuas de los cuerpos celestes.


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La salamanca navega a diario por el cielo raso integrado a la insolación. De allí obtiene sustento espiritual para las largas jornadas frente a las mesas de juego donde se apuesta a sobrevivir o fenecer. Ella admite que se demora en detalles y que en ocasiones declina ofertas de viajar al exterior por miedo a las aduanas y a las ictericias de moda. Posee un halo lunar y un diario de trabajo y con ellos se distingue en las contiendas de barrio. Su sustento lo saca del apego a la ley del más fuerte y queda satisfecha y no se encapricha por cualquier consejo que le lancen por mampuesto. La salamandra revela el veneno que lleva oculto bajo las patas sólo cuando la provocan con calendarios de meses que declinan pronto. Ella intuye su ruina final en cada segmento de vida, pero siempre resulta un error de paralaje o apreciación por fatiga. No ceja nunca en su propósito de fundar un territorio libre de protuberancias y estupideces. Sus secreciones biliosas crecen paulatinamente y con golpes francos las disemina por los contornos. A la menor oportunidad preña a las mujeres que duermen solas y durante la gestación de ellas entona cánticos de triunfo y resistencia. La salamanca engulle grandes cantidades de libros usados. Después, en los posteriores días, participa activamente en las decisiones de los gobiernos que quieren entrar en guerra y los convence de que es preferible ir a los mercados a comprar carne fresca. Ella también toma aceite de ricino por galones y luego se va detrás de los caballos y los induce a restregarse sobre los ocasos para que relumbren con nuevos bríos. Ella recorre con mucha frecuencia la distancia que hay del corazón de un hombre hasta su odio más próximo y le acerca un cuadrante para que mida el tamaño de su designio. La salamandra se impone un peso para difamar al albedrío. Se deja llevar por la emoción y a merced de algún inocente se escabulle entre sus tabúes. Progresa con el aprendizaje y suelta los colores de su orgullo para que los recojan los pintores de pinceles gastados. Desempeña su oficio de pitonisa a la perfección y no acepta sobornos para que cambie los dictados del destino. Acumula fluorescencias y abigarrados aspavientos durante las tormentas de los apetitos carnales. Busca agua donde no la hay y pan donde sobra. Se abre a los caminos como si anticipara una corriente de humo que ansía un panal de abejas. Llueve con preeminencia y lo grita; trepa con devoción y lo propala; se pierde en un desconcierto y se encuentra por sus huellas y por su olor de rugiente fuego. Actúa sin arrepentimiento. Abunda en exageraciones y no se encariña ni con fotógrafos ni con estampadores. Talla la tradición para que se pervierta a la mayor brevedad. Tiene constantes pesadillas y ansía construir un enorme barco de espuma y sal. Sus pupilas tremolan con las auroras que se atosigan de vinos enterrados en los precipicios. Considera a su espíritu materia para ser diseccionada por expertos en falencias y raquitismo. Se siente vieja a diario y por eso rejuvenece con inaudita rapidez, a ojos vista. La salamanca desenvaina una espada que lleva colgada del cuello y proclama inaugurada la época de los tigres citadinos y los lobos de película. Como reguero de pólvora avanza por entre la bruma con la premeditada intención de llegar hasta el infierno creado por los hacedores de leyes. Sobre las aguas de los deshielos se dedica a nadar en las tardes que, a contramarcha, fluyen hacia las fechas fijadas para su desaparición. En ocasiones se despierta pisando huevos y a continuación se conduele y sufre porque comprende que nunca tendrá descendencia segura. Devuelve al presente las asquerosidades del pasado con la intención de que todos se percaten de la circularidad de las cosas. Entra en la canícula como si ingresase a un horno malsonante donde sus músculos conocerán el asado proscriptivo. La salamandra asusta. La salamandra injuria. La salamandra intimida con órdenes de ciudadanía. Se sostiene con las emulsiones de los labios que la alaban con fe. Apoya la concordia cuando conviene y la discordia al momento del hartazgo. Quien se ha atrevido a probar el sabor de su epidermis ahora vaga, sin memoria y sin rumbo, por los linderos inciertos de un país que no merece ser pintado ni cantado.


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El Cosmos Graziani Por Teresa Iturriaga Osa

Álvaro Cunqueiro lo dijo una vez en uno de sus cuentos: “El buscador de tesoros tiene que ser muy cuidadoso en todo lo que hace, y también ir lavado y limpio. Hay que estar muy bien preparado para tener paciencia. Paciencia, tiempo y dedicación son algunas de las características del buen buscador. No son los más listos los que encuentran tesoros, y algunas veces son niños, o tontos, y también encuentran tesoros los ciegos. El tesoro hay que querer encontrarlo y soñar durante mucho tiempo con él”. En efecto, rodearse de multitud no es un estado donde puedan encontrarse los tesoros con facilidad. Todo lo contrario. Si eso ocurre, constituye una excepción que suele darse con muy poca frecuencia. Así descubrí las pinturas de Yolanda Graziani un día de primavera en una sala de exposiciones local. Entré allí por azar, con la paciencia de una tortuga milenaria, sin mencionar la ceguera que me caracteriza; y quizá, por eso, encontré el tesoro que andaba buscando. Sus cuadros son puertas a otra dimensión porque, al entrar en el Cosmos Graziani, ya formamos parte de sus experimentos artísticos. Desde un microcosmos de corales hasta un recorrido astral de planetas, cometas y galaxias en formación o destrucción, las visiones se van dando cita en su laboratorio. Ella nos arrastra, llena todo el espacio a través de su luz, transparente y volátil como su mirada. En el país de las maravillas, su pincel onírico sazona el universo con la frescura italiana de su nombre de albahaca... Con sus insinuaciones selváticas, nos lanza sin contemplaciones hacia una jungla de ocres y verdes, cuando no nos sumerge en el paisaje submarino de Las Canteras que ve desde su ventana. En su mensaje pictórico, hay arrecifes plagados de peces y algas, hay espacios intergalácticos que su pintura atraviesa en cuestión de segundos, hay entradas a un mundo biológico, casi intrauterino, que descubre los colores más vaporosos y sanguíneos del ser humano, hay elevadas temperaturas volcánicas, mezcla de fluidos y otras formas de energía, hay estallidos de luz que derriten los cristales. El Cosmos Graziani es un espacio mágico donde los elementos químicos se abrazan de tal manera que no pueden separarse. Agua, fuego, tierra, éter, bailan el vals de las esferas aparentes alrededor de su pintura. Ese movimiento sutil en su obra se percibe desde lejos como una vibración invisible que la dirige en su creación. Ella pinta la resurrección inflamable de la materia allí donde la mirada encuentra un remanso de aguas, una esperanza en el tiempo que no agota los relieves geográficos del ser humano. Yolanda Graziani es una gema que deslumbra con su pintura porque su mente exhibe con orgullo que nada de la niñez se ha perdido. Merece la pena experimentar ese rayo de esperanza a través de sus cuadros. La fantasía es un reconstituyente que se administra sin receta médica en tiempos de hastío. Más información sobre la artista: http://www.arteosma.com/graziani/biografia.htm


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M U LT I M E D I A BIENVENIDOS A CINOSARGO MULTIMEDIA, ESTE ESPACIO ESTÁ DESTINADO A COMPLEMENTAR, LA LABOR QUE REALIZAMOS CON LA REVISTA Y DE UNA FORMA MÁS EXPEDITA, DAR CUENTA Y MUESTRA A NUESTRO PÚBLICO DE LOS DISTINTOS ARCHIVOS EN MÚLTIPLES FORMATOS Y SITIOS DE ALOJAMIENTO COMO YOU TUBE, GOEAR, SCRIBD, ISSUU Y FACEBOOK, ENTRE OTRAS CUENTAS QUE MANTENEMOS COMO PROYECTO LITERARIO VINCULADO A LOS MEDIOS DIGITALES Y SU ENORME P O S IB IL ID A D D E P R O Y E C C IÓ N . CINOSARGO TIENE LA PALABRA... EL SONIDO Y LA IMAGEN...


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Casa tomada por Valentina Viettro Corbo

Hoy es el día número cinco de reclusión en la cocina, escribo en una boleta ya que mis libretas y cuadernos quedaron del otro lado. Ni siquiera me animo a pensar lo que deje del otro lado. Acá todo es distinto, no nos acoge la madera, los pisos son de cerámica y mantienen el frío, lo que al menos los hace más limpios. Hay una canilla que gotea, las goteras vuelven a cualquier situación insoportable. Del otro lado quedan los libros y los discos, acá sólo consigo alguna revista y dos días a la semana robo el diario de Pain. Por momentos me siento Ana Frank, pero no es cierto, salgo diariamente a la calle y regreso a mi reclusión. N tampoco está feliz. Conservamos un disco de Morrisey que quedo en el huevito, que traje la primer noche. Cuando todavía pensaba que sólo sería una noche. De este lado está el baño que ahora frecuentamos buscando intimidad, un espejo. La mecedora es el gran ropero y así y todo no tenemos nada, algunos championes colgados de la escalera, un par de chancletas y una muda de entre casa. Con N llegamos a un acuerdo y dormimos cruzados, como de niña lo hacía con mis amigas, eso sí, nos abrazamos los pies, es que el colchón es de lo más angosto. La gata no entiende mucho, por supuesto que quedo de este lado, a un paso del colchón tiene su comida y al lado su baño. Somos una pequeña comuna unificada y la humedad no nos ayuda. Hoy es la quinta noche y es viernes, planeo una excursión al otro lado y rescatar un mazo de cartas y un ajedrez Temo emborracharme e incendiar la casa, pero ellas ganarían y todos saben que no lo permitiré. Ellas llegaron hace mucho más de cinco días, pero yo no las notaba, hicieron su trabajo en secreto. La gata llego en octubre y ya venía con alguna en el lomo. Las pulgas son inherentes a los animales...¡error!, las pulgas buscan sangre y si es de un indefenso mejor. Ahora que si la mascota se cubre, se defiende, ellas no se morirán de hambre. Saben resistir hasta seis meses sin comida, así que esa esperanza ya la perdimos. Creo que en mi vida voy a poder olvidar, lo que paso hace seis días. Eran como las cinco de la tarde y recién había llegado del trabajo entre la cuarto de medias blancas, planeaba dormir una siesta, cuando caí en la cuenta de que al rededor de treinta pulgas ennegrecían mis pies. Maté una...maté dos, me sacudía las medias y nada, nada tenía sentido, una colonia yacía bajo mis pies. En un día habían tomado la casa, el parquet era su hábitat. Me subí en una silla, tome el teléfono y ubique la primera veterinaria. El teléfono y la computadora también están del otro lado. Han bloqueado las comunicaciones. Y de nuevo soy Ana Frank. Está demás decir que ya use el mejor spray que pude conseguir, N lavo los pisos con otro producto terrible y ambos temimos morir intoxicados y alimentar la plaga con nuestras propias vidas. Hoy vino el fumigador y nos dio su veredicto, milquinientos pesos, veinte minutos y seis meses de paz. N ya está desconfiado y lo entiendo. La guerra empezó hace seis días y no tenemos gran avance. Ellas son miles y nosotros sólo un trío recluido en la cocina. Pero esta guerra tiene sólo un posible final y yo tengo una casa que recuperar. Valentina Viettro (Uruguay 1982) Publicaciones 2010 – “Almendra y su algo” – Cuento – Revista Maldoror, edición Nº28 2010 – “El parador abandonado” – Cuento y serie fotográfica – Revista digital en Off. Sitios: Espacio de expresión literaria y Fotografía.


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RAZONES PARA UNA POLÍTICA DE APOYO AL ARTE por Arturo Ruiz La vieja razón a veces parece tan fría… ¿dónde es que los mortales pueden encontrar algo que realmente los haga grandes? Nuestras acciones deben ser controladas por nuestro pensamiento, porque si nos dejamos llevar por los impulsos ciegos de nuestros corazones, nos perderíamos en una serie de sinsentidos mayores aún que el sinsentido diario al que estamos sometidos. Entonces ponemos como salvaguarda una serie de premisas de orden práctico, ético e incluso trascendental. Pertenezco a la raza con vocación de exceso y he sufrido ya las consecuencias de los mismos más de una vez… ya no soy tan joven como para soportar lo que alguna vez fui capaz de tolerar con soberbia. Pero una vida enmarcada en el contexto de la moderación es siempre una vida de fuerza contenida. Los que amamos muchas veces dependen de nosotros, además, como todos, tenemos un cierto apego por nuestra vida y queremos conservarla porque estamos seguros de que no tenemos otra, o, en caso de sostener alguna creencia inverosímil, tenemos un instinto de auto conservación que domina a todos los demás, tanto para el bien propio como para el de la especie. Por ello no cedemos al exceso que desea todo el resto de nuestra naturaleza. Nos cuidamos y cuidamos de los que amamos. ¿Dónde entonces puede escapar el impulso arrollador del deseo? La gente que es adicta a las compras tarda demasiado tiempo en darse cuenta de que si la última compra no fue capaz de darle satisfacción, es muy probable que tampoco lo haga la próxima. El más delicioso banquete termina hastiando nuestros paladares y si la comida es excesiva nuestro aparato digestivo nos pasará la cuenta con verdadero resentimiento. No puede el macho amar a todas las hembras ni la hembra a todos los machos y para qué hablar de las pasiones que no siguen la regla convencional. A ello se deben sumar los deseos que no dejan de existir por muchos que su objeto sea imposible de realizar o conocer: el deseo de inmortalidad, de recorrer el universo más rápido que los cuerpos más veloces, de ver a los faraones del pasado, de desentrañar por fin el misterio del origen de todas las cosas. La lentitud de la razón ha sido inversamente proporcional a sus logros. Los filósofos que soñaron con las respuestas disponibles hoy murieron hace miles años y en miles de años recién podrán conocerse las respuestas a mis preguntas o las preguntas que desconozco. No tengo el tiempo, mi vida es breve. ¿Acaso por ello deba contentarme con aceptar las respuestas del sacerdote, por mucho que violenten a mi inteligencia que le grita un gigantesco mentís? No. Ello no sólo sería deshonesto, sino que además imposible. Ahí estaría constantemente vigilante mi razón diciéndome que el cura miente y acusándome de cobardía. ¿Adónde puede viajar entonces mi impulso devorador de soles? ¿Dónde puede mi consciencia encontrar la satisfacción a todo su monumental deseo? Allí adelante, ya sea con los colores de la pintura o los vidrios, el maleable metal, o las meras y volátiles palabras que se fijan en las pantallas, está la posibilidad de que nos creemos mundos. Como ejemplo, están allí todas las creaciones de nuestros ancestros y de nuestros contemporáneos, quienes haciendo uso de su imaginación nos mostraron que otros mundo sí son posibles para la consciencia que no está dispuesta a engañarse, pero que tampoco puede renunciar a sí misma. Las más bellacas acciones y los más grandes temores se transforman en aventura para Conan Doyle o Lovecraft. Dalí vulnera todas las leyes de la física y derrite los sólidos sin perder sus propiedades, mientras que los hombres nuevos nacen de huevos con formas de mundo. Los poetas han ensalzado hasta la redención los deseos más inmorales y Edipo es celebrado pese a que rompió el último de los tabúes. En el arte estamos más allá de la realidad sin perder nuestro sentido de la misma. Nos abandonamos a mundos divinos sin tener que engañarnos con crueles dioses inexistentes. En el arte la ficción no abandona a la verdad ni la verdad a la ficción y la falsedad por fin desaparece. El arte es la inmortalidad de los mortales que los dioses, de existir, envidiarían.


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LOS POETOS YO-YO Y LAS POETITAS MI-MÍ O EL EGO CON TRAJE DE VATE por Ricardo Gómez López Cierto es que el acto de escribir poesía se inicia a partir del propio sujeto creador, como protagonista o hablante lírico; sabido también es que a algunos se les pasa la mano y en incontables ocasiones transforman sus escritos en esbozos de poemitas totalmente autoreferentes, donde las palabras regalonas son: “yo”, “me”, “mí”, y el otro “mi”, así este sujeto yoísta deja de manifiesto que él -y nadie más que él-, es el centro del universo, tratando de hacernos creer que sus pensamientos, reflexiones, dolores, penurias, -derramadas en líneas, con forma de versos-, son lo que realmente nos debería interesar, incluso también a veces, en un arrojo de creatividad nos abofetean con un nuevo y original descubrimiento de la pólvora. Ni hablar de aquellos escritos tapizados de lugares comunes y cursilerías. A propósito: Un personaje que le hacía empeño a la poesía, le preguntó a una poeta qué era eso de los lugares comunes (que por supuesto, en su inconciencia lírica, le florecían como malezas en cada verso que intentaba), así que buscando, encontramos un breve texto que responde a esa interrogante: LUGARES COMUNES: Flores / campo / sueño / mirada / luna / Todo fácil / imposible imaginar / su cuerpo pleno / transitable / imposible oír / del otro lado de la página / Imposible divisar al que huye / con la muerte bajo el brazo / Imposible caer en esos brazos / con la boca húmeda / y el cuerpo en llamas. (Alicia Salinas) Podríamos agregar: miles de estrellas, corazón (pororom pompóm), te quiero te quiero, yo sin ti, muy, mucho, en cuerpo y alma, etc., amén de tiras y tiras de chorizos de frases hechas. (¿Sabrán acaso estos egos lo que es una metáfora, una imagen, o habrán visto alguna vez correr libre por el potrero de la imaginería a esa imprescindible manada de tropos que debería pastar en sus “poemas”?). Otro caso digno de mencionar es el de un seudo vate que recurrió a una poeta de verdad, para que le revisara sus textos: Ella, después de darle una hojeada le respondió: “tienes que trabajar mejor tus silencios”. Por supuesto que el aludido no se dio por idem, y se fue a su casa cabeceándose por tratar de entender aquello… Verdaderamente, esta digna poeta, no le quiso decir otra cosa más explícita que trabajara bastante sus silencios hasta hacer callar todo intento de poesía. Bueno, esto se está pareciendo a un taller literario, pero no es la intención, señoras y señores: mis disculpas por este exabrupto casi académico. Retomo mis capciosos comentarios sobre los poetos yoyo y las poetitas mi-mí, quienes, después de escribir un manojo de “textículos” con ese tenor personalista, solicitan ($$$) un prólogo que reafirme su “raigambre poética”, luego se encaminan ufanos a las editoriales, y, aterrizando de cúbito dorsal, después de darse algunos cabezazos contra las casas editoriales al recibir unas cuantas docenas de nones, en una actitud de franca rebeldía, se levantan y corren raudos a la imprenta para inmortalizar sus (s)obras completas, repletas de verborrea egocentrista. Ya con su reluciente libro en la mano, y una sonrisa de Premio Nacional rubricada en el rostro, se encaminan a las librerías con la plena convicción de distribuir sus libracos para que reluzcan en las vitrinas y competir con el Best Seller de turno... “Déjenos uno solamente...” (¡plop!).


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En fin, con cuatrocientos noventa y nueve libros bajo el brazo, comienza la distribución a granel, esta vez, métale mandárselos a las vacas sagradas, santos de su devoción y enemigos satánicos, diarios morbosos, revistas literarias, oficinistas, cuidadores de autos... ad infinitum. Pero ya está hecho: es un “poeta” con libro publicado; hasta se puede jactar de ser un proyecto de Neruda, o Mistral. Es cosa de tiempo. Claro que después de algunos años de ver que no pasa na´, vomita algunos sabios comentarios, asaz filosóficos: “Es pura envidia”; “le dan espacio sólo a sus compadres”; “claro, si uno no pertenece a su partido no te pescan...”. Lo envía a concursos, pero estos, según él “ya están arreglados de antemano”, y despotricaciones por el estilo (porque siempre el cojo le hecha la culpa al empedrado). En varias oportunidades, a algunos de estos personajes -que creen que porque escriben para abajo están haciendo poesía-, pregunté: ¿A quién lees?, ¿cuál es tu poeta favorito?... Respuesta: “Yo no leo, para no influenciarme...” (sin cometarios). Así no más es, pues, como no existe ninguna universidad o academia que otorgue título de escritor o poeta (¡menos mal!). Cualquier astuto, o cándido, con el facilismo que caracteriza a los caraduras, se autodenomina “escritor”, o “poeta”; es cosa de recibir su tarjeta de visita, donde abajito de su nombre aparece el mentado “título”, o cuando firman cualquier carta, e-mail, solicitud, currículo, allí emerge desde la inocente palidez del papel, brillante y reluciente el rótulo: poeta, o escritor, según la categoría ambicionada, soñada o manoseada por el susodicho. Chile país de poetas, léase: Mistral, Neruda, De Rokha, Huidobro, Parra, Lihn, Teillier, Rojas, Barquero, Varín, Hahn, Millán, Pérez, y muchos otros y otras símiles que el Olimpo mundano les reserva su merecido lugar, pero nunca, nunca a un Yoyó ni a una Mimí, que con brumosos aires de seudointelectules pretenden pasarle catas por loros al respetable público no lector. Adjunto dos textos (con faz de odas), dedicados exclusivamente a todos aquellos poetos yo-yo y poetitas mi-mí, para que sus egos por fin se regocijen con justicia.


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DE MÁRTIRES Y OTROS VERSOS Oh, pobre de mí cómo sufro cómo me duelen las venas hasta las raíces intrínsecas de la carne del alma. La desdicha en mis sienes hunde sus desesperadas garras. Soy poeta incomprendido animal herido inmundano ya y ripio del dolor etcétera, etc. Un lector casual se dijo: ¿Y a mí qué? (Ricardo Gómez López, de Poegramas)

LOS POETAS YO-YO (poemilla agudo) Ahí van

con su yo pa´rriba y pa´bajo los poetas yo-yo

Qué bien que se ven mas no sea que se les corte´l cordel, porque entón qué será del poeta yo-yo rodando entre nos. (Floridor Pérez, de Memorias de un condenado a amarte) www.ricardogomezlopez.es.tl


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LIBERTARIOS O ANARQUISTAS por José G. Martínez Fernández. Aunque el término libertario se aplica a todos aquellos hombres y mujeres que no encasillan herméticamente en una doctrina, y aunque también fue utilizado para mencionar a los Libertadores de naciones, el término calza mejor a los anarquistas. En una entrevista que el célebre novelista portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura, concedió a la periodista chilena Faride Zerán, para la revista ROCINANTE, el gran creador literario señaló: "A veces me denomino un comunista libertario. Hay algo así, hay una tentación y en el fondo no existe ninguna contradicción porque el comunismo llevado a su expresión última correspondería inevitablemente a la disolución del Estado y, por lo tanto, a la anarquía". Célebres escritores que fueron ácratas o estuvieron cerca de ese pensamiento son muchos. Baste citar a León Tolstoi y a Víctor Hugo. Entre los músicos es conocido el caso de Ricardo Wagner. En la línea filosofal del anarquismo habría que pensar en Proudhon, el más brillante de los teóricos anarquistas, aunque antes ya habían manifestado ideales similares Platón, Campanella y varios otros grandes pensadores, pero sin llegar a plantear un ideal ácrata global, sino que sólo unos breves esbozos doctrinarios. El despertar anarquista fuerte se produce fundamentalmente en el siglo XIX. Allí con la aparición de los libros “¿Qué es la propiedad” de Proudhon y “El manifiesto de la democracia” de Víctor Considerant nace el pensamiento ácrata en debida forma. Inmediatamente surgirán otros pensadores ácratas que, aparte de teorizar, pondrán en práctica la doctrina libertaria: Miguel Bakunin, es el más importante de ellos, y a él le seguirá Kropotkin. Vendrá una pléyade de grandes ideólogos anarquistas con Sebastián Faure, Errico Malatesta, Francisco Ferrer y otros que encenderán su ideario entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Todos ellos eran elementos provenientes de la gran y pequeña burguesía tal como había ocurrido con Bakunin y Kropotkin. Sólo Proudhon, el mayor maestro del ideario, tendrá origen humilde. Malatesta, decían que era, al menos, económicamente rico y otros hablan de que era MUY RICO.


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El pensamiento libertario se sostiene apenas con una escasa literatura porque la poderosa máquina capitalista y la máquina dogmática del materialismo –llámese histórico o dialéctico- le cerraron muchas vías para difundirlo. La doctrina se ha sostenido en el valor de la individualidad y del apoyo mutuo y ha sido una base fundamental para defender a los sectores más pauperizados de la sociedad. Sus luchas permitieron la reducción de las horas laborales, las mejoras en los lugares de trabajo, mejoras salariales, el advenimiento de mejores viviendas y otros muchos logros. No se puede eso sí dejar de señalar que el marxismo hizo su gran aporte en ellas. En un momento anarquistas y marxistas eran amigos hasta que Marx se enfrentó con Bakunin, en un rico debate de ideas; pero ello no implica que ambos no hayan sellado un mejor sistema para las clases asalariadas de entonces y que sirvió de piso para los subsiguientes batallas por mejorar las condiciones de vida de los más pobres. Aunque aún subsisten parcelas de miseria importantes en el mundo, no se puede negar que no son lo mismo que hace un siglo, por ejemplo. Es cierto que la tecnología ayudó mucho al progreso de las capas más empobrecidas, pero de no ser por la existencia de libertarios y socialistas, la cosa habría avanzado a un ritmo menor. Además no debemos olvidar lo que dijo un anarquista: No puede arrogarse el Estado el avance de las ciencias y los logros tecnológicos. Esos avances se deben, en su absoluta mayoría, a hombres que eran partidarios de las luchas sociales. FUENTES: ROCINANTE, revista. Santiago de Chile, junio de 2003. ¡ANARQUISTAS! Sus hombres, sus ideas, sus luchas. José G. Martínez Fernández. Libro inédito.


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EL ABANDONADO Nunca conocí a nadie tan decidido a abandonarlo todo. Es cierto que existen algunas personas con una disposición de carácter que los conduce a empezar una tarea y otra, sin terminar nunca ninguna, ni realizar alguna vez cualquier propósito. Lo peculiar de él era que parecía que nada le conducía jamás a empezar nada, y en lugar, parecía como si un afán angustioso de terminarlo todo poseyera permanentemente su alma. “Escribo porque me permite hacerlo sin salir de la cama” Y sin embargo, abandonaba pronto la cama, abandonaba rápido la habitación y se echaba a andar en las calles, tambaleando de un sitio a otro, pues nunca estaba satisfecho en ningún lugar y pronto abandonaba las atiborradas avenidas como abandonaba los bulliciosos cafés o las aburridas librerías. Podría decirse con justicia que odiaba todo. Porque todo implicaba cierta permanencia en algo y él no quería estar en ningún sitio, ni en ningún estado y mucho menos encontrarse en alguna ocasión. “Como si la vida me llevara a los escenarios más absurdos para presenciarlos y vivirlos como míos cuando nunca quise estos arreglos”. Así parecía justificar una vida que otros calificarían de aventurera, llena de experiencias ricas y satisfactorias en su vida. “La enfermedad del niño rico, le flâneur postmoderno del siglo XXI, el cyberescritor contaminado de mierda ennui pasada de moda”. Así lo calificó una persona que necesitaba hablar de él. Pero él no quería estar allí, en ese lugar, donde era tan fácil ser calificado, por gente con un carácter tan fácil para emitir juicios sobre él, como si estuviera en ese lugar por su propio gusto, como si viviera con ganas, o sencillamente quisiera estar en un sitio que sólo proyectarlo en su cerebro le acometía el deseo de salir corriendo. Salió pronto del útero de su madre y vomitó del puro asco por la conciencia de su propio cuerpo. Se moría de unas ganas infinitas por salir de esa prisión cómoda y mediocre de su huevo. Siempre odió comer huevo. Lo vomitaba de niño. No podía con el olor del huevo a medio cocer. Le parecía insoportable. Se mareaba y desmayaba. Las comparaciones en clases con los huevos le hacían retorcer las tripas. Quiso abandonar el colegio. Lo abandonó muy temprano cuando enfermó. Pero pronto se recuperó de la enfermedad. En sus términos, abandonó las sábanas limpias del hospital. Otra vez al colegio. Allí abandonaba las tareas por los juegos y los juegos por la televisión y la televisión por el sueño. “Su vida la pasó dormido” decía Ivanoff, su compañero de cuarto en su permanencia en Lima. Sin embargo, un sistema educativo al que consideraba mediocre y perverso, lo permitió graduarse. En la universidad dejaba las clases, no hacía los trabajos, su desinterés cada vez era mayor y terminaba toda tentativa de título universitario a medias. Nunca quiso ser nada en la vida.


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Alguna vez en Panorama vio que un monje calvo de Asia aconsejaba a la gente no vivir para trabajar, sino al contrario trabajar para vivir; y terminaba este simpático monje diciendo: vinimos al mundo para vivir no para trabajar. No terminó el programa, nunca le interesó por saber quién era ese monje calvo, pero nunca pudo estar más de acuerdo con una persona sobre la tierra y decidió omitir el trabajo de su vida. No quiero decir que nunca haya trabajado. Siempre le buscaban trabajo y al poco tiempo era echado de ellos; no porque no quisiera abandonarlos, sino porque se quedaba dormido y en fin, era tal su desinterés que no le daba tiempo para renunciar cuando ya estaba afuera. No quería estar desempleado pero tampoco quería trabajar, así que dijo que era escritor. Publicó algunas cosas, pero en mi opinión fueron textos inacabados, nunca le interesó acabarlos a conciencia. Así llenaba páginas enteras de revistas con textos que la gente consideraba incompletos, inconexos, sin desarrollo; pensaban que era su estilo particular y yo creo que se equivocaban: No tenía estilo, simplemente abandonaba sus trabajos: o lo que es igual: abandonar era su estilo. Lo que vale para la forma de la abandonada obra cuenta para su propia vida. Era un abandonado, en todo sentido. No se amarraba los cordones. Vestía mal. Nunca terminaba de afeitarse completamente. Despeinado, desarreglado. Su apariencia era la de un dejado. En la época del colegio se abandonaba al juego. Dejaba las tareas para irse a jugar al póker. Nunca perdía mucho dinero. Abandonaba el juego cuando iba perdiendo y sus compinches le alegaban. No se metía en peleas porque abandonaba las discusiones y prefería huir de ellas. Dejó el juego y se dedicó a la bebida. Bebía como un desesperanzado. Cantaba blues en las noches que se sentía triste. Agarraba la botella con sus todavía infantiles dedos y veía las estrellas en el brillante azul opaco de la noche. Sabía que era un abandonado del cosmos. Un jinete borracho tambaleando en un planeta extraño. Allá en las estrellas, tal vez en un lugar lejano y cálido, estuviera su sitio. Aquel lugar estelar en donde quisiera permanecer y no abandonar jamás. Se abandonó a las drogas en su juventud. Se tiraba en las aceras y decía que quería morirse como un perro. Ladraba a los transeúntes y empujaba a los niños de vestir pulcro. Tal vez era resentimiento, pero no nacido del deseo de ser como ellos, sino por la conciencia de saberse rechazado de antemano. Tuvo una o dos novias que lo toleraron pero pronto las abandonaba. Les decía que se sentía marica, que no sabía su verdadero sexo. Era un desastre cósmico. Desesperado de esa vida dura de la calle, abandonó también las drogas. Se internó en un centro de rehabilitación y allí le explicaron que es propio del adicto abandonarlo todo por las drogas. “¿Y qué será cuándo abandonas las drogas?” Escribió en un célebre ensayo sobre la melancolía en la literatura travesti del siglo XX llamado “Ser Severo como Sarduy”. El ensayo es célebre porque su contenido consiste solamente en esa pregunta. Se dijo que era un aforismo. Yo creo que es falso. No quiso desarrollarlo; pues en alguna conversación triste, en una cafetería llamada San Marcos, en Bogotá, me contó toda la hipótesis en que consistía el ensayo. Estaba lúcido como un sol vespertino de un domingo demoledor.


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En su época de abstemio no hacía sino enamorarse y tomar café. Su sicoanalista decía que había transferido su adicción a la cafeína; el sicoanalista se satisfacía de recordarle que tenía una personalidad de adicto: así le demostraba que la adicción no se podía abandonar lo mismo que los tratamientos eran para toda la vida. Se equivocaba también el sicoanalista. “De hecho, los melancólicos son los mejores adictos, pues la verdadera experiencia adictiva siempre es solitaria” Escribía Susan Sontag respecto Walter Benjamin. Esa época duró poco y fue cuando se volvió un escritor bohemio, saturnino, esquizofrénico, pero ante todo un escritor con bloqueo permanente para escribir. Ya no escribía. Siempre hablaba de sus próximos textos, sus proyectos de novelas, una idea para un cuento, un ensayo sobre el ano en la literatura de vanguardia. A mi criterio, lo poco que escribió lo hizo durante los períodos que bien fuera la depresión o la jaqueca no lo dejaban salir de la cama. Tomaba su laptop y como un enfermo empezaba a teclear, a bosquejar ideas pero nunca hizo un trabajo realmente terminado. No corregía tampoco. Su genio era más que todo publicitario. Lograr que le publicaran realmente cosas que no dejaban de ser borradores o tachones de una mala noche, exigía realmente un encanto que pudo haber nacido realmente de ese desinterés que demostraba para ser publicado. Se consideraba un suicida, y a veces lo decía, cosa que me molestaba porque su temperamento, si bien era el de alguien sin ganas de vivir, no era tan fuerte como para considerarlo un suicida. Nunca sentí miedo o amenaza alguna de que él pudiera realmente quitarse la vida. Lo hizo una mañana. Para mí fue un intento de suicidio a medias: pues murió. No creo que haya abandonado del mundo, como han dicho sus amigos. A lo sumo abandonó ese cuerpo que despreciaba. Pero en eso consiste precisamente su presencia aterradora, esa que no se me quita encima mientras escribo su obituario. Unos deseos tan terribles de abandonarlo todo, de no querer nada, de sentirse - en sus propios términos- un abandonado de la felicidad del cosmos, no se extinguen con una muerte que no deja de ser un abandono de la memoria…


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Salinger, la muerte del pez banana

21 por Rolando Gabrielli

Alejado tal vez por último de sí mismo, el talentoso y enigmático J.D. Salinger decidió partir finalmente a los 91 años y olvidar quizás su famoso imborrable pasado literario que los adolescentes norteamericanos y del mundo convirtieron en mito, lectura de culto. La literatura norteamericana ha perdido su principal mito. Fue como un rayo que iluminó una época con su obra emblemática-The Catcher in the Rye- y se consumió en su propia luz, que se hizo expansiva más allá de su voluntad. Salinger se borró públicamente, no editó un libro por más de 40 años hasta su muerte y se opuso a cualquier reedición no convenida, con la tenacidad de un guardián solitario refugiado en su cabaña en New Hampshire. Todo esto y más, pelearse con los fotógrafos, pedir que retiren una página sobre él en Internet, querellarse contra un sueco que escribió la segunda parte de El Guardián entre el centeno (The Catcher in the Rye) o El Cazador oculto, quemar las cartas de sus admiradores, forma parte de su historial kafkiano y de su bien ganada leyenda y reputación de ermitaño, irreductible anacoreta. Esta leyenda es su vida real, por la que combatió hasta el final de su existencia en solitario, inclusive contra una joven amante, la que vendió unas cartas íntimas contra su voluntad por la suma nada despreciable de 150 mil dólares, hace más de una década. Salinger, padre y filósofo del silencio, se opuso también a que El Guardián fuera llevado al cine y que cualquier palabra suya se imprimiera o registrara. Salinger, de origen judío polaco e irlandés- escosés, fue dueño de sus palabras hasta el final de sus días, no dejó que un punto y coma fuera a parar a una editorial. El legendario escritor, con más de 60 millones de ejemplares vendidos de su Cazador oculto, editado en diversas lenguas, nos hizo ver, lo recuerda su representante ahora que ha muerto, que estuvo en este mundo, pero que no participaba de él. Concedió una única entrevista en su vida en 1974 y por teléfono al New York Times, periódico que dio la primicia de su muerte y que lo calificó en su tiempo: un sacerdote del culto subterráneo, que florece principalmente entre jóvenes académicos. Alabado por la más exigente y oficial crítica norteamericana, calificado por Hemingway de escritor con talento infinito, pero para Salinger, Ernest H., era un segundón, no superó la crítica familiar, como padre egoísta y narcisista en su dolor y con desprecio del ajeno. No le dio cuartel ni a su sombra, este sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, del famoso Día D de Normandía. William Faulkner, uno de los padres de los autores del boom latinoamericano, dijo que El Guardián es "la obra maestra de su generación"


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La vida del autor del citado cuento: Un día perfecto para el pez banana, deja a Salinger entre la veneración y aplausos de sus fieles lectores y la crítica ácida, sin otra retórica que la franqueza descarnada, de lo que piensa de él su hija Margaret. Ella escribió El Guardián de los sueños, una biografía del dolor, frustración y desencanto paterno, del Salinger desconocido en la intimidad de su familia. Llegó a Sargento, comenta la hija, transitó de civil a militar y no retrocedería jamás, ni volvería a las filas de la civilidad, le recrimina finalmente Margaret. Mi padre, ha dicho, sin embargo, se ha pasado la vida escribiendo cosas bellas. Nunca dejó la trinchera. Frases más o menos, casi todo pareciera estar dicho en algunas pocas palabras y lo que queda es comprobar si efectivamente Salinger escribió algo más, porque tanto su hija como mujer, aseguran, al igual que el propio escritor, que lo hacía todos los días y los textos los guardaba en una caja de fondo. La palabra bajo llave. Jerry, como impuso que le llamaran sus allegados, se transformó en un personaje a la altura de su propia literatura. Se narraba asimismo, como si el pasado no existiera. Le puso un candado a todas las puertas que conducían al futuro. Sin embargo, las leyendas son leyendas y en el fondo de ellas se agita una persona, un hombre, un escritor en este caso. Por ello existe siempre la posibilidad de un discurso interior más complejo. La prensa anduvo por años, como las editoriales, intertanto cazar al Cazador oculto en su centeno. El mercado le reclamaba un nuevo debut a su mayor estrella, la más brillante y silenciosa. El mercado actúa como de ave de rapiña y pulsa hasta el aroma y el vacío de las palabras. Luego vampiriza todo lo que toma a su manera. Salinger, como sabemos, se ausentó de toda publicidad, se marginó del dios mercado pero lo espió y disfrutó a su manera. Llamaba, cuentan, a los canales de TV en Estados Unidos a las presentadoras que más le gustaban y conversaba con ellas para saber si le leían y de paso seducirlas. Se mantenía vivo detrás de la cortina de humo donde desapareció un día para seguir ocultándose hasta el final, fuera del alcance de los cazadores furtivos, a pesar de sus casi dos metros de estatura. Muy pocas fotos, las dos últimas de sorpresa, esa que da la vuelta el mundo protegiéndose del fotógrafo con su brazo derecho e inclinado en el otoño de su vida. Sospechamos que dijo, aunque no tenga sonido. Era una hazaña encontrarse con el fantasma vivo de Salinger y registrarlo en el flash contra su voluntad absoluta. El abandono del mundo exterior es tan monumental como su obra, es un guiño total a su actitud antisistema, algo que los 300 millones de norteamericanos y sus visitantes, podrían no estar de acuerdo como filosofía de vida. Salinger ya no está, quedan sus libros, escritos acumulados en estos años en que algunos escogidos hicieron contacto físicamente con él y un mundo al que prefirió darle la espalda. Lo importante finalmente, es encontrarse con la verdadera caja de Pandora de Salinger. http://rolandogabrielli.blogspot.com/


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Cinco razones por las cuales la literatura en Arica se encuentra estancada Autor: Daniel Rojas Pachas. Nota al lector: En primer lugar, el siguiente escrito no busca ofender sino instar a la reflexión de los llamados actores y protagonistas del arte literario en la XV región y si es posible comunicar la inquietud y apreciación a otros destinatarios interesados por el tema dentro del país o fuera de él y que encuentren en lo expuesto, alguna similitud con las condiciones en las cuales producen. En segundo lugar el redactor está consciente de lo expuesto y asume total responsabilidad de sus dichos, de modo que sólo pide al lector interesado, la madurez suficiente para valorar la crítica. En términos sencillos, no se pique y patalee si usted como escritor, ya sea poeta, narrador, cronista, ensayista o dramaturgo, gestor cultural, editor, lector, académico, crítico o autoridad ligada a este arte, ve su perfil detallado o puesto en tela de juicio. Finalmente ¿Por qué cinco razones y no un top ten? primero por capricho y porfía del redactor, segundo porque al igual que todo otro trabajo literario, este no se encuentra exento de ser completado a posterior, corregido o (re)escriturado con cinco reglones extra o más y por último y no menos importante, en esta materia no hay un punto final sino un trabajo continuo que se ramifica en extenso tal como lo demuestra cada punto detallado. Sin más preámbulo… 1.- En la ciudad de Arica y sus alrededores, hay una gran lista de vates, bardos, noveladores, rapsodas, biógrafos, recitadores, cuentacuentos, fabuladores, aforistas, traductores, antologadores, directores de revistas, realizadores de performances, escribidores y escribientes sin obra conocida o por conocer, no hablo de publicaciones pues en sentido opuesto hay personajes que tienen una cantidad de textos auto-editados, sobre la veintena pero que muy pocos por no decir “nadie” ha leído o siente interés por leer, ya sea por lo imposible de rastrear materialmente, son bibliografías fantasmas con tirajes de 5 a 10 ejemplares por libro sin que ello evite que refuljan triunfadores en la ampulosa carta de presentación de sus dueños aún cuando en la mayoría de casos para ser sinceros, más bien deberían ocultarse pues demuestran de primera a última página una laxa rigurosidad, profesionalismo, innovación y respeto por el simple ejercicio de escribir y más aún de corregir y superarse a uno mismo en una tarea que para nada es un hobby. Me refiero en este punto a personajes que ostentan y detentan rimbombantes un título o rango que consideran (ojo, ellos mismos consideran) sumamente digno y magnificente, el de escritor o más aún el de autor cuando en verdad la pura chapa y pose arrastran, pues no hay escritura, a ciencia cierta no escriben, saben juntar letras y armar frases pero de ahí a escribir hay años luz, algo similar a pensar: En Chile muchos saben leer, claro conocen el abecedario, las vocales y pueden repetir una frase o párrafo de memoria pero no interpretan, no abstraen, no comprenden y finalmente no aprenden. Pero volviendo al tema, ¿Cuál es la ganancia entonces de estos personajes al ostentar el slogan de escritor? me aventuro a suponer que el título los dota de cierto aire intelectual, místico, bohemio o abolengo que los hace compararse con Ercilla educándose en la corte de Felipe II. El escritor a fin de cuentas es únicamente quien escribe, el resto es pura fantasía, parafernalia y delirio patológico.


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2. En la ciudad de Arica y sus alrededores no existen dos ejercicios básicos, primero la autocrítica, esencial para no pasarse a guano con cualquier cosa que al llamado “escritor” se le ocurra devolver sobre el papel o la pantalla. Si está tarea de autoanálisis y reflexión sobre lo hecho se ejerciera a cabalidad, el punto uno recién expuesto no existiría. En segundo término, se extraña la crítica de profesionales del área y la crítica justa entre pares, hablo de una buena lid, o sea de frente y con argumentos sustentados, ya sea atendiendo al diseño o contenido del texto. Lo que sucede con los críticos y comentaristas en la ciudad de la eterna primavera (Arica) es que así como no todos los que se dicen escritores lo son, tampoco todos los que se dicen grandes lectores, reseñistas o críticos lo son. Esa fauna de plano se extinguió o sus zapatos son ocupados por cualquiera que no siendo capaz de tirar un verso o prosa, optó como buen opinólogo por lanzar en el diario local o algún medio digital, diatribas flácidas y escuetas y en el caso de los amigos, grandilocuentes y maravillosas, acerca de obras que en lo absoluto tuvieron la suerte o delicadeza de ser leídas y más aún interpretadas o comprendidas. Este es un palo extra a las universidades de la localidad y sus académicos (a la fecha entre tradicionales y privadas son seis o siete universidades para una ciudad que no supera los doscientos mil habitantes) Estas casas del saber, teniendo en algunos casos departamento de letras y facultad de humanidades, poco y nada aportan en investigación y extensión, no tienen desde los setenta, una publicación regular sobre literatura y lingüística y atrincherados desde sus oficinas forman a nuevas generaciones de pedagogos de letras, comunicadores y en menor medida escritores, listos a repetir los mandamientos de UTP o cualquier dirección en prensa o centro cultural ostentando un espíritu acrítico e indolente, pues pasan por cátedras desactualizadas y desarticuladas, ajenas a lo que se produce y se ha dicho en la ciudad, Chile y Latinoamérica, específicamente Perú y Bolivia (por ser colindantes con la ciudad) en esta materia tanto en creación como en teoría en los últimos treinta años. Hablamos de burbujas autorreferentes que se leen a sí mismas de modo complaciente. El resultado, profesionales provistos de herramientas de hermenéutica, estética y semiótica que en la malla se lucen pero que sólo dejaron como huella un par de conceptos que no se entendieron en la práctica y en la lectura. La intertextualidad por ejemplo, tan manoseada en los programas y abismantes bibliografías que se leen el primer día o que se cita a diestra y siniestra en cátedras magistrales, charlas intelectualoides de pasillo y en esos pocos congresos que se dan cada tres años, se extraña en los trabajos, tesis y ponencias que siguen con el respeto que me merece el siglo de oro y la generación del 27, analizando el manido erotismo en Lorca y la ultrajada demencia en el Quijote. Finalmente y lo que es peor, la chismografía y el escarnio, la crítica entre pares que no pasa del pelambre personal y la envidia, el sabotaje, el proselitismo y gremialismo barato: Si eres de mi círculo, de mi asociación con carnet y cuota, de mi grupo de tomatera en el bar de la esquina o club de Toby, dale eres un genio, la reencarnación de Proust o Rimbaud pero eso sí, no puedes lucirte más que yo, de lo contario tírate a un pozo blasfemo, profano aprendiz, neófito. El ninguneo y el sobajeo está a la orden del día.


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3.- En la ciudad de Arica y sus alrededores, el encierro ha vuelto a los llamados “escritores” ombligistas y resentidos, postergados, subestimados por el centro, huérfanos y genios incomprendidos sin mecenas. Rodeados por la cordillera, el desierto, el mar y la frontera, Arica y sus alrededores forman una isla sitiada si se quiere ver así y muchos de sus habitantes sobre todo los que dicen escribir, siguiendo esa lógica empiezan a tener delirios de naufrago sólo que en lugar de tener por amigo a una pelota llamada Wilson, monologan con sus cinco ejemplares del libro que publicaron refunfuñando contra ese mundo que los aplasta con viejos talentos de un canon inamovible y nuevas voces en las cuales prefieren no pensar pues la envidia y el miedo los corroe. En ese sentido, muchos escritores por la necesidad de culpar a alguien y como Tata Dios poco y nada tiene que decir pues la Biblia es un Best Seller, estos escritores siguen soñando con Santiago como la meca al mismo tiempo que despotrican de ella pues amante furtiva, esta les ha negado todo. Padre o madre ausente según se prefiera la metáfora, la gran capital los ha relegado no deteniéndose a comentar, en El Artes y Letras, Las Últimas Noticias o cualquier programa de televisión o página web a la moda, esos cinco ejemplares autoeditados con tanto esfuerzo en roneo y con tapa de opalina café que guarda el tesoro máximo de la literatura universal escrita en los últimos 2000 años, versos adolescentes que harían sonrojar a las lectoras del veinte poemas de amor, naturalismo al uso, narrar decimonónico o realismo sucio de fin de semana matizado por coplas, romanceros y experimentos visuales que volarían la mente de Jorge Manrique, Gustavito Adolfo o Apollinaire. Retaguardistas y vanguardistas, románticos y objetivistas, Arica tiene todo y nadie ha apuntado los satélites hacia nosotros por mala leche y envidia. Cuando la realidad es otra, Arica y sus alrededores a la fecha, salvo algunas honrosas menciones por allí, no tiene grandes obras literarias que se pueden comentar, no tiene una editorial de consideración, tampoco una revista en papel y con tiraje decente abocada a la crítica y reflexión literaria con calidad tanto en la diagramación, diseño y contenido y que pueda difundirse y dar muestra afuera de lo que se está haciendo, tampoco existen centros culturales que impartan talleres literarios de modo regular, talleres de corrección y lectura más que de escritura y que ante todo estén dirigidos a jóvenes, estudiantes adolescentes y aquellos universitarios que están empezando y aún no se contaminan con la fauna. Arica no tiene concursos a nivel regional ni nacional en ninguna categoría, el premio municipal no existe así como tampoco librerías que valgan un ápice, la distribución de las obras y el comentario de las mismas no pasa de un lanzamiento en que se canta el himno y habla una autoridad de relleno, secretario del secretario reemplazante del intendente de reemplazo y luego se comen unas galletas frac y se brinda con Kola Real o se termina el vino de honor en un tugurio cantando karaokes. Además, los libros inscritos con ISBN son pocos o ninguno, en cuanto al depósito legal que de hecho es responsabilidad de los que editan, nada se hace, pues en la ciudad sólo hay imprentas que de modo ad hoc paran de hacer facturas y flyers de discoteques con fotos de actrices porno para sacar un poemario o librito de cuentos cada doce meses, por lo mismo nadie se ocupa de estas tareas, ni siquiera el escritor que es el principal interesado en difundir su obra fuera de la isla, al contrario, cruzado de brazos el “escritor” dice -suficiente tengo con escribir, soy un best seller en mi población y mi jefe comentó mi libro diciendo que era bonito.- Si al menos escribieran, ese podría llegar a ser un argumento, pero no, esperan en su trono a que el mundo condescienda, pare y voltee pues este autor tuvo la generosidad y decencia de honrarnos con su publicación.


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Estos mismos “escritores” son los que en cada reunión ya sea tertulia literaria, lanzamiento de libro, convocatoria municipal o llamado del Consejo de las Artes aprovechan de llorar en masa por no ser leídos, por no ser comentados, por ser premeditadamente ignorados debido a una conspiración de escala mundial que ha decidió excluirlos del maletín literario o la lista de libros que deben leerse en educación media o la universidad. Encerrados en su metro cuadrado de ego olvidan detalles que han ocurrido en los últimos diez años por dar una cifra, la aparición del correo electrónico, los llamados a concursos nacionales e internacionales publicados en webs, la existencia de los e-books, de las editoriales independientes y cartoneras en otras regiones, las que aceptan obras o que son modelos a seguir y algo más de tipo local, la existencia del Perú y Bolivia a un par de horas y lucas de distancia. Países con ciudades dotadas de proyectos escriturales, universidades, imprentas y editoriales, ciudades con una nutrida existencia de escritores y redes de diálogo, crítica y lectores dispuestos, centros que además de Santiago son interesantes de conocer cuando al final, si lo pensamos, toda capital no pasa de ser otra provincia o suma de provincias con los mismos problemas de silencios y dilaciones y para que seguir nombrando la presencia de blogs y revistas digitales que llaman a publicar o la posibilidad de gestionar un concurso sólo por el amor a la escritura más que al sólido aunque suene idealista y en definitiva, pensemos con una mano en el pecho en cualquier intento básico de autogestión e interés por lo que se hace más allá de la pose y la tomatera. Son estos mismos dueños de la verdad y sufridos románticos empedernidos de la escritura con capa y sobrero alón o zapatito de charol y pinta de Jazzista, los que no descienden de su Olimpo personal para ir a una lectura, ciclo de cine, obra teatral, recital de poesía, charla con un conferencista interesante, congreso o taller gratuito pues prefieren evitar la fatiga o sienten que ya nada pueden aprender puesto que nacieron bendecidos con un Aleph incrustado en su cerebro. La pasividad Zen de estos seres ejemplares e iluminados resulta inspiradora. 4.-En la ciudad de Arica y sus alrededores, escritores, editores, autoridades y toda la fauna literaria tienen un enredo conceptual básico y sumamente perjudicial. Se piensa por ejemplo que la función de una editorial equivale sólo a imprimir el libro y armarlo, se deja de lado lo más importante, la calidad y el cuidado de la edición que pasa por la existencia de un comité editorial, una línea de publicación, encargados de diseño y corrección de estilo. Hablamos en definitiva de un personal calificado, profesionales dedicados que cuidaran el proyecto y si eso se quiere pasar por alto, aún falta nombrar el tema de distribución y difusión, el colocar el libro en vitrinas o catálogos lo cual va más allá de un lanzamiento. O de qué sirve una obra publicada si no va a ser leída, claro uno no escribe para publicar, eso es válido, son asuntos separados, pero algo si es seguro, si uno decide publicar, invierte se desgasta en esa tarea, es algo lógico pensar, aquí debe haber una intención por parte de este ser que quiere llevar su trabajo a otros, de seguro se ha hecho preguntas clave como ¿Por qué escribo? ¿Para qué escribo? ¿Con qué finalidad escribo? ¿Cómo escribo? ¿Qué escribo? ¿Qué tal escribo? ¿Tengo un estilo, de no ser así, debo tenerlo? ¿Cómo puedo mejorar? ¿He mejorado o al menos cambiado en todo este tiempo? ¿Para quién escribo? ¿Debo escribir para alguien? Son preguntas básicas que forman parte del ejercicio de autocrítica mencionado en el punto dos y que alguien que dice escribir y sobre todo busca publicar en algún grado debe tener en cuenta para no dar la hora. Pues si escribo para mí y decido editar mi obra con cinco ejemplares para mi satisfacción y la de algunos amigos como Kafka que leía sus historias en un círculo íntimo, no tiene sentido pensar en una editorial y una distribución por el contrario si tu plan es invadir el marcado y sacar miles de copias, primero piensa qué mercado y qué impacto tendrás o piensas dejarlas bajo la cama, quizá tu idea es regalarlas o si eres ambicioso y en justa medida quieres una retribución por lo que consideras tu producto, buscaras venderlas pero ¿Qué implica eso? ¿Cómo puedo hacerlo?, ¿Quién me puede ayudar? si no soy vendedor, soy escritor.


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Estas son cosas por pensar. Y por último, si sacas un tiraje de cinco ejemplares, cosa usual en la ciudad de la eterna primavera (Arica), tengan la decencia de no considerarse al nivel en ventas de Isabel Allende y en impacto y trascendencia con Neruda, ojo no hablo de calidad al poner esos ejemplos de Allende y Neruda sólo de recepción del público, de percepción tanto de quien escribe y recibe. La autora de La casa de los espíritus y el poeta de la boina, ganada tienen su fama y popularidad, independiente de si nos gustan o no como escritores o si compartimos los modos en que manejaron y manejan su éxito. En cuanto al tema de calidad, este pasa desde luego por uno y por la alteridad. Yo puedo creerme Munch y pintar palotes o haber escrito el próximo Ulises y no ser entendido por los que me rodean, ya que están acostumbrados a leer Condorito con el alto respeto que me merece Pepo y sus destinatarios. En síntesis, hay cosas que vale la pena limpiar y aclarar pues en Arica y sus alrededores, hace tiempo nadie pasa un paño por las ventanas y tampoco trapea el piso de lo que se entiende por literatura. En este punto hay que mencionar además a las queridas autoridades de cultura y sus políticas, los fondos y becas y las actividades que se planifican como fomento a la lectura y escritura. Los gestores y encargados de cultura de la región por lo general no tienen ningún conocimiento del área o competencia para determinar qué actividades son mejores para fomentar el proceso lecto-escritural, de hecho muchas veces no se dan el trabajo de distinguir entre quienes aportan en la región y quiénes son los dueños de la pose que se menciona en el primer punto y por lo mismo evalúan el mundo de la escritura comparándolo bajo la misma vara que corresponde a teatro o música. Si pensamos en un recital poético o lanzamiento de un libro a menos que sea Neruda vuelto a la vida, Gonzalo Rojas o Parra o un autor con un apoyo de mercadeo como Ampuero o Simonetti e incluso ellos, creo que cincuenta máximo cien invitados en una sala o espacio en una provincia, es valorable no estamos hablando de Mick Jagger por eso no podemos pensar en grupos humanos como los que convocan los Tres, los Jaivas o la Noche, son factores e intereses distintos, es claro que escuchar poesía, un cuento leído por su autor una clase magistral, diálogo o debate puede ser valioso pero demanda un esfuerzo intelectual y atención que no todo el mundo está dispuesto y no tiene por lo demás que estar dispuesto a bancarse. Aunque suene elitista el asunto, creo que las disciplinas al final convocan de distinta manera a públicos diversos por eso no podemos pensar en la literatura como un circo sin embargo los encargados de cultura siguen haciéndolo en desmedro de esta y por eso pretender poner algún esperpento foráneo o showman que aglutine a las masas algo así como un encantador de serpientes con libros publicados no sirve y eso, cuando estas autoridades existen, pues ha habido periodos en que el cargo dentro de la municipalidad ha estado vacante y por lo mismo el apoyo resulta nulo lo que sumado a una nula autogestión de los divos de la escritura entrega en la operatoria un rotundo cero.


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Y hablando de divos podemos atender acá a los poetastros, bohemios trasnochados, explotadores de sus experiencias e infantes terribles, los niños malos e irreverentes de la escritura con sus respectivos grupys y mojados que se arrastran como rémoras cumpliendo sus caprichos esperando una y otra vez como fans enamoradas que vuelvan mientras acumulan con la cuenta de facebook o el fotolog emoticons y besitos virtuales; en su defecto, estos arribistas literarios se valen de cualquier otro escritor de alguna ciudad externa en especial esos de la capital que pasan y pisan la ciudad a fin de que los bendiga con su toque salvador y mágicamente por cruzar un par de palabras o mirada, una copa o elogio al aire, su escritura alcanza las cimas de un clásico. Lo mismo ocurre con los talleres en que se debaten tres ideas añejas una tarde de jueves entre cinco tipos, incluido el escritor invitado a la región (del cual nadie ha leído nada pero todos son fanáticos) y al terminar todos son un poco más bellos e inteligentes. Y en cuanto a los fondos en Arica (las becas escriturales) podemos pensar en los precoces escritores destinando los fondos a sus bajas pulsiones las que hunden lo que parecía un futuro promisorio en eso… una promesa jamás cumplida y en cuanto a esos que se dicen clásicos, presentando por diez años la misma obra, re-editada hasta el cansancio con lo cual ya suman en una década cincuenta ejemplares que en realidad nunca ven la luz o desaparecen tan rápido como reciben el cheque. Obras y propuestas que finalmente son tan fantasmales como la escritura de los espectros ennoblecidos. Y vamos atiborrando así una lista de infamia con becas de creación de espectaculares proyectos que de escritura y aporte solo dejan la firma cruzada y el rut en el documento bancario y la justificación de una prorroga al infinito para esa gran obra que definirá a la región, al norte grande y al universo y más allá pero que lamentablemente nunca… se escribió… 5.- Finalmente en la ciudad de Arica y sus alrededores mucho se dice y poco se hace. Hay demasiado pavoneo y todo queda en intenciones, intentos de revistas, intentos de talleres, intentos de libros, intentos de recitales, intentos de programas de cultura, intentos de concursos e intentos de escritores que sólo servirán para seguir empedrando el camino al infierno, en ese tránsito los dimes y diretes pueden ser ocurrentes y divertidos pero cuando se repiten hasta el hartazgo tienen tanto sentido como una misma palabra que se pronuncia por horas tornándose ilegible. La suma sólo deja estrellados y rencillas no resueltas entre egos heridos y orgullos candentes. En cuanto a obras y talentos, estas se pueden contar con los dedos de media mano de manera que amigo lector, si ha tenido la paciencia y determinación de llegar hasta este punto puede que este preguntándose y ¿quién escribe esto? y ¿qué lo autoriza a hacerlo?, bueno un simple hecho, el mismo que motiva y constituye la médula del texto, el redactor es un escritor, alguien que escribe y se de la paja de leer, observar, interpretar y desentrañar quién es quién dentro de este panorama atiborrado por poses y simulacros y en esa medida procura aunque sea de esta forma, quizá la más apropiada, con un escrito, promover el diálogo entre todos esos que dicen preocuparse por el arte literario. Como cierre a la transmisión, los dejo con la siguiente cita de “El miedo a la libertad” obra de Erich Fromm que nos ayuda aterrizar y priorizar las responsabilidades en juego: “el yo es fuerte en la medida en que es activo”. Es imprescindible ser autor. Autor: Daniel Rojas Pachas.


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ZOOLÓGICO

por Guillermo Fernández Escareño

Los canguros cabalgan a los caballos y su inusual peso no impide a los cuadrúpedos que el trote sea ligero. Las dos especies se encuentran unidas sin sentir que haya sometimiento por parte de alguna, y, como nunca antes, recorren abruptamente los prados alrededor en busca de una salida que las lleve hacia la serranía, afuera de la ciudad en donde está el bosque interior que las ha tenido cautivas, desde su nacimiento, ahora intuyen que hay más naturaleza en el entorno, tras las edificaciones y los ruidos urbanos, debido a que su peculiar alianza les ha hecho creer que su panorama es más amplio. Los espíritus de los ríos que desembocan en el lejano lago aguardan para saciar su sed. Las pajarillos celebran la huida y sus trinos son hermosos mientras van indicando el camino a seguir. Las sorprendentes criaturas están por llegar con su extraña simbiosis a una puerta enrejada que está abierta, pero algunos de los zoólogos que les cuidan y alimentan puede lazarlos antes de que lo logren, utilizando reatas y sogas, con maestría aún más sorprendente. El experimento para monta entre bestias sólo motivó que éstas intentaran un escape pero ya separadas vuelven a la grata docilidad, sin simular su alegría, acompañan a los expertos de la fauna de los bosques para andar hacia los establos y las jaulas. Están siendo vistas por el jovenzuelo que meses antes llegó con su familia, para habitar una de las viviendas en el basto sitio. El frente de la morada da a la banqueta y calle. El patio trasero tiene un amplio jardín cuya barda no es muy alta y está hecha con los angostos postes enterrados que permiten una panorámica de las arboledas que viene a ser mayor desde las habitaciones del segundo piso. En una está la joven que observa al hermano maravillado por la escena previa. Ella lo llama con ternura mientras asoma medio cuerpo, por la ventana que carece de un balcón, y, en cuanto él cruza la puerta para entrar al jardín, pregunta a su querida hermana si es que presenció el fenómeno ocurrido, a lo que ella asiente. Los dos se narran lo sucedido para no perder detalle cuando lo vayan a contar, y por momentos, discuten. Ambos ignorando a los paseantes que les miran y oyen desde atrás de la barda. No les incomoda ser parte del atractivo que ofrece esta pequeña reserva natural y parque zoológico. Fueron evaluados antes de su inserción. Los resultados mostraron que su actual circunstancia no les acarreará problemas emocionales o sicológicos en el futuro, ya que termine el periodo determinado para que coexistan ahí. Son integrantes del programa experimental que quizá permita a cierta parte de la fauna el habitar áreas urbanizadas. La primera etapa del proyecto en cuestión consiste en que mamíferos silvestres tengan sus jaulas en las colonias, y sean vecinos, que puedan deambular como lo hacen algunos canes y los pequeños felinos.


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El par de infantes sólo sabe hablar de lo fabuloso que es estar en contacto cotidiano con leones y jirafas, rinocerontes e hipopótamos, jaguares y gacelas, que no se agreden pues nada les falta. En su plantel educativo obtienen buenas calificaciones con regularidad, y es probable que su satisfactorio comportamiento y encomiable disciplina se deba a la total ausencia de estrés en sus organismos. No pasa una tarde o mañana sin que se presente algo interesante, y por lo mismo, en su casa no escasean las visitas que hasta se quedan a dormir durante los fines de semana, escuchando las historias que se han tejido en el bosque urbano. El próximo viernes es probable que un cocodrilo coma al sapo que suele pasar el tiempo sobre su lengua, cuando él tiene la boca abierta, y debido a que es posible que no le mastique, podrá vomitarlo vivo. Mas esto ocurrirá sólo si los niños llevan al pantano a sus amigos que los visitan, para ver fenómeno tal, y luego corren a decirlo a los vigilantes para que tomen las medidas necesarias. El batracio puede que se gane la estima y el aprecio del niño que vive ahí, y entonces, él querrá tenerlo lejos de la zona pantanosa, justo en su jardín, para alimentarlo y cuidarlo junto a su hermana. Mientras lo anterior tiene tiempo para suceder, y ya habiendo terminado sus tareas escolares, el hermano y la hermana van hacia donde están los canguros, quieren saber como es que se encuentran después de su aventura con los equinos. Los animales se han calmado y están en una mesa construida a su medida, no tienen sillas porque no las necesitan, reposan sobre sus propias patas, descansan sus extremidades superiores sobre la tabla de madera, los dos niños se les acercan y soban sus lomos para que se sientan mejor, ambos reciben su tímida pero desconcertante invitación, para morder y comer de las ramas que hay. Tras el solaz la oscuridad se ha aproximado y todos vuelven a la seguridad de sus aposentos. Ha pasado otro día y la intención de los responsables del proyecto sigue volviéndose realidad.



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