8 DE MARZO. ¡MUJER: SIMBOLO DE VIDA Y LIBERTAD. Por J. Manuel Arango C. Por siempre en la historia de la humanidad, a la mujer se le veía como el maniquí de uso para una sociedad consumista; como adornos o floreros en los mejores de los casos; porque en la práctica como a un ser no pensante, inculto e indigno de ocupar altos cargos en la sociedad; ya que solo era para procrear, trillar las mieses, y cocinarle a sus esposos y a los guerreros; muy contrario a la lección de libertad y vida que ellas con el transcurrir de los años nos han dado, para bien de la humanidad En un estilo épico exagerado se a presentado a esa media parte de la humanidad como es la mujer, cuando de invocar o remembrar su papel jugado en las gestas revolucionarias; a través de literatos o falsos historiadores como simples amantes, madres, hermanas, esposas o protectoras de los insurrectos que hombro a hombro, cuerpo a cuerpo la mujer a aportado de manera casi anónima mas que clandestina, al proceso emancipador de nuestros pueblos; al engrandecimiento cultural de la sociedad, pero sobre todo a permitir la extensión o reproducción de la especie humana; por lo cual a la mujer se le debe reconocer en ésta lucha de supervivencia y existencia de la sociedad, como la verdadera adalid y heroína, ya que no solo aporta en la procreación, sino al movimiento revolucionario y emancipador. Pero es tal la degradación de la sociedad desde sus inicios, que en las diferentes culturas, se han practicado formas o métodos tan peculiares de marginamiento a la mujer; como por ejemplo en alguna a las niñas, aun muy menores de edad, les quitaban el clítoris, con el objetivo de que ya adultas no sintieran la satisfacción sexual al momento del coito; ya que este placer era considerado solo para los hombres; o en otras, hacer que las mujeres siempre mantengan cubiertas su rostro, por ser consideradas indignas para dejarlo ver. Sien embargo y con solo algunos ejemplos de vida y patria por parte de éstas adalides, que mediante ese trabajo mudo pero tesonero y constante, fueron acrisolándose de tal manera; que sus diferentes avatares fueron conllevándolas a ser las mas grandes precursoras de significativas gestas revolucionarias nunca antes vistas en la historia de la humanidad; menos en la de los hombres sin contar con su participación.