Hace unos meses empezamos un proyecto arriesgado que nació, sí, de una chispa, una idea, un
anhelo. No teníamos ninguna garantía de que el resultado final nos conduciría al éxito. Pero así
fue. La respuesta que recibió Casas Project Quito fue tan grande y tan positiva, que apenas nos
tomó unos meses decidir que queríamos subirnos a la montaña rusa otra vez, ahora en Guayaquil,
a los pies de un manglar.
Los entretelones son largos y complejos: días y días de trabajo bajo presión; obstáculos que necesitaron
ser sorteados e ideas que tuvieron que salir del papel para materializarse. Ha sido un
camino intenso, pero nuestra segunda edición está aquí y Casas Project Guayaquil es una realidad.
Hoy abrimos nuestras puertas con la innegable emoción de saber que esta será para ustedes una
experiencia inolvidable y que, mientras ese fuego creativo siga ardiendo, jamás dejaremos de soñar.