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PABLO NOUVELLE

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JULIET FOX

JULIET FOX

La narrativa musical como formato de vida

Pablo Nouvelle

Autor: LEIRE ZULOAGA

Inspirado por artis tas como Nils Frahm o Martin Kohlstedt y con un enfoque poco convencional de lo que supone un instrumen to tan antiguo como es el piano, recibimos al suizo Pablo Nouvelle. Emocionante e íntimo, sus piezas adquieren la escala hipnotizante a través de un amplio sentido del control y contención, así como un impresionante nivel de emoción y personali dad. Ambas son hoy las guías a través de las que discurre su nuevo y esperado álbum, del que también haremos una retrospección, me diante la narrativa mu sical del propio artista, para comprender lo que aún se esconde bajo las notas mientras desve lamos los secretos de este compositor, escri tor, productor y artista multidisciplinar… ¡Co menzamos!

¿Cuándo decidiste empezar a trabajar con formatos orquestales?

Realmente tomé esta decisión a inicios de 2019 aunque no se si sucedió tras el lanzamiento de ‘Piano Pieces’ o como un conjunto de pensamientos inconscientes mientras trabajaba en cada una de las piezas del álbum. A solas, yo y el piano… ¡punto de partida de tantas cosas! Pero, en realidad, la mayoría de las composiciones de ‘Piano Pieces’ son un conjunto de fragmentos y retazos al piano que fueron grabados y posteriormente cargados en el DAW de mi portátil… Partes sueltas de muchas cosas que al unirse, hacen el todo de una partitura. Pero en los inicios de esta historia, yo ni imaginaba nada de lo que es hoy, hasta que recibí una para nada esperada solicitud del Casino de Berna. Tenían un nuevo concepto artístico ubicado en un precioso y emblemático edificio histórico que alberga bellos espacios neoclásicos, que es donde regularmente acoge conciertos y da vida a la música en el ambiente único. Me preguntaron si me gustaría interpretar alguno de esos temas junto con un cuarteto de cuerdas, solicitud que como imagináis ¡no tuve valor de rechazar! Y Junto con un arreglista re-escribí las nuevas secciones de las piezas y las presenté con el acompañamiento de un baterista y también con un segundo piano para dar vida a una mezcla de piezas clásicas y a temas del álbum ‘Obsolete’, que unido a la catarsis arquitectónica… ¡Una visión de mí que yo ni tan siquiera soñaba!

Teniendo en cuenta que no te catalogas como músico, ¿qué tal fue mostrarse como compositor?

La cuestión es… Yo nunca he estudiado música en el conservatorio, por eso tengo la sensación de no tener el estatus suficiente para catalogarme como músico. Aunque siempre soñé con serlo, ¡así que imaginate lo que ha sido el pensar ello como una seria opción profesional! ¡Y es que yo iba a ser arquitecto! (Risas). Y ese arquitecto terminó por cambiar arquitectura por cine de animación. Ya en esos años tocaba mucho el piano y pasaba la mayor parte del tiempo produciendo, componiendo y además también tocaba en bandas. Ahora tengo un nuevo reto ante mí, que abre un cruce entre el mundo clásico y el sintetizado que espero se convierta en una mezcla tanto de exploración personal como musical y también de los propios límites.

Tu lenguaje musical fluctúa entre el minimalismo europeo y el expresionismo abstracto americano… ¿Es un homenaje a tus maestros o se trata de un paso más dentro de tu proceso de aprendizaje particular? Mi gusto musical siempre fue muy ecléctico y de la misma manera, también lo fueron mis inspiraciones al crear. ¿Sabes que mis inicios musicales fueron tocando jazz? Aunque luego me metí de lleno en otro tipo de sonidos como el hip-hop y por un tiempo, incluso toqué en un dúo de R&B/pop; para enamorarme después del soul raro, carismático y con cuerpo (risas). Y ahora creo que la evolución me esta acercando más hacia la música dance. Pero como bien has dicho, todos los géneros mencionados anteriormente forman parte de mi propia interpretación personal de la música electrónica.

En tus piezas has conseguido desarrollos orquestales sobre un contexto ambient y de electrónica experimental pero, ¿cómo fueron los principios de esa evolución?

Uno de los primeros acercamientos que tuve a la música tal y como hoy la vivo fue mientras estudiaba animación para cine donde básicamente hay dos formas de trabajar: Están los que deciden comenzar por los fotogramas clave (dar vida musical a las escenas principales primero para, más adelante, terminar con los fotogramas secundarios); o los que por el contrario deciden realizar dicha animación dese del minuto uno. Cuando escoges esta segunda opción (empezar por la A para seguir con B y así hasta la Z) siempre realizas un aporte personal más intenso que con la primera, en la que las imágenes ya de por sí principales siempre son el punto central de una historia. Con la segunda opción se produce una mezcla más intensa del tú música y las imágenes pero también, se produce una fuerte unión con los sentimientos que dicha historia produce en ti… ¡Y este acaba por resultar un viaje que nunca sabes dónde te llevará ni como terminará! En definitiva, podríamos decir que mis inicios fueron bastante libres… También sencillos. Esta mezcla de libertad y sencillez ha sido el detonante que me ha llevado a lugares realmente increíbles, ¡adoro componer directamente las canciones! Ir paso a paso hacia donde fluye la música porque en la música. Como en todas las buenas historias, ¡los giros inesperados son una de las mejores cosas!

Como amantes de esa rara habilidad que posees para combinar diferentes sonoridades, electrónicas y orgánicas queremos preguntarte ¿cuales son las restricciones que te impones para forzar la creatividad?

Los productores siempre tienden a hablar más de limites técnicos, pero desde mi punto de vista creo que es importante saber también qué tipo de situaciones o sentimientos son inspiradores. También tomar conciencia

de la formula matemática que se esconde tras el proceso de la transformación de tus propios sentimientos en algo sensiblemente más tangible, como una pieza musical. Yo, por ejemplo, soy un artista de collage. También soy un oyente que tiende a analizar absolutamente todo lo que escucha. Por eso para mí reinterpretar elementos y ponerlos en un contexto diferente es algo relativamente sencillo. El resultado final surge como una pieza completamente nueva. Por otro lado, esto no sirve de nada si no tienes la constancia para superar tus propios mínimos. Tengo días en los que siento que las musas se olvidaron de mí. Pero es ahí donde hay que forzarse y seguir un nivel más allá. También fue ahí cuando empecé a vislumbrar que, a menudo, las canciones creadas con constancia son mucho más interesantes que las que me emocionaron en su etapa de creación y que ahora, con la perspectiva del tiempo, veo como historias que aún debo mejorar y profundizar.

Entonces, si la nueva música se construye con ingredientes tradicionales y depende del artista mezclar, superponer y sintetizar un nuevo producto donde puedan confluir dos artistas, en base a la interpretación y con la gran carga personal en su música ¿Cual será el punto discordante y que haga diferente este próximo trabajo de lo anterior?

Lanzar un álbum colaborativo, definitivamente, es algo nuevo para mí y también supone una exploración mental y sonora a un nivel más profundo y probablemente, más íntimo. Algo parecido a comparar una serie y una película porque, tener diez horas en lugar de una te da la posibilidad de acercarte a los personajes y dibujar una historia más compleja. Así es como percibo lo que Kinnship y yo creamos para este próximo álbum.

Justamente, ‘I Want For Nothing’ junto a Kinnship – antes conocido como Favela – fue vuestra primera colaboración. Voces etéreas, texturas encantadoras, ritmos sublimes y sutiles tonos de guitarra. Una preciosa mezcla de melodía, interpretación y sintetizados. ¿Será esta la base del próximo trabajo conjunto?

¡Sí, totalmente! Hacer ‘I Want For Nothing’ junto a Kinnship ya contenía la promesa velada de futuras colaboraciones. Además, puedes contar cuántas veces nos encontramos cara a cara por la cantidad de canciones que tenemos, porque cada vez que nos veíamos creábamos una tema que siempre terminábamos. Así que podríamos decir que esa facilidad de encuentro y de cola-

boración ha sido piedra angular de nuestro trabajo, también en este nuevo álbum que, como bien has constatado sobre la narrativa de nuestras colaboraciones, será una continuación sonora de la historia que ya contaba ‘I Want For Nothing’, llevando al oyente en un viaje a través del universo que ambos creamos entre texturas, voz y sonidos sintetizados.

Ahora tus obras reflejan más, esa obsesión por la textura donde investigas posibilidades entre sonidos procesados electrónicamente e instrumentalización; mientras que Kinnship aprovecha una estela de aspectos como nostalgia tecnológica y su voz en capas cálidas e impactantes que ahora también, desarrolla de manera más abstracta. ¿Veremos esta evolución más minimalista en este nuevo álbum?

No. No es algo que queramos plasmar en este momento, aunque Kinnship (cantante de voz excepcional y muy peculiar en tono) siempre acaba por tomar un amplio grado de presencia en las piezas. Esto podría suponer un problema para muchos, pero para mí resulta el aporte perfecto de equilibrio que unido a mi instrumentalización, termina por crear interesantes piezas de bellos paisajes sonoros… A veces muy enérgicos, a veces bastante relajados y en ocasiones disfrazados dentro de una estructura tradicional, pero compartiendo ese punto de libertad abstracta… Creo que es momento de confesar algo: Aunque el álbum consta principalmente de elementos electrónicos, estoy tentado de deciros que parece un disco folk… ¡Ya lo dije! (risas).

En ‘Manor House’ junto al multi-instrumentista Iskra Strings, se muestra una mezcla de elementos electrónicos rudimentarios junto a música orquestal grandiosa y melancólica. Una rareza de gran carga dramática que deja entrever lo que será tu trabajo para cine pero, ¿cómo fue la escritura y locución de este EP?

¡Esto os va a encantar! Y es que todo comenzó un día de manera casual cuando Iskra se acercó a mí en plena calle tras el lanzamiento del mini álbum ‘Piano Pieces’. Entramos en un restaurante de lo más freak cerca de Finsbury Park y allí bebimos uno de los cafés más poco agraciados que he probado en toda la vida!. Uno de esos de recarga gratuita… Fue ahí, en ese preciso instante, sentados con ese horrible café como acompañamiento para ambos, donde tuve una de las más emotivas charlas musicales que recuerdo. ¡Una catarsis sonora en toda regla! A partir de ese momento, comencé a trabajar en los bosquejos de lo que serían las futuras partituras para piano que de manera sistemática enviaba a Iskra. Él, por cuenta propia y sin pensar en ello como “algo que sacaremos a venta”, o ni tan siquiera como algo que sería parte de un conjunto, compuso también algunos pequeños bocetos sonoros. Fue en esta época que, por casualidades del destino, Iskra se trasladó a mi mismo barrio, Manor House, que da nombre al mini álbum. Durante una de aquellas tardes en mi casa decidimos hacer algunas grabaciones de Iskra al violín, como puente entre mis bosquejos y los suyos. Unos meses más tarde, se agregaron también otros pequeños elementos, lo que desencadenó en un proyecto al siguiente nivel, íntimo a la par que vanguardista.

Aunque a veces pueden resultar oblicuos y poco obvios, tus trabajos son narrativos: todos hacen referencia a algo. ¿Cual será la historia del próximo álbum?

Antes de todo esto tengo otro lanzamiento también colaborativo, junto a la artista venezolana Emy Perez, llamado ‘Dime’. Tiene un total de cuatro temas en castellano, que fluctúan en algún punto entre pop alternativo y electrónica, en el que también aparece el británico Louis III. Este trabajo se lanzará en primavera. Así que el álbum junto a Kinnship verá la luz este verano y se titulará ‘Stones & Geysers’. Diez canciones con una narrativa que se asienta en la metafísica de las cosas y la interrelación con el ser humano, como la disyuntiva entre espiritualidad y tangibilidad como cualidad humana.

Siempre mezclas de manera excepcional electrónica y orquestación pero, sin asentarte en ningún género predefinido. ¿Eres el último de los informalistas dentro de la música?

¡Sublime! (Risas) A veces me gustaría tener la capacidad de centrarme más en un sólo género, creo que esto debe dar cierta sensación de tranquilidad, sobre todo cuando pensamos en una audiencia claramente definida o qué es lo que permite al artista establecerse más fácilmente dentro de un circuito o un estilo. ¡Pienso en esto al menos una vez todos los días! ¡Y la mayoría de días, es el mismo pensamiento el que termina con la agonía mental al darme cuenta siempre de que ese nunca seré yo! (risas). Cuando pienso en lo que quiero que mi música sea siempre dibujo un universo musical donde no hay dos ocasiones en que se tome un mismo camino y que, a la vez, comparto con oyentes dispuestos a sumergirse en sonidos inteligentes, más eclécticos y sobre todo más emocionantes y diversos. Siempre sorpresa. Especialmente yo.

Tus obras son construidas con una narrativa muy particular y mucha habilidad a la hora de mezclar recursos electrónicos y arreglos orquestales, cualidades que abren las puertas de una industria ya conocida por ti como es la cinematográfica pero ¿Cuales son tus planes e ideas en esta vertiente?

Si todo va según lo planeado, estaré componiendo mi primera partitura de largometraje a principios de 2022, donde intentaré combinar elementos que podrían no estar conectados a primera vista. Lo que sí voy a adelantar es que el guion cuenta una historia de amor muy delicada entre dos personas de culturas muy diferentes que lleva a sus protagonistas a lugares completamente opuestos… ¡No puedo esperar para representar musicalmente estos contrastes!

¡Gracias por tu tiempo, Pablo!

¡A vosotros!

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