Inés Salzillo: un itinerario didáctico por la Murcia barroca.
Alemán-Mellado, Mar. alemanmelladomar@gmail.com Bernal-Palazón, Ana Jose. Anabbp2@gmail.com Carrillo-Carrasco, Paula. paulacrrllcrrsc02@gmail.com IES Saavedra Fajardo Gálvez-Caravaca, Manuel. profesor.historiasaavedra@gmail.com IES Saavedra Fajardo Moreno-Vera, Juan Ramón. jr.moreno@um.es Universidad de Murcia Curso 2018/19
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RESUMEN Este trabajo de investigación pertenece al proyecto IDIES en el que participan la Universidad de Murcia (UMU) y el IES Saavedra Fajardo. El objetivo principal de este trabajo es dar visibilidad a la artista murciana, Inés Salzillo, para que se le conozca como artista independiente de su ámbito familiar. Para cumplir nuestro propósito se propondrá un itinerario didáctico por la ciudad de Murcia, para que el alumnado pueda visitar las obras en las que ésta pudo participar. Para saber el conocimiento previo de los estudiantes de la educación secundaria de varios centros de la capital murciana tienen sobre Inés Salzillo, se diseñó y pasó una encuesta sobre la enseñanza del patrimonio en las aulas. Entre los principales resultados que se obtuvieron de la encuesta destaca que el 99% de los encuestados no conocían quien fue Inés Salzillo y su labor. Así pues, este trabajo realiza una propuesta didáctica por la ciudad de Murcia para suplir esta falta de conocimiento sobre la obra de Inés Salzillo. (palabras clave: Inés Salzillo; Itinerario didáctico; género; Barroco; Arte;)
ABSTRACT This research belongs to the IDIES project, in which the University of Murcia and the Saavedra Fajardo high school participate. The main aim is to give visibility to Murcia-born artist, Inés Salzillo, and to give her the opportunity to be an independant artist apart from her family. To achieve our goal it will be proposed a didactic path around Murcia’s city, for the students to be able to visit the works in which she could have participated. To know the various capital center’ high shcool’students’s previous knowledge about Inés Salzillo, it was designed, and given, a poll about heritage teaching in classrooms. Among the main results that were obtained, it is showed up how the 99%of the respondents didn´t know who Inés Salzillo was and which was her labor. Therefore this proyect performs a didactic proposal around Murcia’s center to compensate this lack of knowledge about Inés Salzillo’s work. (key words: Inés Salzillo; Didactic path; gender; Baroque; Arts.)
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INDICE: Resumen y Abstract.......................................................................................................................... 2 1. Introducción......................................................................................................................................4 2. Antecedentes teóricos.......................................................................................................................4 2.1. La invisibilidad de la mujer en el arte...................................................................................... 4 2.2. El taller de Francisco Salzillo................................................................................................... 6 2.3. Inés Salzillo.............................................................................................................................. 9 3. Hipótesis de Trabajo Y Objetivos................................................................................................... 11 4. Metodología.................................................................................................................................... 12 4.1 Contexto y participantes............................................................................................................12 4.2 Instrumentos de Investigación...................................................................................................12 4.3 Análisis y Resultados................................................................................................................ 14 5. Propuesta didáctica. Itinerario didáctico por la ciudad de Murcia...................................................18 6. Conclusiones....................................................................................................................................24 7. Agradecimientos..............................................................................................................................24 8. Bibliografía......................................................................................................................................25
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1. INTRODUCCIÓN La mujer y el arte son dos temas totalmente desconocidos para la mayoría de la sociedad y fusionándose, aún más, por eso se ve tan necesario darle una importancia que muchos saben que merece y pocos dan. Esta visibilidad de la que se habla también es necesaria en el ámbito educativo, enseñando a los jóvenes para su futuro en la igualdad de género y en la importancia de la mujer a lo largo de la historia que nunca se le ha dado, se pretende el quitarle ese papel dependiente de una figura masculina, dando a ver al mundo que las grandes mujeres de la historia fueron grandes artistas, escritoras, historiadoras, músicas, políticas, etc. A las cuales por ser mujeres no le dieron el poder de ser alguien más que “hermanas de”, “esposas de”, “hijas de”. Con este proyecto se pretende, a una de nuestras grandes mujeres, poder permitirle ser alguien y estar reconocida por el simple hecho de escuchar su nombre, sin ninguna acotación familiar. Ella es Inés Salzillo, o como muchos conocen, hermana del imaginero Francisco Salzillo, destacó en la técnica del estofado y entre muchas otras técnicas dedicadas al ámbito de la escultura. Este trabajo se ha dividido en cinco fases de elaboración; la primera de ellas es donde se delimitó, seguidamente se elaboró una encuesta para el alumnado de esta ciudad. Se distribuyó la encuesta en variables dependientes y no dependientes, preguntándoles métodos de enseñanza y aprendizaje de la historia por medio del arte urbano, si han estudiado alguna mujer artista, evaluando de una manera indirecta los conocimientos obtenidos en años anteriores sobre historia del arte, si aprenden esta de una forma gráfica e interactiva, la motivación y lo interesante y relevante que le es a ellos. Con el resultado negativo en el uso del patrimonio artístico de Murcia se revisará los antecedentes teóricos informándonos en documentos de bibliotecas, como las dos universitarias, de archivos, documentos de internet, etc. Y extrayendo de ahí información necesaria para elaborar una hipótesis del posible involucramiento de Inés Salzillo, como parte del taller familiar y especializada en estofados, en obras a nivel escultórico que se le atribuyeron a Salzillo. Se hará un itinerario didáctico-artístico por posibles obras donde podría haber participado Inés Salzillo, aparte de en la técnica del estofado, para el uso de los docentes en sus temarios. En el trabajo que aquí se presenta se encontrará un análisis de los antecedentes teóricos e históricos de Inés Salzillo. Los resultados de una encuesta pasada al alumnado de la ciudad de Murcia sobre el arte en el aula y una propuesta para realizar un itinerario didáctico sobre la obra de Inés. El objetivo principal de este trabajo será, por tanto, visibilizar la figura y obra de la artista murciana Inés Salzillo.
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2. ANTECEDENTES TEÓRICOS 2.1 La mujer en el arte.
La mujer siempre ha estado, y sigue estando, a la sombra de los varones, lamentablemente. Pero hoy en día este hecho está cambiando y poco a poco se consigue que haya más reconocimiento y más facilidades, para aquellas mujeres que quieren salir a la luz y darse a conocer ellas mismas y a su arte. Cuando se pretende que todas tengan representación en la sociedad no solo se plantea en el ámbito laboral, sino que se necesita que estén consideradas, porque forman parte de la sociedad y de la historia y siempre lo han hecho. De tal forma queremos que cada mujer tenga su merecido reconocimiento centrándonos en la rama artística de la historia. Varias mujeres muy representativas serán nombradas para entender la importancia de estas y poder ser conscientes de que sí, la mujer también formó parte del arte en los siglos pasados, unas a la sombra de un varón “más importante” y otras que si recibieron su reconocimiento. Pero, recordemos que el objetivo principal de este trabajo de investigación se centra, no solo en el papel de la mujer en el arte, sino que más bien, en la colaboración de Inés Salzillo en el Taller Salzillo. Para comenzar, ¿quién fue Inés Salzillo? La primera vez que escuchamos este nombre no podemos evitar que se nos venga a la mente el nombre de Francisco Salzillo. Y no, no andamos muy desencaminados, puesto que fue la hermana de este. Pero aquí es donde se encuentra el principal problema, en que Inés fue la “hermana de...” y no simplemente ella, Inés Salzillo. Teniendo en cuenta este hecho, se ha querido dar la importancia que ella merece. De tal modo que así se conseguiría que esta mujer, que tanto aportó, sea por fin reconocida. Inés Salzillo, nació en 1717. La joven se casó con el procurador Francisco García el 22 de diciembre de 1748 y falleció el 8 de enero de 1775. Como publicó José Sánchez Moreno (1983) en “Vida y obra de Francisco Salzillo”, la niña apenas tenía diez años cuando murió su padre, el también escultor Nicolás Salzillo. Creció en el Taller familiar y «Se afirma que aprendió dibujo y colorido, acaso bajo la dirección del escultor [su hermano] y, pasado algún tiempo, pudo ayudar a este estofando imágenes», añade Sánchez. Ceán Bermúdez (1800) por otra parte, en "Apuntes para el Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España”, recordó que se encargaba de estofar y encarnar las estatuas, desempeñada con mucho acierto Dª Inés, que además de ésta y otras habilidades de su sexo, tenía las de dibujar y modelar con gusto e inteligencia». Sánchez Moreno (1983) considera que la época durante la cual colaboró con su hermano abarca desde 1732, cuando la joven tenía 15, hasta que se casó. Cuando nuestra protagonista ya podía ser “considerada como una de las más sobresalientes estofadores y doradores del periodo” según apuntó Pilar Muñoz (2007) en un artículo titulado "Mujeres españolas en las artes plásticas”, al cual haremos referencia más tarde, Inés se casó y abandonó el oficio. Padeció así lo que otras muchas mujeres de su época. Concepción de la Peña y Cristóbal Belda (2006), en la obra "Francisco Salzillo, artífice de su ventura"; explicaron que «siempre se consideró a Inés Salzillo como artista y modelo». Pero, en qué esculturas y pasos puede estar representada su figura, ¿en Santa Teresa? ¿En La Dolorosa? Nunca lo sabremos con certeza. Sin Inés, Francisco Salzillo hubiera sido menos. Llegando al punto de que expertos, como Nacho Ruiz (2017), concluyó que «ella fue una de las responsables de ese prodigio de color que son las tallas diseñadas por su hermano Francisco, unas obras que, sin el despliegue de colores y dorados, de estofados y luces, serían mucho menos geniales». El profesor Germán Ramallo (2007) añade que Inés, al salir del taller, transmitió todos sus conocimientos a María Fulgencia, su sobrina, a pesar de que siguió colaborando. Al igual que lo hizo tras casarse Juana Roldán, "La Roldana", la mujer más importante en la imaginería española del siglo XVIII. Podemos apreciar como Inés no fue la única mujer que, a pesar de tener que dedicarse a las tareas cotidianas y familiares, actividades reservadas para su género, formó parte de la Historia del Arte en España. Algunas otras como, la ya nombrada, Luisa Roldán, Ende, Teresa Díez, Margarita y Dorotea Macip, Sofonisba Anguissola, Josefa de Ayala, María Villamor. Tomasa Palafox, marquesa de Villafranca...
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La primera artista de la que se tiene constancia en España es Ende. Su vida es un misterio y solo sabemos que fue una mujer gracias a que su nombre figura en las últimas páginas de “El Beato de Gerona” (año 975). La obra tendría tres autores: Magius, que sería el creador y maestro, Emeterio y Ende, no obstante, algunos expertos defienden que Ende fue la única autora y creadora de esta obra. Teresa Díez ha permanecido oculta, durante muchos siglos junto con su obra. En 1955 la realización de unas obras en el coro del Real Monasterio de las Clarisas de Toro permitió el descubrimiento de un conjunto pictórico que le pertenece. Las pinturas en torno a 1316, actualmente se exponen en la Iglesia de San Sebastián de los Caballeros de Zamora. Posteriormente, se han descubierto otras obras de Teresa Díez en la Iglesia de La Hiniesta, también en Zamora, en las que se representan una “Epifania”, el “Bautismo de Cristo” y la “Aparición de Cristo a la Magdalena”. Es obra cumbre de la pintura franco-gótica española. Luisa Roldán nació en Sevilla en 1654 y falleció en 1704, fue apodada como “la Roldana”, comenzó a trabajar en el taller de su padre Luis Roldán, escultor y tallista. Tuvo seis hermanos, de entre todos los hombres ella era la tercera y mujer, destacando al ser nombrada escultora de cámara de Carlos III en 1692. Siendo una mujer de fuerte personalidad y gran carácter, se opuso a su padre en algunos asuntos en los que las mujeres no podían ni debía opinar. De tal modo que, a pesar de la oposición de su padre y la complicada situación de las mujeres en aquella época, se casó con Luis Antonio de los Arcos, aprendiz de escultor, y mientras Luisa, llevaba a cabo los encargos que se le hacían, su marido se encargaba de la administración y los contratos del taller. A pesar de su breve vida, Luisa creó una extensa obra con distintas técnicas, desarrollando una nueva forma de hacer escultura, pequeñas piezas de barro cocido y de rica policromía. Aunque este tipo de obras están relacionadas con la tradición escultórica sevillana, Luisa les añadió un toque de gracia, habilidad y calidad técnicas desconocidas hasta el momento. Fue una precursora de la escultura del siglo de la época. Los temas que trata nos indican un punto de vista distinto al de los artistas masculinos. Por ejemplo, “María bordando”, o, “San Servando” y “San Germán” de la Catedral de Cádiz, en los que se puede apreciar los detalles femeninos. Los Gilarte procedían de Orihuela, aunque no resulta del todo claro. Virgen del Rosario sostiene que Mateo Gilarte nació hacia 1629 en Murcia, tras instalarse en la ciudad su padre, Francisco Gilarte "El Viejo" De hecho, la partida de nacimiento del autor no se encontró junto a las de sus hermanos, todas realizadas en Orihuela. Candel Crespo, el cronista oficial de la Diócesis destacó que los descendientes de Mateo, ya en el siglo XVIII, advirtieron de que él había sido bautizado en la parroquia murciana de San Andrés. Sin embargo, la pérdida de casi todo el archivo parroquial durante la Guerra Civil impidió su demostración. Palomino aseguró que Magdalena era hija de Mateo, cuando en realidad lo era de su hermano Francisco "el Mozo", quien habría nacido en torno al año 1625. La Catedral de Murcia atesora la partida de nacimiento de Magdalena Marta Gilarte, allí bautizada el 6 de agosto de 1649. Era hija de Francisco Gilarte y Fulgencia Granados. La confusión sobre quién era su padre se extiende a otros aspectos de la vida de la artista. Incluso aún está por determinar qué obras realizó. Encontramos en la obra "Women Artists. In all ages and countries" publicada en Londres en 1859 por Elizabeth Fries Ellet. La autora corrobora, como Ceán, que Magdalena continuó el estilo de su padre con espíritu y habilidad. Sea como sea, tanto Magdalena como Inés merecen pasar a la historia de Murcia y que sus nombres, estofados o en óleo, formen parte de nuestra espléndida historia. 2.2 El taller Salzillo
Entre la documentación que hay del taller Salzillo y las obras realizadas en el periodo de tiempo que se estima que Inés pudo formar parte de ellas, se remarcará la situación del taller Salzillo en dicha época y acciones a destacar en él desde sus comienzos hasta su fin. La muerte de Nicolás Salzillo, autóctono de Santa María Capua Vetere, Nápoles, jefe del taller hasta este momento y cabeza de la familia Salzillo, llegó en el 1727 con sus 55 años, dejando atrás unas casi tres décadas de trabajo en Murcia, clientes y reputación, qué empezó a forjar en el 1696 cuando se trasladó a esta ciudad después de fallecer su maestro Aniello Perrone ( Peña-Velasco, 2018) Su hijo Francisco debió dejar su carrera de Teología a los veinte años y tomar el mando de su taller de escultura barroca. El famoso imaginero murciano Francisco Salzillo logró su perfección naturalista y clasicista de la herencia de su padre que le inculcó los conocimientos napolitanos. 6
Tomó la figura paterna con sus hermanos y mejoró la economía del taller tras la mala situación que tenía después de la muerte de Nicolás Salzillo. El gran discípulo de Aniello Perrone, llegó a la capital de la provincia de Murcia en el año 1696. Al llegar aquí aprovechó la fortuna en posesión de su esposa, facilitado la apertura del taller, pero centrándose en el cuidado de sus bienes y dejando en un segundo plano su profesión. Este gran imaginero tuvo una fuerte influencia de maestros de los reinos de Granada y Valencia. Compartió generación con Nicolás de Bussy, escultor de Carlos II (Alonso, 2006), también estuvo en el mismo tiempo que Andrés Martínez, Gabriel Pérez de Mena y Pedro Roldán, Burdeos Esteban de Gert, padre del tallista Juan de Gea formando así una élite de escultores. Se remarca el prestigio que le costó conseguir, con un conflicto bélico de por medio, que tuvo Nicolás Salzillo ya que tuvo encargos de Mateo Sánchez Eslava y Mateo López Noguera, este último puso a su hijo, José López como aprendiz de Nicolás, pero murió en el 1716. Otros tres aprendices estuvieron bajo el mando y educación de Nicolás durante el año 1703, el 1707 y por último en el 1710, eran dos hijos de escultores, una muestra de la popularidad que estaba forjando. Este renombre y notoriedad se consolidó en 1707 cuando Nicolás Salzillo afirmaba ser el único escultor de la ciudad de Murcia en una solicitud al concejo, como ya hizo Juan Sánchez Cordobés, quien trabajó con Alonso Mena, en la Guerra de sucesión, así lo recopila Concepción Peña Velasco (2018). Pedía las exenciones que le pertenecían como artista, reclamaba que se le diese “por excusado de todo lo que mira a cargas concexiles, por ser único en su arte de escultor, y haber tenido continuados aloxamientos, y hecho guardas en las puertas, no debiendo hacerlo por la razón referida y la de ser arte liberal”. Tras el fallecimiento Nicolás Salzillo, dejó huérfanos a seis hijos y un taller sin dueño, en esta situación la viuda podía mantener durante un periodo de tiempo el funcionamiento del negocio, en el caso de Isabel Alcaraz, seguir con el taller, con la ayuda del oficial mas preparado, mayoritariamente eran un hijo o un aprendiz, este cargo solía caer en el hijo varón de más edad, ya que los hijos de los maestros que continuaban con el negocio u oficio paterno podían disfrutar de unas concesiones, porque se presuponía que conocían más el oficio al estar en ese ambiente y entorno profesional continuamente. A estas facilidades de encargarse Francisco del negocio se le sumó los conocimientos inculcados por su padre a él y a su hermano José, que los introdujo por completo en el arte de la escultura, dibujo y pintura, subsistiendo siempre en ellos el poso cultural, la pervivencia de las tradiciones y ciertos aspectos instructivos de la enseñanza, la técnica y del trabajo heredados de su progenitor (Peña-Velasco, 2018). Así pues, el hijo varón de mayor edad de seis que eran en total los hermanos y el segundo hijo del matrimonio fue Francisco Salzillo y Alcaraz, que con tan solo veinte años dio por terminada su carrera eclesiástica al perder a su padre y fue así como tomó el control del taller, que irá compartiendo más adelante con sus hermanos, en un grado menor y la responsabilidad de mantener a su familia como nuevo cabeza de familia. La organización y mando del taller le correspondió a partir del año 1727 y así, también decretar las actividades efectuadas por cada persona que formaba el obrador, con él se pasó a tener un taller en la familia a formar un taller familiar (Peña-Velasco, 2018). Para Salzillo los primeros momentos a cargo del taller no tuvieron gran facilidad, al contrario que su padre, debido a la escasa herencia y liquidez en contraste con las muchas deudas que tenían, pero partió de un taller ya consolidado que con el transcurro del tiempo evolucionaría. Le costó mucho esfuerzo y empeño afrontar el bajo nivel económico en que se encontraban su familia. Tomó la figura paterna con sus hermanos y asumió los deberes que tenía con ellos, “velaría por su honra y castidad y les facilitaría cuanto necesitasen” (Peña-Velasco, 2018, 49) Salzillo cuidó de sus hermanos como de sus mismos hijos se tratara hasta que se independizaron o casaron, tal y como dice Martínez Ripoll (2006) “el tierno amor de su madre y hermanos eran las dulces cadenas que le tenían aprisionado y que jamás le permitieron perder de vista los estrechos límites de su patria”. El punto de inflexión del taller fue cuando murió su madre y su hermano José en los años 1744 y 1745, tiempo después Salzillo contrajo matrimonio y pasó a mantener dos hogares, pronto Inés también dejaría el taller y se casaría. La segunda mitad del siglo XVIII fue un período resplandeciente para la escultura de esta nombrada ciudad. Murcia padeció una gran transformación de no tener antecedentes notables en la escultora hispánica, con excepción del extranjero Nicolás de Bussy, a albergar la grandiosa obra de Salzillo, en la cual se puede ver la gran influencia de Ibáñez García y se puede aceptar también a Bussy como su precursor, pero solo cronológicamente, pues las imágenes dramáticas y tétricas de Bussy hacen un contraste con las esculturas salzillescas, dotadas con un magnífico 7
realismo y naturalidad. Consolidó su renombre único y sin rival en las imágenes sacras siendo el “célebre escultor de Murcia” (Peña-Velasco, 2018), tenía una genial maestría en dar forma y expresión, dibujar y modelar, aunque también se considera como pintor en algunos documentos. Él fue el fundador de una escuela murciana o levantina en la que exhibió su gran genialidad y con el mismo dominio y autoridad que otras presentes en el contexto nacional, esta sustituye a las dos grandes escuelas de escultura españolas; la castellana y la andaluza, la escultura murciana de Salzillo comprendía unas características propias y diferentes a las otras dos grandes ramas de la imaginería en España. Así pues, en esta escuela formaba a sus propios hermanos y discípulos como dice José Sánchez Moreno (1983) “no sólo realizó, sino que fue origen del arte de otros” con lo que su nombre perduró hasta nuestros días. Karl Woermann reitera esta idea al decir que Murcia fue el sitio donde nació una nueva escuela sur española, única en esa época, ya que Salzillo mantuvo con vida la tradición escultórica de este país. Fue, según afirma José Sánchez Moreno (1983) “el primero de su tiempo en la escultura nacional de madera.” También se halaga a Salzillo alegando que su escultura poseía una sencilla y animada naturalidad, con una expresión y rasgos se sus figuras innovadoras para el siglo XVIII. Su figura esencial en una escuela respecto a los demás escultores que trabajaron en Murcia en tiempos anteriores a él como los escultores Sánchez Cordobés, Cristóbal Salazar y Los Ayala, Los Caro ( de Bussy), Nicolás Salzillo , se le otorgó la supremacía artística y, por lo tanto, que su estilo y forma es el única que perdura hasta después de su muerte con sus discípulos, Los Baglietto, Sánchez Tapia, Araciel y Marcos Laborda qué mantuvieron viva la tradición escultórica murciana hasta el pasado siglo. Salzillo perpetuó su apellido en el linaje de talleres familiares de escultora española que formaban los Mena, Mora y Roldán. Muchos fueron los discípulos de Francisco Salzillo, algunos en duda de su presencia en el taller como Francisco Fernández Caro, Juan Porcel, también es conocido José López por ser su primer discípulo, aparecer en el primer testamento del maestro y ser uno de los dos aprendices que se afirma rígidamente y no cabe la duda que fueran parte del taller y, por lo cual ser alumnos de Salzillo, el otro sería Roque López, ya que se encontró un documento con el contrato de aprendizaje con Salzillo. Roque López fue el más destacado, sobresaliente y óptimo de todos sus aprendices como se muestra con la presencia de él en el segundo testamento de Salzillo. Él continuó con el estilo y formas del maestro, contribuyó a que perdurara la tradición salzillesca en la escultura española, tanto fue así que una cantidad de obras propias se le atribuyeron erróneamente a su maestro, ya que en sus ocho años de aprendizaje allí (José Sánchez Moreno) aprendió la utilización de técnicas y procedimientos propios de su maestro, al igual que poseía su mismo estilo y gusto con el que efectuaba las imágenes, como podemos ver en algunas obras como Santa Cecilia en las monjas Agustinas, La Purísima de San Andrés, la Samaritana de la parroquia del Barrio de Carmen... Mas, a pesar de esto Roque López no alcanzó nunca la perfección de Salzillo. Según informa José Sánchez Moreno, a la hora de ejecutar las tallas, Roque ensanchaba las muñecas, tenía dificultad a la hora de realizar óptimamente los brazos y manos, y cuando se tenía que situar los ojos de las esculturas. Con la muerte de este imaginero, aproximadamente en el 1811 por la epidemia de la fiebre amarilla, se da por finalizada la época en donde Murcia formó parte del arte escultórico nacional. Otros aprendices de Salzillo eran sus propios hermanos, a los cuales instruía en esta escuela ya nombrada y participaban activamente en las labores del taller. Francisco aprovechó esta situación de tener un taller familiar, es decir, con sus hermanos trabajando allí y viviendo en el mismo hogar, esto incitaría a un contexto de comunicación fluida y comodidad, pero poco fue el tiempo en el que coincidieron todos colaborando en el taller. Para Salzillo, su máximo apoyo era su hermano José, con quien se llevaba tres años de diferencia, pero su prematura muerte puso fin a lo que sería una buena carrera como escultor. Los dos más pequeños de los Salzillo fueron Inés y Patricio, que efectuaron la labor tan importante del acabado cromático, la parte esencial para incitar la devoción y emoción de la que estas obras estaban caracterizadas. Patricio fue el último en llegar y el último en irse, pero su presencia se consolidó tras dejar Inés el taller al casarse y coger él una mayor colaboración, la cual tenía que compaginar con sus deberes eclesiásticos, al no tener grandes obligaciones religiosas disponía de un mayor tiempo libre para sus deberes en el taller, así se convirtió en el único sacerdote que ejerció trabajos de imaginería en este siglo en Murcia. De las tres mujeres de los hermanos, Inés Salzillo, Francisca de Paula Salzillo y Teresa Salzillo. Solo una de ellas abasteció el taller de presencia y delicadeza femenina, esta fue Inés ejerciendo la labor de pintar las esculturas, ya que sus otras dos hermanas quedaron una como religiosa en el convento de Madre Capuchinas y la restante quedó soltera. Inés no fue un caso singular en la implicación del trabajo artístico en la época, la colaboración de mujeres en trabajos artísticos fue algo generalizado. Para elevar la economía del oficio de la familia numerosas madres, esposas 8
e hijas colaboraban de manera invisible, pero siendo algo esencial en la producción. Sus colaboraciones eran muy variadas, desde labores artísticas o gestionando y proveer ciertos materiales. A estas colaboraciones se le añadieron la obligación de llevar el hogar, debían dar alimento, sustentar y dar cobijo a aprendices y oficiales que solían vivir en el obrador. Alguna de las otras responsabilidades de las mujeres era la del modelaje como inspiración para las esculturas, usaban sus rostros femeninos como referentes, Inés al ser la de menos de edad de las hermanas en el hogar emplearon su faz como musa de su trabajo. De igual modo, se sirvieron de sus conocimientos en telas, colores, bordados y prendas. 2.3 Inés Salzillo
A pesar de la numerosa documentación encontrada respecto al taller de Salzillo, esta se reduce sustancialmente a la hora de referirse a su hermana pequeña, Inés Salzillo, mencionada escuetamente en diversos documentos sobre su hermano mayor, Francisco Salzillo a lo largo de la historia. En la idea de la autora Concepción Peña-Velasco (2018) ella expone que es casi imposible afirmar las obras en las que pudo colaborar Inés, pero siempre se ha comentado una distintiva presencia femenina, sumado a las múltiples declaraciones de su aprendizaje y participación en el taller Salzillo de diferentes fuentes cercanas. Sobre la vida de Inés, se conoce que fue la penúltima de los hermanos Salzillo, la menor de las cuatro hermanas (María Magdalena Salzillo, María Teresa Salzillo, Francisca de Paula Salzillo e Inés Salzillo). Nacida en 1717 en Murcia, de donde era su madre, Isabel Alcaraz. En 1727, falleció el padre de Inés, Nicolás Salzillo, y a su vez, su hijo Francisco Salzillo (1707-1783) tomó el mando del taller de su padre debido a que, aparte de que era el mayor de los varones, también a su habilidad y disposición poco frecuentes a su edad en aquel momento de 20 años de vida. Inés no pudo aprender las técnicas directamente de la tutoría de su padre, pero sí de su hermano mayor que se esforzó en reunir a sus hermanos menores en el trabajo del taller. A esa edad Inés contaba con 10 años y se considera que aprendió dibujo y colorido bajo la tutela de Francisco y más tarde ayudó al estofado de imágenes. Desde el siglo XVIII había múltiples testimonios afirmando incuestionablemente su trabajo junto a su hermano Francisco Salzillo en el taller. Se puede estimar que Inés pudo colaborar en el taller entre 1732 y 1748, considerando esta última fecha debido a su matrimonio con Francisco García Comendador II (Peña-Velasco, 2018). Bado y Rejón de Silva constan de relatos muy confiables y seguros donde, por ejemplo, Bado seguramente la tratase, pues vivían en viviendas cercanas uno de los otros y coincidían en círculos de amistad y movimiento en la vida social en la pequeña ciudad de Murcia. También hubo varios comentarios hacia su trabajo en el taller escondidos entre los documentos dedicados a su hermano, que pasaron desapercibidos durante mucho tiempo entre halagos al escultor murciano. La firma de Inés (Figura 1) en documentos como el testamento de su abuela en el cual heredó unas perlas, alegaba que sabía leer y escribir, a diferencia de sus hermanas María y Teresa. Probablemente, María Salzillo aprendiera más tarde ya que en su última voluntad, expuso que no firmaba ella personalmente debido a su pulso tembloroso y señaló su deseo de que quedará un papel de su “puño y letra”. Es posible, que los hermanos mayores (Francisco y José) le inculcaron conocimientos respecto a la lectura y la escritura.
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Figura 1. Firma de Inés Salzillo. Fuente: Peña-Velasco, 2018
Isabel Alcaraz (su madre) se dedicaría a educar a sus hijos en otros aspectos como la religión, la educación, valores cívicos...a la par de trabajos domésticos. Posiblemente las hijas de las familias crecieron en una educación basada en el esfuerzo y respeto. Inés recibiría la educación asignada a las mujeres para ser una buena hermana, hija, y en su futuro, una buena mujer, según dictaba la época. Probablemente sería una educación basada en el esfuerzo, el respeto y la sumisión acatando las órdenes de los hombres en dicha época. Provenía de una familia muy religiosa. Por ejemplo, entre sus pertenencias, su padre Nicolás, tenía un cuadro de Santa Inés valorado en 30 reales demostrando su devoción cristiana hacia dicha santa. De los trabajos realizados por Inés en el taller se sabe a través de las palabras, sobre todo, lo más sobresaliente y destacado es su labor en el acabado cromático donde policromaban la madera de las imágenes, sus policromías donde creaba los motivos de las telas o en sus referencias a sus dibujos. También modelaba, dibujaba, y dominaba el encarnado, una técnica muy laboriosa, donde se imitaban las tonalidades de la piel humana y el dorado, donde con el material del pan de oro (también posible pan de plata o de cobre) después con diferentes pigmentos se sobre cubren estas láminas, y finalmente por técnica de raspado de estas capas, se hacen dibujos y detalles dejando al descubierto en la superficie el oro subyacente. Podemos concluir en que Inés no pudo alcanzar la maestría, pero sabía dibujar, dominaba el dorado y encarnado, se piensa que también llegó a modelar, varias tareas que necesitaban paciencia, destreza, conocimientos, todo esto sumado a sus correspondidas como mujer. También se especula sobre si hizo de modelo para ciertas obras efectuadas por su hermano, como por ejemplo la hipótesis de que la obra de la Dolorosa está basada en ella; o por ejemplo que el rostro de su hermana Francisca, monja capuchina, es la inspiración para otra obra. Inés Salzillo contrajo matrimonio con Francisco García Comendador II, el cual era procurador en 1748. Contrajeron matrimonio en Murcia, el 22 de diciembre de 1748, siendo velados meses más tarde, el 10 de febrero de 1755, y estuvieron casados alrededor de 27 años, muriendo ella en 1775, y más tarde él, en 1780. Este matrimonio significo un cambio en su vida alejada del taller familiar Salzillo, Inés vivió durante 26 años casada, económicamente estable y un estatus social considerado. Su entorno era próximo a sus hermanos y familiares y su parroquia continúo siendo Santa Catalina. De su época de casada se conoce poco en Murcia, además de la buena marcha del taller de su familia y el gran vínculo afectivo que mantenía con sus hermanos. Durante su matrimonio tuvieron a Francisco García Comendador III, al que le fueron dados los nombres de Francisco María del Pilar José Ignacio Vicente Nicolás (los últimos en homenaje al padre de Inés, Nicolás Salzillo) que nació a los 4 años del matrimonio de sus padres, en 1752. Le seguía Joaquín García Comendador y la menor fue llamada María Josefa en honor a su tía paterna la cual permaneció soltera. Estos sería compañeros de juego en la infancia de María Fulgencia Salzillo (única hija que sobrevivió del autor Francisco Salzillo). Este ambiente infantil y tierno inspiraría a Francisco a comenzar a esculpir ángeles niños en la Dolorosa.
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Respecto a sus hijos, Francisco García Comendador III fue el único que se casó, pero no fue tan próspero a pesar de la profesión que compartía con su progenitor. No aportó al matrimonio nada, excepto lo que heredaría de sus familiares. Él y su hermana recibieron la plaza que les había concedido su abuelo Felipe V comendador. María Josefa también disfrutaría de una casa en San Bartolomé. Francisco García Comendador III se casó con Jesusa Jiménez de Cisneros en San Bartolomé en el 27 de noviembre de 1775. Interesantemente, el padre de Jesusa Jiménez, Andrés Jiménez, hubo trabajado piezas que fueron diseñadas por el autor Francisco Salzillo anteriormente. Inés Salzillo murió en enero de 1775, a los 58 años de edad, no llegó a conocer a sus nietos. Se realizo su testamento al quinto día y fue enterrada en Capuchinas el día octavo, como era tradición de la familia Salzillo por la parte materna. De ahí que esté presente dicha defunción tanto en Santa Catalina como en San Miguel (de la cual dependía el convento). Meses más tarde nacía su primer nieto, José. En 1765 falleció Teresa Salzillo. Fue enterrada en Santa Catalina con hábito de capuchina. Dejó varias albaceas con su última voluntad, cinco días antes a sus dos hermanos varones y a sus dos sobrinas, les dejo varios abalorios femeninos, específicamente, a María Josefa García (hija de su hermana Inés Salzillo) le dio en herencia un collar de perlas, unos pendientes y un abanico, y a Fulgencia Salzillo (hija de su hermano Francisco Salzillo), le dejó unos vuelos de muselina y su mejor abanico. El 19 de marzo de 1780 (5 años después de la muerte de su mujer, Inés Salzillo), falleció Francisco García Comendador III, siendo también enterrado en capuchinas. El 15 de marzo presentó testamento, pero la gravedad de su avanzada enfermedad no le dejo firmar por cuenta propia. Dejó a sus tres hijos, Francisco, Joaquín y María Josefa, como herederos a partes iguales y escogió por albaceas a su hermano Juan García Comendador, a su cuñado Patricio Salzillo y su primogénito Francisco García Comendador III. Tras la muerte de ambos padres, varios documentos hablan de la preocupación de los hermanos por las dos partes de la familia respecto a sus tres sobrinos, los García Comendador. Al redactar Francisco Salzillo su ultimo testamento días antes de su fallecimiento, reiteró en su atención hacia sus hermanos varias veces. En él, no escribió nada respecto a la tarea de su hermana Inés. Tampoco lo hizo en testamentos anteriores antes de su abandono del taller y defunción. Inés hizo una silenciosa labor, no reconocida, a cambio de su manutención y protección como mujer soltera, según las costumbres de época. Francisco no olvidó dejar algo de herencia a sus sobrinos varones, específicamente, un vestido de pana a Francisco García y un vestido a medio pelo para Joaquín. Falleció el 2 de marzo 1783. En resumen, Francisco Salzillo instituyó a su hermana pequeña, Inés Salzillo, en color y dibujo, sirviéndole de modelo para santas y vírgenes en el taller, hasta el matrimonio de esta en 1748 a sus 31 años. Ella sola no pudo asumir cargos, aunque tuviera un papel destacado en ciertas piezas, especialmente de 1730 a 1740 en su esfuerzo y dedicación. Inés, como las mujeres de la época, no tuvo acceso a una educación o cultura como los hombres. Los útiles de Inés serían lápices, pinceles y sus propias manos para modelar. Desde aquí pretendemos destacar su trabajo y labor, nunca renumerada pese a su esfuerzo y su empeño tanto en el taller como en el hogar familiar. Su última etapa de vida la dedico a formar su familia junto a sus tres hijos y su esposo.
3. HIPÓTESIS DE TRABAJO Y OBJETIVOS Al comenzar este proyecto de investigación se quiso empezar por poner a prueba, en forma de encuesta, los conocimientos del alumnado y la utilización por parte de los profesores, con respecto al patrimonio murciano como recurso didáctico. En Murcia tenemos grandes ejemplos de diferentes periodos artísticos, como La Catedral, el Casino, los teatros Romea y Circo, el Museo de las Claras, etc. Y se quería saber si los profesores de los diferentes centros de la Capital de Murcia hacen uso de estas obras y museos a la hora de exponer el temario en sus clases de Historia e Historia del Arte.
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Al dar comienzo a la investigación, se necesitaba evaluar a los estudiantes y su conocimiento acerca del patrimonio murciano. Se partió de la hipótesis de que el alumnado estaría escasamente preparado y que no sabría lo suficiente acerca del patrimonio regional. Esto se debería a la falta de empleo de la herencia artística que poseemos, en las clases. No se aprovechan lo bastante las obras de la capital en las explicaciones escolares y el estudiantado no relaciona lo que estudia con hechos reales ni con consecuencias existentes y verdaderas de hoy en día, como fruto del periodo histórico que han estudiado. Por lo que obtenemos alumnos que estudian, pero no aprenden a enlazar lo que han memorizado con las obras que están por la capital de Murcia. Derivando en estudiantes que pasan delante de lugares importantes de su ciudad sin saber de qué están delante y por qué es importante o a qué periodo artístico pertenece. Para ver si esa es la realidad de los institutos se necesitaba hacer una encuesta en la cual se encuesto a varios alumnos sobre su estudio de la historia del arte en la ESO. Al presuponer que los resultados de la encuesta nos mostrarían que en muchos de los institutos de Murcia no se enseña Historia ni Historia del Arte mediante comparaciones con la actualidad ni con visitas patrimoniales, se quiso poner un remedio. La solución sería proponer un método con el cual los docentes serían capaces de explicar una etapa del arte haciendo que sus alumnos la comprendan mejor y así siendo capaces de unir lo que estudian con la actualidad. Además, haciendo uso del sistema nuevo que se iba a idear, se intentaría incluir a algún artista valorado en La Región. Al final nos decantamos por Inés Salzillo, a quien se deseó reconocer su mérito. El método escogido es un itinerario didáctico por la ciudad de Murcia dedicado a Inés Salzillo. En este itinerario se recorren Iglesias y zonas de Murcia donde están presentes las obras en las que Inés pudo haber participado. De tal modo que se enseña a los estudiantes acerca del periodo barroco liderado por un artista de su propia ciudad, Salzillo, mientras que se da visibilidad a Inés Salzillo y a sus aportaciones. Para concluir, el objetivo es plantear una propuesta didáctica de Inés Salzillo a los profesores a la vez que se refleja su contribución en el arte barroco, haciendo que los estudiantes aprendan y reconociendo, a su vez, a mujeres artistas en la sombra.
4. MATERIALES Y MÉTODOS 4.1. Contexto y participantes:
Se nos planteó una incógnita sobre qué porcentaje del alumnado conocería a Inés Salzillo. Como trabajo de campo y solución ante dicha pregunta realizamos una encuesta que pasamos por el Instituto de Educación Secundaria Saavedra Fajardo. Este IES se encuentra al sur de la ciudad de Murcia y cuenta con la cualidad de que su alumnado es muy diverso al proceder de diferentes centros. Los encuestados estudian primero de bachillerato de varias modalidades, tanto Ciencias de La Salud, Tecnológicas, Sociales y Humanidades. En total se ha encuestado a 155 alumnos del IES Saavedra Fajardo en 1º de Bachillerato, de los cuales 82 eran hombres y 73 mujeres. Estos estudiantes proceden, en su etapa de Educación Secundaria, de diferentes centros de enseñanza: IES Saavedra Fajardo (59 alumnos), IES Licenciado de Francisco Cáscales (21 alumnos), IES San Vicente de Ferrer (3 alumnos), IES de Alquerías (1 alumno), IES Sangonera La Verde (1 alumno), IES Josep Iborra (Alicante) (1 alumno), colegio Santa María del Carmen (37 alumnos), Colegio Santa Joaquina de Vedruna (14 alumnos), colegio Julián Romea (11 alumnos), colegio Divino maestro (8 alumnos), colegio Luis Vives (6 alumnos), colegio Cristo Crucificado Villa Pilar (2 alumnos), 2 Colegio Ana María de Matute (2 alumnos), colegio Santa Isabel de Alquerías (1 alumno), colegio La Flota (1 alumno), colegio AYS (1 alumno) y colegio Jesús Maestro (Madrid) (1 alumno) 4.2 Instrumento de Investigación
Como método de evaluación del conocimiento del alumnado acerca del arte murciano e Inés Salzillo, se preguntó a los participantes mediante la siguiente encuesta: 12
Encuesta del trabajo de Investigación del Proyecto IDIES
Sexo: M / F / Otros Edad: ______ Centro de estudio en la ESO: ___________________________________________________ Centro donde estás cursando el bachillerato: ________________________________________ Bachillerato que estás cursando: ________________________________________________ 1. ¿Has visitado alguno de estos lugares con tu clase de Historia? a. Rodea en los que si has estado:
Catedral de Murcia.
Iglesia de San Juan de Dios.
Iglesia de San Juan Bautista.
Casino de la calle Trapería.
Castillo de Monteagudo.
Convento de “Las Claras”.
Museo de Bellas Artes de Murcia.
Museo Salzillo.
Museo Arqueológico.
b) ¿Has visitado algún otro lugar, que no esté dentro de las opciones anteriores, en Murcia capital? En caso afirmativo ¿Cuál? _______________________________________
2. ¿Te gustó dar historia del arte en la ESO? SÍ / NO. ¿Cuánto? Indícalo rodeando el número. 1: Muy en desacuerdo 2: En desacuerdo 3: Indiferente 4: De acuerdo 5: Muy de acuerdo. 1
2
3
4
5
3. ¿Crees que es importante dar historia del arte para tu cultura general? SÍ / NO. 1: Muy en desacuerdo 2: En desacuerdo 3: Indiferente 4: De acuerdo 5: Muy de acuerdo. 1
2
3
4
5
4. ¿Has estudiado historia del arte a través de visitas patrimoniales? SÍ / NO. Subraya tu respuesta. 13
De 1 a 3 visitas.
De 3 a 5 visitas.
Más de 5 visitas.
5. Rodea cuál es el estilo arquitectónico del imafronte de la Catedral de Murcia:
Románico.
Renacentista y Gótico.
Barroco.
No lo sé.
6. ¿Recuerdas haber hecho algún trabajo acerca monumentos, museos, esculturas... de la capital de Murcia? SÍ / NO.
7. ¿Recuerda haber estudiado alguna mujer pintora o escultora? SÍ / NO.
8. ¿Sueles poner interés personal en las clases de Historia? SÍ / NO. 1: Muy en desacuerdo 2: En desacuerdo 3: Indiferente 4: De acuerdo 5: Muy de acuerdo. 1
2
3
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5
9. ¿Y de Historia del Arte? SÍ / NO. 1: Muy en desacuerdo 2: En desacuerdo 3: Indiferente 4: De acuerdo 5: Muy de acuerdo. 1
2
3
4
5
10. ¿Habéis analizado, en el conjunto de la clase, alguna obra artística? SÍ / NO.
11. ¿Habéis relacionado cada periodo artístico con su periodo histórico? SÍ / NO.
12. En clase, ¿habéis relacionado los sucesos de historia y la historia del arte con la actualidad? SÍ / NO.
13. ¿Conoces la técnica del estofado en el Arte? SÍ / NO. En caso afirmativo ¿Conoces el nombre de la gran estofadora murciana? SÍ / NO. Escribe quien fue: __________________________________________________________
4.3 Análisis y resultados 14
Los ítems de investigación se pueden agrupar según las preguntas de la encuesta, la primera y cuarta pregunta consisten en cuantificar el número de visitas y excursiones patrimoniales a diversos lugares de la Región de Murcia durante las clases de historia. La segunda pregunta, la tercera pregunta, la octava pregunta y la novena pregunta tratan sobre los intereses y gustos de los encuestados respecto a la historia e historia del arte. La quinta pregunta trata de averiguar los conocimientos sobre el arte de nuestra comunidad teniendo como objeto de la cuestión la Catedral de Murcia y su estilo arquitectónico. Las preguntas sextas, séptima, decima undécima y duodécima relaciona las clases de historia con la historia del arte y su estudio en ellas, así mismo, el desarrollo de las clases de historia en los diferentes centros. Tras realizar la encuesta y analizar los resultados podemos destacar las preguntas números cuatro, seis, siete y trece ya que el análisis de los resultados de estas preguntas son los que nos ayudan a cumplir los objetivos previstos en esta investigación. En la pregunta número cuatro se trata el estudio de la historia del arte en base a las visitas patrimoniales donde el profesor se apoya en estas para explicar sus clases mediante interacción con el alumnado. A su vez está relacionada con la pregunta número uno donde preguntábamos por los lugares más visitados en dichas salidas didácticas. De la pregunta uno podemos destacar el dato de que el 23% del alumnado no recuerda realizar visitas fuera del centro durante la ESO en la asignatura de historia.
Figura 2. Fuente: elaboración propia
En la cuestión seis se preguntaba acerca de trabajos relacionados sobre el arte en la Capital de Murcia durante su estancia en la ESO lo que ha dado un resultado bastante positivo. Se realizan trabajos sobre el arte de nuestra ciudad, pero no se pone en práctica visitando dichos lugares.
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Figura 3. Fuente: elaboración propia
En la pregunta número siete se preguntaba si los estudiantes habían conocido en sus clases de historia del arte el nombre de alguna mujer artista entre todos los artistas masculinos que se estudian. Que el 30% del alumnado encuestado respondiera afirmativamente nos hizo plantearnos un avance de la presencia femenina en la historia del arte.
Figura 4. Fuente: elaboración propia
La pregunta número trece es la que se centrará en el conocimiento de Inés Salzillo y su técnica más destacada, el estofado. En la primera parte de la pregunta se trataba sobre el conocimiento de la técnica del estofado y su conocimiento entre el alumnado. El 65% del alumnado desconocía la técnica, inclusive, su existencia en el arte. Esto se puede deber a la ausencia de mención de las técnicas utilizadas en la creación de las esculturas.
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Figura 5. Fuente: elaboración propia
Y en la segunda parte de esta misma se preguntaba por el nombre de la estofadora murciana sobre la que trata el proyecto. Dicha pregunta nos ha dado unos resultados muy negativos que confirman nuestra hipótesis respecto al desconocimiento del trabajo de Inés Salzillo. Tan solo el 1% de todo el alumnado conocía a Inés Salzillo, lo que nos hace reafirmar la importancia de este trabajo para darle reconocimiento a su trabajo.
Figura 6. Fuente: elaboración propia
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5. ITINERARIO DIDÁCTICO
Figura 7. Itinerario didáctico. Fuente: elaboración propia.
A continuación se elaborará un itinerario didáctico por la ciudad de Murcia, donde se pasará por las principales iglesias que posean obras del imaginero Francisco Salzillo, realizadas en el periodo de tiempo en el que trabajó Inés Salzillo en el taller familiar (según Peña-Velasco, 2018, sería entre los años 1732 y 1748) y, por lo tanto, colaborar en el proceso de elaboración de dichas obras. Parada 1
En esta primera parada del recorrido nos encontramos con la iglesia de San Antón, la iglesia de las Agustinas y la iglesia de San Nicolás . En la primera parroquia, ubicada en la calle San Antón, se localiza la obra de la escultura de San Antonio Abad que se realizó en el 1746 por Francisco Salzillo. Es una de las obras magistrales del imaginero murciano, por las expresiones faciales tan bien logradas, que transmiten una agitación interna, se caracteriza por un gran movimiento. Sus ropajes tienen un color pobre y una forma sencilla. El dato más relevante y característica más sobresaliente es, sin duda alguna, la cabeza del santo con sus cabellos, la barba y las arrugas faciales tratados con una gran maestría, qué muestra a la perfección la intención que quiso dar Salzillo del temblor propio de las personas cuando están en presencia del enemigo, estos aspectos dan a estas tallas un realismo extremo. La nombrada cabeza tiene una débil influencia de la cabeza de San Elías de Pedro de Mena (José Sánchez Moreno, 1983). En la imagen se representa el momento en el que el personaje bíblico lucha con el dragón, mientras lleva un báculo en la mano derecha, el cual también utilizar para dañar al esperpento que está pisoteando, momento que causa en él un gesto de dinamismo y fuerza. Esta figura tuvo una gran repercusión, tan grande fue que el discípulo pródigo de Salzillo, Roque López, llegó a imitar la talla de su maestro. 18
La siguiente iglesia a explicar es la de Las Agustinas, donde se ubica San Agustín llevado a cabo por Francisco Salzillo entre el año 1735 al 1740. Se le representa con la indumentaria eclesiásticos, la capa pluvial, campillo y estola se asemejan al tisú de oro y a la tela brocada, se representa con un genial estofado y lograda policromía con la gran gama de colores que aparece en esta imagen (región de Murcia digital, s.f.). Aparece en el momento de la acción, cuando eleva su mano derecha, que a juzgar por la posición de los dedos de la mano se piensa que anteriormente sujetaba un objeto, posiblemente una pluma. La mano izquierda es más reciente y posiblemente llevase un libro. Ambos objetos se le han atribuido antes en otras representaciones. La composición está formada por el Santo y dos herejes, a los cuales pisa y se encuentran colocados diagonalmente, uno de ellos se aferra fuertemente a las prendas del clérigo y, para formar un contraste y equilibrio son colocados dos angeles, uno junto al báculo y otro mientras vuela y se sujeta a la hornacina. Según Muñoz Barberán está obra tiene influencia de grabados del obispo de Hispona o de San Jerónimo de Madrid. Esta genuina obra se produjo gracias a la experiencia y conocimientos adquiridos de Salzillo, formando así un grupo escultórico de gran vitalidad. En la última iglesia de esta primera parada aparece la iglesia de San Nicolás, ubicada en su respectivo barrio. La iglesia de San Nicolás de Bari posee en su fachada unos medallones realizados por otro artista de la familia Salzillo, José Salzillo. En dicha parroquia se encuentra la obra del Ángel de la Guarda, la cual su realización se sitúa entre en 1930-1935. Probablemente, se considera que fue el antecesor de los ángeles del retablo de San Miguel de Murcia. En la imagen se representa a un ángel sobre las nubes llevando de la mano a un niño puesto sobre las rocas. Se estima que su producción tiene influencia del Ángel de la Guarda de Alonso Cano de Granada, pero se caracteriza una forma barroca más presente en la talla salzillesca que huye de la clasicidad, pero sin despegarse de las características italianizantes y gran movimiento que presenta (José Sánchez Moreno, 1983). Otra obra que está presente en esta parroquia y desfila procesionalmente el viernes de Dolores con la cofradía del Santísimo cristo del Amparo es el propio cristo del Amparo, titular de dicha cofradía. Esta imagen representa la crucifixión de Jesucristo en el Calvario realizada por el imaginero murciano hacia el 1739, según Sánchez Moreno, por lo que se piensa que podría haber sido, por la temprana edad en la que se produjo, qué podría ser el primer crucificado del escultor. Esta imagen posee una esencia italiana, propia de los conocimientos adquiridos de Salzillo, en su estilo de realización. Fue tallado en madera policromada y tiene unas proporciones de menos dimensiones que la habituales obras de Francisco Salzillo, unas medidas de 1.30 x 1.22 metros (región de Murcia digital, s.f.). El cristo del Amparo tiene unas bellas y marcadas facciones que muestran una plácida y descansada muerte, la cabeza de este está ligeramente inclinada hacía la derecha dejándola apoyada en el hombro de este lado, con esta tendencia hacia el lado derecho cae el cabello ondulado y castaño sobre el rostro amoratado en los pómulos, con los ojos cerrados y boca entre abierta posiblemente causados por la muerte, presenta una nariz afilada y una barba no muy poblada dividida en la barbilla. Sobre la gran genialidad de Salzillo a la hora de esculpir la anatomía naturalista tan propia de él que le caracteriza una elegancia y delicadeza, centrada en las extremidades, que solo un buen escultor como Salzillo puede transmitir, presente en esta obra mana todavía sangre de su costado, llagas y sus múltiples heridas por su reciente fallecimiento. Parada 2
En la segunda parada de este recorrido se podrá visitar la capilla de las Madres Capuchinas y la iglesia de San Antolín. En el convento de las madres Capuchinas se puede apreciar dos obras. La primera es la imagen de Santa Clara realizada entre los años 1730 y 1740, la cual se encuentra puesta de rodillas con las manos sobre su pecho y cruzadas, pero sin llegar a rozarse, esta obra posee un sobresaliente tratado de las manos que tienen unos rasgos muy elegantes y delicados. 19
El rostro expresa un movimiento místico interior nunca antes alcanzado por Salzillo en otras esculturas, representado en la faz de la Santa, con una expresión de sentimiento y vivacidad. La siguiente obra que será descrita es la de San Francisco, localizada en la misma iglesia y Escultura que hace pareja con Santa Clara del mismo convento. Datada entre los mismos años. Es una talla salzillesca de menos maestría que la anterior, pero se caracteriza por tener una gran armonía. El santo aparece orando con la cabeza alzada mostrándose implorante, mientras una mano se apoya en el pecho y la otra cae en posición de súplica. La policromía de ambas figuras no es algo que resaltar debido a la simpleza y sencillez del hábito franciscano, por eso tienen un oscuro colorido. La iglesia restante que queda por explicar es la iglesia de San Antolín donde la mayoría de esculturas procesionan en la tarde de Lunes Santo o también llamados “los magentas” con la Real, Ilustre y muy Noble Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón. A continuación se explicará el titular de dicha cofradía, el Santísimo Cristo del Perdón. Detrás de muchas décadas desconociendo el autor de esta figura, Juan Antonio Fernández Labaña en 2013 atribuyó esta obra a Francisco Salzillo y Alcaraz, realizada en el año 1733. Al igual que el Cristo del Amparo, dicho anteriormente, se piensa que este crucificado podría ser una de los primeros crucificados ejecutados por el escultor murciano. Este hallazgo se obtuvo, como expone el mismo Labaña, con muchos métodos científicos utilizados actualmente en la restauración de obras de arte como las radiografías, macrofotografía, microscopía óptica etc. Con esto se fue examinando el interior de la talla, analizando cada detalle de su sistema constructivo, donde maderas, ensambles, yesos, colas, pigmentos, aceites, láminas metálicas y elementos de fijación determinaron la autoría de la obra (Juan Antonio Fernández Labaña 2013). En el año 2016 Fernández Labaña publica un nuevo estudio del crucificado deteniéndose en el aspecto externo de la obra El llegar a su artífice fue muy complicado debido a las continuas restauraciones que el cristo había sufrido y también por la poca similitud que hay con el resto de crucificados del autor, ya que este se basaría en una obra anterior de Nicolás de Bussy. Las pruebas claves para demostrar esta autoría serían dos espigas de madera que servían de anclaje de un brazo, este sistema solo fue empleado por Salzillo, como se ve en el cristo facistor o en el cristo de la esperanza. Otra prueba que mira al escultor murciano es la pureza del oro, con un 97 por ciento de oro, dos por ciento de plata y un uno por ciento de cobre presente en las obras de Salzillo y, en este cristo. Esto demostró que el autor de tan grandiosa obra fue Salzillo, la cual se caracteriza por una anatomía plenamente realista y expresiones logradas. Muestra a la perfección el estado de desnutrición al que llegó Jesucristo en los momentos antes de expirar y las heridas causadas por el martirio. También es necesario destacar como está policromada a la perfección esta imagen. Esta talla es un trabajo complejo, profundo y con unos conocimientos técnicos previos de Salzillo que se plasman a la perfección en esta escultura. Este venerable cristo de Murcia es el único que procesiona y su conjunto escultórico forma la escena del calvario con la Virgen María, María Magdalena y San Juan. Este último, San Juan, también es una obra de Francisco Salzillo qué hizo en 1737, es de madera policromada en unos tonos verde y rojizos, con detalles estofados en fajín y los bordes de la túnica. Se muestra en posición de lamentación al ver el martirio de Jesucristo, con una mano posada en el pacho y otra sujetándose los ropajes con una elegancia propia del autor. Esta es una talla la cual muestra el perfecto manejo que tenía Salzillo a la hora de esculpir las arrugas y movimientos de los ropajes Parada 3
En esta detención del recorrido nos encontramos con la iglesia de Santa Catalina y la iglesia de San Bartolomé. Las primeras obras de Francisco Salzillo por explicar serán las de la parroquia de Santa Catalina, estas son, la Dolorosa qué procesiona en la noche de Sábado de Pasión con la cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad. Esta es la Virgen María Dolorosa realizada en el año 1742 por Francisco Salzillo.
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Es de un tamaño menor al de las obras de Francisco Salzillo, es una talla completa representada con ambos brazos abiertos en actitud suplicante y el rostro mirando al cielo. Posee unas bellas características italianizantes, donde resalta el cuidado estofado presente en esta obra. Esta Virgen aparece con un manto que le cubre parte de la cabeza y cae por su espalda tapando todo el cuerpo por completo que recoge en sus brazos y se va entallando conforme se va aproximando a los tobillos de la imagen, ensanchándose algo a partir de estos (José Sánchez Moreno, 1983). Muestra una emoción y movimiento interno que se ven en su rostro y en el perfecto manejo de los pliegues de la túnica y posición de sus brazos. La siguiente imagen es la de Santa Rita, datada en los años anteriores al 1742, ya que hasta esta fecha no se le nombra en el inventario de la parroquia. Es una imagen de vestir que quedó casi destruida en el año 1839 al incendiarse su vestimenta en el incendio que hubo en San Bartolomé, donde esta para celebrar su novenario (Jose Sánchez Moreno, 1983) A continuación, se explicará dos obras que se encuentran en la iglesia de San Bartolomé y una de ellas procesiona en la noche de Viernes Santo con la cofradía de Servitas de María Santísima de las Angustias. Esta obra es la titular de dicha cofradía, la Virgen de las Angustias. Esta obra fue realizada en el año 1740, es una de las obras más importantes de Francisco Salzillo, por su expresión, técnica y ágil composición. Se caracteriza por su perfecta anatomía presente sobre todo en el cadáver de Jesucristo, en el cual se muestra el avanzado estado de desnutrición al que este llegó en los pliegues de delgadez de la zona del estómago y el giro que hace el torso para poder apoyar el lado izquierdo de la cara en la rodillas de su madre, donde aquí se puede apreciar el pómulo de cristo ligeramente aplastado por la presión de la cabeza contra las rodillas. También se debe de destacar el conseguido realismo de los dos ángeles que acompañan la composición central de la Virgen y Cristo. La Virgen vuelve su faz al cielo en gesto de resignación con Dios por la muerte de su hijo y el dolor que siente ante ello, es representado con un puñal clavado en el corazón y la mano izquierda abierta alzada hacia el cielo. Ella, con su brazo derecho y sus rodillas mantiene el cuerpo sin vida de su hijo, que no llega a tocar por la sábana que lo separa de su madre, siendo así un símbolo de la pureza de Jesucristo. Salzillo abandona la posición típica de "Piedad" de posar el cuerpo sobra las rodillas de la madre a dejar en cuerpo en el suelo y dejar solo la cabeza apoyada sobre ella. La siguiente obra es la de Santa Lucía realizada por Francisco Salzillo en el año 1730. Es una imagen de vestir, con una indumentaria lujosa, esta es de un tamaño menor al normal de Salzillo y hecha en madera policromada. Se le representa en su forma invariable, con su mano izquierda posada sobre su pecho y la diestra con una Palma, simbolizando y mostrando su posición de mártir, su tortura también aparece representada con un ángel a los pies de la Santa que lleva en su mano izquierda, en una bandeja de plata sus ojos, siendo esta su iconografía y dando a entender que su martirio y tortura constituyó en despojarle sus ojos. Como las demás obras de Salzillo, esta tiene un control de los ropajes sobresaliente y de las facciones de su rostro, con una mirada profunda, boca entreabierta y mentón acentuado. Parada 4
La siguiente parada de este recorrido es en la iglesia de San Miguel donde podemos encontrar las obras de la Sagrada familia, la Inmaculada Concepción y los ángeles del retablo hechos por el escultor murciano. En esta iglesia hay bastantes obras salidas del taller Salzillo, empezando por obras de Nicolás Salzillo, como Judas Tadeo y llegando a albergar obras de Roque López. En esta iglesia se ubican tres obras de Salzillo que a continuación se analizaran. La primera composición que se analizará es la de la Sagrada Familia hecha por Francisco Salzillo. Aquí aparecen cinco figuras qué representa a San José, la Virgen María, Santa Ana, San Joaquín y el niño Jesús, estando a ambos lados los abuelos, atrás San José y en el centro, siendo el eje central de la composición la Virgen con el niño tomado. Cada uno posee unas actitudes únicas e interesantes, como José con la cabeza apoyada en la mano, que a su
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vez se apoya en una palestra y también la intención de la abuela de querer coger a su nieto en brazos y San Joaquín adorando a este. Son unas tallas de menor tamaño que otras obras del imaginero, las caracteriza su gran movimiento qué se puede ver en las telas de la vestimenta de cada unos, en sus expresiones faciales y su gesticulación. Son unas tallas policromada en los colores típicos de cada personaje, como lo son el azul y el rojizo en María. Otra composición de Francisco Salzillo localizada en esta iglesia es el conjunto de ángeles que aparecen en el retablo del altar mayor, llevados a cabo en el 1732. Aparecen dos en la parte inferior de este uno a cada lado del conjunto del retablo. El ángel de la izquierda es representado con un báculo y ambos brazos abiertos, al apoyar su peso en la pierna derecha se forma levemente la curva praxiteliana. Sus ropas están policromadas en unos tonos ocres y oscuros, las cuales también tienen unos detalles estofados. El de la derecha posa su mano derecha en su pecho, mientras la otra sujeta un objeto. En la parte superior de este retablo aparecen otros tantos ángeles niños y adultos en diferentes posiciones y colocados de diferente forma y lugar, con las características en común de tener una anatomía muy conseguida y realista, y una policromía y estofados realizados con gran maestría. Por último, la Inmaculada Concepción de Francisco Salzillo. Es representada con el niño en brazos, y sobre una nube plateada con su típica imagen invariable con el paso del tiempo, siguiendo los cánones establecidos en la pintura sevillana de Francisco Pacheco con tanta influencia a lo largo de los años. Aparece pisando a Satanás encarnado en una serpiente, la misma que la del pecado de Adán y Eva. También pisotea a la luna, a lo que se le interpreta como la reacción y representación de la enemistad con la religión islámica, ya que la luna creciente es un símbolo particular del Imperio Otomano. En esta escultura aparece con los colores del manto y la túnica habituales en la Virgen, pero varían con respecto a las túnicas que llevan las Inmaculadas, con manto azul y túnica blanca, simbolizando su pureza. Los estofados en las ambas prendas de esta imagen son genuinos y muy detallados. Parada 5
La quinta parada de este itinerario es la de la iglesia del convento de Santa Clara y la iglesia del convento de Santa Ana. La primera iglesia, la de Santa Clara esta la obra de San José con el Niño de Francisco Salzillo y datada entre los años 1735-1740. La composición es de unas medidas más pequeñas que las normales, con una policromía de colores muy vivos en ambos personajes, pero sobre todo en San José, dándole a esta imagen el foco de atención de la composición. Estos dos personajes bíblicos aparecen cogidos de la mano en actitud cariñosa, protectora y de conversación, por la mirada de uno a otro. Al parecer, los dos caminan a Egipto o Jerusalén o de vuelta a Nazaret. La representación e iconografía de San José ha ido evolucionando con el tiempo. Su culto y por lo tanto su representación en obras de arte se impulsó a partir del Concilio de Trento y Teresa de Jesús. Como ya se ha dicho la iconografía también ha ido cambiando con el transcurso de los años, evolucionando de ser representado como un anciano calvo y de barba blanca, siguiendo la mentalidad de la época de que un hombre de mayor edad podía dar mayor protección a la familia, pero a partir del siglo XVIII su iconografía rejuvenece (región de Murcia digital, s.f.). En la iglesia restante, la de Santa Ana hay un retablo en el altar mayor, en donde resalta ocho imágenes ejecutadas por Salzillo entre 1740-45. Estas ocho tallas son; en la parte superior en dos hornacinas están San Alberto y San Antonio, dos obispos qué son representados y por lo que se les reconoce con sus respectivas mitras y van acompañados, cada uno, por un ángel que está a su lado. Junto a la hornacina central del retablo aparecen San José con el Niño y San Joaquín con la Virgen niña y al lado de estos se encuentras San Juan Evangelista y San Juan Bautista. Todas estas esculturas tienen un movimiento y expresiones propias, con unos policromías y estofados únicos. Parada 6 22
A continuación, se explicará la parada del Museo Diocesano de la Santa Iglesia Catedral de Murcia. Este lugar alberga grandes obras y algunas de Salzillo, como es el cristo facistol de 1770 y San Jerónimo de 1755, pero esta investigación se centrará solo en dos, la Virgen de la Leche y la Virgen del Socorro, ya que son las únicas qué están dentro de la cronología utilizada. La Virgen de la Leche es un alto relieve con estructura de pirámide que se forma con lo más alto del tronco y cabeza de la Virgen como punto central superior, el punto inferior derecho lo formaría con San Juan niño y el punto inferior izquierdo lo forma los ropajes de la Virgen y el eje central de esta composición es el Niño Jesús. En el relieve aparece los tres personajes en una naturaleza idealizada y unas ruinas detrás suya, la Virgen se dispone a darle de mamar a su hijo, la cual es representada con un seno descubierto, propio de la acción que iba a ejecutar, mientras el Niño Jesús juega con San Juan. Esta imagen está enmarcada y sigue la forma de un óvalo, con molduras y rocallas decoradas. Es una delicada talla inspirada en el refinado artista Correggio, la encargó el canónigo Marín y Lamas para su oratorio particular y, tras su muerte pasó a la Catedral como una donación, como afirma el testamento del clérigo (región de Murcia digital, s.f.). La obra que falta por analizar ubicada en una capilla de la catedral es la Virgen del Socorro, realizada por Francisco Salzillo en el año 1734. Esta imagen es una composición compleja formada por muchas esculturas. En primer lugar y como eje central de dicha composición tenemos a figura de la Virgen posada en una nube plateada, muy utilizada en Salzillo, que con su mano izquierda mantiene al Niño Jesús y con la mano restante según como aparecen la posición de los dedos parece que antiguamente sujetaba algo con esta, pero actualmente esta mano se encuentra sin ningún objeto entre ella. En el segundo plano de la composición aparece un hombre de color de piel oscuro, lo que nos hace pensar, según la mentalidad de la época y la posición que ocupa en todo el conjunto de la composición, que es ser pisado por María, que era un hereje o algún enemigo de la religión católica y por eso la Virgen ejecuta esa acción de pisarle. Al conjunto de la composición lo rodean un grupo de ángeles niños situados al lado y debajo de la Virgen. Esta muestra unos colores muy vivos, acompañados de un gran estafado en sus ropajes. Parada 7
En la penúltima parada de este itinerario se puede observar la iglesia de Santa Eulalia que alberga las obras de Santa Rosalía y los Santos Mártires. Es una talla de menores medidas que las habituales, realizada en madera policromada durante la etapa de 1738 a 1747. La Santa se encuentra arrodillada sobre un terreno rocoso, con el cabello largo y suelto, inclinando su cabeza hacia su lado izquierdo para mirar un crucifijo que actualmente se encuentra desapareciendo y una posición en actitud suplicante con su mano derecha abierta con sensación de pena. La cabeza de esta figura no se caracteriza por unas facciones delgadas, sino redondeadas. Tiene unos ojos con la mirada viva con lo que expresa una emoción y sentimiento. Los Santos Mártires fueron ejecutados por Francisco Salzillo en 1743. Son dos bustos, uno masculino y otro femenino, que aparecen mostrando la razón de su muerte, un corte profundo en la yugular o en la carótida, mientras alzan la mirada hacia el cielo con la intención de recibir una ayuda divina. Le caracterizan unos colores muy vivos en la policromía. Parada 8
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La última parada es el convento de Madre de Dios que alberga dos obras de Francisco Salzillo. La purísima de esta iglesia, realizada por Francisco Salzillo en 1744, es de unas proporciones más pequeñas que las habituales. Destacan sus ropas y su forma de fluir por el aire tendiendo a la izquierda, su policromía y estofado de estas. La otra imagen presente aquí es San Jorge, seguramente esta obra fue inspirada en una obra pictórica de Senén Vila, ubicada en la misma iglesia. Esto se ha llegado a pensar por las similitudes que se han encontrado en las ropas, aunque aparezcan puestas de diferente forma. Es una talla también de pequeño tamaño y una policromía pobre. Se le representa como el vencedor del combate contra el dragón, con el pie izquierdo adelantado y pisando al monstruo, a lo que muestra en el rostro una expresión de tranquilidad ante la situación.
6. CONCLUSIONES: Al comenzar el trabajo se empezó por cuestionar el uso del patrimonio artístico como método de enseñanza en las aulas. Como se explicó, el trabajo partía de la hipótesis de que la utilización de este como recurso educativo en las escuelas era escaso y que, por lo tanto, el patrimonio no era empleado para mostrar a los alumnos ejemplos históricos o artísticos que estuvieran a su alcance. Tras realizar una encuesta a 155 alumnos que provenían de diferentes institutos, obtuvimos la respuesta que esperábamos: en los institutos no se tiene un sistema de enseñanza que tenga en cuenta lo que posee su ciudad a la hora de exponer el temario y no se hacen demasiadas salidas culturales con los alumnos. Además, preguntamos a los estudiantes si recordaban haber estudiado a alguna mujer en la historia del arte y se obtuvo una respuesta negativa del 97%. Se necesita que la mujer sea más reconocida en al arte, además de otros ámbitos, y esto se logrará si se presta su reconocimiento a las artistas que lo merecen. De tal modo, se quiso reconocer la presencia de la mujer en el arte y el mejor modo de cumplir estos objetivos era escoger a una que hubiera aportado al arte murciano, pero que hubiese permanecido oculta. Así, llegamos hasta Inés Salzillo, hermana del imaginero más importante de la Región de Murcia. Para verificar si Inés Salzillo era conocida por los alumnos, también se les preguntó por ello en la encuesta, obteniendo que, de 155 alumnos, dos conocían a Inés. Con los resultados de las encuestas era necesario plantear una solución. Y se comenzó a crear un itinerario didáctico por la ciudad de Murcia cuya protagonista sería Inés Salzillo, así se paliaría tanto la falta de uso del patrimonio en la enseñanza, como el desconocimiento de esta artista. Por lo tanto, vimos cómo es importante que se completase este proyecto. Es necesario que el alumnado tenga referencias cuando estudia, que sea capaz de contrastar lo que aprende con la actualidad y que vea que lo que le enseñan existe y que puede ir a verlo cuando desee, entendiendo que aquello que está viendo forma parte de la historia que está estudiando. Pero más importante aún, es dar la visibilidad que se merecen aquellas artistas que, por el simple hecho de ser mujeres, dejaron de ser importantes para la historia del arte. Así que con este itinerario se da un paso más hacia esos objetivos que se quieren cumplir: mejorar la enseñanza y dar a las mujeres como Inés Salzillo su lugar en la historia.
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7. AGRADADECIMIENTOS: En primer lugar, dar gracias al proyecto IDIES por darnos la oportunidad de investigar este proyecto tan singular y poco tratado en la Historia del Arte, junto a Universidad de Murcia por colaborar y ofrecernos los métodos para poder desarrollar nuestro trabajo de investigación. Agradecer a nuestros dos tutores, Juan Ramón Moreno Vera, por parte de la universidad, por el apoyo, la ayuda, la corrección y ensalzar nuestro amor por el arte y Manuel Gálvez Caravaca, por parte del instituto, por su incondicional confianza y apoyo siempre alentándonos a investigar y profundizar en la historia. También queremos reconocer a Virginia Verdú y al IES Saavedra Fajardo por darnos esta gran oportunidad de investigar acerca de algo que nos apasiona tanto como es el arte de nuestra Región de Murcia. Recordamos a nuestros compañeros de clase e investigación por hacer las clases más llevaderas y avivar nuestro espíritu apoyando incondicionalmente nuestro trabajo. También gracias a nuestras familias por los viajes en coche a la universidad. Agradecer a Fco. Jorge Rodríguez, por hacernos enamorarnos del arte en sus clases. Y, sobre todo, gracias a nuestra musa, Inés Salzillo, la cual nos ha acompañado a lo largo del año causando con su vida mil emociones y esperanzas a la hora de investigar su labor en el taller y demostrar que las mujeres tenían una silenciosa labor nunca reconocida.
8. BIBLIOGRAFÍA BOTÍAS, A. (2018) ¨Las mujeres que hicieron a Salzillo y Gilarte más grandes¨ en La Verdad. Consulta: 03.04.2019 https://www.laverdad.es/murcia/ciudad-murcia/mujeres-hicieron-salzillo-20180513015130-ntvo.html MUÑOZ LÓPEZ P. (2004) MUJERES ESPAÑOLAS EN LAS ARTES PLASTICAS. España: Sintesis. Peña-Velasco, C. (2018) ¨Inés Salzillo (1717-1775): una mujer en un taller de escultura del Barroco¨ en UMA.ES. Boletín de arte. 2018, n. 39 p. 49-72. Consulta: 27.03.2019 http://www.revistas.uma.es/index.php/boletin-de-arte/article/view/4547 Región de Murcia Digital. Historia de la Región de Murcia. Consulta: 16. 04. 2019 http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,373,m,1915 RUÍZ, N. (2017) ¨Inés, la luz de los Salzillos¨ en La Verdad. Consulta: 02.03. 2019 https://www.laverdad.es/ababol/arte/ines-salzillos-20170925010041-ntvo.html SÁNCHEZ MORENO, J. (1945) Vida y obra de Francisco Salzillo (una escuela de escultura en Murcia) Murcia, España: Seminario de Historia y Arte de la Universidad de Murcia.
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