Carlota no quiere peinarse Publicación de Ediciones Fortuna C/ Akilino Arriola, 71 48600 - Sopelana Bizkaia - Spain http://www.edicionesfortuna.com http://edicionesfortuna.blogspot.com info@edicionesfortuna.com Copyright © 2011 sobre la presente edición
Título original: CARLOTTA - MEINE HAARE KAMME ICH NICHT! written by Langen, Annette; ilustrated by Bahr, Frauke © 2010 NordSüd Verlag AG, CH-8005 Zurich / Switzerland
Traducción: El Torres Rotulación, diseño y maquetación: MALAKA studio www.malakastudio.com Primera edición. Reservados todos los derechos. Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47 ISBN: 978-84-938634-3-2 DL: BI-1166/2011 Impreso en China / Printed in China
Annete Langen * Frauke Bahr
Ésta es Carlota. Es muy fácil saber cuándo Carlota no quiere hacer algo. Empieza a gritar:
”
ro! e i u q o “¡No, n
¿Qué es lo que no quiere hacer Carlota? A veces no quiere ir de compras. A veces no quiere regresar a casa. A veces no quiere ponerse las botas de invierno para calentarse los pies porque piensa que sus sandalias son mucho más bonitas. Hay muchas cosas que Carlota no quiere hacer.
Pero había una cosa que Carlota
nunca
quería hacer.
De ninguna de las maneras. Cada mañana, Carlota gritaba:
e!” m r a n i e p o r e i “¡No qu
“¡No quiero peinarme!”
“¡No quiero peinarme!”
Gritaba tan fuerte que el viejo señor Rodríguez, que vivía arriba, y la familia García, que vivía abajo, y los estudiantes, que vivían al lado, e incluso la gente que pasaba caminando por la calle, podían oírla. Y cada mañana todos ellos decían: -Oh, tan sólo es Carlota, que no quiere peinarse.
“¡No quiero peinarme!”
“¡No quiero peinarme!”
“¡No quiero peinarme!”
Y esto ocurría desde hace mucho, mucho tiempo.
Naturalmente, su mamá y su papá le decían a menudo: -Carlota, deberías peinarte o se te enredará el pelo y entonces te convertirás en una niña con una melena salvaje.
Y entonces sus padres intentaban peinar el pelo de Carlota. Aunque solo un poco.
Pero ese poco no era suficiente. Día a día el pelo de Carlota se volvía salvaje y enredado. Y más salvaje y más enredado. Y más
salvaje
aún.
Hasta que un día, un pajarito se posó en la salvaje y enredada melena de Carlota. A éste le siguió un segundo pajarito. Después, ambos construyeron un nido en mitad de la maraña de pelo. Al de poco tiempo, aparecieron cinco huevos pequeños con manchas azules en el nido. No pasó mucho hasta que los huevos comenzaron a agrietarse y nacieron cinco polluelos.
Ahora los pájaros estaban muy ocupados porque los polluelos siempre tenían hambre. Carlota les ayudaba lo mejor que podía. Un día, el nido con los cinco pollitos casi se cayó al suelo al inclinarse ella a recoger un gusano.
Desde ese momento, Carlota dejó de jugar en la guardería. También dejó de saltar en el trampolín. Aquello era demasiado peligroso. También se acabó el ir a nadar. ¡Oooh! Y a Carlota le encantaba ir a nadar. No era nada fácil tener un pelo tan salvaje.
Una noche, Carlota empezó a oír extraños ruidos. Ruidos fuertes y salvajes, como jamás antes había escuchado. Eran graznidos y gañidos. Pero eso no era todo. También se podía oír un horripilante gruñido y un siseo espeluznante. ¡Todos venían de su cabeza! Carlota estaba asustada.
¿Qué podía ser aquello? ¡Oh, cielos! Pero si eran: 1 pantera, negra como la noche, 2 largas serpientes, 3 monos aulladores, que no cerraban la boca, 4 loros que chillaban y graznaban, y 5 “no-se-sabe-qué”.