El siglo XXI comienza con impresionantes avances en todos los campos de la ciencia y del bienestar humano. Sin embargo, el sujeto contemporáneo se caracteriza por un alto nivel de incertidumbre ante el futuro. La globalización y el proyecto económico neoliberal producen efectos que alcanzan dimensiones devastadoras para la mayoría de las comunidades: desempleo, exacerbada competitividad, falta de oportunidades, marginalidad, violencia, inseguridad, aislamiento, inmediatismo... son particularidades del actual ritmo de vida que provocan sentimientos de indefensión, desamparo y pérdida de esperanza.