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SALUD PARA TODOS
MARZO 2021 • Pág 20 # 29 •
Anorgasmia: ¿por qué algunas mujeres no alcanzan el orgasmo?
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Se estima que entre un 5 y un 10 % de las mujeres no experimenta un orgasmo a lo largo de su vida, aunque esto no significa que puedan alcanzar un alto grado de satisfacción sexual. Las dificultades orgásmicas femeninas aparecen a menudo junto con problemas relacionados con el interés y la excitación sexual. Sin embargo, a medida que se van produciendo conocimientos y derribando tabúes ese porcentaje va en franca disminución.
Por Dra. Magdalena Joubanoba
Esos 7 a 18 segundos de placer que provoca el orgasmo femenino son unaexperienciapsicofísicageneralizada de alivio de tensión sexual, que varía de una mujer a otra e incluso en la propia mujer presenta variabilidad de intensidad y duración. Los estudios de Masters y Johnson han demostrado que la respuesta orgásmica surge siempre del mismo centro neurovegetativo sacrolumbar y queloquepuedenserdiferentesson las fuentes de estimulación o excitación, provenientes del clítoris, la vagina o cualquier zona erógena, incluso por la simple estimulación de las fantasías sexuales o los sueños eróticos.Portanto,laviejadiscusión “orgasmo clitoridiano” u “orgasmo vaginal” ya resulta absolutamente vetusta y se sabe que es un mito.
Para configurar una anorgasmia o trastorno orgásmico femenino, aproximadamente en un 75 % de las ocasiones sexuales deben presentarse los siguientes síntomas: retraso marcado, escasa frecuencia o ausencia de orgasmo; reducción notoriadelaintensidaddelassensaciones orgásmicas, duración de los síntomas por al menos seis meses, malestares clínicamente significativos en la mujer. No hay anorgasmia siladisfuncióneslaconsecuenciade una alteración grave de la relación, como puede suceder en un contexto de violencia de género. La anorgasmia puede ser primaria si ha existido desde siempre o secundaria cuando el trastorno es adquirido y comienza tras un período de activaciónsexualrelativamentenormal. A su vez, su severidad toma en cuenta el grado de malestar a causa de la disfunción, pudiendo ser leve, moderada o grave. Las tasas de prevalenciaencontradasparaeltrastorno orgásmico femenino varían mucho,entreel10yel42%,ydependen de múltiples factores tales como la edad, el nivel educativo y la cultura. La gran mayoría de las mujeres requieren la estimulación del clítoris paraalcanzarelorgasmoylaproporción de aquellas que experimentan un orgasmo durante el coito peneano-vaginal es relativamente pequeña. Históricamente, la prohibición delamasturbaciónhasidounhecho constante en la vida de las mujeres y esto ha significado que muchas inicien el aprendizaje sexual en pareja. Si hay poca seducción, caricias o si la acción está centrada en el coito, se dificulta la consecución del orgasmo ya que la vagina es una zona que físicamente tiene pocas terminaciones nerviosas en conexión con la zona sacrolumbar de la médula espinal donde se produce el reflejo. Portanto,elhechodequeunamujer alcance el orgasmo a través de la estimulación del clítoris y no durante la actividad coital, no significa que La gran mayoría de las mujeres requieren la estimulación del clítoris para alcanzar el orgasmo.
sea anorgásmica. De hecho, en las mujeres la constancia en el orgasmo (“habitualmente o siempre”) es mayor durante el autoerotismo o la masturbación que en actividad sexual con una pareja. Cuando las emociones mandan De acuerdo con la mayoría de los autores, la disfunción orgásmica se encuentra relacionada con factores orgánicos en menos del 5% de los casos. Esta porción se asociaría con trastornos circulatorios de la región pélvicaylascondicionesqueafectan sus nervios, aunque son problemas no muy frecuentes. Algunas patologías neurológicas (esclerosis múltiple, lesión de los nervios pélvicos, lesión de médula espinal), factores ginecológicos (anomalías anatómicas de vagina o útero), causas orgánicas que incluyen enfermedades crónicas (alcoholismo, adicción a narcóticos), causas farmacológicas (sustancias o drogas empleadas en tratamientos de hipertensión o depresión), y causas locales (infecciones, traumatismos o desgarros de origen quirúrgico), pueden influir en el funcionamiento orgásmico en las mujeres. Sin embargo, mayoritariamente, son problemas emocionales y psicológicos los que predisponen a la mujer para el establecimiento de disfunciones sexuales como el trastorno orgásmico femenino. Algunos de los más frecuentemente analizados por diversos especialistas son:
• Educación rígida moral o reli-
giosa. En muchos casos de anorgasmia primaria parece haber asociada una educación religiosa o moral severamente negativa respecto del sexo. Ello no implica que este tipo de educación negativa se encuentre necesariamente inscripta en el seno de familias religiosas,perolosdatossugieren que la disfunción orgásmica primaria la padecen muchas veces aquellas mujeres que fueron educadas con la idea de que la sexualidadesinmoralylamasturbación es obscena.
• Relaciones parentales o vínculos de apego establecidos
durante la infancia. Reibstein y Richards afirman que una buena relación con el padre contribuye al desarrollo de la sexualidad de la hija, y que en general, una buena relación durante la niñez puede ayudar a su autoestima. Así mismo, puede afectar la ausencia delpadreosupersonalidaddominante.
• Experiencias sexuales tempra-
nas traumáticas. Es habitual que con frecuencia las mujeres que padecen algún trastorno orgásmico tengan algún antecedente de abuso sexual. Existe un sentimiento de miedo en la mujer que le lleva a conductas evitativas de las relaciones sexuales, y en muchos casos incluso de sentimientos de culpa. En cambio, según Reibstein y Richards, las mujeres que tuvieron una o más relaciones sexuales satisfactorias antes del matrimonio, y en particular aquellas que empezaron a masturbarse antes o en las primeras etapas del matrimonio, pueden experimentarorgasmosregulares con su pareja.
• Educación inadecuada y falta de
información. Una de las causas quemásdisfunciónorgásmicagenera en la población femenina es la falta de información de su propia anatomía y fisiología. No hay unaeducaciónsexualsuficiente.Y la poca información que existe no alcanza para que la mujer inter-

MARZO 2021 • Pág 22 # 29 • nalice conceptos que posibiliten reestructurar actitudes, aprendizajes y creencias. A causa de esa desinformación muchas mujeres desconocen estas condiciones y no han podido aprender ni saben cómo hacer para alcanzar y posibilitar la consecución del orgasmo.
• Aspectos culturales y genera-
cionales. Los aspectos culturales no se pueden menospreciar o desestimar (sobre todo en los casos en que se estudia la disfunción en muestras poblacionales). En aquellas culturas en las que se coloca la mujer como objeto de satisfacción del varón, negándole incluso su facultad de sujeto deseante, la prevalencia de la anorgasmia tenderá a verse aumentada. Un ejemplo típico para gra-
ficar el fenómeno son las culturas dónde se practica la ablación del clítoris o mutilación genital femenina. En cuanto a las generaciones se ven grandes variaciones en la prevalencia en virtud de la diferente educación sexual recibida. Otra causa a tener en cuenta es la ansiedad, ya que bloquea o inhibe la consumacióndelarespuestasexual. Finalmente, hay que considerar que la anorgasmia en la mujer puede tener que ver con una estimulación inadecuada. A pesar de esto, la satisfacción sexual global no se correlaciona de manera importante con la experimentación del orgasmo. Muchasmujeresrefierenunaltogrado de satisfacción sexual a pesar de que rara vez o nunca experimentan orgasmos. ¿Existe una cura? El tratamiento del trastorno orgásmico femenino debe ser abordado desde diferentes perspectivas, y las tasas de éxito después de la terapia oscilan el rango del 90 % para lograr elorgasmodurantelamasturbación y del 75 % para lograrlo en pareja. En primer lugar, si hay un factor que está inhibiendo la fase orgásmica como un fármaco, se sugiererealizar interconsulta con especialista tratantealosefectosdesudisminución o sustitución por otros que no afecten la respuesta sexual. La terapia cognitivo conductual para la anorgasmia se centra en promover cambios en las actitudes y pensamientos sexualmente relevantes, disminuyendo la ansiedad, aumentando la capacidad y la satisfacción orgásmica. Los ejercicios de comportamiento tradicionalmente prescritos para inducir estos cambios incluyen masturbación dirigida, focalización sensitiva y desensibilización sistemática. La educación sexual, la capacitación en habilidades de comunicación y los ejercicios deKegel,amenudotambiénforman parte de los programas de tratamiento para el trastorno orgásmico femenino. Finalmente, es necesario enfatizar que hay toda una industria tecnológicapuestaalserviciodedispositivos sexuales, al punto tal que halogradoquelosjuguetessexuales constituyan hoy en día una opción válida para este tipo de disfunción. Los vibradores actuales utilizan tanto materiales de calidad aprobados por autoridades sanitarias competentes como múltiples y diversas combinaciones de velocidades, temperatura y otras acciones (vibración, succión, etc.), e incluso la posibilidad de control a distancia. Aun así,continuamosreticentesautilizar las distintas alternativas que ofrece el mercado para este tipo de disfunción sexual para la cual no existe un fármaco específico.
