7 minute read

SALUD PARA TODOS

Next Article
HORÓSCOPO

HORÓSCOPO

MAYO 2021 • Pág 30 # 31 •

Melanoma: autoexamen, conocimiento y prevención

Advertisement

Cada 23 de mayo se conmemora el Día Mundial del Melanoma, por lo que es una buena oportunidad para conocer un poco más acerca de esta enfermedad, las principales recomendaciones para prevenirla y la importancia de un diagnóstico precoz.

Por Dr. Julio Magliano - @dermatologojuliomagliano

El melanoma es un tumor cuyo origen está en unas células llamadas melanocitos, productoras de la melanina, que es el pigmento que da color a nuestra piel y permite protegerla de los rayos ultravioletas. El melanoma es un tipo de cáncer de piel con una alta mortalidad si no es diagnosticado en etapas tempranas; por lo tanto, si se diagnóstica ni bien aparece, el paciente tiene una gran probabilidad de curase. Aparentemente el creciente hábito de la población de exponerse al sol en forma imprudente, con el fin de obtener un bronceado de la piel, ha aumentado la frecuencia de quemaduras solares, envejecimiento prematuro de la piel, y lo que es peor, la aparición temprana de cánceres en la piel. El melanoma se caracteriza por ser uno de los cánceres más frecuente entre los adultos jóvenes. La historia de quemaduras en la infancia aumenta el riesgo de padecerlo y este riesgo es mayor en individuos con piel y ojos claros que se queman fácilmente o no se broncean. Los pelirrojos tienen una posibilidad hasta cuatro veces mayor que los individuos de pelo castaño os-

curo o negro, riesgo que disminuye a la mitad para los rubios. La piel clara aumenta el riesgo tres veces en comparación con la oscura. La predisposición a desarrollar nuevos lunares está genéticamente determinada y su aparición se ve favorecida por la exposición crónica a las RUV. A su vez, la presencia de un gran número de nuevos lunares (igual o superior a cien) aumenta siete veces el riesgo en comparación con los que tienen pocos (menos de quince) o ninguno. Si los nuevos son atípicos -esta información se obtiene consultando al dermatólogo- y además existen familiares que tengan esta enfermedad, el riesgo aumentará 500 veces. La gran mayoría de melanomas suceden en la piel expuesta al sol, ya sea por una exposición crónica (por ejemplo, personas que trabajan al aire libre en zonas de exposición solar, como los trabajadores de campo) o por exposiciones intermitentes (quemaduras solares en playa, piscina o cualquier lugar cuando se toma el sol). Hay también un mayor riesgo de melanoma en las personas que usan camas solares. Cuando los daños producidos por la radiación ultravioleta no son capaces de ser reparados por nuestro propio cuerpo, se producen mutaciones en los melanocitos que hacen que pierdan el control de su proliferación. Si esta proliferación no es detenida por las defensas del organismo, es decir, si el sistema inmune no es capaz de detectarla y destruirla, entonces el melanoma aparece. Aproximadamente, un 90 % de los melanomas aparece a nivel de la piel y de ellos un 75 a 80 % de los casos aparece sin que haya habido un lunar previo. Hay melanomas que se presentan en un patrón familiar, donde se han identificado mutaciones en un gen denominado CDKN2A. Los estudios que han cuantificado el efecto de esta mutación sugieren que su presencia representa un riesgo importante para el desarrollo de melanoma. Otras alteraciones genéticas identificadas en familias con melanoma son las mutaciones en el gen CDK4 y en el MC1R, que está relacionado con los individuos pelirrojos.

¿Cómo alertarnos de la presencia de un melanoma?

El factor más importante para el éxito en el tratamiento del melanoma, como ya se mencionó, es el diagnóstico temprano. La mayoría de los melanomas pueden diagnosticarse clínicamente con un examen cuidadoso y detallado de la piel. Para esto se necesita un excelente sitio para realizar el examen, ya que debe permitir una buena iluminación y garantizar un examen completo de los lunares. Los cambios más sugestivos de una lesión sospechosa de melanoma son los que se presentan en un periodo de meses, cuando estos cambios se manifiestan en días o semanas hacen pensar más en condiciones inflamatorias. Cuando el diagnóstico es incierto, el siguiente paso es la realización de una biopsia de la lesión, si es posible. Las alteraciones iniciales comúnmente observadas son el aumento en el tamaño de la lesión y los cambios de color. El aumento en la altura, el prurito y la presencia de ulceración o sangrado se presentan en lesiones avanzadas. También se puede presentar una decoloración alrededor de las lesiones, a la cual se le llama halo nevo, y debe tenerse en cuenta a la hora de evaluar un paciente. Existen signos guía sobre todo para alertarnos de un melanoma, que se resumen con la nemotecnia ABCDE: • A de asimetría: Los lunares son circulares y simétricos, una mitad debe ser igual a la otra, trazando una línea imaginaria. El melanoma generalmente presenta forma asimétrica. • B de borde: Si el contorno del lunar es irregular, tiene una apariencia desigual o borrosa, nos debe hacer pensar en melanoma. • C de color: Hay que estar alerta si el color del lunar no es uniforme, aparecen zonas mas oscuras de color marrón o negro, e incluso se pueden apreciar ciertas áreas de color rojo, blanco, gris o azul. • D de diámetro: Si el tamaño de los lunares es mayor a 6 mm (parte de atrás de un lápiz), tiene que llamarnos la atención. • E de evolución: Deben observarse sobre todo cambios en el tamaño, color, forma u otro aspecto del lunar.

Guía rápida para realizar un autoexamen de lunares

El autoexamen de piel es una forma de prevención, consiste en la autorrevisión regular de la piel en búsqueda de tumoraciones anormales o cambios inusuales como fueron mencionados con el ABCDE. Este examen ayuda a encontrar cualquier problema cutáneo sospechoso. Es necesario un espejo de mano y otro de cuerpo entero para observar minuciosamente todo el cuerpo tanto de frente como por detrás, revisar debajo de los brazos y en ambos lados de cada brazo. Examinar los antebrazos después de doblar los brazos por los codos, luego revisar las manos. Observar por el frente y por detrás de ambas piernas, los glúteos y el área entre ellos. Examinar el área genital. Observar la cara, el cuello, la nuca y el cuero cabelludo. Revisar los pies, incluyendo las plantas y el espacio entre los dedos. Solicitar a una persona de confianza que le ayude a examinar las áreas difíciles de ver.

Prevenir para no curar

Según las recomendaciones, se debe evitar la exposición al sol de 10 a 16 horas, donde la radiación solar es más perjudicial para la piel. Para una protección óptima, aunque no completa, se sugiere permanecer a la sombra, ya que la radiación solar rebota en las superficies reflectantes, como la arena, el pavimento, la nieve o el agua. También se deben evitar las camas solares, pues como se mencionó, el desarrollo de melanoma está relacionado con el uso de luz ultravioleta artificial. Se recomienda el uso de ropa adecuada, como camisas de manga larga y pantalones largos, para cubrir la piel expuesta, optando por colores oscuros, tejidos estrechos y telas gruesas, para que la radiación tenga mayor dificultad de penetración. En cuanto a los tipos de tejidos, existen ropas etiquetadas con factor de protección ultravioleta (UPF), lo ideal es que tengan un factor 50 o superior. Usar lentes para el sol en combinación con un sombrero de ala ancha para que brinde protección además a toda la cara. Los lentes deben tener filtro para la radiación ultravioleta para que reduzcan la cantidad de radiación que llega a la superficie del ojo. Aplicar protector solar con la piel seca 30 minutos antes de salir al aire libre; éste debe estar etiquetado como de amplio espectro que proteja contra la radiación ultravioleta A y B, con un factor de 30 o superior. Reaplicarlo a las dos o tres horas o inmediatamente después de nadar o transpirar, incluso si está usando un protector resistente al agua. Ante cualquier duda debe consultar con su dermatólogo, la piel se controla con el especialista una vez al año como rutina, si es que no tiene patología cutánea que requiera un control más frecuente. El dermatólogo cuenta con varias herramientas imagenológicas hoy en día para la prevención del melanoma. La dermatoscopia, también conocida como microscopia de epiluminiscencia, es una herramienta diagnóstica no invasiva, de utilidad en el diagnóstico temprano del melanoma, que permite el análisis de estructuras que se encuentran ocultas al examen clínico y evita escisiones innecesarias de lesiones benignas. La dermatoscopia digital brinda la posibilidad de grabar y almacenar las imágenes de las lesiones pigmentadas, para luego recuperarlas y realizar seguimiento de los lunares de pacientes. De este modo permite identificar melanomas en estadios tempranos, que se caracterizan por la ausencia de rasgos clínicos y/o dermatoscópicos específicos, sugestivos de lesiones malignas.

MAYO 2021 • Pág 32 # 31 •

This article is from: