Mes de diciembre de 2010 ADVIENTO Jesús quiso ubicarse muy próximo a nosotros. Aceptó vivir una vida como la nuestra y experimentar los límites humanos que nosotros experimentamos. Estuvo nueve meses formándose dentro de María, y ya nacido caminó nuestros caminos, se dejó cuidar por sus padres, supo lo que era el temor, la amistad, la importancia del diálogo y el enojo las veces que las circunstancias lo llevaron a ello. Hasta se atrevió a experimentar el dolor y saber cómo es nuestra propia muerte. Tal cosa no se nos hubiera ocurrido si Él mismo no se hubiera decidido a ello. No por nada, su nombre es “Emmanuel” que significa “Dios está entre nosotros”. El Adviento es un tiempo que nos habla del amor y la cercanía de Dios. Por eso, contemplando a Jesús que eligió vivir en nuestro propio mundo y estar con nosotros para siempre, es un tiempo para revisar nuestras opciones, para pensar cómo estamos viviendo, como vale la pena vivir y cómo estamos respondiendo a esa cercanía que nos viene del Señor. El teólogo Gustavo Gutiérrez sugería que la bienaventuranza del nuevo siglo es ¡Bienaventurados los que tienen esperanza! Y esta no está fundada en la nada sino en lo que Dios hizo en Jesús, que ya vino. Adviento significa venida. Si Él está que se renueve la esperanza, que se sanen las heridas, que nos abramos al perdón, que nazca la alegría, que nos alimentemos no solo de sidra y pan dulce sino, sobre todo, de la vida plena que viene de Dios. Que lo festivo de lo profano de este tiempo no nuble lo que debemos comprender para que podamos celebrar ese amor tan grande de Dios, haciendo nuestro ese niño y adorándolo porque Él vino para estar con nosotros. Pastor Hugo Santos