Nuestro cerebro, en apenas un segundo, ya se ha formado una impresión de la persona que tenemos delante. En el mundo de la empresa, profesional y de comercialización de productos ser conscientes del poder de la primera impresión es algo fundamental.
Se trata de un reflejo inconsciente que podemos llegar a controlar, tanto para no prejuzgar a los demás como para intentar controlar la mayaría de los factores intervinientes a la hora de causar una impresión.