Conciencia Política El estado de conciencia desde las neurociencias consiste en la activación grupos de neuronas sensores, receptores, almacenadores y sintetizadores, de la información que recibimos, y que permite constatar la realidad. Sin embargo la conciencia social y específicamente la conciencia política pertenece al escenario que Carlos Marx y MartínBaró (1989) denominan conciencia de clase o conciencia autentica. El proceso de alineación, y en el caso de Martín-Baró (1989) la ideologización, es la que le da el talante de alineación o de falta de autenticidad, siendo la falsa conciencia aquella que supedita sus razones a las del grupo dominante. La conciencia política en este sentido puede a su vez tener grados de alineación y grados de autenticidad, sobre todo cuando las leyes, normas o cambios políticos son impuestos a la nación. Para Spirkin (1965, citado en Manzón, López, Mejía Molina & Rodríguez Flores, 1986) no es posible hacer una representación de toda la vida social, por lo que históricamente se han desarrollado diversas “conciencias sociales” que se manifiestan en el arte, la cultura, la filosofía, le religión, etc. Conciencia política es una forma de conciencia social (Rosental y Iudin, 1971), y su forma concreta de participación esta en la conciencia cívica (Huerta, 2009). A su vez, se trata del reflejo objetivo que tienen las personas sobre su posición en la realidad. En otras palabras sabemos nuestra posición en la sociedad debido a que nos damos cuenta de nuestro entorno social, y específicamente de nuestra conciencia cívica. La conciencia cívica es darnos cuenta de nuestros derechos como ciudadanos (Papanastasiou y Koutseiini, 2003, citados en Huerta, 2009). Si la ciudadanía y la participación ciudadana se manifiestan en la esfera social, política y económica (Moreno, 2005), posiblemente experimentemos diversos grados de conciencia económica, política y social dependiendo de nuestro nivel socioeconómico. Esta visión del mundo social, de las condiciones políticas en las que vivimos permite incidir en este mundo, transformarlo. Sin embargo cuando la tendencia es a dejar las cosas como están y a idealizar la autoridad imperante, hablamos de una conciencia conservadora (Lindo, 1983), pero cuando hablamos de una conciencia política progresista es lo que Maduro (1979, citado en Manzón, López, Mejía Molina & Rodríguez Flores, 1986) explica como una visión que no considera lo real como algo dado para siempre, la masa que mencionaría Ortega y Gasset (2001), sino que se organiza en función de un cambio hacia la búsqueda de una sociedad distinta. Partiendo de Lors uno de los impulsadores del Interaccionismo Simbólico, Ross (1982)1 hay cuatro razones por las que no puede existir un predominio del todo sobre las partes. Ross sostiene que (a) muchas de las experiencias culturales y subculturales responden a imperativos universales, conductas que son aceptadas, socialmente permitidas y pautadas; a la vez (b) toda persona tiene cierta libertad de elección en el tipo de rol que desempeñara, se considera cierta distancia de los roles tradicionales, esta distancia esta directamente asociada al nivel de desarrollo de la sociedad; así mismo (c)hay una necesidad por transformar ciertas expectativas, normas culturales y roles que se manifiesta en la posibilidad histórica de innovación y creación; finalmente (c), las 1
Para ampliar la propuesta leer Blanco, Amalio. (2005). Cinco tradiciones en la psicología social. Madrid: Editorial Morata, segunda edición. Pp203