Mientras te torturas pensando que tu cámara (con la que puedes controlar manualmente los parámetros) se te queda corta para lograr determinadas fotos, te estás perdiendo todo un mundo ahí fuera. No son ni tu cámara, ni tu falta de conocimiento de Photoshop las que te impiden lograr esas imágenes que te dejan con la boca abierta. Lo que te aleja de ellas es el hecho de haberte aferrado al Modo Automático de tu réflex (o similar). Porque aunque no quieras verlo, no eres tú quien toma la foto, sino la cámara. ¿Quieres saber lo que te estás perdiendo por no disparar en manual? ¿Por dejar que sea tu cámara la que decida y dispare por ti? Aquí van algunos ejemplos cuya única finalidad es convencerte de que te lances a practicar con el Modo Manual, para no traicionarte ni a ti ni a tu cámara.
Fotografía de Thomas Hawk bajo licencia Creative Commons