Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”
Materia: Desarrollo de Competencias Linguísticas.
Profesor: José Antonio Jasso Lugo.
Alumna: Julia Janeth Reyes Tostado.
Licenciatura: Educación Preescolar.
Semestre: Cuarto.
EL QUE QUIERE AZUL CELESTE, QUE LE CUESTE. •
Quien anhela obtener algo muy valioso debe estar dispuesto a afrontar su precio, por alto que éste sea. El dicho y su moraleja guardan estrecha relación con un mineral, el lapislázuli, que se extrae de unos pocos lugares de Oriente. Con él se fabricaba un bellísimo color azul, muy resistente a la acción del tiempo, que por su procedencia fue llamado azul de ultramar. La gran rareza del lapislázuli y el alto costo de su transporte hicieron que su valor fuera comparable al del oro. Cuando los papas y los grandes señores del Renacimiento encargaban un cuadro, se estipulaba por contrato cuánta pintura de oro y cuánto azul de ultramar entrarían en la obra. Al mezclarse con blanco, ese precioso azul producía el celeste que originó la expresión. Pero existe también otra versión sobre ese origen, vinculada con la acepción religiosa de la palabra celeste, equivalente a celestial. En tal caso, serían los sacrificios realizados en la Tierra el precio de la gloria en el Cielo. Ambas versiones no se contradicen. Y ninguna de las dos deja duda de que cueste y celeste riman con muy justa razón.
LAS PAREDES OYEN •
Es un modismo que procede de Francia, de la segunda mitad del siglo XVI. Segun cuenta la historia, Catalina de Médicis hizo construir conductos acústicos en las paredes de sus palacios, para poder oir lo que se hablaba en las otras habitaciones y asi, poder enterarse si se conspiraba en su contra. La frase las paredes oyen, con el tiempo, pasó a ser utilizada como señal de advertencia, de que siempre puede haber alguíen escuchando lo que decimos en un determinado momento y lugar.