III. LA PEDAGOGÍA DE DIOS, FUENTE Y MODELO DE LA PEDAGOGÍA DE LA FE 1. La catequesis necesita una pedagogía La Educación es una actividad humana al servicio de las personas para que éstas puedan realizar su vocación y asumir responsablemente sus tareas en el mundo y en la historia. Las acompaña y las ayuda a descubrir lo que son. Las estimula en sus capacidades y les propone valores, para que puedan formar sus criterios de juicio, encontrar su lugar en la sociedad y tomar sus propias decisiones. La Pedagogía es el medio por el cual la Educación consigue sus propósitos. Podríamos decir que es una ciencia, una sabiduría y un arte para asegurar el crecimiento integral de las personas. Se vale de principios, de actitudes y de recursos prácticos orientados a la plena realización del hombre. La Catequesis hoy se nos propone como una “Educación ordenada y progresiva de la fe”. Ello significa que pretende educar integralmente a las personas, a partir de la experiencia fundamental de la fe que lleva a la conversión a Dios. Una conversión que requiere de un crecimiento progresivo y de una profundización para que el creyente haga suyas las consecuencias personales, comunitarias, morales y sociales que nacen de su aceptación del Dios de Jesucristo. Por eso, para que la Catequesis sea Educación de la fe, tiene que ser Pedagogía que responda claramente a las aspiraciones de todo el que ha sido salvado por la Palabra de Dios. II. Nuestra Pedagogía es la Pedagogía de Dios revelada en Jesús Cuando leemos la Sagrada Escritura advertimos que la Revelación de Dios no está separada de la manera como Él se revela. Él descubre su Misterio y su designio salvador, pero lo hace a su modo, con un “estilo” y unos “comportamientos” que van estrechamente unidos al anuncio liberador de su mensaje. La Revelación tiene una Pedagogía divina que se nos da como regla y camino para el anuncio de la fe. Solo hay una Revelación y solo una Pedagogía para entregarla, la que Dios mismo nos ha manifestado. La Catequesis debe estar siempre atenta a esta Pedagogía divina para familiarizarse con ella y seguirla. Necesita meditarla para asegurarse de que es fiel al modo como Dios nos descubre sus más profundas intenciones salvadoras. Mirará especialmente en Jesucristo la manera como Dios educa a su pueblo. Esta Pedagogía divina tiene unos rasgos característicos que descubrimos en Jesús, maestro de toda Pedagogía: a) Es una Pedagogía encarnada Se realiza en la realidad concreta de las personas, dentro de sus experiencias del mundo y de la vida: Sus temores, sus luchas, sus aspiraciones, sus búsquedas, su pobreza y su pecado. Comienza por un diálogo con la vida de la gente.