JUNTO A LAS RAÍCES EN SESQUILÉ Y GUATAVITA

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JUNTO A LAS RAÍCES

Juan Pablo Chinchilla Ojeda Laura Daniela Heredia Rodriguez Laura Marcela Quintero Bahamón Fotografía e Historia 2017-1



JUNTO A LAS RAÍCES

Juan Pablo Chinchilla Ojeda Laura Daniela Heredia Laura Marcela Quintero Bahamon Fotografía e Historia 2017-1



INTRODUCCIÓN A través de los años, Guatavita se ha distinguido histórica y mundialmente como el municipio de la leyenda enigmática de “El Dorado”, por un pasado indígena y un futuro turístico. La leyenda del Dorado se origina en la Laguna de Guatavita. Durante décadas esta hermosa esmeralda colombiana ha tenido varios intentos por extraer el oro que hace más intrigante su leyenda. Pero por suerte ahora es un lugar protegido el cual podemos visitar, vivir y aprender más sobre los rituales Mhuysqas. En la época precolombina, Sesquilé fue uno de los once uta (poblados o aldeas) que integraban el zybyn (clan) de Guatavita; por ello, Sesquilé, es pieza fundamental para poder comprender toda la historia de esta magnífica zona. Sesquilé significa Boquerón de la arroyada, también significa Agua Caliente como derivado de Sesquilé. Fue fundado en 1600 por el Oídor Luis Enriquez. El 13 de febrero de 1779 en la visita fiscal de Francisco Antonio Moreno y Escandón se empadronaron 728 indios y los vecinos o blancos según el cura Manuel Ferreira eran 824 en 337 familias. La actual iglesia parroquial fue comenzada el 11 de noviembre de 1930 por el párroco Tobías Pardo y terminada hacia 1960.


Fundada por Miguel de Ibarra un 18 de marzo de 1593, Guatavita, era la capital religiosa de los Mhuysqas, en cuya laguna sagrada, templo máximo de su veneración a Chie, (el agua), celebraban la más pomposa de sus ceremonias que dio origen a la leyenda del Dorado. No solo la leyenda es asombrosa, también lo es su pueblo, ya que el antiguo pueblo de Guatavita se encuentra sumergido en el embalse de Tominé- en 1960 la empresa de Energía de Bogotá decide construir un embalse para regular el afluente del río Bogotá, abastecer la energía hidroeléctrica, y suministrar agua potable, en 1961 se inicia la construcción de un muro para la contención del agua en el costado norte, dos años más tarde inicia la inundación, en este momento suceden protestas, dirigidas por el cura párroco y se da un paro cívico, en 1964 se da inicio a la construcción de Guatavita la nueva, en 1967 se trasladan los habitantes al nuevo pueblo finalmente, en 1968 Guatavita la vieja, queda sumergida bajo las aguas del embalse Tominé.- y algunos de sus restos aún se pueden ver. Lo que visitamos hoy en día es Guatavita la nueva, un lugar hermoso con caminos y arquitectura colonial moderna. El actual municipio, es un complejo arquitectónico con 42 años de existencia, magistral obra que genera energía para las localidades cercanas y que a su vez es surtidor importante del agua que se consume en Bogotá. Las leyendas abundan en esta zona, como por ejemplo esta en donde se logra hacer una idea de cómo era la vivencia de esta época: El cacique de Guatavita junto con el de Guasca, deciden ir contra Saguamanchica, quien era el segundo Zipa de Bacatá del que se tiene conocimiento, aunque se le suele considerar como el primer Zipa histórico; al final, él es derrotado. Se da inicio al gobierno zipaquez, el Zipa


Nemequeme, el cual al ver que los mejores orfebres se encontraban en la zona, decide ir en contra de Guatavita, enviando guaches, quienes eran los guerreros. Una de las leyendas más importantes de Guatavita es “La Cacica de Guatavita” que habla sobre la esposa de Guatavita la cual le fue infiel con uno de los mejores guerreros de Guatavita llamado Tominé. Cuando el cacique se entera de la infidelidad deciden matar a Tominé y sacarle su corazón y sus testículos; los cuales son dados de comer a la Cacica. Es sacada de la región con su hija y al ver que ella no tiene la ayuda de nadie, va a las aguas de la laguna se casa con el rey dragón – el único rey de la laguna – y desde allí viven felices para siempre. Dice la leyenda que, en todas las noches de luna llena, la Cacica se presenta. No hay que olvidar la comunidad Mhuysqa que aún existe en Sesquilé; se hacen llamar los hijos del maíz, se dicen que esta comunidad es portadora de la ley ancestral de la montaña, son guardianes naturales de la laguna sagrada de Guatavita y son sagrados de la religión. Su cultura es totalmente diferente a la nuestra, al recorrer estas zonas y poder compartir con ellos, descubrimos que hay algunas palabras que cambian totalmente de significado, entre ellas tenemos las siguientes: cucha: más bella que el arcoíris; changua: alegre; guaricha: mujer joven; guache: hombre guerrero; entre otras. Estas palabras son de origen Mhuysqa y nosotros las hemos modificado. Guatavita, tierra de sabores, colores y paisajes que todos debemos conocer.


Foto: Juan Pablo Chinchilla

CONTRASTE Casa ubicada en el ĂĄrea rural de SesquilĂŠ, sobre el camino hacia la Laguna de Guatavita. Sus habitantes basan su sustento con base en la agricultura y el trueque.


EN NOMBRE DE LA FLOR La flora y la fauna de las montaĂąas cundinamarqueses se ha caracterizado por su variedad de especies como la Digitalis purpurea y por los usos domĂŠsticos que las comunidades Mhuysqa les dan a estas.

Foto: Laura Heredia


LUCES DE LA TARDE Las artesanias, el comercio de ruanas, mochilas y demĂĄs elementos de la cultĂşra boyacense hacen de esta plaza un centro de encuento entre el pueblo y los citadinos. Foto: Laura Quintero



Foto: Juan Pablo Chinchilla

ESPEJO MENTAL Entre el cielo, las constelaciones y la tierra los Innipis son una base de la espiritualidad y la conexiรณn con la naturaleza. Donde se busca tener un entendimiento propio, alejado de los prejuicios.


YO INTERIOR Momento de reflexiĂłn para tu cuerpo astral. Se busca la paz interior en la Kuqa para asĂ­ llegar a reconocer nuestras raices.

Foto: Laura Quintero


ENTRE SETOS Guatavita con su estilo colonial, ha sido uno de los focos de turismo mรกs importantes que ha tenido Cundinamarca. Su arquitectura y variedad de jardines son uno de los principales llamativos del pueblo. Foto: Laura Heredia



Foto: Laura Quintero

MAESTROS ANCESTRALES Ernesto MamanchĂŠ,m lider y representante de la tribu Mhuysqa fue el guia y la p persona encargada de expliarnos la importancia de los sitios que eran importante para esta cultura ancestral.


COSECHAS CON GRATITUD Las tardes campesinas reflejan el fin de una jornada laboral rural, donde la gente se reĂşne en comunidad para compartir sus vivencias bajo el agotamiento el alcohol.

Foto: Laura Heredia


SOLEDAD La vida campesina mantiene las costumbres y la importancia d no dejarse influenciar por la monotonĂ­a urbana que subyace hoy en dĂ­a en gran parte de la sociedad colombiana Foto: Juan Pablo Chinchilla



Foto: Laura Heredia

FRUTOS SABANEROS La agricultura sesquileña refleja el crecimiento económico y social que ha tenido uno de los pueblos más importantes de la cultura Mhuysqas


BAJO UN MISMO CIELO Bajo el panorama de la altitud Mhuysqa se pueden reflejar las variedades de culto natural y espiritual que han representado el crecimiento de las comunidades presentes en la zona.

Foto: Juan Pablo Chinchilla


NATURALEZA VIVA Un lugar nuevo, convivir con la naturaleza y estar lejos de la ciudad comun, es lo que hacen de este lugar, un lugar especial. Foto: Laura Quintero



Foto: Juan Pablo Chinchilla

MODERNIDAD COLONIAL El pueblo fue trasladado en 1967 al lugar de su actual ubicaciรณn, donde se construyรณ una poblaciรณn moderna de aspecto colonial. Esto a causa que el primer pueblo desapareciรณ bajo las aguas en la inundaciรณn el 15 de septiembre de 1967


HOGAR VERDE Las casas resaltan en la naturaleza, dรกndole un contraste entre lo colonial y lo natural.

Foto: Laura Quintero


LA CASA DE TODOS La espiritualidad, la paz interna y el amor a la naturaleza son cualidades que albergan cada uno de los templos consagrados para enaltecer la religiรณn muisca. Foto: Laura Heredia



BALZA ESPIRITUAL Chie (agua); para los Mhuysqas el culto a este elemento natural es de gratitud y alabanza. El agua y la religiรณn marcan el concepto de crecimiento en las culturas nativas. Foto: Juan Pablo Chinchilla



CONCLUSIÓN

Analizar, conocer y sentir de cerca una cultura tan arraigada a nuestro contexto representa la evolución que han tenido las distintas costumbres y sociedades en Colombia. Estar más de cerca con un pueblo del que se tiene conocimiento de su existencia desde hace, aproximadamente, entre el 500 a. C. y el 800 d. C. refleja la constante lucha por su existencia. Esto a causa de los distintos problemas y corrientes sociales que han opacado la cultura indígena. Sesquilé y Guatavita son una prueba real de la lucha contra los prejuicios, la política y las dificultades sociales que vienen ejerciendo los líderes Mhuysqas frente al irrespeto a su cultura y la pérdida de sus costumbres. A causa de esta lucha, el fortalecimiento de la cultura indígena se ha sobrevalorado significativamente en áreas como la infraestructura, el turismo y territorio; empleando un plan de desarrollo rural donde la cultura Mhuysqa siente que mediante labores comunitarias crece de forma segura y constante.


La importancia de los conjuntos territoriales entre Guatavita y Sesquilé marcan la pauta con la que la Sabana de Bogotá crece de manera constante. Sin embargo, podemos observar la diferencia entre el mundo rural y urbano; con los asentamientos indígenas y el pueblo bajo arquitectura colonial, Guatavita. El constante crecimiento urbano de Bogotá, ha sido el foco de poblamiento territorial en Colombia. Conocer una de las culturas que hace parte de nuestra historia como colombianos, nos enseña el valor que tiene la lucha por mantener la existencia de aquellos pueblos que, de alguna manera, son nuestros antepasados. Aquellas cosas que para nosotros significan progreso, sólo son una visión de la cultura en la que crecimos y vivimos. Sesquilé y Guatavita reflejaron todo lo que ancestralmente era importante: la espiritualidad, la paz interna y el respeto a la naturaleza. El cansancio y caminos recorridos por cada uno de nosotros en estas tierras, no es en nada comparado con el verdadero agotamiento que ha tenido esta cultura a lo largo de los últimos años. Ver el cómo su cultura va en decaída por los prejuicios creados en la actualidad y el olvido de sus costumbres, significa un verdadero dolor. Sin embargo, en contra de su declive; lo más conmovedor es la lucha que mantienen por su existir la cual poco a poco está en evolución.


Como parte de la sociedad y ahora conocedores de la cultura Mhuysqa debemos apreciar, respetar y apropiarnos de todo aquello que para este pueblo es de importancia. Desde respetar y dar a entender a los demás conceptos como Mosa (antes de ayer), Guache (Guerrero Mhuysqa) y Guaricha (Princesa del Cacique) son significativos que para la mayoría sólo representan algo grosero e inmoral, debemos dar a respetar esto junto con el valor de la espiritualidad y la conexión con la naturaleza por medio del autoconocimiento. Desde ahora el tener un entendimiento sobre nuestro antepasado nos permite generar un desapego sobre cosas que en esencia no son de importancia como la envidia, el interés y la materialidad. Apreciar nuestra vida, la naturaleza, nuestro pasado y la cultura es aquello que llevaremos con nosotros como parte de esta gran comunidad.



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