“Todos quedaron llenos del Espíritu Santo” Hechos 2,4
NECESITAMOS UN NUEVO PENTECOSTÉS Con profunda alegría y emoción, celebramos esta Solemnidad, que debe impulsarnos a la reflexión del papel del Espíritu en nuestras vidas, tanto a nivel personal como comunitario. Como los discípulos necesitamos estar unidos y en oración para pedir que nuevamente el Espíritu Santo se derrame sobre nosotros y nos transforme; solo siendo mujeres y hombres nuevos con una mente y corazón nuevos, podemos edificar la Guatemala nueva y distinta que todos anhelamos en estos momentos cruciales para nuestra patria y por ende, para todos los que la conformamos. Es el momento de invocarlo; de abrir las vías para que nos inunde, ilumine y transforme, para que nos empuje e impulse a un compromiso nuevo con la construcción del Reino en medio de una sociedad que clama por caminos de paz, solidaridad, transparencia, honestidad y honradez. En nuestra Parroquia, vivimos un momento de florecimiento hermoso, vemos con profunda alegría el esfuerzo por formarnos en el campo de la salud preventiva, gracias a la Pastoral de Profesionales; el esfuerzo, dinamismo, entrega y alegría del Equipo que ha preparado el Retiro de Evangelización que se desarrolla justamente en este fin de semana, en una dinámica totalmente nueva. Agradecemos profundamente la apertura de los vecinos que viven en los condominios, para la realización del Vía Crucis y el acercamiento de unos y otros. Vemos con ilusión, que extenderemos la celebración del Corpus Christi y su respectiva procesión hacia dos sectores de nuestra Parroquia, para manifestarles cercanía y fraternidad; así mismo, el Proyecto Infanto-Juvenil que se irá puliendo poco a poco y dará forma a un proceso en nuestros niños, adolescentes, jóvenes y jóvenes adultos; al punto de que invitamos a estos últimos, que participan de los Grupos de la Pastoral Juvenil, Grupo Juvenil de la Renovación Carismática y Jóvenes de la Hermandad de la Virgen de Guadalupe a conformar el Consejo Juvenil Parroquial Estas luces, este servicio, este trabajo que realizamos con amor, nos impulsa a seguir confiando en el Señor y a orar con total intensidad para que el Espíritu Santo siga renovando a nuestra Comunidad Parroquial. Con ánimo, alegría y valentía, dispongámonos a ser testigos del Resucitado en el mundo. Pbro. Carlos Guillermo Martínez Pinelo
VIVIENDO PENTECOSTES
VICARIAS EPISCOPALES TERRITORIALES La Arquidiócesis de Santiago de Guatemala abarca los departamentos de Guatemala y Sacatepéquez contando con una población aproximada de cuatro punto cinco millones de católicos, dentro de esta densidad demográfica somos la diócesis con mayor población indígena del país, con la complejidad de la representación de todas las etnias de Guatemala; tenemos medio millón de habitantes que sobreviven en los barrancos y una gran cantidad de población que vive en áreas marginadas, áreas rojas con déficit habitacional en medio de un mar de desempleo, subempleo y violencia generalizada. Para atender mejor a toda la feligresía se hace necesario una sectorización eficaz del territorio de nuestra diócesis, lo cual llamaremos Vicarias Episcopales Territoriales. Para llevar a cabo la acción pastoral son necesarias las Zonas Pastorales, estructuras intermedias entre la parroquia y la diócesis. La zona humana, que en este caso es la Vicaría Territorial, es un conjunto humano, en que los diversos ambientes gozan de una cierta homogeneidad por depender de su misma configuración social. En la Vicaría Territorial interesan los problemas humanos, especialmente la mentalidad, la vivencia y la práctica religiosa. La importancia de la zona es decisiva, ya que en ella convergen la mayor parte de los problemas y necesidades de las personas. Ante esto, constatamos con frecuencia que la parroquia es demasiado pequeña, el decanato es limitado y la diócesis demasiado grande para que dichos problemas y necesidades sean tratados y respondidos convenientemente. En el ámbito urbano y rural se hace necesario de cara a una pastoral de conjunto, aunque en el ámbito urbano es más difícil de precisar, por razones geográficas. Evidentemente, para evangelizar en una Ciudad hay que tener en cuenta todo su conjunto, así como la presencia de barrios enteros homogéneos. La realidad de la configuración actual ha demostrado la importancia que sigue teniendo el territorio como punto de referencia para el trabajo pastoral y como campo concreto para la misión. Los Decanatos han sido estructuras que han servido para unificar e impulsar una determinada pastoral, pero el crecimiento desbordante de la población en nuestra Arquidiócesis manifiesta que, hoy en día, las necesidades pastorales y seculares de nuestra gente, rebasa la capacidad de dichas estructuras, por ello se hace necesario reagruparlas en Zonas más amplias que favorezcan el trabajo en conjunto y descentralicen ciertos servicios diocesanos, éstas son las Vicarias Episcopales Territoriales.
PENTECOSTÉS La palabra “Pentecostés” viene del griego y significa el día quincuagésimo, es decir el 50. Y ese día se cumplen cincuenta días después de la Pascua, es decir, después del Domingo de Resurrección. Así pues, el domingo de Pentecostés se pone término al tiempo pascual. En la antigüedad, los judíos celebraban una fiesta para dar gracias a Dios por las cosechas, cincuenta días después de la pascua, de ahí viene el nombre de Pentecostés. Luego el sentido de la celebración cambió, para dar gracias por la Ley de Dios entregada
a Moisés en el Monte Si- encontraban. Se les apanaí. recieron unas lenguas como de fuego que se Sucedió después de la repartieron y se posaron Resurrección de Jesús; los sobre cada uno de ellos; primeros cristianos que quedaron todos llenos eran judíos, estaban reu- del Espíritu Santo y se punidos en ese día del Pen- sieron a hablar en otras tecostés judío, cuando el lenguas, según el Espíritu Espíritu Santo descendió les concedía expresarsobre ellos. El libro de los se.” (He. 2,1-4) Hechos de los Apóstoles narra así dicho aconteci- Ahora, en Pentecostés miento: se celebra la venida del Espíritu Santo y el inicio “Al llegar el día de Pen- de las actividades de la tecostés, estaban todos Iglesia. Por ello también reunidos en un mismo lu- se le conoce como la cegar. De repente vino del lebración del Espíritu Sancielo un ruido como el to. En la liturgia católica de una ráfaga de vien- es la fiesta más importanto impetuoso, que llenó te después de la Pascua toda la casa en la que se y la Navidad. En esta fiesta se utiliza el color rojo para el altar y las vestiduras del sacerdote; simboliza el fuego del Espíritu Santo. De este modo, al comienzo del tiempo pascual y también al final, dos grandes Vigilias preceden a las solemnidades mayores de Pascua y Pentecostés, que marcan el inicio y la conclusión de este tiempo fuerte.
Cuando venga
el EspĂritu
de la verdad
SACRAMENTO DE LA
CONFIRMACIÓN
EL CORAZÓN DE SER
MADRE O PADRE Qué difícil es perder a una madre o a un padre. Cuando ellos han dado todo por uno. Pero Dios manda, una buena madre, nos enseña en el temor de Dios, señalándonos sus límites en forma consistente, amorosa y firme. (Efesios 6:4; Hebreos 12:5-11, Proverbios 13:24, 19:18, 22:15, 23:13-14; 29:15-17).
Y de la segunda pregunta, la maternidad comienza desde la concepción; por ello tampoco podemos aceptar más abortos, más sangre de seres inocentes que tienen el derecho a vivir. Un derecho que todos tenemos.
Meditemos. Como cristianos, debemos apoyar a esas madres que luchan por seEl ser madre, es un papel muy importante que guir manteniendo a sus hijos; ayudemos el Señor elige otorgar a muchas mujeres, pero a esas madres que ahora resultan embaque en estos tiempos, no todas desean cum- razadas por seres inescrupulosos que las plir como Él lo ha otorgado. Se dice que las violan y las embarazan aún siendo niñas. madres deben amar a sus hijos. En Tito 2:4-5, leemos: “Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” Pero la codicia, la ambición, el querer ostentar, seduce y hace que estos principios y valores se pierdan, y sumergen a las actuales familias a tener dos papás, porque prefieren trabajar inclusive más del tiempo, y de vez en cuando se cuenta con una mamá, que quiere remediar el problema comprando la voluntad del hijo, dándole cuanto pida, pero haciendo de él o de ella una persona sin valores, sin principios. En Isaías 49:15a, la Biblia dice: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?” ¿Cuándo comienza la maternidad? Son dos preguntas fuertes, que en la actual sociedad, nos debemos hacer. Según lo mandado por Dios, ninguna madre, debe olvidarse de su hijo, pero cuánto niño es abandonado en la banca de una iglesia, de un parque o en la calle como si fuese un simple objeto. Razones, podrán haber muchas, pero ninguna otorga el que se deba abandonar a un hijo, como tampoco un hijo al ver cansado, sin fuerzas, deba dejar a esa madre o a ese padre que han dado todo por él o ella.
SANTA RITA DE CASIA Santa Rita de Casia ha sido una de las Santas más populares en la Iglesia Católica. Ella es conocida como la “ Santa de lo Imposible “ por sus impresionantes respuestas a las oraciones, como también por los notables sucesos de su propia vida. Santa Rita quería ser monja, pero por obedecer a sus padres, se casó. Su esposo le causo muchos sufrimientos, pero ella devolvió su crueldad con oración y bondad. Con el tiempo él se convirtió, llegando a ser considerado y temeroso de Dios. Pero Santa Rita tuvo que soportar un gran dolor cuando su esposo fue asesinado. Santa Rita descubrió después que sus dos hijos estaban pensando en vengar el asesinato del padre. Ella temía que pusieran sus deseos en efecto de acuerdo con la maliciosa costumbre de la Venganza. Con un amor heroico por sus almas, ella le suplicó a Dios que se los llevara de esta vida antes de permitirlos cometer este gran pecado. No mucho tiempo más tarde ambos murieron después de prepararse para encontrarse con Dios. Sin su esposo e hijos, Santa Rita se entregó a la oración, penitencia y obras de caridad. Después de un tiempo ella aplicó para ser admitida al Convento Agustiniano en Casia. Ella no fue aceptada, pero después de orarles a sus tres especiales santos patronos - San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino - milagrosamente entró al convento y fue permitida a quedarse. Esto sucedió alrededor del año 1411. Nuestro Señor dio a Santa Rita una herida de espina en su frente. Fue muy dolorosa y expelía un olor desagradable, pero ella lo consideraba una gracia divina. Ella oraba “Oh amado Jesús, aumenta mi paciencia en la medida que aumentan mis sufrimientos”. La herida duró por el resto de su vida. Santa Rita falleció un Mayo 22, 1457 a la edad de 76 años. La gente se agolpó al convento a pagar sus últimos respetos. Innumerables milagros tuvieron lugar a través de su intercesión y la devoción hacia ella se extendió a lo largo y a lo ancho. El cuerpo de Santa Rita fue conservado perfecto por varios siglos, y a veces daba una fragancia dulce. Dios ha escuchado las oraciones de Santa Rita por otros en innumerables ocasiones, y ciertamente ella estará feliz de interceder una vez más, a nombre de aquellos que le ruegan a ella ahora - para continuar percibiendo la verdad de su gran nombre.
TODOS QUEDARON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO Hablando a los Apóstoles en la Última Cena, Jesús les dijo que, luego de su partida de este mundo, les enviaría el don del Padre, o sea el Espíritu Santo (cfr Jn 15,26). Esta promesa se realiza con potencia en el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo desciende sobre los discípulos reunidos en el Cenáculo. El Espíritu Santo nos enseña: es el Maestro interior. Nos guía por el camino justo, a través de las situaciones de la vida. Él nos enseña el camino. En los primeros tiempos de la Iglesia, el Cristianismo era llamado “el Camino” (cfr Hech 9,2), y el mismo Jesús es el Camino. El Espíritu Santo nos enseña a seguirlo, a caminar sobre sus huellas. Más que un maestro de doctrina, el Espíritu es un maestro de vida. Y ciertamente de la vida forma parte también el saber, el conocer, pero dentro del horizonte más amplio y armónico de la existencia cristiana. Pero el Espíritu Santo nos hace también hablar a los hombres en la profecía, o sea haciéndonos “canales” humildes y dóciles de la Palabra de Dios. La profecía está hecha con franqueza, para mostrar abiertamente las contradicciones y las injusticias, pero siempre con docilidad e intención constructiva. Penetrados por el Espíritu de amor, podemos ser signos e instrumentos de Dios que ama, que sirve, que dona la vida. Resumiendo: el Espíritu Santo nos enseña el camino; nos recuerda y nos explica las palabras de Jesús; nos hace orar y decir Padre a Dios, nos hace hablar a los hombres en el diálogo fraterno y en la profecía. El día de Pentecostés, cuando los discípulos «quedaron llenos de Espíritu Santo», fue el bautismo de la Iglesia, que nació “en salida”, en “partida” para anunciar a todos la Buena Noticia. Jesús fue perentorio con los Apóstoles: no debían alejarse de Jerusalén antes de haber recibido desde lo alto la fuerza del Espíritu Santo (cfr Hech 1,4.8). Sin Él no existe la misión, no Homilía Papa Francisco Misa hay evangelización. Por esto con toda la Pentecostés 2014 Iglesia invocamos: ¡Ven, Santo Espíritu!
Maria
en la espera con la Iglesia Hemos celebrado la ascensión de Jesús resucitado a los cielos y estamos por celebrar la fiesta de Pentecostés, o sea estamos en espera del don del Espíritu Santo, promesa del Padre y de Jesús. Tras la ascensión de Jesús a los cielos, la comunidad de sus discípulos, por recomendación misma de Jesús, “perseveraba en la oración en compañía de algunas mujeres”, estando presente de manera especial “María, la madre de Jesús” (Hechos 1,14), cumpliendo así ella el encargo que Jesús desde la cruz le había hecho, de atender como madre a Juan, y en él representados todos los discípulos. Como dice el Concilio Vaticano II, “también María imploraba con sus oraciones el don del Espíritu, que en la Anunciación ya la había cubierto a ella con su sombra.” (Lumen Gentium 59). Por eso nosotros ahora como Iglesia, constituidos como discípulos de Jesús, nos sentimos acompañados por la Virgen María en la espera anhelante del don del Espíritu Santo. La Virgen María nos acompaña y sostiene en la oración para esperar el don del Espíritu Santo. Con ella y como ella podemos ser perseverantes en la oración, humildes y diligentes en la acción. También el Espíritu Santo nos conduce y sostiene para que nuestra vida sea firme, fecunda y entusiasta en el anuncio, la celebración y el servicio de Jesucristo y su evangelio.
En la oración, acompañados de la Virgen María, pongamos nuestras necesidades, anhelos y proyectos.
¡Virgen María: acompáñanos en la oración!
Necesitamos el testimonio de María. Destacamos ahora su relación con el Espíritu Santo, su relación con su Hijo Jesús, su relación con nosotros y, en todo esto, el testimonio de su oración. En efecto, desde que María aparece por primera vez en el evangelio de san Lucas, en ella actúa de manera muy especial el Espíritu Santo, fecundándola al encarnar en su seno el Hijo de Dios hecho hombre; luego el Espíritu Santo condujo y sostuvo a María a lo largo de su misión, “así avanzó también ella en la peregrinación de la fe, y mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta la cruz” (Lumen Gentium 58). Igualmente valoramos la relación de la Virgen María con la primera comunidad de discípulos de Jesús al perseverar con ellos en la oración, y la constante relación con la Iglesia a lo largo de los siglos, como lo manifiestan sus apariciones en los más diversos lugares y la respuesta devota y fervorosa de los fieles.
PIE DE ELOTE INGREDIENTES - 2 latas de Maiz de 16 onzas - 1/2 libra de queso crema - 1 1/2 barras de Margarina - 7 huevos - 1 lata de leche condensada de 16 onzas
PROCEDIMIENTO Se derriten las barras de margarina, luego antes de mezclan todos los ingredientes en la licuadora y se bate todo junto se debe de eliminar el agua de las latas de Maiz. Se engrasa con aceite o margarina y se enharina el molde, ya que este la mezcla y el molde listo se coloca la mezcla en el molde. Se calienta el horno a 250째 F, se coloca el molde y se deja cocinar por una hora. Ya cocido se coloca el pie en un azafate y listo para degustar.