
3 minute read
Tradición oral del Valle del Colca LA SUEGRA QUE, DE PESAR, SE TRANSFORMÓ EN CARACHUPA Tradición oral cashinahua
from Antologia-1
Tradición oral cashinahua
Advertisement
Tener una suegra es una cosa. Ahora, tener una suegra desdentada es otra... puede provocar situaciones bien mortif icantes como lo va a demostrar este cuento.
Un hombre, pues, tenía una suegra bien viejecita, a la que no le quedaba un solo diente. Esto era bien cargante porque toda vez que su yerno sembraba una chacra de maíz, la viejecilla vivía pendiente del momento en que las mazorcas se llenasen con granos de leche, deliciosamente tiernos y casi líquidos, ideales para su boca donde no quedaba ya un solo diente. Entonces, voraz en su apetito nunca satisfecho, arrasaba con el sembrío. De esta suerte, el yerno se encontraba siempre sin maíz maduro y —lo que era peor todavía— en el penoso trance de mendigar continuamente nuevos granos donde sus familiares para poder resembrar maíz. Sin embargo, un día la paciencia se le agotó. Poniéndose de acuerdo con su mujer, decidieron sembrar esta vez, un campo de maíz solo para ellos dos. Por f in podrían comer maíz en su punto debido y guardar semillas. Pero ¡qué poco conocían la sagacidad de la suegra! No en vano había vivido tanto tiempo; no se la podía burlar tan fácilmente. En efecto, inmediatamente supo que había pedido semillas a un pariente y eso signif icaba, ¡una nueva chacra de maíz! Él no pudo negar el hecho. Desesperado, resolvió entonces engañarla, falseándole cuando le preguntara por el estado de crecimiento de la planta.
El maíz ya estaba de buena altura y comenzaba a florecer. Su suegra, con su hambre impaciente, le preguntó: —Yerno, ¿ya brotó el maíz? —No. Apenas acaba de germinar —le hizo decir a su esposa. Cuando las mazorcas tiernas se hubieron cargado de granos lechosos, que apasionaban a la vieja, él le hizo creer: —Está por brotar.
1 Tomado de Marcel D´Ans (1975).
Por último, las mazorcas maduraron y las plantas empezaron a secarse, ¡al f in iban a cosechar su propio verdadero maíz!
Esa noche, la suegra, extrañada por la excesiva demora, preguntó vivamente a su yerno cómo andaba la cosa y cuándo podría ir a la chacra para darse un atracón a su regalado gusto, según su costumbre. —Todavía algunos días de paciencia, suegra.
La horrible viejecilla rio a toda encía pensando en el suculento festín que no tardaría en proporcionarse. Soñó con esto toda la noche. ¡Su estómago irradiaba bienestar adelantadamente!
Al día siguiente, se sintió tan robustecida que empuñó su bastón y se encaminó, a paso tan vivo como se lo permitían sus años, hacia la chacra. Quería constatar con sus propios ojos la aparición de las mazorcas. Y, ¿quién sabe?, de repente podría descubrir alguna que le sirviera de entremés mientras esperaba las otras, ya con conocimiento de causa.
Su hija y su yerno estaban en la chacra, ocupados en cosechar maíz de granos duros. De una sola ojeada, la vieja desdentada vio cómo y cuánto había sido engañada. Concibió una cólera sin límites contra su yerno y su hija, cómplice de sus mentiras. Rechazó todo consuelo y toda compensación; se negó a regresar a casa con ellos y se quedó en el campo llorando amargamente.
Deshecha en llanto, rasguñaba el suelo con la punta de su bastón. A f in de marcar mejor su cólera y su aflicción, se había recubierto la cabeza y la espalda con la pampanilla que había traído para encerrar una eventual primera cosecha de choclo tierno.
Cuando cayó la noche se puso en marcha, siempre raspando la tierra delante de ella. La pampanilla, que llevaba sobre el dorso, gradualmente se transformó en caparazón y ella se convirtió en carachupa. ¿Saben?, esos extraños animales de aspecto envejecido que constantemente escarban el suelo para descubrir gusanos tiernos y deglutirlos en su rara boca desdentada…
Al día siguiente, su yerno y su hija, inquietos por no haberla visto regresar, fueron en su búsqueda. Siguieron las huellas y comprendieron que la suegra, enconada contra ellos, se había transformado en carachupa. Incluso descubrieron la madriguera que se había hecho en el bosque, no lejos de allí.
A par tir de la lectura de la Tradición oral cashinahua, responde: 1. En este relato, sucede que una mujer se transforma en carachupa o armadillo. ¿Cómo se la descri e en el texto u similitudes tiene con dic o animal
2. ma ina que eres vendedor de ma tierno. ómo ar as para que tu producto sea atractivo para personas de la tercera edad la ora un anuncio clasificado para o recer tu mercadería.