MONOGRÁFICO 2020/2021
Ciencias de la Salud Ciencia y solidaridad, un poderoso binomio a favor de la salud
REPORTAJES EXTRAÍDOS DE LA REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA UMHSAPIENS
MONOGRÁFICO 2020/2021
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Lávate las manos
Ildefonso Hernández Aguado: “Una agencia de
Cuatro proyectos de innovación e investigación UMH para luchar contra el COVID-19
salud independiente aportaría informes precisos sobre la pandemia y evitaría la cacofonía científica e informativa sobre lo que se debe o no hacer”
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Lávate las manos “Todo estaba bajo sospecha; todo me parecía inexplicable, todo era incierto. Sólo el mayor número de muertes era una realidad incuestionable.” Ignaz Philipp Semmelweis, 1861
El agua ha sido y es un elemento simbólico en muchas culturas, asociada tanto a la limpieza del cuerpo como del espíritu. De hecho, la limpieza ritual de la mente y el cuerpo es una de las tradiciones propias de las culturas arcaicas, como la del Antiguo Egipto o las babilónicas. En cuanto a la tradición occidental europea, en el mundo de la medicina clásica griega (ca.siglos V- IV a. C.), el agua formaba parte de la conocida como teoría humoral en la que se considera que todo lo que existe en el universo está compuesto de cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego. Se trata de una interpretación de los fenómenos naturales que puede considerarse una de las primeras teorías científicas desde los supuestos de la ciencia tradicional y en la que la salud simboliza el equilibrio y la armonía de los humores resultantes de la combinación de estos cuatro elementos, mientras que el desequilibrio acarrea enfermedad.
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omo explica la profesora de Historia de la Ciencia de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Rosa Ballester, la limpieza del cuerpo está muy presente en el mundo griego y en el helenismo romano. Es precisamente a través de la limpieza en termas y baños - instituciones tan emblemáticas de la tradición cultural greco-romana- como se elimina lo que denominaban las “superfluidades”, es decir, los humores corrompidos, la suciedad que desequilibra. “No hay una interpretación fisiopatológica precisa en lo tocante a la limpieza de las manos de forma específica, pero sí queda patente que la limpieza en general y, de las manos en particular, es de gran importancia en este periodo”, apunta la catedrática emérita y académica de número de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana.
Del mundo medieval, más concretamente de la Baja Edad Media, la profesora rescata la figura de Arnau de Vilanova (1240-1311), uno de los médicos europeos más importantes de la época y cuyas contribuciones resultan relevantes para entender los orígenes de la importancia de la higiene. Este doctor, que enseñó en la prestigiosa Escuela de Montpellier, fue médico de los reyes de Aragón, Pedro el Grande, Alfonso III y Jaime II. Arnau de Vilanova es el autor de una obra titulada Regimen sanitatis ad regem aragonum, una serie de consejos higiénicos destinados al monarca Jaime II. A juicio de Ballester, forma parte de “todo un género literario que está dedicado, en general, a las clases privilegiadas de la sociedad bajomedieval y en el que sobre la base de la teoría humoral galénico- tradicional, se menciona, de forma explícita, la importancia de lavarse las manos a menudo para conservar la salud”. Ballester subraya que estas recomendaciones estaban destinadas a una parte muy pequeña de la población y que formaban parte de un conjunto de reglas que, bajo el rótulo de “dietética”, no solo hacían referencia a la alimentación, sino a todo aquello necesario para conservar la salud, entre estas actividades, la limpieza.
Rosa Ballester Añón
profesora de Historia de la Ciencia UMH
Ya en el siglo XIX, precedido por una etapa intermedia en el que las viejas teorías galénicas empiezan a cambiar, en lo que se refiere al lavado de manos, “se observa cómo aparecen, basados en la observación y en la práctica del médico y sin tener una base científica -puesto que todavía no se cuenta con el conocimiento que proporcionó la teoría microbiológica, lo que se producirá a finales del XIX- obras como la del bostoniano Oliver Wendell Holmes, titulada La contagiosidad de la fiebre puerperal (1843)”. En la publicación se pone el foco en la mortalidad de las mujeres que dan a luz y se observa que la limpieza de las manos, en general, y cuando se trata a las puérperas en particular va a ser un factor muy importante para disminuir las elevadas cifras de mortalidad en el puerperio. Pero en quien se personaliza el cambio cualitativo en cuanto a la adopción de la eficacia de la práctica sistemática de la limpieza de manos en el entorno obstétrico es Ignaz Semmelweis (1818-1865). Como apunta Ballester, Semmelweis fue un médico húngaro que trabajó en el Hospital General de Viena (Austria). Este gran observador percibió que en las dos salas (denominadas divisiones una y dos) de maternidad que había en el hospital, a pesar de que la mortalidad de las mujeres que daban a luz era altísima en ambos casos, en una de las divisiones era más alta que en la otra. El médico se preguntó a qué se podía deber esa diferencia y empezó a elaborar una serie de hipótesis que fue descartando al no observar diferencias entre las dos divisiones. Hasta que se dio cuenta de que precisamente la diferencia estribaba en las personas que atendían a esas mujeres; en la división uno, donde había más muertes, eran los médicos y futuros médicos, mientras que en la dos, atendían a las parturientas las comadronas. Siguiendo con el hilo de la observación, Semmelweis percibió que los estudiantes médicos que trabajaban en esta sala, previamente tenían las prácticas de disección y que, a continuación, tal y como estaba programado en sus actividades formativas, pasaban a explorar a las mujeres. De esta manera, elaboró una estadística elemental, “todo un signo de avance científico”, recalca la catedrática. Así fue como el doctor estableció unos porcentajes de fallecimientos en uno y otro caso.
Arnau de Vilanova (1240-1311), uno de los médicos europeos más destacados de la época, hizo contribuciones muy relevantes para entender la importancia de la higiene
La idea del lavado de manos le vino a Ignaz Semmelweis porque uno de los doctores que se había hecho una herida en el transcurso de una de las disecciones empezó a padecer los mismos síntomas que las mujeres que fallecían en el paritorio. “Y esto es lo más interesante, la observación clínica que lleva a cabo el doctor húngaro”, subraya la profesora de la UMH. Desde ese momento, se instó a lavar las manos a los estudiantes en prácticas con una solución desinfectante de hipoclorito cálcico y empezaron a descender las muertes, algo que Semmelweis constató a lo largo de diferentes años (1844-1848). Pero Ignaz Semmelweis no publicó inmediatamente su hallazgo, de hecho, no fue hasta 1861 cuando vio la luz la obra titulada “Etiología, concepto y profilaxis de la fiebre puerperal”, a la que, según Ballester, “se le hizo muy poco caso”. La profesora explica que la conclusión a la que había llegado Semmelweis era incómoda, puesto que señalaba a los médicos y futuros médicos como los causantes de ese número alto de muertes en mujeres que daban a luz, algo que no fue bien aceptado. “No está muy claro si se despide él mismo o si lo despiden del hospital general de Viena, pero sí sabemos que murió muy joven y que terminó sus días en un hospital psiquiátrico”, explica la profesora de Historia de la Ciencia.
salizara este valor. “En los años 80 del siglo XX, por primera vez en el caso concreto de las manos y en el mundo norteamericano, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) norteamericano publicó reglas muy claras de por qué, cómo y cuándo hay que lavarse las manos, para el mundo sanitario en particular, pero también en términos generales”, apunta Rosa Ballester. Quien añade que este círculo continúa cerrándose en la actualidad con medidas como la publicada por la Organización Mundial de la Salud sobre el lavado de manos. Una medida que, ahora, como entonces, sigue constituyendo un gesto capaz de salvar muchas vidas.
Contar hasta 20, enjuagar y secar Lavarse las manos es una de las maneras más eficientes de proteger la propia salud y la propagación de enfermedades contagiosas. Sin embargo, muchas veces se hace mal. Por ejemplo, ya que buena parte del proceso se trata de, físicamente, empujar los patógenos fuera de las manos, hay que frotar vigorosamente. Las autoridades sanitarias recomiendan frotar no solo las palmas de las manos, también el reverso, todos los dedos (incluyendo las yemas y los olvidados pulgares), bajo las uñas y las muñecas. El frotado debe durar, al menos, 20 segundos; lo que se tarda en cantar el estribillo de We will rock you tres veces. Después, el enjuagado (grabado, 1860) abundante hará el resto del trabajo sucio. Otro error común es tocar el grifo después de haberse lavado las manos, lo que puede deshacer todo el camino andado. Es mejor A pesar de la prematura muerte de Semmelweis, sus hallazgos cerrarlo usando un paño o un trozo de papel. Las manos deben resultaron determinantes y, con la llegada de la teoría bacteoroquedar bien secas porque a los gérmenes les encanta la humedad. lógica a partir de mediados del siglo XIX, se consiguió finalmente No está de más, en este punto, apretar un poquito para aproveestablecer una relación clara causa-efecto entre la presencia char el secado como método de de un germen y una enfermedad “arrastre” de patógenos. En casa, infecciosa. A partir de 1860, da la toalla de secado debe lavarse comienzo la llamada Edad de Oro cada dos o tres días. Respecto a los de la Microbiología, en la que la lavabos públicos, algunos estudios figura por excelencia fue el químico sugieren que es más higiénico el Louis Pasteur (1822-1895), pioneuso de toallas de papel que los ro de la microbiología moderna que secadores de aire caliente. En cualdesarrolló la teoría germinal de las quier caso, mejor aire caliente que enfermedades infecciosas, la cual pantalones. postula que los microorganismos son la causa de una amplia gama ¿Por qué merece la pena ser tan de enfermedades. Paralelamente, meticuloso? Los gérmenes acaban esta relación causa efecto pasó al en las manos al estornudar, toser o ámbito quirúrgico, entre otros, a frotar los ojos. Y, desde ahí, pueden través del cirujano británico Joseph dar el salto a otras personas. LavarLister (1827-1912), quien implantó se las manos puede evitar la propala práctica sistemática de la desingación de enfermedades infecciosas fección de personas e instrumentos, como el coronavirus, el resfriado común o las infecciones oculaen definitiva, la antisepsia en los entornos quirúrgicos. En 1890, res. También, puede haber transferencia de gérmenes de la comiRobert Koch (1843-1910) expuso los cuatro postulados (“postuda a las manos (sobre todo cuando se manipulan alimentos crudos lados de Koch”), un listado de requerimientos muy estrictos para como carnes de ave, huevos o pescado) y viceversa. Por eso es poder validar que, efectivamente, un microorganismo es el resimportante lavarse antes y después de cocinar; antes de salir de ponsable de una determinada enfermedad. casa y nada más llegar al lugar de destino; después de limpiar la casa, de sonarse, de estornudar o toser, de usar el baño o cambiar La historia de la medicina muestra cómo el siglo XIX marcó un un pañal y cuando se da de comer o se toca a un animal. antes y un después en cuanto a higiene en la población con la llegada de la revolución industrial y la sociedad de clases: “CuanJabón vs. gel hidroalcohólico do una lee obras de los médicos del movimiento sanitarista de la Un estudio publicado en la revista científica Environmental Reépoca observa claramente que el lavado, la higiene y la limpieza search and Public Health analizó la presencia de bacterias fecales se transformaron en un valor social”. El abastecimiento de aguas en las manos de 20 voluntarios que se contaminaron las manos y alcantarillados fueron igualmente definitivos para que se univer-
Ignaz Semmelweis
A pesar de la prematura muerte de Semmelweis, sus hallazgos resultaron determinantes y con la teoría bacteorológica se consiguió establecer la relación entre gérmenes y enfermedades
con bacterias asociadas a la diarrea. Cuando no se lavaban las manos, se encontraban enterobacterias en el 44% de las muestras. Después de lavarse solo con agua, este dato se reducía a un 23%. Si habían utilizado jabón y agua, la presencia de estos patógenos bajaba hasta el 8%. Por lo tanto, el jabón es una pieza clave en el lavado de manos. Si se utiliza en pastilla, debe escurrirse entre usos para evitar la proliferación de gérmenes. “El jabón, sobre todo, hace un efecto de arrastre”, explica el profesor de microbiología de la UMH Manuel Sánchez Angulo, “pero, también, ataca a las membranas de muchos microorganismos y las destruye”. Esto ocurre, precisamente, con la envoltura del coronavirus. Respecto a su conveniencia frente a otros productos higiénicos, el profesor Angulo opina que “aunque está bien poder utilizar el gel hidroalcohólico en situaciones como al entrar o salir de una tienda, o en otras circunstancias donde no sea posible lavarse las manos, no hay que abusar”. Este tipo de productos contienen un 70% de alcohol aproximadamente, una alta concentración de desinfectante que puede acabar con las poblaciones de microorganismos que, de forma natural, habitan la piel. Hay que pensar en las manos como un territorio que, de quedar despoblado, será más fácilmente invadido por nuevos tipos de microorganismos que podrían resultar perjudiciales para la salud. Por lo tanto, los productos y hábitos de higiene deben cuidar la microbiota de la piel, su población microbiana natural, al mismo tiempo que evitan patógenos externos. Según la OMS, usar gel hidroalcohólico inmediatamente después de lavarse las manos con jabón es totalmente innecesario y puede producir dermatitis. Por el mismo motivo, tampoco recomiendan utilizar agua caliente. La “hipótesis de la higiene” El auge de otros productos antibacterianos más agresivos que el jabón, particularmente tras la pandemia de COVID-19, puede ser problemático. A algunos sectores de la comunidad científica les preocupa que productos pensados para entornos profesionales y sanitarios hayan dado el salto a los hogares. El CDC de EE.UU. ha advertido en varias ocasiones de los problemas que pueden derivar del uso indiscriminado de este tipo de productos. No se refieren solo a jabones o detergentes, también, a tratamientos que se aplican a utensilios alimentarios, colchones y textiles o productos cosméticos. La más grave de las consecuencias que puede conllevar el abuso de estos aditivos, advierten, es el de desarrollo de resistencias. Los aditivos antibacterianos presentes en productos domésticos pueden actuar como antibióticos, en muchos sentidos. Aunque su finalidad no sea curar una enfermedad sino impedir el desarrollo de los microorganismos, pueden acabar con la mayoría de bacterias débiles y forzar una selección y una mutación de las poblaciones hacia variantes mucho más resistentes. Una vez estas bacterias súper-resistentes lleguen hasta las personas más vulnerables, no habrá producto de limpieza capaz de acabar con ellas y la infección será mucho más probable. El exceso de limpieza también puede afectar al desarrollo de alergias, asma y eccemas, especialmente en los primeros años de vida. La llamada “hipótesis de la higiene” plantea que el sistema inmune no tiene la oportunidad de entrenarse frente a ciertos estímulos y patógenos debido a un exceso de esterilidad ambiental durante la infancia. Aunque existen argumentos científicos a favor y en contra de esta teoría, hoy en día se da por ampliamente aceptada y explicaría el auge de este tipo de enfermedades, llamadas autoinmunes, en los países con más ingresos per cápita
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¿Cómo lavarse las manos? Organización Mundial de la Salud
Ildefonso Hernández Aguado:
“Una agencia de salud independiente aportaría informes precisos sobre la pandemia y evitaría la cacofonía científica e informativa sobre lo que se debe o no hacer”
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a situación que atraviesa el país a causa de la pandemia provocada por el coronavirus COVID-19 ha generado una crisis sanitaria que está poniendo a prueba las costuras del tejido social en todas sus dimensiones. A juicio del profesor de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Ildefonso Hernández Aguado, es necesaria una reflexión sobre la respues-
ta que se está dando como sociedad a la pandemia. El también portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria y ex director general de Salud Pública en el Ministerio de Sanidad durante tres años incide en que la existencia de una agencia de salud independiente proporcionaría en estos momentos una voz autorizada sobre los hechos y aboga por la prudencia a la hora de verter críticas.
¿Era imposible predecir esta crisis sanitaria? Imposible, no, pero sí complicado. De todos los escenarios que se podían dar y de acuerdo a la información que se tenía al principio, todo apuntaba a que iba a tratarse de un problema preocupante, eso estaba claro. Por ello, la Organización Mundial de la Salud lo declaró, aplicando el Reglamento Sanitario Internacional, como un evento de salud pública de importancia internacional. Pero dicho esto, el mundo occidental, en términos generales, estaba inmerso en una inercia de la pasada pandemia de gripe A de 2009, en la que también se apuntaba una letalidad alta, como se puede constatar retrospectivamente, pero en la que tuvimos la suerte de que, finalmente, la letalidad no fue tan alta como la esperada y se pudo manejar. Las mismas voces estridentes que critican que no hay material, son también algunas de las que criticaban entonces que se había comprado demasiadas vacunas, que se había hecho un gasto excesivo. En conclusión, en estas situaciones vemos que hay personas, instituciones, partidos que están dispuestos a criticar, se haga lo que se haga. Hay que ser humilde en la crítica y reconocer que a veces nos cuesta responder a situaciones graves de salud, pero también en el día a día, no solo en una situación de pandemia. Los países están desarrollando diferentes estrategias para hacer frente a la pandemia. Para el caso de España, ¿cuál es la mejor? Decir cuál es la mejor estrategia es realmente difícil, teniendo en cuenta que el abanico de estrategias que adoptan todos los países del mundo es distinto, aunque haya similitudes no hay un país que esté actuando exactamente igual que otro. El uso de los tests. Hay muchas esperanzas en los tests, como si hacerse el test fuera la solución, pero desgraciadamente no es la solución definitiva. Es cierto que en las primeras fases de la pandemia haber tenido disponibles tanto estos recursos como los humanos, sobre todo para poder hacer pruebas y también para seguir a todos los contactos de los casos, hubiese sido ideal para dar más tiempo al servicio sanitario de reaccionar. Pero en el momento actual, el test puede servir para ciertos objetivos, pero no como solución única.
y respuesta para saber los aspectos logísticos que tendría que vigilar. Por tanto, una agencia de salud independiente, que es un clamor de la comunidad de salud, puede emitir informes técnicos sin ninguna interferencia. Las decisiones las toman obviamente las autoridades sanitarias, que para eso estamos en una democracia y son ellos los responsables, pero tanto la población como las autoridades contaría con una valoración en la que confiar, que fuera acreditada y se evitarían las posibles cacofonías científicas e informativas sobre lo que hay o no que hacer. Una agencia en esas condiciones, ahora en el momento la pandemia, estaría ofreciendo informes útiles a la población, a las autoridades y a los profesionales sanitarios, con una periodicidad muy alta y de mucha calidad. No quiere decir que no los haya ahora, porque de hecho hay bastantes informes sólidos, pero en cuanto a preparación y respuesta, hubiese sido mucho mejor haber contado desde hace tiempo con una agencia.
Desde su punto de vista y ante esta crisis, ¿Lo están haciendo bien los medios de comunicación? ¿Están informando bien? Es una pregunta difícil, más para un sanitario a quien le gusta la comunicación de salud como es el caso. Hay que ser muy prudente en hacer críticas. El mundo de la comunicación es consciente de que el coronavirus está poniendo a prueba las costuras del tejido social en todas sus dimensiones. Es necesaria una reflexión sobre la respuesta que hemos dado como sociedad al cuidado de los ancianos, por ejemplo. Todos necesitamos reflexionar, también los medios de comunicación, que deben estar guiados por instituciones que aboguen, aunque sea con recomendaciones, por mantener los principios de ética, rigor y fidelidad a la verdad informativa. El periodismo es una de las cuestiones fundamentales porque la comunicación es clave en el devenir de la sociedad, como está dejando patente la actual situación. Hay muy buena gente en coIldefonso Hernández Aguado municación y yo creo que se debería elogiar Catedrático de Medicina Preventiva y el trabajo que están llevando a cabo, pero Salud Pública UMH también es necesario censurar y no elogiar, sino todo lo contrario, tanto a periodistas como a programas y medios que lo que hacen es una actividad que está lejos de lo que es la comunicación y el periodismo.
“En el ámbito poblacional, se pueden tomar muchas medidas aparte de la realizacion de tests”
¿Para qué sí resulta esencial hacer los tests? Por ejemplo, para que algunos profesionales de riesgo que hayan estado expuestos puedan volver al trabajo antes, porque cuando se hacen los test con 24 horas de distancia en tiempo, se puede asumir que la persona está curada y no es infecciosa. También para quitar, en algunos casos, ansiedad a algunas personas que presenten síntomas. Pero hay que ir con cuidado porque una persona que tenga síntomas, independientemente de si es coronavirus o no, tiene que aislarse, aunque sólo sea por precaución y también para evitar transmitir la enfermedad, ya fuera gripe u otra patología respiratoria. No podemos sobrecargar los servicios sanitarios. Son los que más tenemos que cuidar, entre otros grupos. Dicho esto, en el ámbito poblacional, se pueden tomar muchas medidas aparte de la realización de tests. Se debe hacer mucho hincapié en las medidas de prevención. Para evitar la transmisión el distanciamiento social es clave. La falta de recursos médicos para hacer frente al problema ha sido evidente. En un artículo publicado por usted junto a otros expertos en gestión sanitaria se ponía en valor el papel que pueden ejercer en una situación así las agencias independientes de salud. Una agencia independiente proporciona una voz autorizada sobre los hechos, de forma que puede facilitar la adopción de las políticas oportunas. Puede recomendar a los gobiernos hacer simulacros de preparación
¿Cómo se va a gestionar la normalidad cuando se pueda volver a salir de casa? Va a ser difícil. Por un lado, porque desconocemos cuál será el comportamiento futuro de la enfermedad. No sabemos si cuando se abren las fronteras, se va a desarrollar otra vez. Y esa es la razón de que algunos países, como Holanda, hayan decidido proteger a los mayores y a los grupos vulnerables y que la epidemia, más o menos, vaya pasando entre la gente más joven, para así tener una población supuestamente inmune, que esperemos que sí. Hay tantos modelos de gestión que va a ser difícil saber cómo vamos a manejar la normalidad a posteriori. Ahora bien, el problema, desgraciadamente, no va a ser el manejar la salud, va a ser manejar el conjunto social y, sobre todo, a los más excluidos de la sociedad. Hay gente que está pasando el confinamiento en casas nada cómodas, donde viven hacinados y con serios problemas. Hay mucha pobreza en España y esta situación la ha agravado. Y estas costuras que hemos dicho que se están rompiendo se están poniendo en tensión en el periodismo, en la salud, en la política, es decir, en toda la sociedad, en la vida de mucha gente de cada día. Si somos una sociedad capaz de darse cuenta de que no hemos respondido adecuadamente a la situación de muchos de nuestros mayores, también tendremos que ver la talla que damos dando respuesta a los más necesitados. ¿Servirá esta crisis para hacer las cosas mejor en un futuro? Ojalá sirva, ya que está causando tanto daño y produciendo tanto sufrimiento. Ojalá al menos sirva para que afrontemos mejor los retos futuros.
Cuatro proyectos de innovación e investigación UMH para luchar contra el COVID-19 L
a aparición del COVID-19 ha supuesto un cambio radical en la forma de vivir de las personas. Hace unos años, nadie se hubiese imaginado que habría que pasar meses de confinamiento en casa, ni que ponerse una mascarilla o lavarse las manos fuese algo que permitiría salvar vidas. A pesar de todos los factores negativos que esta pandemia ha traído consigo, también ha permitido reafirmar verdades. Gracias a ella, mucha gente se ha podido dar cuenta de que realmente el mundo estaría perdido sin la ciencia y sus profesionales. Miles de científicos llevan meses
de trabajo incansable para conseguir una vacuna y muchos de ellos han puesto sus conocimientos y fuerzas en poner en marcha proyectos para hacer frente al enorme reto de proteger la salud de millones de personas. En este sentido, la UMH puede estar orgullosa de haber sido partícipe de estos avances. Cuatro de los proyectos científicos de la universidad para la lucha contra el COVID-19 han sido seleccionados por la Generalitat Valenciana dentro de la convocatoria #SúmatealretocontraelCOVID-19, donde se repartirán más de tres millones de euros para poner en marcha estos y otros 36 proyectos más que también han sido seleccionados. Las cuatro invenciones van, desde una mascarilla que resulta más cómoda, hasta una aplicación que indica dónde y cuándo se deberían realizar test a la población para frenar contagios.
Sistema robotizado de extracción de muestras para su posterior análisis y diagnóstico en laboratorio
Responsable: Nicolás García Aracil, catedrático del Área de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad Miguel Hernández de Elche e investigador del Instituto de Bioin.
laboratorios. De esta forma, con este sistema no solo se consigue que el sanitario no esté en contacto con el paciente potencialmente contagiado, sino que además permite la posibilidad de realizar varias muestras a la vez de forma paralela, multiplicando así las capacidades de extracción y por tanto la cantidad de PCR diarias que se podrían realizar con respecto al proceso manual. Además de estas ventajas, según el profesor de la UMH, esta invención no solo está pensada como medida para tomar muestras de COVID-19, sino que también podría extrapolarse a otras patologías o aplicaciones, como por ejemplo en una teleoperación. Sin embargo, el sistema todavía está en fase de desarrollo y se debe perfeccionar con el objetivo de que en un futuro a corto plazo pueda funcionar correctamente cuando tenga que interactuar con personas humanas. Según Nicolás García Aracil, desde la UMH se está trabajando para poder obtener lo antes posible un prototipo de la invención para realizar pruebas con el objetivo de que de aquí a seis meses se pueda comenzar a utilizar en los diferentes hospitales del país. Para estos últimos pasos, sería necesaria la participación de una empresa que tuviera la intención de comercializar el prototipo con el apoyo de la UMH
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uchos son los riesgos que hoy en día conlleva ser sanitario. Hacer frente a la pandemia del COVID-19 en los centros médicos ha sido todo un desafío y, más aún, durante los primeros meses, cuando los profesionales de este ámbito no contaban con mascarillas ni equipos de protección y mucho menos con pruebas PCR para asegurarse de que estaban haciendo su labor sin suponer un peligro para los demás. Por suerte, con el paso del tiempo, los recursos que han ido llegando a los hospitales han permitido que como trabajadores puedan contar con algo más de seguridad en su puesto laboral. Sin embargo, siguen siendo las personas con más riesgo de contraer el virus, debido al contacto directo con pacientes que están contagiados. Uno de los ejemplos más claros de esta exposición se produce durante la realización de las pruebas a personas que presentan síntomas compatibles con los del COVID-19. Al ser un proceso lento por el que pasan pacientes de forma continua durante varias horas, las posibilidades de contraer el virus se multiplican. Por este motivo, el catedrático del Área de Ingeniería de Sistemas y Automática e investigador del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, Nicolás García Aracil, está inmerso en un proyecto que consiste en la creación de un robot capaz de llevar a cabo las pruebas por exudado nasofaríngeo y/o exudado orofaríngeo que realizan los sanitarios a pacientes que pueden estar contagiados por COVID-19; es decir, la prueba común donde se introduce un bastoncillo por la nariz, famosa por lo molesta que resulta entre quienes tienen que hacérsela. Esta invención llega como resultado del éxito del proyecto europeo Adaptative Multimodal Interfaces to Assist Disabled People in Daily Activities (AIDE) de la UMH. Un plan que cuenta con financiación por parte de la Unión Europea con el objetivo de impulsar la creación de instrumentos que ayuden a personas con diversidad funcional a llevar a cabo sus rutinas diarias con mayor facilidad. El mecanismo con el que funciona el robot de Nicolás García Aracil se basa precisamente en los algoritmos de las invenciones del proyecto AIDE, que permiten detectar los puntos clave de la cara del paciente como las fosas nasales o la boca para aproximarse, tomar la muestra y, posteriormente, almacenarla para que sea analizada por los diferentes
Sistema Inteligente de Apoyo a la Decisión para distribuir de forma óptima la aplicación de tests rápidos de COVID-19
Responsables: José Luis Sainz-Pardo, José Valero y Juan Francisco Monge, investigadores del Instituto Universitario de Investigación ‘Centro de Investigación Operativa’ (CIO) de la UMH.
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a llegada del COVID-19 ha puesto a prueba la capacidad de organización y decisión de los países a escala mundial. En el caso de Europa, los gobiernos tomaron la decisión de imponer confinamientos extremos de varios meses con el objetivo de frenar la curva de contagios. Otros países como Estados Unidos o Brasil decidieron no tomar medidas tan severas para que su economía se viese lo menos afectada posible. Mientras, países como Singapur, Hong Kong o Corea del Sur se basaron en un sistema de testeo inteligente y rastreo, que a la larga ha quedado comprobado que ha sido el más efectivo para combatir al virus. Por este motivo, José Luis Sainz-Pardo, José Valero y Juan Francisco Monge, miembros del Instituto Universitario de Investigación ‘Centro de Investigación Operativa’ (CIO) de la UMH, han creado un método que permite medir cuántos test habría que realizar cada día y a qué sectores de la población, con el objetivo de frenar la expansión de la pandemia. Esta invención permite conocer en qué códigos postales habría que realizar los test, que son un recurso escaso y suponen un fuerte desembolso económico a los países. Con esta aplicación, sería posible aumentar considerablemente la eficiencia de los test realizados a un gran
número de personas, lo que impediría que se produzcan situaciones como la que ocurrió el pasado mes de julio en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz, donde se sometió a gran parte de la población a pruebas PCR sin seguir criterios científicos. ¿El resultado?, 104.209 test realizados y 3,5 millones de euros que no tuvieron el impacto esperado por el Ayuntamiento de la ciudad, en una iniciativa que fue muy criticada por epidemiólogos y plataformas como la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMASAP), según periódicos como el ABC o El País. Se trata de experiencias que confirman que es mucho más aconsejable realizar test espaciados en el tiempo que de forma masiva en pocos días. En este sentido, los expertos en la materia de la UMH señalan que, si bien cuantos más test se realizan, más se frena la pandemia, la realización de test masivos a toda la población no es la solución idónea por los siguientes motivos: su elevado coste, las molestias que supone para la población y que las pruebas no serían útiles si solo se realizaran una vez, porque solo ofrecerían una fotografía de la situación de la pandemia en un determinado momento. Cualquier persona que diese negativo podría contagiarse horas o días después de realizarse el test.
algunas personas no pueden respirar bien con ella, lo cual supone que se lleven las manos a la cara para ajustarla continuamente y aliviar ese malestar. Para dar solución a estos inconvenientes, investigadores del Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández de Elche (PCUMH) han creado un prototipo de mascarillas con un sistema de filtrado, el cual incluye filtro HEPA H13, que tiene dos versiones, una no reutilizable y otra a la que se le puede cambiar el filtro, convirtiéndola en reutilizable. Además, la invención cuenta con una carcasa de goma flexible y adaptable, lo que hace que sea mucho menos incómoda que la FFP2 y, por tanto, que las personas no tengan que estar llevándose las manos a la cara para ajustarla cada cierto tiempo.
Es por ello que han desarrollado un sistema de testeo inteligente que indica cuántos test realizar cada día y en qué poblaciones y sectores, con la finalidad de detectar casos que escapan de la cadena de rastreo de forma que se reduzca al máximo el número de infectados. Se fundamenta en herramientas estadísticas y matemáticas que permiten medir el ahorro de contagios que supone la aplicación de un número determinado de test en un código postal en función de la futura evolución de la pandemia. El sistema creado por los investigadores de la UMH se actualiza diariamente. Para ello, tiene en cuenta los nuevos datos de contagios detectados, lo que permite que el modelo se ajuste a nuevos escenarios, y hace de este sistema una herramienta inteligente. Los investigadores explican que mediante la simulación desarrollada es posible estimar que, por ejemplo, si se aplican en Alicante 1.000 test rápidos hoy, se podrá ahorrar un número determinado de contagios de aquí a 10 días. El sistema hace la combinatoria de todas las posibilidades y arroja las unidades de test óptimos a repartir en todas las poblaciones. En definitiva, el sistema proporciona la solución óptima para minimizar el número de infectados en función del total de test que se está dispuesto a aplicar durante cierto horizonte temporal. Las simulaciones que han llevado a cabo indican que, de haberse distribuido durante la primera oleada de la pandemia en la Comunidad Valenciana 500.000 test adicionales mediante este método, se habría reducido en 15.488 el número total de contagios. Según los investigadores, es una herramienta cuyo uso también se podría trasladar al momento actual, en plena campaña de vacunación para asegurar su óptima distribución. Además, están adaptando el sistema al procedimiento de vacunación, de forma que provea el número de vacunas óptimas a realizar cada semana y en cada localidad con la finalidad de reducir al máximo el número de contagios, a la vez que respeta los grupos prioritarios establecidos por el Gobierno. Para ello, tienen en cuenta, entre otros factores, el que se han de aplicar dos dosis separadas por un período de entre 21 y 28 días, así como el porcentaje de inmunización que se alcanza en cada una de las dosis
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Prototipo de mascarilla FFP2
Responsable: Laboratorio de Prototipado del Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández de Elche.
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as mascarillas FFP2 se recomiendan fundamentalmente para su empleo por profesionales para crear una barrera entre un riesgo potencial y el usuario. También, pueden estar recomendadas para grupos vulnerables por indicación médica, según el Gobierno de España. Pero este tipo de mascarilla puede resultar incómoda, ya que produce sensación de agobio y
Esta mascarilla está totalmente sellada, de tal forma que sólo pueda pasar el aire a través de su válvula filtrante. Frente a las mascarillas actuales, la que ha desarrollado el PCUMH es totalmente hermética para asegurar su eficacia ante posibles fugas de aire que ocurren en las actuales. Esto también hace que no pueda pasar el vaho a las gafas y evita que se empañen. Uno de los problemas a los que se enfrentan diariamente los sanitarios, debido al tiempo que deben de llevar la mascarilla, es la incomodidad. La mascarilla del PCUMH está estudiada ergonómicamente y fabricada con materiales lo suficientemente flexibles como para que sea más cómoda de las que existen actualmente. Se podrá hablar fácilmente con ella. Uno de los puntos importantes para los sanitarios es que se les pueda entender fácilmente al hablar con pacientes o con sus propios compañeros Uno de los aspectos más novedosos de este prototipo es que la versión no reutilizable se realiza mediante impresoras 3D, lo que permitiría llevar a cabo una producción de hasta 100 mascarillas diarias. De esta forma, el Parque Científico de la UMH está trabajando junto al Instituto Tecnológico del Textil (Aitex) para conocer los fallos de esta innovadora mascarilla y poder solventarlos, con el objetivo de conseguir el certificado que les permita poder comenzar a distribuirlas. Para que eso ocurra, hay que llevar a cabo varios estudios y pruebas que midan la penetración de partículas del exterior al interior y viceversa, así como la resistencia a la respiración. Precisamente en este último ámbito es donde más se han centrado los investigadores del Parque Científico de la UMH. Desde el Laboratorio de Prototipado del Parque Científico de la UMH se explica que, para subsanar la resistencia a la respiración que provoca el filtro, han diseñado una doble cámara, con la que han conseguido aumentar el área de filtrado. De esta manera, se consigue mayor
flujo de aire y que disminuya la resistencia, lo que hace que la mascarilla sea más cómoda a la hora de respirar. La Generalitat Valenciana ha seleccionado el proyecto de la mascarilla reutilizable para su financiación debido, entre otras cosas, a la escasez de empresas que producen este tipo de mascarillas de filtrado. De esta forma, el objetivo de los investigadores de la UMH es poder fabricar este producto o bien con el proceso de impresión 3D, donde contarían con 65 impresoras que sus dueños han puesto a disposición del Parque Científico, o bien haciendo moldes que permitirían su fabricación en masa. Para ello, tendría que obtener un acuerdo con empresas que fueran capaces de montar una cadena de producción de esas características. En un principio, según han afirmado los propios técnicos que forman parte del proyecto, estas mascarillas irán destinadas a los profesionales del sector sanitario, que son los que tienen un mayor riesgo de contagio. Según los responsables, la versión no reutilizable sería totalmente gratuita, gracias a la iniciativa Mecenazgo UMH. Se trata de un proyecto que a su vez forma parte del plan “Apoyo para combatir los efectos del Covid-19 en la provincia de Alicante”, mediante el cual la UMH pretende fomentar el suministro de productos sanitarios fabricados con impresoras 3D, además de la compra de equipamiento y la investigación acerca del virus
Nuevos usos de medicamentos Defibrotide y plasma de sangre de cordón
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Responsables: Bernat Soria, investigador del Instituto de Bioingeniería de la UMH junto al Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL)
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esde que la pandemia comenzó a expandirse a nivel internacional, ha habido líderes como Bolsonaro o Donald Trump que han recomendado el uso de medicamentos como la hidroxicloroquina para prevenir el COVID-19 sin tener en cuenta evidencias científicas para ello. Incluso el estadounidense llegó a sugerir en una rueda de prensa que sería una buena idea inyectar desinfectante a los contagiados para limpiar el virus de sus pulmones, algo que dejó perplejos a los miembros del grupo de expertos de la Casa Blanca sobre el COVID-19 que lo acompañaban en la comparecencia. Dejando a un lado las recomendaciones polémicas y peligrosas, solo hay 90 fármacos válidos para administrar a pacientes contagiados por COVID-19. El último que incluyó en esta lista la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios fue el Remdisivir, un antiviral para el tratamiento de adultos y adolescentes de más de 12 años que padezcan una neumonía y que ya se utilizó para combatir al ébola. En este sentido, el catedrático de Fisiología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Bernat Soria, junto con el Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL), están inmersos en un proyecto de investigación sobre los nuevos usos que se le pueden dar al medicamento Defibrotide y al plasma de sangre de cordón, con el objetivo de combatir al COVID-19 en pacientes ingresados en la UCI. Según explica el profesor Bernat Soria, la mortalidad de los pacientes intubados y en ventilación mecánica como consecuencia de la COVID-19 es de un 90%. En estos pacientes, se produce un cuadro
de inflamación pulmonar muy grave y una reacción incontrolada del sistema inmunitario (llamada tormenta de citoquinas) que puede resultar fatal. Además, se pueden taponar los vasos sanguíneos que llegan hasta los pulmones para recoger oxígeno (tromboembolismo pulmonar). Ante este cuadro clínico tan grave, la investigación del profesor Soria plantea un tratamiento con dos medicamentos que han demostrado su efectividad en procesos similares: el Defibrotide y el plasma de sangre de cordón. El Defibrotide es un agente antitrombótico y se utiliza, por ejemplo, para tratar vasos sanguíneos bloqueados dentro del hígado porque evita la formación de coágulos de sangre. Por otra parte, el plasma de sangre de cordón es un tratamiento biológico, también fácilmente accesible, que ha demostrado ser útil frente a muchas enfermedades, incluyendo el cáncer, los trastornos sanguíneos y las enfermedades de base genética y metabólica. De esta forma, el uso adecuado de estos dos medicamentos podría prevenir la mortalidad de los pacientes que sufren complicaciones derivadas del COVID-19 en la UCI, ya que como explica el investigador: “Los pacientes que se encuentran en las unidades de cuidados intensivos no mueren por el COVID-19, sino por las complicaciones que derivan de él”. Estas dificultades se pueden ver representadas en forma de neumonías, problemas cardíacos o incluso la insuficiencia de varios órganos. Esta investigación, cuyos resultados saldrán pronto a la luz, persigue el mismo objetivo que el proyecto BALMYS-19, iniciado este mismo verano. Co-liderado por el propio Bernat Soria y Daniel García-Olmo, profesor de la Fundación Jiménez Díaz de la Universidad Autónoma de Madrid, ha probado la eficiencia de un medicamento celular para la mejora clínica de casos críticos de COVID-19. Todo ello después de haberlo aplicado en 13 pacientes intubados con ventilación mecánica, con el resultado de que la mortalidad se redujo de un 70-85% a un 15% (dos pacientes fallecieron). Además, los resultados demostraron que este nuevo tratamiento aumenta la presencia de linfocitos T (que atacan directamente al virus) y de linfocitos B (que sintetizan los anticuerpos) en el organismo
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