La imagen-movimiento, tiene la singularidad de ser a la vez un gran libro filosófico y de cine indivisiblemente. Parte de la idea que si, como se le dice a menudo, la esencia de este movimiento no ha sido, generalmente comprendida (sino intuitivamente y prácticamente por los grandes cineastas). La recurrencia de Deleuze al Bergson de “Materia y Memoria”, barre la interpretación fenomenológica reductora, que aún a través de recientes transformaciones de inspiración psicoanalítica ha dominado toda aproximación global del cine, después de la guerra, trayendo este a los temas abstractos de la percepción natural (por ejemplo, el debate sobre la impresión de realidad).