Estimado Carlos: Ya te dije que el verano era muy largo y mis ansias de patear mundo gozaban de buena salud. Así que me he dedicado la mayor parte de agosto a visitar otras gentes, otras tierras, y ha sido una experiencia tan gratificante y placentera que no tengo por menos que recomendártela. Hacía 14 años que no visitaba Bretaña y ya se me hacía demasiado tiempo. Bretaña es una tierra francesa llena de encanto y que da mucho juego a los amantes de la fotografía. Creo que nuestros amigos del blog encontrarían en sus pueblos y paisajes todos los temas de fotografía lúdica que poco a poco hemos ido desgranando aquí. Comenzaré diciendo que Bretaña está presidida por las mareas. Hay que verlo.
Por ejemplo esta es la playa de Perharidy, en Roscof, en la parte norte. Puede que pienses que siempre es así. Pero si vas a verla seis horas después, te encontrarás con esto:
Y no sabes Carlos el jugo que se le puede sacar en estas tierras a la bajada de la marea. Si tienes bien los riñones, puedes levantar las piedras (teniendo luego el cuidado de volver a colocarlas en su primitiva posición) y ante tus asombrados ojos aparecen una legión de nécoras o pequeños bueyes y enormes cangrejos.