Un simple pretexto para un ofrecimiento.
Siempre más, no acepto la negatividad de una pintura con falsos valores sociales o políticos en la búsqueda de un simple y universal valor pictórico-estético.
Vivo la alegría de la creatividad y del arte. La mancha, el trazo, los colores.
Todo mi mundo necesita alegría y disfrute .
Éste es un canto a la vida que, en esta época resulta casi anacrónico. Para tanta violencia, asocialidad, corrupción y falta de valores, opto por la simple gestualidad de un dibujo jugando con un pretexto tan simple como el ofrecimiento de una flor. Casi un recuerdo de mi época dónde una flor conseguía enfrentarse a la violencia de una guerra.
Por todo esto, por qué no disfrutar de una simple flor.