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Caracas, 10 de junio de 2014
Preso de las fuerzas internas de su gobierno, Nicolás Maduro está envuelto en contradicciones que lo impulsan a tomar medidas propias de un liberalismo salvaje
Socialismo salvaje l gobierno de Nicolás Maduro se dice socialista, pero en la práctica aplica medidas propias de una economía de mercado, como el ajuste a las tarifas del servicio eléctrico o la devaluación, por ejemplo. Mantener un discurso socialista mientras se cuenta con recursos que permiten subsidiar los precios de bienes y servicios, es relativamente fácil. Lo difícil es seguir dando muestras de socialismo (al estilo Hugo Chá-
E
vez) sin los ingresos suficientes para sostener la desmesurada expansión del gasto público, sobre el cual el gobierno se montó en los últimos años para conservar o aumentar su base electoral. Pero los dólares petroleros no alcanzan para la enorme cantidad de compromisos que ha asumido el gobierno. Aún con precios del barril del petróleo por encima de los 95 dólares, los ingresos por esta vía resultan insuficientes.
Esta coyuntura ha llevado al Ejecutivo nacional al dilema de escoger entre pagar deuda externa o cumplir con los compromisos internos. Y la decisión fue obvia. El gobierno no ha dejado de cancelar ninguno de los compromisos con acreedores externos, en tanto mantiene una deuda con el sector privado que, de acuerdo a quien la calcule, puede estar cercana a los 25 millardos de dólares, esto es más que las reservas internacionales del país, que para Cont. en la pág. 2