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JULIO CÉSAR GODOY ANLEU asesinato selectivo de civiles
“CUANDO MUERA SEGURO QUE IRÉ AL CIELO, PORQUE EN EL INFIERNO YA ESTOY”. NIÑO SOLDADO DE UCRANIA.
Al mejor estilo de los grandes sátrapas de la historia el “valiente” Fhurer de Rusia Vladimir Putin utiliza dobles para engañar a la población en sus visitas publicitarias, la última hace unos días a la devastada Mariupol, luego de la orden internacional por crímenes de Guerra, principalmente por trasladar y separar de sus familias a miles de niños ucranianos y llevarlos a regiones lejanas en Rusia entre tantas otras barbaridades.
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Como buenos maestros de Fidel, el aparato publicitario de falsedades y mentiras continúa, llegando a ridículos tan grandes como presentar como victoria la destrucción de tanques y baterías lanza misiles, señuelos inflables, suministrados por la empresa InflaTech a Ucrania, pretendiendo con ello subir sus datos y cifras, en una época diferente a la de la guerra fría en donde la comunicación y la tecnología están a la orden del día y muy fácilmente salen a luz sus grandes fracasos.
Las tropas rusas están agotadas y diezmadas por la feroz defensa que han encontrado, de casi cien ataques diarios que realizaban hace unos meses, en la actualidad no pasan de treinta, lo cual es una muestra evidente de su desgaste y problemas de suministros vitales como armamento y munición.
Los encarnizados combates de fuerzas de tierra en continente europeo continuamente son comparados con la sangre, destrucción y dolor provocados en la Segunda Guerra Mundial, situación que el Kremlin ha decidido minimizar como estrategia para que regiones como Latinoamérica, al “no ver el dolor con sus propios ojos” prefiera elegir por la indiferencia, la solidaridad superficial de la diplomacia y el mínimo compromiso.
Estrategia impuesta hacia adentro de su propio país con mucha fuerza, en la que día a día el congreso ruso aprueba nuevas penas de cárcel para todo aquel que tenga la osadía de criticar la invasión y al mentado grupo Wagner, conformado por mercenarios, violadores sexuales, asesinos e incluso un caníbal que se comió a dos personas.
Los expertos militares están convencidos que el grupo Wagner ha sufrido bajas muy fuertes que van más lejos de la carne de cañón representada por los expresidiarios y que en la actualidad son sus tropas élite las que caen como moscas.
A Putin le URGE como bien dijeran presentar una victoria, aunque sea pírrica o inventada.
Mientras tanto los ucranianos resistirán nuevamente el invierno que está por terminar, como jamás lo pensaron los rusos al poner a los civiles como objetivo militar y destruir su infraestructura, continuarán cumpliendo las órdenes de su presidente Zelensky, quien ordena combatir hasta morir, al ritmo de ni un paso atrás……
Ucrania Libre Renacerá!!!
Estas penas para estas glorias
Han sido y son tiempos difíciles. La persecución, la falta de certeza jurídica, la pujante corrupción, un cada vez más cuestionado proceso electoral, los conflictos sociales y las guerras en el extranjero, hacen del panorama uno muy sombrío.
Ante esta situación, me he visto obligado a recordar que la creencia sin tapujos de que las cosas estarán mejor que ayer es más que una especie de mantra, pero una actitud necesaria para sobrevivir lo que pareciera ser, tal y como se le atribuye a la santa y poeta mística del Siglo de Oro, Teresa de Jesús, “una noche oscura en una mala posada”.
C.S Lewis, uno de mis autores y pensadores modernos favoritos, decía que, dado que todos moriremos en algún momento, el mejor momento para hacerlo será cuando la muerte nos encuentre haciendo de las cosas sensibles y humanas nuestra obra de arte. Lewis le apostaba al valor de las labores cotidianas como el trabajo, la educación, la lectura, la música, el arte, las labores de casa, el deporte, las charlas mundanas con nuestros amigos, como los escenarios perfectos para despedirse de esta vida. Yo diría que también son los escenarios perfectos para atravesar las crisis. Nada más heroico que superar los obstáculos del camino atravesándolos, con la determinación y valentía de quien se sabe dueño de sí mismo, porque es capaz de encontrar el valor de lo ordinario. Al fin y al cabo, el sufrimiento, el dolor y las faenas son parte de una vida en la que también convergen las alegrías, los éxitos y los placeres. De hecho, son estas penas las que hacen apetecibles estas glorias. C.S Lewis escribe en el libro “El peso de la gloria” lo siguiente: “Creo que los mejores resultados se obtienen por personas que trabajan silenciosamente en objetivos limitados, como la abolición de la trata de esclavos, la reforma penitenciaria o contra la tuberculosis. Y no necesariamente por aquellos que piensan que pueden alcanzar la justicia, salud o paz universal de manera total y generalizada. Creo que el arte de vivir consiste en atacar cada mal inmediato de la mejor forma posible. El dentista que puede detener un dolor de muelas, merece más de la humanidad que todos los hombres que creen tener algún esquema para producir una raza perfectamente sana”.
La fe en tiempos de crisis nos obliga no solo a confiar, pero a hacer cosas. No cambiamos la realidad diciendo —y ahora, posteando— “libertad”, “democracia” o “justicia”. La cambiamos con acciones limitadas y metas precisas, en línea con estos ideales. Sería oportuno recordarle esto a aquellos que quieren gobernar este hermoso, pero tormentoso país, durante los próximos cuatro años.