Bernardo kliksberg entrev

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bernardo kliksberg “Quien salva una vida, salva al mundo” Una entrevista con el Dr.Bernardo Kliksberg, uno de los mayores especialistas en desarrollo y capital social en el mundo, que encuentra los orígenes de la RSE en las Escrituras.

Al hablar de capital social, desarrollo, desigualdad, pobreza, y responsabilidad social empresaria (en adelante RSE), surge en la mente un primer nombre: el del Dr. Bernardo Kliksberg quien ha dedicado toda una vida a resolver situaciones ligadas con la inequidad en América latina y otras regiones y a promover un estilo gerencial diferente, entre otras cosas. Dueño de una mente privilegiada, y de un hablar pausado y didáctico, recibió a Fonres en una de sus tantas visitas a Buenos Aires.

¿ Qué lo impulsó a especializarse en temas de pobreza y desigualdad ?

El origen está en las enseñanzas bíblicas y en el ejemplo de mis padres, inmigrantes judíos y polacos con muy pocos recursos pero que, sin embargo, todos los días, tenían en el centro de sus preocupaciones la solidaridad. Para ellos, no era especulación, teoría o meras palabras si no una forma de vivir. Y lo hacían silenciosamente sin necesidad de ningún premio. Eso fue un impulso fuerte, además de la idea afianzada en mi experiencia vital de que vivir en solidaridad nos salva a cada uno.

Con respecto a temas de RSE y capital social, ¿son una moda o están para quedarse? Están para quedarse. Tal vez, como en el caso de la RSE, se iniciaron como un tema de Relaciones Públicas. Pero devino en otra cosa porque las demandas sociales han crecido. Y, en los últimos años, hubo una serie de coyunturas históricas, como la estafa de Enron o la especulación salvaje en Wall Street que llevaron a que se estableciera una exigencia social por más ética. Esta demanda está dinamizada por tres grandes sectores. Por un lado, la sociedad civil que, así como pide ética política, hoy reclama ética empresaria. Y, entre las tres grandes luchas que, victoriosamente, ha liderado la sociedad civil organizada se encuentra la batalla contra la industria del tabaco en los Estados Unidos. Logró arrinconarla y salvar de la muerte a millones de personas al reducir el consumo de tabaco. También está librando un combate contra el calentamiento global. Y una tercera pelea, contra la obesidad infantil.

perfil

¿Lo que usted dice guarda relación con la frase del Talmud “Quien salva una vida salva a la humanidad”? Mi madre repetía ese concepto permanentemente. Para ella, era una frase central y he aprendido a compartirla con muchísimas personas que trabajan en el campo social. Y siempre les da ánimo. Porque significa que sus trabajos, aunque no cambien la situación estructural, tienen todo el sentido del mundo: quien salva a una persona, salva al mundo entero porque cada persona es el mundo entero. Y, por otra parte, se está salvando a la dignidad del ser humano.

Bernardo Kliksberg bien podría llamarse el hombre de los récords. Tiene cuatro títulos universitarios y dos doctorados, todos con máximas distinciones, obtenidos en la UBA, en las áreas de Sociología, Ciencias Económicas, Administración y Contaduría. Ha escrito 54 libros y centenares de publicaciones y ha participado como disertante en innumerables conferencias y seminarios. Su última obra -y best seller internacional- se titula “Primero la Gente”, cuyo coautor es el premio Nobel Amartya Sen. Actualmente se desempeña como Asesor Principal de la Dirección Regional para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, además de colaborar activamente en distintas organizaciones de la sociedad civil.


¿Cuáles son los otros frentes que menciona ?

¿A qué llama Ud. RSE ?

El de los pequeños inversionistas. Hoy, muchos de los grandes fondos de inversión se nutren de ellos, que fueron fuertemente agredidos por la especulación salvaje. Pero reaccionaron exigiendo que se invierta en empresas con alto estándar de responsabilidad social. El tercer frente son los consumidores responsables. Se calcula que, en los Estados Unidos, hay 60 millones de consumidores que cuando compran, compran verde (empresas que respeten el medio ambiente), orgánico (que cuiden la salud) y RSE (empresas con alto ejercicio de responsabilidad social). La opción combinada de sociedad civil, pequeños inversionistas y consumidores responsables provocan una presión muy fuerte.

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Los ciudadanos esperan, al menos, seis conductas para considerar a las empresas socialmente responsables. La primera es que trate bien a su personal porque la RSE empieza por casa. Esto se traduce en buenos sueldos, posibilidad de desarrollo, buen trato, eliminación de la discriminación a la mujer, diversidad y respeto a la familia. La segunda es que haya juego limpio con el consumidor. Esto significa productos de buena calidad, saludables y a precios razonables. La tercera es que sean proactivas en temas medioambientales. La cuarta es que sean transparentes, rindan cuentas claras y posibiliten la participación de los pequeños accionistas.

La quinta es que se comprometan socialmente. Que sean ciudadanos ejemplares, participen activamente, como buenos ciudadanos, en la solución de los problemas fundamentales de la comunidad inmediata y de la sociedad en su conjunto. Eso implica que aporten a causas de interés colectivo como en América latina son la pobreza, ya que hay 190 millones de pobres (34 por ciento de la población); y la desigualdad, ya que es la región más desigual del mundo. Y la última, que sean coherentes. Que no apliquen altos niveles de RSE en sus países de origen y después no la tenga en cuenta en otras regiones.

¿ y Qué no sería RSE ?

Se la puede confundir con propaganda y, con frecuencia, empieza así. Pero no importa. Porque una vez que le pica el virus bendito de la solidaridad, le pasa lo que le pasa a muchos. Conocemos casos de gente que dejó puestos importantes para dedicarse a la solidaridad. En cambio, las firmas que practican la irresponsabilidad social son las que corrompen a funcionarios; discriminan a las mujeres; no les importa la familia de los empleados; o laboratorios que producen medicamentos lascivos para la salud. Todo eso es irresponsabilidad empresarial

entrevista al Dr. Bernardo Kliksberg


entrevista al Dr. Bernardo Kliksberg

¿Es posible

aparentar ser responsable y no serlo realmente ?

Es difícil porque existe una fuerte presión para que den pruebas a través del balance social. En América latina, Natura, de Brasil, elabora un triple balance: el económico- financiero, el verde y el social. Además, surge una tendencia creciente a que estos balances sean auditados. Y las mismas firmas de auditoría están abriendo secciones para realizarlo.

Además

de

¿Surgen detractores de la RSE? Existen tres tipos de empresas. Las que están en la etapa que llamo narcisista. Que sólo piensan en ganar lo máximo en el menor tiempo posible, que no les importa lo que pase a su alrededor y creen que sólo tienen que rendir cuentas a sus dueños. Luego, las que están en la etapa filantrópica, que comprenden que deben contribuir a la sociedad y responder a los stakeholders. Y, por último figuran las que están en la etapa deseable que es la de RSE. Que asumen los seis principios de conducta y los llevan a la política de la empresa, no como algo aislado. En America latina, la mayoría está en la etapa narcisista; hay un crecimiento importante de compañías en la etapa filantrópica. Y está el grupo de empresas de punta, pequeño, pero que hacen un buen trabajo. Ahora bien, esto no llueve. Depende de lo que se haga en educación de los empresarios en todos los niveles. No es de extrañar que el mayor desarrollo se de en Brasil a través del Ethos, instituto formado por los propios empresarios. En la Argentina presido, junto con Alberto Barbieri, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, la Red Iberoamericana de Universidades por la RSE, donde tenemos 200 universidades de 20 países. Estamos formando profesores en cómo enseñar RSE. Y ese movimiento avanza fuerte.

colaborar

con

políticas

públicas,¿las empresas pueden apoyar a

organizaciones

del

tercer

sector?

Lo utópico es al revés: creer que se puede seguir con un 34 por ciento de pobres, con los peores niveles de desigualdad en el mundo, en un continente tan lleno de riquezas, con 114 millones de personas que no tienen un baño. Que se puede seguir así sin que eso lo pague la calidad de vida de toda la sociedad, la inseguridad ciudadana, el nivel de conflictividad, la falta de cohesión social y un montón de cosas que son fundamentales para la vida de todos. Entonces les digo que lo mío es ético y realista. Como es ética y realista la Biblia cuando dice que el que ayuda al otro se ayuda a sí mismo.

Por supuesto. Yo los llamo los triángulos virtuosos. Los países que mejor funcionan tienen muchos triángulos virtuosos entre políticas públicas (que consideran que la gente es lo primero y piensan en educación y salud), combinadas con empresas socialmente responsable que aportan dinero, alta gerencia, espacios en Internet, canales de distribución, competencias técnicas; y las ONGs, la sociedad civil en marcha, lo que llamo EL CAPITAL SOCIAL.

¿Cómo ve este capital en nuestro país? En la Argentina han crecido mucho los emprendedores sociales y la cantidad y calidad de ONGs. Y tiene un capital social potencial muy rico. Cuando se hacen llamados a los jóvenes, ellos responden. Y, en el 2002, según Gallup, ocho millones de argentinos se movilizaron espontáneamente para ayudar en la mayor crisis socioeconómica de los últimos años. Hay mucho potencial. Sin embargo, en los países avanzados, hay una mayor red de instituciones y una mayor jerarquización del trabajo voluntario por parte de la sociedad.

¿Qué otra característica tiene la RSE?

La RSE implica una estrategia que llamo ganar-ganar. Todos ganan. La empresa se hace más competitiva y productiva, atrae los mejores talentos, se posiciona mejor en los mercados y es más sustentable a largo plazo. Gana la sociedad y el desarrollo del país. Y además, triunfa el empresario como persona porque tiene una vida más armónica, es un ejemplo para su familia y cuenta con satisfacciones más altas que el que posee una conducta narcisista. La RSE implica, en última instancia, replantearse el rol de la empresa privada en la historia. Eso está en la Biblia: Dios nos entregó recursos; la propiedad privada es válida; tenemos que ser administradores eficientes de los recursos pero hay que compartirlos respetando la naturaleza. La RSE tiene su origen en las ideas de la justicia social de las Escrituras. //

¿Lo acusan de utópico?

Agradecemos al Dr Kliksberg por acompañarnos en nuestra primera edición.


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