Generacion.Net Noviembre 2009 1

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Revista Universitaria de ocio y cultura. Distribución gratuita. D I R E C TO R: D I S E Ñ O:

Javier Esteban / REDAC TO R A JEFE : Maria Velasco / EDICIÓN DIGITAL: David Ballota / COLABORADORES: Ainhoa García,Antonio Dyaz, Lola Blasco, Santiago Rubín de Celis, Frank G. Rubio, David Lastra, Cristian Cámara, Miguel Brieva, Mónica Pe d rayes (suplemento) Rodrigo Vi c o / PUBLICIDAD: C ovadonga Molpeceres. Tel: 629 48 80 39 / WEB MASTER: Enrique Gómez / GERENTE: Nasser Mouaffak. Tel: 696422434 / EDITA: LibrePensamiento Editorial G., C/ Carlos A r n i ches, nº 14. (Madrid) / D E P Ó S I TO LEGAL: Gi-1590-2007 / ISSN: 1577-4457

1ª quincena de Noviembre

“Psychotica actuó en concierto junto a Mae Kutz el 1 de Noviembre en Barcelona y el 2 en Madrid”

Lo que no tiene morbo es un estorbo Psychotica + Mae Kurtz

Usted y yo Antonio Dyaz

María Velasco 10 P.M. Sala La Boite. Concierto de Psyichotica / Teloneros Mae Kurtz. La historia de Psyichotica es digna del Hollywood clásico: un mendigo convertido en príncipe de la noche, un andrógino que ha encontrado su otra mitad. Mae Kurtz consigue burlar los problemas acústicos de la sala -por momentos, parece que la cantante se enrolla con el micrófono-, son ruidistas y armoniosos a un tiempo; luego, Psyichotica hace su aparición estelar. Manguitos de piel, un crucifijo de plata, polisón estampado con calaveras, cintos de tachuelas, un “preservativo” de piel cubriendo los genitales, y pantalones ultra ceñidos que dejan ver, con mucha generosidad, lo que popularmente se conoce como “hucha”. Nada es sugerido. Todo es mostrado. La indumentaria es un profiláctico que nos ayuda a relacionarnos en sociedad. No sólo en este mundo de garitos de ambiente, bohemios y musiquitos, sino en el mundo mundial. Todos, a nuestra manera, luchamos contra ese uniforme que es el desnudo. Porque, al fin y al cabo, desnudos somos todos bastante parecidos: una foto de Playboy no dista tanto de una radiografía de mi madre. Todos los movimientos totalitarios se han apoyado en un uniforme y la globalización también tiene el suyo. Los realities con aspecto de academia no paran de escupir seudoartistas como el mismo aspecto, fotocopias. ¿Por qué las presentadoras de los informativos parecen, todas, la misma persona? Esto recuerda al proyecto Le b e n s born, “la perversión nazi de crear al ario perfecto” y de abolir para siempre las narices grandes. El concepto de tribu urbana ha sido frecuentemente asociado a los efluvios de la adolescencia, la falta de personalidad, la necesidad de imbricarse con el grupo. Considerada, a veces, movimiento identitario, hoy cumple otro cometido: ser la excepción que confirma la regla, la regla global. Raramente consideramos dentro del neotribalismo las mechas rubias, los pendientes de perla y el bronceado de solárium; sin embargo he aquí una tribu, peligrosa, en tanto que caníbal (fagocita sin piedad esa parte subjetiva del atuendo que lo convierte en lenguaje). Esta tribu es la que se mofa a risotadas de la foto en la que las hijas de Zapatero, con una vestimenta menos gótica que romántica, posan junto a Obama. La misma tribu que lubrica porque una invitada no lleva el largo adecuado a una boda de tarde. Personajes como Psyichotica viven el atuendo desde el pensamiento mágico. De ahí, que después de una breve pausa, nos sorprenda con un sari brillante, casi porno. Una novia hindú profana. Me suscribo a la frase de que “lo que no tiene morbo es un estorbo ”. Mae Kurtz y Psyichotica lo tienen. Se diría que les sobra. Pero aparte poseen talento, voces seductoras, una visión personal de la música y, en el caso de Psyichotica, un sentido único de la puesta en escena. Todo esto para decir, que “el hábito no hace al monje”, aunque un poco sí; y que “la mona aunque se vista de seda, mona se queda”.

Mucho se habla de las familias de siempre, góticos, rockabillis, mods, punks (en peligro de extinción), emos (de reciente aparición)… pero hay otras tribus urbanas mucho más arraigadas y temibles. Veamos algunas de ellas, comenzando por la llamada “Triple T” (taxistas, toreros y tunos). Taxistas. - Su facción más dura (oyentes de la COPE con virgen en el salpicadero) presentan unas pautas de conducta tan casposas y retrógradas que en sus vehículos parece flotar aun el aroma del Caudillo. Toreros. - Tribu muy jerarquizada, a la que pueden otorgarse medallas de las Bellas Artes, según su habilidad para asesinar animales ante el público, disfrazados de payasos, mientras las revistas de las peluquerías cantan sus gestas y amores teñidos de sangre. Tunos. - Utilizan lo que ellos llaman su cerebro para dar la brasa con canciones tan odiosas como inolvidables. Jamás han integrado un tema de Björk en su repertorio. Suelen ser incipientemente calvos y adoran el güisqui DyC. Nota: (Se han dado diversos casos de tunos taxistas, pero lo más parecido a un taxista torero es el desaparecido El Fary). Agentes inmobiliarios. - Ellas son de móvil rápido, uñas esculpidas y sonrisa de enfermera, y se las reconoce por el pelo teñido, las gafas D&G y un cierto aroma a Instituto Médico Forense. Ellos llevan trajes que deberían haber jubilado dos años atrás, y relojes que parecen buenos. Miran de reojo sus sillones, por lo que padecen cierto lumbago crónico. Porteros de discoteca. - Hace poco los vimos todos juntos compareciendo a un examen de capacitación en el que algunos demostraron que sabían leer y escribir. Son más calvos que los tunos. Monjas. - La polémica por el uso del velo no parece ir con ellas, que pasean su intimidante indumentaria por las callejas, raramente solas, siempre apresuradas, ocultando con sus hábitos los cinturones de explosivos que abrazan sus cinturas pálidas.

Las afinidades electivas Arturo Villarubia

I am not a piece of teenage wildlife. (David Bowie)

Cualquier rebelde adolescente que se precie sabe, o debería saber, que desde el momento en que los “adultos” son capaces de reconocer su estilo, el juego ha terminado y ha llegado el momento de buscar pastos más verdes.

La regla de oro, expresada en su momento por el cronista de la New Wave, Le s t e r Bangs es que si nadie hace algo es razón suficiente para hacerlo tú. No hay forma humana de explicar esta verdad que para algunos de nosotros es evidente sin más: que no hay mayor pecado contra la propia dignidad que seguir al abanderado, a cualquier abanderado. Recuerdo una manifestación anarquista que entendía esto p e r fectamente: después de quemar la bandera de España como acto de protesta, quemaron su propia bandera.

Es por eso que hay un eco que une a Unamuno – “ Se diga lo que se diga me opongo” - con el Brando de Los jóvenes salvajes q u e preguntando contra qué se rebelaba respondía con otra pregunta: “¿qué represen táis?” Lo demás es vanidad y apacentarse de viento o, lo que es lo mismo, nichos de mercado especializados – gástate cien pavos en una chupita si quieres demostrar que eres un autentico anti-sistema- y posturitas ante el espejo, aunque sea el espejo de la opinión pública.

Notarios. - Aparecen fugazmente para verificar DNI’s y leer testamentos, escrituras o contratos. Se rodean de una pléyade de secretarias (chicas) y oficiales (chicos), como Tiberio se rodeaba de sus famosos pececitos en las piscinas secretas de Roma. Viejos mira-obras. - Caballeros ociosos y canosos que entrelazan sus manos a la espalda mientras contemplan embobados cualquier máquina, excavación, perforación o encofrado. Algunos buscan grietas en las vallas protectoras para poder atisbar los misterios telúricos de la peonada en acción. Madrid es un paraíso para ellos. Señoras con caniche. - Visten sus mejores galas para ir a la iglesia los domingos o para ir al banco a actualizar su abultada cartilla de ahorros. Parte de su patrimonio está invertido en hedge founds, aunque ellas no lo saben. La poderosa laca de sus peinados les confiere el típico aspecto de bombillas callejeras. Usted y yo. - Ni usted ni yo tenemos futuro a no ser que ingresemos en cualquiera de estas tribus… o que fundemos una nueva. Llámeme.


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