Existen palabras que al decirlas, identifican objetos y situaciones; que al ser dichas por una mujer identifican una suerte de encanto arropado por la magia; magia que evoca a Betty Carolina con sus escritos, no sólo armoniosos y sutiles como notas en una canción de amor, sino que enuncian en
realidad, quién es ella: un ser de sufridos sentires y nostalgias vencidas. Betty nos presenta ahora cándida y lujuriosamente de manera formal, sus sentires en De espinas a rosas, descubriéndonos el dolor dejado por cicatrices al escribirlo; un poemario que más que poemas, expresa verdades íntimas guardadas en un cofre de pasiones añejas, mezcladas con deseos mimetizados con la frescura de las palabras lisonjeras que deleita al lector.