Actividad física y traumatología avanzada: claves para el envejecimiento saludable
La fragilidad ósea y el deterioro articular constituyen factores de riesgo para el aparato locomotor de las personas de edad que se pueden prevenir con actividad física suave y adecuada. Las técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, la mejora de las prótesis articulares y los avances en tratamientos de fisioterapia permiten recuperaciones más cómodas y breves en el paciente mayor.
Madrid, 30 de Septiembre de 2016.- En España, más del 18% de la población supera los 65 años. El aumento progresivo de la esperanza de vida es una tendencia mundial, y una vida más longeva debe ir acompañada de salud, tanto física como emocional: la persona de edad no solo debe prestar atención al sistema musculo-esquelético, sino que ha de acompañarlo del cuidado de su estado de ánimo”, asegura el Dr. Ángel Villamor, traumatólogo y director médico de iQtra Medicina Avanzada, por ello conviene buscar actividades físicas adecuadas a las articulaciones, la calidad ósea y músculo-tendinosa del paciente mayor, pero que a la vez sean motivadoras y lo más socializantes posible.” Además de insistir en la importancia de la prevención, el especialista recuerda que el diagnóstico y la recuperación de lesiones en personas de edad ha mejorado en los últimos años gracias a los avances en las técnicas quirúrgicas, las nuevas prótesis y la aplicación de la medicina deportiva al paciente de a pie. Edad y salud, perfectamente compatibles A partir de los 60 años de edad los principales riesgos para la salud del sistema locomotor son el deterioro articular (artrosis), la fragilidad ósea (osteoporosis), la inestabilidad y lentitud de reflejos neuromusculares (que provocan tropiezos o caídas) e incluso factores como el sedentarismo y el desánimo. Para prevenir estos problemas además de cuidar la dieta y el descanso es fundamental mantenerse activo en esta etapa de la vida, pero no con cualquier tipo de deporte: al tratarse de personas de edad, es preferible no hablar de ejercicio y sustituirlo por el término más natural y menos competitivo de actividad física”, explica el Dr. Ángel Villamor. A partir de los 60 años debemos evitar las actividades de impacto articular como la carrera, o los cambios de dirección bruscos de los deportes de raqueta. El rodamiento articular suave que producen la bicicleta o la natación es ideal para activar la nutrición de las articulaciones.” La práctica del yoga, que propicia los estiramientos, es también una actividad recomendable y entretenida para evitar la rigidez músculotendinosa que se desarrolla con la edad, adecuándola siempre a la condición física de cada persona.