El Color del Cielo
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¿Nunca te preguntaste por qué el cielo es azul y no verde, o marrón, o amarillo? Hay una razón, y este experimento te va a ayudar a comprenderla.
Vas a necesitar: • Una pecera, o cualquier otro recipiente de vidrio transparente y de paredes paralelas (no muy pegadas entre sí). • Agua limpia para llenarla. • Una linterna. • Unos libros. • Un poquito de leche. • Una cuchara. • Un papel blanco.
Debes poner la linterna encendida sobre unos libros al lado de la pecera llena de agua y apuntando hacia ella. Mira ahora desde el costado (no de frente ni de atrás) el haz de luz. ¿Puedes verlo? Pues si el agua (y la pecera) están de veras limpias… no. Ahora vuelca en el agua algunas gotas de leche y revuelve para que se distribuyan. Cuando el agua vuelva a estar quieta, mira de nuevo el haz de luz… ¡y lo verás azulado! Pero si pones un papel blanco detrás de la cara más lejana del vidrio, la verás rojiza. Agrega unas gotas más de leche y mira de nuevo: el azul será más azul y el rojo más rojo. Qué cosa, ¿no?
Explicación: Cuando la luz del Sol atraviesa la atmósfera de la Tierra, es dispersada en todas direcciones por las partículas de polvo y humo, que se encuentran en suspensión. La luz de onda más corta, que está en la zona del azul, se dispersa más fácilmente, y por eso da su color predominante al cielo. En cambio, la luz de longitud de onda más larga, que es la luz roja, se dispersa menos. Por eso cuando miramos hacia el cielo, lo vemos azul. En cambio, la luz que llega a la superficie es más roja. Al atardecer, cuando la luz del Sol recorre un camino mucho más largo a través de la atmósfera, pierde una gran parte de su componente azul y entonces vemos ese maravilloso sol color rojizo…
ADVERTENCIA: ESTA ACTIVIDAD SÓLO SE DEBE REALIZAR BAJO LA SUPERVISIÓN DE UN ADULTO. Copyright © 2011 Discovery Communications, LLC