Existir no es lo mismo que vivir. La vida es una ex- periencia única y maravillosa que no debemos malgastar o desperdiciar. Vivir la vida plenamente implica haber encontrado el verdadero sentido de nuestra existencia. Es inminente trazarse un plan de vida que, susten- tado en principios y valores, alimentado con con- vicciones e ideales y animado por la riqueza inte- rior, genere actitudes necesarias para construir un proyecto de realización plena a todo nivel: per- sonal, familiar y social.